21/10/2006
En el corazón de Virrey del Pino, partido de La Matanza, se encuentra el barrio Las Mercedes, una comunidad de clase trabajadora que desde hace décadas libra una batalla silenciosa y desigual. Su enemigo no es visible como un ejército, pero es omnipresente: un fino polvo grisáceo, a veces dorado y brillante, que se deposita en sus calles, techos, pulmones y esperanzas. Proviene de la fábrica de Klaukol, una empresa de materiales para la construcción, hoy propiedad de la multinacional suiza Sika, y es el centro de una denuncia por contaminación que lleva casi quince años estancada en los laberintos de la justicia y la burocracia estatal.

Esta es la crónica de una lucha incansable, donde los vecinos se ven atrapados en un callejón sin salida: convivir con el polvo que, según denuncian, los enferma, o abandonar sus hogares, construidos con el esfuerzo de toda una vida, sin nada a cambio. Es la historia de cómo la inacción del Estado y los bajos estándares ambientales pueden alterar drásticamente la vida de una comunidad entera, dejando a sus ciudadanos en un estado de total desamparo.
Una Historia Marcada por el Polvo Industrial
Antes de que las chimeneas dominaran el paisaje, en el predio de Klaukol había un tambo. Guillermo Winke, un vecino histórico que lamentablemente falleció en 2022, recordaba esa época con nostalgia. La tranquilidad del barrio comenzó a desvanecerse cuando la fábrica original, fundada por un empresario italiano, fue adquirida por la multinacional francesa Lafarge a finales de los 90. Con la llegada del gigante industrial, la producción se disparó y, con ella, los problemas ambientales.
Los vecinos más antiguos relatan que esos fueron los peores años. El polvo se volvió una constante, y los ruidos y vibraciones de la maquinaria pesada se convirtieron en la banda sonora del barrio. Winke, cuya casa estaba justo frente al paredón de la fábrica, sufría las consecuencias directamente. “La vibración rajó las paredes y tengo un tímpano roto”, aseguró en una entrevista, donde también demostró cómo las ventanas y el piso de su hogar temblaban sin cesar. El ruido era, sencillamente, insoportable.
Vivir Bajo una Nube Gris: Testimonios del Impacto en la Salud
El impacto del polvo va mucho más allá de la suciedad y las molestias. Los vecinos lo señalan como el principal causante de sus problemas de salud. Jorge Sosa, residente desde hace 28 años, documenta con su celular cómo las chimeneas liberan su carga en la madrugada, y con ello, su temor se renueva. “Este polvo nos enferma”, afirma con contundencia. Pasa los dedos por el marco de una ventana y muestra una capa fina y pegajosa. Describe cómo le arden los ojos, le cuesta respirar y le pica la piel cuando la fábrica está en plena producción. Su diagnóstico médico es claro: asma por “posible exposición ambiental a material particulado”.
El caso de Jorge no es aislado. Un estudio solicitado por la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar) en 2023, y realizado por la neumóloga Vanina Martín, ha detectado al menos otros 27 casos de afecciones respiratorias ligadas a la exposición al polvo solo en las primeras tres manzanas aledañas a la planta. El número podría crecer, ya que hay 48 casos sospechosos en evaluación.
En el hogar de Susana Ardiles y Jorge Crespo, las ventanas permanecen cerradas incluso en los días más calurosos. Están preocupados por sus nietos, quienes deben utilizar regularmente un broncodilatador en aerosol para poder respirar. El uso de inhaladores es una triste normalidad en Las Mercedes; casi la mitad de los entrevistados afirma depender de ellos. Para Nadia Carabajal, la situación fue aún más dramática. A sus 28 años, su riñón trasplantado dejó de funcionar. Vivía a metros de la fábrica y, por prescripción médica, debía evitar el polvo a toda costa. Tras una demanda, Sika acordó pagarle el alquiler de una vivienda lejos de la nube tóxica, un acto que la empresa calificó de “humanitario” pero que muchos vecinos interpretan como una admisión de culpa. La salud de Nadia mejoró notablemente con el cambio de aire, pero su lucha continúa, negociando cada aumento de alquiler para poder vivir dignamente.
