16/12/1999
Chile, un país de contrastes geográficos y gran riqueza natural, enfrenta una encrucijada ambiental de proporciones significativas. Dos frentes de batalla, a menudo silenciosos pero con consecuencias devastadoras, definen su presente y futuro ecológico: la contaminación de sus suelos y la crítica calidad de su aire. El reciente y polémico caso del proyecto de biorremediación en un terreno de 17 hectáreas en Viña del Mar, contaminado históricamente con hidrocarburos, es solo la punta del iceberg de un problema mucho más profundo. A esto se suman alarmantes informes que posicionan al país con la tasa de mortalidad más alta de Latinoamérica asociada a la contaminación atmosférica. Este artículo profundiza en estas dos problemáticas, explorando las técnicas disponibles para sanear nuestros suelos, los desafíos regulatorios existentes y la urgente necesidad de actuar para proteger tanto la tierra que pisamos como el aire que respiramos.

El Legado Tóxico en Nuestros Suelos
La tierra guarda memoria, y en Chile, esa memoria está marcada por décadas de actividad industrial. Según el último Informe del Estado del Medio Ambiente, en 2020 se identificaron más de 3.360 sitios con potencial presencia de contaminantes. Los principales culpables son los hidrocarburos y metales pesados como arsénico, plomo y cadmio, derivados principalmente de la minería (30,9%), la disposición inadecuada de residuos (24,2%) y la industria manufacturera (21,3%).
Estos sitios, conocidos como pasivos ambientales, representan un riesgo latente para los ecosistemas y la salud humana. El caso de la Inmobiliaria Las Salinas en Viña del Mar es un ejemplo emblemático de la complejidad del problema. Un terreno de alto valor inmobiliario, pero con un subsuelo saturado de hidrocarburos, pone en jaque a autoridades, empresas y comunidades. Mientras la empresa propone una solución basada en la biorremediación, los vecinos temen los riesgos del proceso de remoción, evidenciando una profunda desconfianza y la falta de un marco claro que guíe estas intervenciones.
La situación se agrava por una carencia fundamental: la falta de una ley específica que obligue a los responsables a hacerse cargo de la limpieza y que establezca estándares claros para el proceso. Esta ausencia regulatoria deja la remediación de suelos en un limbo, dependiendo a menudo de la voluntad de las empresas o de la presión social, en lugar de ser una obligación legalmente definida.
Técnicas de Remediación: ¿Limpiar o Trasladar el Problema?
Cuando se trata de limpiar un suelo contaminado con hidrocarburos, no existe una solución única. La elección de la técnica depende de múltiples factores como el tipo de contaminante, la concentración, las características del suelo y, crucialmente, el costo y el tiempo disponible. En Chile, las prácticas varían, pero una de ellas predomina, y no precisamente por ser la más sostenible.
Las Opciones Sobre la Mesa
- Excavación y Disposición Final: Como señalan expertos como Cristóbal Girardi de Fundación Chile, esta es lamentablemente la técnica más utilizada en el país. Consiste, literalmente, en cavar y retirar la tierra contaminada para llevarla a un vertedero de seguridad. Su principal ventaja es la rapidez, pero su gran desventaja es que no soluciona el problema de raíz; simplemente lo traslada de un lugar a otro. Se pierde un recurso valioso como es el suelo y se perpetúa el residuo peligroso.
- Biorremediación: Esta técnica utiliza procesos biológicos para degradar los contaminantes. Se basa en el uso de microorganismos (bacterias, hongos) que se alimentan de los hidrocarburos, transformándolos en compuestos inocuos como agua y dióxido de carbono. Es una solución más sostenible, ya que permite recuperar el suelo in situ. Sin embargo, es un proceso más lento y puede ser menos efectivo en sitios con concentraciones extremadamente altas de contaminantes. El proyecto de Las Salinas propone esta técnica mediante el uso de "biopilas".
- Tratamientos Térmicos y Fisicoquímicos: Incluyen métodos como la desorción térmica o la incineración, que utilizan altas temperaturas para volatilizar y destruir los contaminantes. Son técnicas muy efectivas y rápidas, pero su costo es elevado y requieren tecnología especializada que a menudo debe importarse. Además, conllevan el riesgo de generar subproductos tóxicos si no se controlan adecuadamente.
Tabla Comparativa de Técnicas de Remediación
| Técnica | Ventajas | Desventajas | Sostenibilidad |
|---|---|---|---|
| Excavación y Disposición | Rápida, efectiva para altas concentraciones. | Costosa, no descontamina (traslada el problema), pérdida de suelo. | Baja |
| Biorremediación | Sostenible, recupera el suelo para uso futuro, generalmente más económica. | Lenta, menos efectiva en concentraciones muy altas, requiere condiciones específicas. | Alta |
| Tratamientos Térmicos | Muy efectiva, rápida, aplicable a altas concentraciones. | Muy costosa, puede generar subproductos tóxicos, requiere equipo especializado. | Media |
Jorge Alcaíno, de la empresa EnSoil, lo resume de forma contundente: "En palabras simples, actualmente todo o casi todo el suelo contaminado no se limpia, se bota, lo que es en sí una verdadera lástima". La tendencia actual favorece la solución rápida por sobre la solución sostenible.
La Asfixia Silenciosa: La Crisis del Aire en Chile
Si la contaminación del suelo es un problema que yace bajo nuestros pies, la del aire es una amenaza invisible que respiramos a diario. El informe “Lancet Countdown on Health and Climate Change” arrojó una estadística brutal: Chile es el país de Latinoamérica con la mayor mortalidad atribuible a la contaminación del aire, con 240 muertes anuales por cada millón de habitantes. Este drama sanitario tiene también un costo económico, equivalente a una pérdida del 1,57% del PIB nacional.

