20/04/2022
Un fantasma recorre el subsuelo y el aire de nuestro país, uno que no hace ruido pero que contamina de forma silenciosa y persistente. Un reciente informe elaborado por el Observatorio de Residuos Peligrosos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha puesto cifras a una crisis ambiental que a menudo pasa desapercibida: en el último año, solo un alarmante 9.22% de las industrias del país trataron adecuadamente sus residuos peligrosos, no peligrosos y especiales. Este dato, que se desprende de la información proporcionada por cámaras del sector como CATRIES y CAITPA, no es solo un número frío, sino el reflejo de una problemática que amenaza directamente la salud de nuestros ecosistemas y, por ende, la nuestra.

Un Vistazo a la Cruda Realidad: ¿Qué Dicen los Números?
La Ley Nacional 24.051 es clara: los residuos peligrosos deben ser controlados por el Estado para evitar la contaminación del ambiente. Sin embargo, la brecha entre la ley y la realidad es abismal. Que más del 90% de los residuos industriales no reciban el tratamiento adecuado significa que una cantidad inmensa de sustancias tóxicas, corrosivas o inflamables terminan en lugares no preparados para contenerlas, como los basurales a cielo abierto. El informe, que se actualiza bimestralmente desde 2022, no hace más que confirmar un escenario alarmante que se perpetúa año tras año.
Claudia Kalinec, presidenta de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (CATRIES), subraya la importancia de estos datos: “El índice de generación y tratamiento nos permite dimensionar el problema que tenemos hoy de contaminación por la disposición inadecuada e ilegal de los residuos”. No se trata de un problema menor; es una emergencia ambiental que requiere visibilidad y acción inmediata.
Los Fantasmas de la Contaminación: Lixiviados y Biogás
Cuando los residuos peligrosos se depositan en basurales a cielo abierto, la falta de una infraestructura adecuada, como suelos impermeabilizados, desencadena dos procesos de contaminación sumamente peligrosos que afectan directamente al suelo, el agua y la atmósfera.
Líquido Lixiviado: El Veneno que se Filtra
El lixiviado es un líquido tóxico que se genera cuando el agua de lluvia se filtra a través de las capas de basura en descomposición. En su camino, arrastra consigo una mezcla de metales pesados, productos químicos, materia orgánica y otros contaminantes presentes en los residuos. Este "jugo" tóxico se infiltra en el suelo, llegando a las napas freáticas, que son una de nuestras principales fuentes de agua potable. La contaminación de acuíferos es un problema gravísimo, a menudo irreversible, que puede provocar enfermedades severas en las poblaciones que dependen de esa agua y destruir ecosistemas acuáticos enteros.
Biogás: Una Amenaza Invisible para el Clima
El segundo fantasma es el biogás. La descomposición anaeróbica (sin oxígeno) de la materia orgánica en los basurales produce una mezcla de gases, principalmente metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2). El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global más de 25 veces superior al del CO2 en un horizonte de 100 años. Su liberación descontrolada a la atmósfera contribuye de manera significativa al cambio climático. Además, el metano es altamente inflamable, lo que convierte a los basurales en focos de incendios difíciles de extinguir, liberando aún más contaminantes tóxicos al aire que respiramos.
Tabla Comparativa: Tratamiento Adecuado vs. Basural a Cielo Abierto
Para entender la magnitud de la diferencia, es útil comparar el destino correcto de los residuos con la práctica ilegal y peligrosa de arrojarlos en vertederos no controlados.
| Característica | Tratamiento en Planta Habilitada | Disposición en Basural Ilegal |
|---|---|---|
| Control Ambiental | Monitoreo constante de emisiones y efluentes. Procesos controlados. | Nulo o inexistente. Foco de contaminación descontrolada. |
| Destino de Residuos | Neutralización, reciclaje, recuperación de energía y disposición final segura del remanente. | Acumulación sin tratamiento, mezcla de todo tipo de residuos. |
| Impacto en Suelo y Agua | Protección de napas freáticas mediante sistemas de impermeabilización y tratamiento de efluentes. | Contaminación directa por lixiviados tóxicos, dañando el suelo y las fuentes de agua. |
| Emisiones Gaseosas | Captura y tratamiento de gases, o aprovechamiento energético (biogás). | Liberación directa de metano y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera. |
| Cumplimiento Legal | Emisión de certificados de tratamiento y disposición final, cumpliendo con la Ley 24.051. | Actividad ilegal que expone a las empresas a sanciones y multas. |
La Solución Existe: El Camino Hacia una Gestión Responsable
La buena noticia es que la solución no es un misterio. Como explica Kalinec, “El destino que tiene que tener este tipo de residuos es una planta de tratamiento, habilitada”. El proceso es claro y se basa en la economía circular y la responsabilidad ambiental. En estas plantas, se realiza una clasificación exhaustiva de los residuos. Aquellos materiales que son aptos para nuevos usos se someten a procesos de recuperación y reciclaje, reinsertándose en la cadena productiva y reduciendo la necesidad de extraer nuevas materias primas. El resto, que no puede ser recuperado, se trata para neutralizar su peligrosidad y se dispone de manera segura en rellenos de seguridad especialmente diseñados para evitar cualquier tipo de filtración.
Gustavo Solari, presidente de la Cámara Argentina de Industrias de Tratamiento para la Protección Ambiental (CAITPA), refuerza este punto: “Es fundamental para nosotros sensibilizar acerca de la relevancia de manejar de forma adecuada los residuos peligrosos. Están clasificados de esa manera por una razón, y el impacto que generan es innegable. Las estadísticas son preocupantes y urge iniciar un cambio”.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué tan pocas empresas tratan sus residuos peligrosos?
Las razones son complejas e incluyen factores como la evasión de costos asociados al tratamiento adecuado, la falta de controles y fiscalización efectivos por parte de las autoridades, y en algunos casos, una falta de conciencia sobre la gravedad del impacto ambiental que generan.
¿Qué es exactamente un residuo peligroso?
Según la ley, son aquellos que pueden causar daño, directo o indirecto, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua o la atmósfera. Incluyen una amplia gama de materiales como aceites industriales usados, solventes, pinturas, baterías, residuos con metales pesados (plomo, mercurio), y desechos patogénicos de hospitales, entre muchos otros.
¿Qué puedo hacer yo como ciudadano para ayudar?
Aunque es una responsabilidad principalmente industrial y gubernamental, los ciudadanos pueden jugar un rol clave. Informarse y difundir esta problemática es el primer paso. Además, se puede exigir a los gobernantes locales y nacionales que mejoren los controles y apliquen la ley. Apoyar a empresas que demuestran un compromiso real con la gestión ambiental y denunciar vertederos ilegales también son acciones concretas y poderosas.
En conclusión, la abrumadora mayoría de los residuos peligrosos generados en nuestro país sigue un camino de contaminación y riesgo. Los datos presentados por la UNR, UBA, CATRIES y CAITPA no son una opinión, sino una radiografía de una emergencia que requiere una acción coordinada y urgente. El cambio no solo es necesario, es imperativo para proteger nuestro futuro, nuestra salud y la integridad de nuestro medio ambiente. La ley existe, la tecnología para el tratamiento también. Solo falta la voluntad colectiva para cerrar el círculo y gestionar nuestros residuos de forma verdaderamente responsable.
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