11/04/2013
En el corazón del Gran Chaco Argentino, una de las ecorregiones más amenazadas del planeta, se libra una batalla que trasciende los bosques y llega a los tribunales. Es una lucha de tiempos vertiginosos: una victoria para el medio ambiente que dura apenas 72 horas antes de ser desafiada. El pasado viernes 16 de octubre, una luz de esperanza se encendió cuando una medida cautelar suspendió todos los permisos de deforestación en la provincia del Chaco. Sin embargo, el lunes siguiente, una contraorden judicial, impulsada por la poderosa industria forestal y el gobierno local, sumió el futuro de miles de hectáreas de bosque nativo en una profunda incertidumbre. Este vaivén legal no es un mero tecnicismo, sino el epicentro de un conflicto mucho más profundo sobre el valor de nuestros ecosistemas y la responsabilidad del Estado en su protección.

El Origen del Conflicto: Una Ley Ignorada
Para comprender la raíz de esta disputa, es fundamental conocer la Ley 26.331, popularmente conocida como la Ley de Bosques. Sancionada en 2007, esta normativa establece los presupuestos mínimos para la protección ambiental de los bosques nativos en todo el territorio argentino. Su principal herramienta es la obligación de que cada provincia realice un Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN), un mapa que clasifica las áreas boscosas según su valor de conservación.
Este ordenamiento divide los bosques en tres categorías, señalizadas por colores:
- Categoría I (Rojo): Sectores de muy alto valor de conservación que no deben transformarse. Incluye áreas que por su ubicación, reservas de biodiversidad o protección de cuencas hídricas, deben mantenerse como bosque para siempre. Aquí la deforestación está prohibida.
- Categoría II (Amarillo): Sectores de mediano valor de conservación, que pueden estar degradados pero que con un manejo adecuado pueden tener un alto valor. Se permiten usos sostenibles como el aprovechamiento forestal o el turismo, pero no el desmonte para agricultura.
- Categoría III (Verde): Sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse parcial o totalmente, previa autorización de la autoridad de aplicación.
Un punto crucial de la ley es que este mapa (el OTBN) debe ser revisado y actualizado cada cinco años. Aquí es donde reside el nudo del problema en Chaco. El ordenamiento territorial de la provincia se realizó en 2009 y, desde entonces, jamás ha sido actualizado. Las revisiones que debieron ocurrir en 2014 y 2019 nunca se llevaron a cabo.
Las Consecuencias de un Mapa Obsoleto
“Esta irregularidad tiene un efecto práctico y devastador sobre el bosque”, señala Ricardo Tiddi, físico e investigador de las organizaciones Somos Monte y Conciencia Solidaria. “Desde 2014 se conceden permisos de cambio de uso de suelo según las condiciones que había en 2009”. Una década es una eternidad en términos ecológicos. Bosques que en 2009 fueron catalogados en zona verde, permitiendo su desmonte, hoy podrían ser cruciales para la conectividad de ecosistemas, la regulación hídrica o la supervivencia de especies, mereciendo una clasificación amarilla o incluso roja.
La falta de actualización ha permitido que la deforestación continúe bajo una legalidad cuestionable. Las cifras son alarmantes: Chaco perdió 25,700 hectáreas de bosque en 2018, otras 19,000 en 2019 y más de 8,000 hectáreas solo en los primeros meses de 2020. Cada hectárea perdida es un golpe a la biodiversidad y a la estabilidad climática de la región.

72 Horas de Incertidumbre: La Batalla en los Tribunales
Ante la falta de respuesta del gobierno provincial a reiterados pedidos de información, la organización Conciencia Solidaria llevó el caso a la justicia. El 16 de octubre, las juezas Natalia Prato y Silvia Varas dictaron una medida cautelar histórica: ordenaron la “inmediata suspensión de todo permiso y/o autorización de aprovechamiento y/o cambios de uso de suelo” otorgados desde diciembre de 2014 hasta la fecha. Además, exigieron al Estado provincial entregar toda la información sobre los permisos concedidos, un dato que los activistas llevaban dos años buscando.
La alegría duró poco. La reacción de la industria forestal y del gobierno fue inmediata. Antes incluso de ser notificados oficialmente, acudieron a otro fuero judicial. El lunes 19, tan solo 72 horas después, el juez Jorge Mladen Sinkovich, del fuero civil y comercial, emitió una “anticautelar”. Esta figura judicial, menos común, ordenaba frenar cualquier resolución que alterara o restringiera la ejecución de planes y permisos forestales. En la práctica, era una herramienta para que la industria pudiera seguir operando, generando un limbo legal donde dos órdenes judiciales contradictorias coexisten.
Dos Caras de la Moneda: Industria vs. Conservación
El conflicto expone dos visiones antagónicas sobre el territorio. Por un lado, el sector productivo defiende su rol en la economía local.
“La actividad forestal no es desmonte”, afirmó Luciano Olivares, Subsecretario de Desarrollo Forestal del Chaco, argumentando que es una producción que agrega valor, paga impuestos y genera empleo. Según Mario Bejarano, presidente del Consejo Profesional de Ciencias Forestales, el sector da empleo a unas 25,000 personas y su volumen comercial supera los 20 millones de dólares anuales. Desde su perspectiva, la cautelar generó pánico y amenazaba con paralizar una de las pocas actividades que se mantuvo en pie durante la pandemia.

