19/01/2015
En el imaginario colectivo, la conexión entre el País Vasco y China parece lejana, casi inexistente. Sin embargo, en los anales de la historia del siglo XX yace un capítulo fascinante y casi olvidado que unió a estas dos culturas de una forma espectacular: el auge de la pelota vasca en el gigante asiático. El escritor y diplomático Julio Larracoechea ya nos daba una pista en 1941 con su novela 'Ramonchu en Shanghai', donde narraba las peripecias de un pelotari profesional en tierras chinas. No era ficción, era el eco de una realidad vibrante donde los gritos de ¡jai-alai! resonaron en majestuosos edificios ante miles de espectadores. Esta es la crónica de cómo un deporte tradicional vasco se convirtió en un espectáculo de masas a miles de kilómetros de su cuna y por qué su estruendoso éxito se desvaneció como un susurro en el viento de la historia.

El Origen de una Fiebre Global
Para entender cómo la pelota vasca llegó a cautivar a China, primero debemos retroceder a los albores del siglo XX. La modalidad más internacional de este deporte, la cesta punta, se había convertido en la sensación de la realeza y la burguesía española que veraneaba en los elegantes balnearios de San Sebastián. Su velocidad, la destreza de los pelotaris y el riesgo inherente en cada jugada la convirtieron en un producto de entretenimiento de primer nivel. Su popularidad no tardó en desbordar las fronteras del País Vasco, y la construcción de los primeros grandes frontones en Madrid actuó como un escaparate internacional.
El impulso definitivo llegó con su inclusión como deporte olímpico en los Juegos de París de 1900 y 1924. Este reconocimiento catapultó la cesta punta a un escenario global. Empresarios de todo el mundo vieron su potencial, no solo como deporte, sino como negocio. Estados Unidos fue uno de los primeros en adoptarlo, construyendo un frontón para la Exposición Universal de Saint Louis en 1904. A partir de ahí, el fenómeno, ya bautizado internacionalmente como 'jai-alai' (fiesta alegre), se expandió como la pólvora: La Habana en 1901, Lima en 1906, y más tarde, mecas del entretenimiento como Miami en 1926 y Ciudad de México en 1929. El mundo estaba fascinado, y China no sería la excepción.
El Ingrediente Secreto del Éxito: Las Apuestas
¿Qué hizo que la cesta punta calara tan hondo en una cultura tan diferente como la china? La respuesta se encuentra en una palabra clave: apuestas. Los promotores que llevaron el deporte a Asia entendieron que no solo vendían un espectáculo deportivo, sino una plataforma de juego emocionante y rápida. La velocidad endiablada de la pelota, que podía superar los 300 km/h, la peligrosidad y la sucesión rápida de puntos creaban un entorno perfecto para el mundo de las apuestas. En una sociedad como la china, con un arraigo histórico y cultural muy profundo por el juego, el jai-alai era la combinación perfecta de elegancia, riesgo y oportunidad. El público no solo iba a ver a los pelotaris, iba a participar activamente, a sentir la adrenalina de tener dinero en juego en cada tanto.

Los Templos del Jai-Alai en el Lejano Oriente
El desembarco oficial se produjo el 7 de febrero de 1929 con la inauguración del Jai-Alai Auditorium en Shanghai. Este colosal recinto, promovido por el banquero francés Felix Bouvier y dirigido por el empresario egipcio Haig Assadourian, no era un simple frontón, era un palacio del ocio. La inauguración contó con la presencia de figuras vascas como el pelotari José María Arancibia Berasaluze, el primero de muchos que cruzarían el mundo para convertirse en ídolos en China.
Con el tiempo, se formó una pequeña pero próspera colonia vasca en Shanghai. El frontón contrataba directamente a los mejores pelotaris de Euskadi, ofreciéndoles contratos lucrativos. Nombres legendarios como José Garate, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924, jugaron en su cancha entre 1932 y 1939. El éxito fue tal que en 1934, el edificio fue reformado para ampliar su aforo a 3.000 espectadores y, en un alarde de modernidad, se le instaló aire acondicionado. Daba empleo a casi 4.000 personas, convirtiéndose en un motor económico y social de la ciudad.
El éxito de Shanghai inspiró una segunda aventura. El 20 de septiembre de 1934, se inauguró el S.A.I. Forum en la ciudad de Tianjin. Este frontón era aún más espectacular, una joya arquitectónica diseñada por el italiano Bonetti y el suizo Kessler, cuya característica torre en forma de faro sigue siendo un hito en la ciudad hoy en día. Su promotor, el empresario italiano V. Fumagalli, contó con el respaldo de Gian Galeazzo Ciano, yerno del mismísimo Benito Mussolini, lo que demuestra las altas esferas en las que se movía el negocio. Por su cancha pasaron pelotaris como José María Iriondo Urquidi, cuya estancia fue tan significativa que su hijo, José María, nació en la ciudad, convirtiéndose simbólicamente en el primer pelotari chino de la historia.

