¿Qué es la evolución del ganado?

Ganadería Sostenible: Sobrevivir a la Sequía

12/11/2004

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En un mundo donde los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes e intensos, los sistemas productivos tradicionales se enfrentan a un desafío sin precedentes. Las sequías prolongadas, las inundaciones repentinas y las olas de calor ponen en jaque la viabilidad de la agricultura y la ganadería tal como las conocemos. Sin embargo, en medio de la adversidad, surgen ejemplos inspiradores de resiliencia y adaptación que no solo demuestran que es posible sobrevivir, sino incluso prosperar. Este es el relato de cómo un enfoque de producción ganadera en sintonía con la naturaleza logró resultados extraordinarios en uno de los contextos más difíciles, ofreciendo un faro de esperanza y un modelo a seguir.

¿Qué mantuvo estabilizado el establecimiento ganadero de Villarino?
Gracias a una construcción conjunta de conocimientos y saberes, un establecimiento ganadero de Villarino mantuvo estabilizados los porcentajes de preñez y de destete con manejo de la oferta forrajera y ajuste de la carga animal.

La historia nos lleva al partido de Villarino, en la provincia de Buenos Aires, una región semiárida que en 2023 sufrió una de las sequías más intensas de los últimos tiempos. Mientras muchos productores luchaban por mantener sus rodeos, un establecimiento no solo se mantuvo estable, sino que mejoró sus índices productivos. La clave no fue un milagro, sino décadas de trabajo consciente, observación y una profunda colaboración con la naturaleza, demostrando que la verdadera evolución de la ganadería no está en la intensificación a cualquier costo, sino en la inteligencia ecológica y el manejo sostenible.

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El Desafío: Cuando el Cielo Niega el Agua

El año 2023 fue una prueba de fuego para los productores de la región. Con un total de apenas 372 milímetros de lluvia anual, una cifra muy por debajo de la media histórica de 500 milímetros, el panorama era desolador. Los campos se secaron, la oferta forrajera de las especies anuales colapsó y el suelo, desnudo y desprotegido, quedó a merced de la erosión eólica. En este escenario, las especies vegetales que prosperaron no eran las de valor forrajero, sino malezas como la flor amarilla o el cardo ruso, que poco aportan a la alimentación del ganado. Para muchos, la única salida parecía ser la reducción drástica del rodeo o la costosa suplementación con alimentos externos. La pregunta flotaba en el aire seco: ¿cómo se puede producir carne en estas condiciones?

La Respuesta: Un Modelo de Ganadería Resiliente

En este contexto adverso, la experiencia del productor Miguel Munz, acompañado por el asesoramiento técnico del INTA, brilla con luz propia. Su sistema ganadero no solo resistió el embate de la sequía, sino que mantuvo su hacienda en un estado óptimo con bajos costos de alimentación y, sorprendentemente, mejoró su productividad. Los porcentajes de preñez y destete se mantuvieron estables por encima del 90%, una cifra envidiable incluso en años de buenas lluvias.

El secreto de Munz no es una tecnología de última generación, sino una filosofía de trabajo que se podría resumir en una frase: "no mover más el suelo". Esta idea, que aprendió a lo largo de 45 años de trabajo en el campo, es la piedra angular de un sistema que prioriza la salud del ecosistema como base de la productividad. "Si no, se los lleva el viento, los ventarrones vuelan la arena y van tapando los alambrados, ese deterioro los vuelve improductivos", afirma con la sabiduría que da la experiencia.

Los Pilares del Éxito en Villarino

El modelo implementado en el campo de Munz se basa en una serie de prácticas interconectadas que crean un círculo virtuoso de resiliencia y productividad. Estas no son soluciones aisladas, sino componentes de un sistema integral.

  • Perennizar los Recursos Forrajeros: A diferencia de los sistemas basados en verdeos anuales que requieren siembra cada año y dejan el suelo descubierto gran parte del tiempo, la estrategia aquí es apostar por pasturas que viven varios años. Especies como el pasto llorón, sembrado hace más de 30 años y aún productivo, son el corazón de la cadena forrajera.
  • Diversificación de Especies: No se apuesta todo a una sola carta. Se combinan estratégicamente diferentes especies perennes adaptadas a la zona, como el pasto llorón, el mijo perenne y el agropiro alargado, junto con el aprovechamiento inteligente de los pastizales naturales ricos en flechillas. Esta diversidad garantiza que siempre haya algo verde disponible, ya que cada especie tiene diferentes ciclos y respuestas al clima.
  • Cuidado del Suelo: La reducción o eliminación total de las labranzas agresivas es fundamental. Un suelo que no se ara constantemente mantiene su estructura, retiene más humedad, aumenta su materia orgánica y está protegido de la erosión del viento y el agua. Es un suelo vivo y funcional.
  • Ajuste de la Carga Animal: Uno de los conceptos más importantes en ganadería sostenible es adecuar la cantidad de animales a la cantidad de pasto que el campo puede ofrecer. El manejo pastoril inteligente, utilizando alambrado eléctrico para crear parcelas y rotar el ganado, permite un aprovechamiento eficiente del forraje y, crucialmente, asegura los tiempos de descanso necesarios para que las pasturas se recuperen y vuelvan a crecer.