Las principales fuentes de esta contaminación son una combinación letal de emisiones del transporte, la actividad industrial y, de manera muy significativa, la calefacción residencial a leña. Este último factor es especialmente crítico en las ciudades del centro y sur del país, donde las condiciones geográficas y climáticas de inversión térmica atrapan los contaminantes a nivel del suelo durante los meses de invierno.
El resultado es que, según el Informe Mundial sobre la Calidad del Aire, Chile tiene 25 de las 50 ciudades más contaminadas de Sudamérica por material particulado fino (PM2,5). Localidades como Coyhaique, Pitrufquén, Angol y Osorno figuran constantemente en los rankings de peor calidad de aire del continente. Este material particulado es tan pequeño que puede penetrar profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo, causando enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
El Laberinto Regulatorio: Un Obstáculo para el Saneamiento
Ambas crisis, la del suelo y la del aire, comparten una raíz común: un marco de regulación insuficiente y desactualizado. Chile es uno de los pocos países de la OCDE que no cuenta con una norma específica para la gestión de suelos contaminados. La "Guía metodológica" del Ministerio del Medio Ambiente de 2013 es un instrumento orientativo, pero no tiene carácter vinculante, lo que dificulta exigir responsabilidades y establecer estándares claros de limpieza.
En cuanto al aire, si bien existen planes de descontaminación, los expertos señalan que los estándares de calidad del aire en Chile son menos exigentes que las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto significa que, incluso cumpliendo la norma nacional, la población puede estar expuesta a niveles de contaminación considerados peligrosos por la comunidad científica internacional.
Este vacío normativo crea un círculo vicioso: sin una ley clara, los proyectos de remediación se vuelven complejos, largos y sujetos a controversias, lo que desincentiva la inversión y la acción. La falta de conocimiento en la opinión pública facilita la desinformación y el rechazo a iniciativas que, aunque necesarias, generan temor en la comunidad.
Hacia un Futuro Sostenible: Innovación y Colaboración
Superar esta doble crisis ambiental requiere un cambio de paradigma. Más que pensar en soluciones milagrosas, el camino apunta a una estrategia integral basada en la prevención, la innovación y, sobre todo, la colaboración.
En el ámbito de los suelos, es imperativo avanzar hacia una normativa que entregue certeza jurídica y estándares claros. El Ministerio de Medio Ambiente ya trabaja en una propuesta, un paso crucial que debe acelerarse. Asimismo, se debe incentivar el uso de tecnologías más sostenibles como la biorremediación, fomentando la investigación y el desarrollo local.

Para la calidad del aire, la solución pasa por abordar las fuentes de emisión. Esto implica mejorar el transporte público, promover la electromovilidad, establecer normativas más estrictas para la industria y, fundamentalmente, ofrecer alternativas a la calefacción a leña que sean accesibles y eficientes.
Como sugiere Cristóbal Girardi, es fundamental que los proyectos de remediación se diseñen en un marco colaborativo, con la participación activa de autoridades, empresas, academia y, de manera crucial, la comunidad. Un diálogo transparente desde el inicio puede aclarar dudas, gestionar riesgos y construir la confianza necesaria para implementar soluciones que beneficien a todos.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la técnica más común para limpiar suelos con hidrocarburos en Chile y por qué es problemática?
La técnica más común es la excavación y disposición final en vertederos de seguridad. Es problemática porque no descontamina realmente el suelo, sino que traslada el problema a otro lugar, siendo una solución insostenible que implica la pérdida permanente del recurso suelo.
¿Por qué Chile tiene la tasa de mortalidad por contaminación del aire más alta de Latinoamérica?
Se debe a una combinación de factores: altas emisiones del transporte y la industria, un uso masivo de leña para calefacción en las ciudades del sur (que genera altos niveles de material particulado PM2,5) y estándares de calidad del aire que son menos exigentes que los recomendados por la OMS.
¿Qué es la biorremediación y por qué se considera una buena alternativa?
Es una técnica que utiliza microorganismos (como bacterias) para degradar los contaminantes de forma natural. Se considera una excelente alternativa porque es un proceso sostenible que permite recuperar el suelo para usos futuros, es ambientalmente amigable y, a menudo, más económico que otras tecnologías.
¿Qué falta en Chile para avanzar en la descontaminación de sitios?
Principalmente, un marco regulatorio específico y vinculante para suelos contaminados que establezca responsabilidades y estándares claros. También se necesita mayor inversión en tecnologías limpias, incentivos para su aplicación y una mejor colaboración y comunicación entre el sector privado, el Estado y la comunidad para generar confianza y viabilizar los proyectos.
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