Por otro lado, las organizaciones ambientalistas denuncian un sistema opaco y destructivo. “Hace dos años que venimos pidiéndole al Estado esta información, pero no nos respondieron”, lamenta Nora Giménez, abogada de Conciencia Solidaria. Sostienen que el objetivo de la contraorden judicial no es solo proteger la industria, sino principalmente impedir que la información salga a la luz. Creen que esos datos revelarían el incumplimiento sistemático de la Ley de Bosques y la responsabilidad del Estado en la crisis ambiental.
Tabla Comparativa de Argumentos
| Argumento | Sector Conservacionista (Conciencia Solidaria) | Sector Industrial y Estatal |
|---|---|---|
| Ley de Bosques (OTBN) | El OTBN está vencido desde 2014. Otorgar permisos es ilegal y ambientalmente irresponsable. | La falta de actualización es un problema, pero no debe paralizar la actividad económica regulada. |
| Impacto Económico | El costo ambiental y social de la deforestación a largo plazo es mucho mayor que el beneficio económico inmediato. | La industria genera 25,000 empleos y más de 20 millones de dólares, siendo vital para la economía provincial. |
| Transparencia | El Estado oculta información sobre los permisos y la cantidad real de madera extraída, que no coincide con las imágenes satelitales. | Se actúa dentro del marco legal vigente. La actividad forestal es controlada y paga sus impuestos. |
| Visión del Bosque | El bosque es un ecosistema vital que provee servicios esenciales y debe ser protegido de forma integral. | El bosque es un recurso productivo que, mediante un manejo adecuado, puede ser explotado de forma sostenible. |
El Futuro Incierto del Gran Chaco
Actualmente, la situación es un campo de batalla legal. Conciencia Solidaria apeló la anticautelar del juez Sinkovich, mientras que el Estado provincial anunció que apelará la cautelar original de las juezas Prato y Varas. El destino del Gran Chaco, el segundo ecosistema boscoso más grande de Sudamérica después del Amazonas, está en manos de los tribunales y de la presión social y política.
Lo que queda claro es que este conflicto ha puesto sobre la mesa una verdad incómoda: la legislación ambiental, por más avanzada que sea, es inútil si no existe la voluntad política para cumplirla y hacerla cumplir. Mientras los intereses económicos a corto plazo sigan prevaleciendo sobre la sostenibilidad a largo plazo, los bosques del Chaco seguirán en el ojo del huracán, a merced de los vientos de la especulación y la desidia.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es el problema principal con la deforestación en Chaco?
El problema central es la falta de actualización del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) desde 2009. Esto permite que se sigan otorgando permisos de desmonte basados en un mapa obsoleto, en áreas que hoy deberían estar protegidas por su alto valor de conservación.

¿Qué es la Ley de Bosques?
Es la ley nacional argentina (N° 26.331) que establece las normas mínimas para la protección de los bosques nativos. Obliga a las provincias a clasificar sus bosques por colores (rojo, amarillo, verde) según su importancia ecológica y a revisar dicha clasificación cada cinco años para regular el uso del suelo.
¿Por qué se enfrentan la industria y los ecologistas?
La industria forestal argumenta que frenar los permisos paraliza un sector económico clave que provee miles de empleos y es fundamental para la provincia. Por su parte, los ecologistas y organizaciones civiles sostienen que continuar con la actividad sin un plan actualizado es ilegal y causa un daño ambiental irreversible, además de denunciar la falta de transparencia del gobierno.
¿En qué estado se encuentra el conflicto judicial?
Actualmente, existe una situación de incertidumbre legal. Hay dos medidas judiciales contradictorias: una que suspende los permisos de desmonte y otra que protege a la industria de cualquier suspensión. Ambas partes han apelado las decisiones en su contra, por lo que la batalla legal continúa.
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