Comparativa de los Grandes Frontones Chinos
| Característica | Frontón de Shanghai (Jai-Alai Auditorium) | Frontón de Tianjin (S.A.I. Forum) |
|---|---|---|
| Año de Apertura | 7 de febrero de 1929 | 20 de septiembre de 1934 |
| Promotores Principales | Felix Bouvier (Banquero francés) | V. Fumagalli (Empresario italiano) |
| Capacidad | 3.000 espectadores (tras reforma de 1934) | Descrita como "espectacular" |
| Innovaciones | Aire acondicionado, empleaba a 4.000 personas | Diseño arquitectónico icónico con una torre-faro |
| Figuras Destacadas | José Garate (Campeón Olímpico) | José María Iriondo Urquidi |
| Destino Actual | Convertido en el Gimnasio del Distrito de Luwan | Alberga el club Marco Polo (antes Gran Teatro del Pueblo) |
El Ocaso de una Era: Guerra y Olvido
La edad dorada del jai-alai en China fue tan brillante como fugaz. El declive comenzó en 1937, cuando las bombas del ejército japonés cayeron sobre Shanghai. La guerra sino-japonesa cambió drásticamente el ambiente de la ciudad. Aunque los partidos continuaron celebrándose por la noche durante la ocupación nipona, el miedo y la incertidumbre hicieron mella en la afición. El público empezó a escasear, el negocio de las apuestas se resintió y la magia se fue apagando lentamente. Finalmente, en 1944, el Jai-Alai Auditorium cerró sus puertas para siempre como cancha de pelota. El sueño había terminado.
Con el cierre de los frontones, la comunidad de pelotaris vascos se vio obligada a buscar un nuevo destino. Muchos se desplazaron a Filipinas, un país con el que existían lazos comerciales y que también contaba con una gran afición por el jai-alai. Desde allí, la diáspora continuó hacia otros enclaves pelotazales como México, Cuba y, finalmente, Estados Unidos, especialmente Miami. Dejaron atrás una China en plena convulsión, llevándose consigo los recuerdos de una época en la que fueron auténticas estrellas.
El Legado Silencioso en la China Moderna
Hoy en día, el recuerdo de la pelota vasca en China se ha desvanecido casi por completo de la memoria popular. Sin embargo, sus testigos de piedra siguen en pie. El antiguo Jai-Alai Auditorium de Shanghai fue rebautizado como 'Zhonghua' y desde 1975 funciona como el Gimnasio del Distrito de Luwan. Por su parte, el majestuoso S.A.I. Forum de Tianjin, tras dejar de albergar partidos, fue remodelado como el Gran Teatro del Pueblo y actualmente es la sede del club Marco Polo. Estos edificios, despojados de su propósito original, son el único legado físico de aquella increíble aventura. Son cicatrices arquitectónicas que cuentan una historia de globalización temprana, de cómo un deporte, un negocio y las vicisitudes de la historia mundial convergieron para crear un fenómeno cultural único e irrepetible.
Preguntas Frecuentes
- ¿Por qué tuvo tanto éxito la pelota vasca en China?
- Su éxito se debió principalmente a su perfecta adaptación como espectáculo para las apuestas. La velocidad, el riesgo y la rapidez de los partidos cautivaron a una sociedad con una fuerte cultura del juego, convirtiendo cada encuentro en un evento emocionante y lucrativo.
- ¿Qué es exactamente el "jai-alai"?
- "Jai-alai" (que significa "fiesta alegre" en euskera) es el nombre con el que se conoce internacionalmente a la modalidad de cesta punta de la pelota vasca. Es la modalidad que se exportó y se popularizó en países como Estados Unidos, México, Filipinas y, por supuesto, China.
- ¿Qué pasó con los pelotaris vascos que jugaban en China?
- Tras el cierre de los frontones debido a la guerra y la ocupación japonesa, la mayoría de los pelotaris emigraron. Su destino más común fue Filipinas, y desde allí muchos continuaron sus carreras en otros centros mundiales del jai-alai como México, Cuba o Miami.
- ¿Todavía se juega a pelota vasca en China?
- No. El fenómeno del jai-alai en China fue exclusivo de las décadas de 1920, 1930 y principios de 1940. Tras el cierre de los grandes frontones, el deporte desapareció del país y no ha vuelto a tener presencia significativa.
- ¿Qué son los frontones y qué pasó con los de Shanghai y Tianjin?
- Un frontón es la cancha donde se juega a la pelota vasca. Los dos grandes frontones de China fueron reconvertidos. El de Shanghai es hoy un gimnasio público, mientras que el de Tianjin, tras ser un teatro, ahora alberga un club social. Ambos edificios han perdido su función original pero siguen en pie como testigos de esa época.
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