14/11/2001
En los estantes de los supermercados, se presenta como una opción refrescante y popular, un símbolo de la industria nacional. Sin embargo, detrás de la efervescente imagen de la gaseosa Manaos se esconde una realidad mucho más amarga y devastadora. Una investigación reciente de la organización ecologista Greenpeace ha sacado a la luz un desmonte de proporciones gigantescas, un verdadero ecocidio que está siendo perpetrado en el corazón de los bosques nativos de Santiago del Estero por los propios dueños de la marca, la familia Canido. Lo que bebemos tiene un impacto, y en este caso, el sabor dulce del refresco deja un regusto a cenizas y destrucción.

Un Ecocidio del Tamaño de una Ciudad
La escala de la devastación es difícil de comprender. Según la documentación de Greenpeace, la superficie deforestada supera las 10.000 hectáreas. Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a la mitad de la superficie total de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una extensión inmensa de monte nativo, hogar de incontables especies y sustento de comunidades locales, ha sido arrasada por las topadoras. ¿El objetivo? Expandir la producción ganadera. En la finca, ubicada cerca de la localidad de Nueva Esperanza, al norte de la provincia, el paisaje se transforma drásticamente: donde antes había un ecosistema vibrante y complejo, ahora solo queda tierra desnuda y preparada para la agroindustria.
La Sombra de la Ilegalidad: ¿Complicidad Gubernamental?
Lo más alarmante de esta situación es que no se trata de una operación clandestina realizada en las sombras. La familia Canido cuenta con permisos otorgados por el gobierno provincial de Santiago del Estero. Sin embargo, estos permisos chocan frontalmente con la legislación nacional. La zona afectada está catalogada por la Ley Nacional de Bosques (Ley 26.331) como un área donde la deforestación está estrictamente prohibida. Esta ley establece un ordenamiento territorial de los bosques nativos mediante un semáforo de conservación: zonas rojas (no se pueden transformar), zonas amarillas (pueden ser utilizadas para aprovechamiento sostenible, pero no para desmonte) y zonas verdes (pueden transformarse parcial o totalmente).
El hecho de que se haya autorizado un desmonte de esta magnitud en una zona protegida sugiere, como señala Greenpeace, una evidente complicidad entre el poder empresarial y las autoridades provinciales, permitiendo que se avance con total impunidad sobre el patrimonio natural de todos los argentinos. Se trata de un claro ejemplo de cómo los intereses económicos a corto plazo pueden pisotear la normativa diseñada para proteger nuestros ecosistemas más frágiles.
Tabla Comparativa: Ley vs. Realidad
| Aspecto | Lo que dicta la Ley de Bosques | La Realidad del Caso Manaos |
|---|---|---|
| Protección del Ecosistema | Prohíbe el desmonte en zonas de alto y mediano valor de conservación (categorías Roja y Amarilla). | Desmonte masivo en una zona protegida por la ley nacional. |
| Legalidad | La ley nacional prevalece sobre las normativas provinciales que la contradicen. | Se opera con permisos provinciales que violan la legislación nacional. |
| Impacto Social | Busca proteger los modos de vida de comunidades campesinas e indígenas que dependen del bosque. | Afecta directamente las zonas de pastoreo y uso de recursos de comunidades locales. |
La Biodiversidad Silenciada por las Topadoras
El monte santiagueño, parte del Gran Chaco Americano, es una de las ecorregiones más ricas y amenazadas del planeta. Cada hectárea que cae bajo las topadoras significa la destrucción del hábitat de innumerables especies. Animales emblemáticos como el oso hormiguero, la corzuela, el pecarí, el loro hablador y la tortuga terrestre ven su hogar reducido a escombros. La deforestación no solo los desplaza, sino que fragmenta sus territorios, aísla a las poblaciones y los empuja inexorablemente hacia la extinción local. La pérdida de biodiversidad es una herida irreparable, un empobrecimiento de nuestro planeta que tiene consecuencias directas en la estabilidad de los ecosistemas y, en última instancia, en nuestra propia calidad de vida.
Un Conflicto Recurrente
Este no es un hecho aislado. La familia Canido ya había sido denunciada por Greenpeace en el año 2016 por prácticas similares en la misma provincia. Desde hace una década, su expansión agropecuaria en Santiago del Estero ha estado marcada por la deforestación y por serios conflictos con familias campesinas e indígenas que habitan ancestralmente esos territorios. Para estas comunidades, el bosque no es un recurso a explotar, sino su hogar, su farmacia y su supermercado. La avanzada de las topadoras significa el desalojo, la pérdida de su sustento y la destrucción de su cultura.
Santiago del Estero: Zona Roja de la Deforestación
El caso de Manaos es la punta del iceberg de una crisis mucho mayor. Santiago del Estero ostenta el triste récord de ser la provincia con mayor tasa de deforestación de Argentina en las últimas décadas. Según datos oficiales del Ministerio de Ambiente, desde 1998 se han perdido más de 2 millones de hectáreas de bosques nativos en su territorio. Esta destrucción masiva es el motor de graves consecuencias ambientales que ya estamos sufriendo: intensificación del cambio climático, aumento de la frecuencia y severidad de las inundaciones, desertificación de los suelos, aparición de enfermedades y una pérdida irreparable de recursos naturales.
Frente a una crisis climática y de biodiversidad global, seguir destruyendo bosques es un acto de una irresponsabilidad inmensa. Destruir bosques es un crimen que nos afecta a todos y que debe ser tipificado como un delito penal con consecuencias severas para quienes lo cometen y para quienes lo permiten.

Preguntas Frecuentes sobre el Caso
¿Quiénes son los responsables directos de este desmonte?
La familia Canido, propietaria de la empresa Refres Now, que produce y comercializa la gaseosa Manaos y otras bebidas.
¿Qué tan grande es el área deforestada?
Se trata de más de 10.000 hectáreas, una superficie comparable a la mitad de la Ciudad de Buenos Aires.
¿La deforestación es legal?
No. Aunque cuentan con permisos provinciales, la operación viola la Ley Nacional de Bosques, que prohíbe el desmonte en esa zona específica por su alto valor de conservación.
¿Qué consecuencias directas tiene este desmonte?
Las consecuencias incluyen la destrucción del hábitat de especies amenazadas, la contribución al cambio climático, el aumento del riesgo de inundaciones y desertificación, y el desplazamiento de comunidades campesinas que dependen del bosque para subsistir.
¿Qué puedo hacer como consumidor?
Informarse es el primer paso. Apoyar a las organizaciones que denuncian estos hechos, exigir a las empresas responsabilidad y transparencia en sus cadenas de producción, y reclamar a los gobiernos que apliquen y hagan cumplir las leyes ambientales de manera estricta.
En conclusión, el caso de Manaos nos obliga a mirar más allá de la etiqueta y a preguntarnos sobre el origen de los productos que consumimos. Nos demuestra que detrás de un acto tan cotidiano como beber un refresco puede haber una historia de destrucción ambiental y social. La protección de nuestros últimos bosques nativos es una urgencia impostergable. No podemos permitir que el afán de lucro de unos pocos siga destruyendo el patrimonio natural que pertenece a todos y del cual dependen las generaciones futuras.
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