Resultados que Desafían la Lógica Climática

Los números obtenidos en el campo de Munz durante el crítico 2023 son la prueba más contundente de la eficacia de este modelo. No solo se mantuvo la producción, sino que se superaron los registros históricos del propio establecimiento.

Tabla Comparativa de Productividad Ganadera (Establecimiento Munz)
Indicador ProductivoPromedio HistóricoResultados en 2023 (Año de Sequía)
Carga Animal (Equivalente Vaca por Hectárea)0,35 EV/ha0,43 EV/ha
Producción de Carne por Hectárea63 kg/ha84 kg/ha
Índices de Preñez y DesteteEstabilizados > 90%Estabilizados > 90%

¿Cómo se explica este increíble aumento en la productividad? La clave estuvo en un cambio de manejo. Históricamente, el sistema vendía los terneros al destete. Sin embargo, en 2023, gracias a la gestión eficiente del forraje, fue posible recriar y engordar esos terneros en el propio campo. Este proceso fue netamente pastoril, aprovechando el pastizal natural y un verdeo de avena de resiembra natural, demostrando una eficiencia y una capacidad de adaptación extraordinarias.

¿Qué es la evolución del ganado?
La evolución del ganado que se demuestra por medio de un cuadro, toma en cuenta los cambios de clase o categoría cada fin de gestión, además indica solo el incremento neto producido por tal desarrollo puesto que, se tiene que considerar cuatro aspectos negativos de tal evolución, que son: muertes, consumo interno, pérdida y ventas.

Preguntas Frecuentes sobre Ganadería Resiliente

¿Qué son exactamente las pasturas perennes?

Son especies de pastos y leguminosas que viven por más de dos años, a diferencia de las anuales que completan su ciclo en una temporada. Sus sistemas de raíces profundas las hacen más resistentes a la sequía, mejoran la estructura del suelo, capturan más carbono y lo protegen de la erosión. El pasto llorón, el agropiro o el mijo perenne son ejemplos clave en zonas semiáridas.

¿Por qué es tan importante no arar el suelo?

La labranza o arado rompe la estructura del suelo, acelera la descomposición de la materia orgánica (liberando carbono a la atmósfera), destruye la vida microbiana beneficiosa y lo deja vulnerable a ser arrastrado por el viento o la lluvia. Un suelo sin labranza es como una esponja: absorbe y retiene mejor el agua, es más fértil y es la base de un ecosistema saludable.

¿Aumentar la producción en sequía no es contradictorio?

No cuando el aumento proviene de la eficiencia y no de la sobreexplotación. El caso de Munz demuestra que un manejo inteligente del pastoreo y una base forrajera resiliente permiten aprovechar al máximo cada gota de lluvia y cada hoja de pasto. Al poder recriar los terneros en el campo con recursos propios, se añade valor y se aumentan los kilos de carne producidos por hectárea sin degradar el recurso base.

Una Lección para el Futuro

Cuando finalmente llegaron las lluvias en diciembre, con 115 milímetros que pusieron fin a meses de aridez, la respuesta del campo fue inmediata y reveladora. Las pasturas perennes megatérmicas, como el pasto llorón de 30 años, respondieron de forma explosiva, rebrotando con vigor y asegurando el alimento para el rodeo. Este fenómeno subraya la increíble capacidad de recuperación de un sistema bien manejado.

La experiencia de Villarino no es solo una historia de éxito individual. Es un manifiesto sobre el futuro de la ganadería. Nos enseña que el camino no es luchar contra la naturaleza, sino entender sus ritmos y trabajar en alianza con ella. La verdadera evolución del ganado no está solo en su genética, sino en la evolución de nuestras prácticas hacia sistemas más integrados, diversos y resilientes. Como concluye el propio Munz: "Estamos de pie por dar un poquito de bolilla a este modo de producir. Estamos en este campo hace más de 4 décadas y acá pensamos seguir". Su legado es una hoja de ruta para una ganadería que no solo produce alimento, sino que también regenera la tierra, cuida el agua y se adapta a los desafíos de un planeta en constante cambio.

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