El Laberinto Judicial y la Inacción del Estado
La paciencia de la comunidad se agotó en 2009. Una explosión en la planta, según relatan numerosos testigos, cubrió el barrio con un manto blanco durante días, dificultando aún más la respiración. La respuesta de la empresa fue repartir productos de limpieza y dinero a cambio de la firma de un documento que les impediría iniciar acciones legales. Esta cláusula, considerada abusiva por muchos, fue la chispa que encendió la protesta y dio origen a la causa penal.
Desde entonces, el camino ha estado plagado de frustraciones. A pesar de las protestas frente a la fábrica, la embajada de Francia (país de la entonces empresa dueña) y el municipio de La Matanza, las respuestas fueron nulas o insuficientes.
- 2014: Acumar realiza un primer examen médico que detecta enfermedades respiratorias y cutáneas, pero no se toman medidas concretas.
- 2016: El mismo organismo anuncia que medirá la calidad del aire en las chimeneas, pero esto nunca se concreta.
- 2017: Otro estudio provincial examina a 518 residentes y diagnostica a 110 con enfermedades respiratorias o de la piel. Nuevamente, sin acciones para mejorar la calidad del aire.
La sensación de abandono es palpable. Los vecinos sienten que, durante años, las autoridades han mirado para otro lado, permitiendo que la fábrica opere sin los controles adecuados.
El Informe Clave del CONICET: La Ciencia Confirma las Sospechas
En 2022, un informe interdisciplinario del CONICET, solicitado por Acumar, arrojó luz sobre la situación. El estudio fue contundente: “Del análisis químico del material particulado se observó una correlación entre las emisiones puntales de la empresa respecto a los valores de Silicio (Si) encontrados en el material particulado ambiental”. El principal temor de los vecinos, relacionado con el sílice (un compuesto de silicio y oxígeno, presente en la arena, materia prima de Klaukol, y considerado cancerígeno), encontraba un respaldo científico.
El informe demostró que la fábrica era responsable de entre el 7% y el 17% del polvo más fino y peligroso (menor a 10 micrones) y hasta del 60% de las partículas más grandes. Sin embargo, realizar el estudio no fue fácil. El químico Andrés Porta, director de la investigación, denunció obstrucciones:
“Francamente, nos costó mucho poder cumplir con nuestra función porque cuando llegábamos a hacer las mediciones los hornos no estaban funcionando. (...) Incluso encontramos obstaculizaciones por parte de empleados del municipio”.
Klaukol (Sika) intentó refutar este informe con otro estudio encargado por ellos mismos, perpetuando un ciclo de negación y demora.
Tabla Comparativa: Límites de Contaminación del Aire
Uno de los problemas de fondo es la laxitud de la normativa argentina en comparación con los estándares internacionales. Esto permite que situaciones como la de Las Mercedes se prolonguen en una zona gris legal.
| Organismo | Límite Recomendado de Partículas (PM10) |
|---|---|
| Organización Mundial de la Salud (OMS) | Media anual no superior a 45 µg/m³ |
| Normativa Argentina | Nivel máximo permitido de 150 µg/m³ |
Las mediciones en la zona han mostrado niveles casi constantes de más de 30 µg/m³, con picos que alcanzan los 300 µg/m³, valores extremadamente altos y perjudiciales para la salud según cualquier estándar internacional.
Un Futuro Incierto: Entre Suspensiones y Apelaciones
A principios de 2023, la causa judicial, que estaba archivada, se reactivó. El juez Jorge Rodríguez ordenó nuevos estudios médicos masivos que confirmaron las afecciones. Con esta evidencia, el juez tomó una decisión histórica: ordenó la suspensión de la actividad de la fábrica. Parecía una victoria para los vecinos, un respiro después de 15 años. Pero la alegría duró poco. Apenas unas semanas después, en noviembre, Klaukol presentó un recurso y la medida fue levantada. La contaminación y la incertidumbre volvieron a ser la norma.
La historia de Las Mercedes es un reflejo de una problemática mayor: la de comunidades enteras sacrificadas en el altar de la producción industrial sin control, la de una justicia lenta y una inacción estatal que condena a sus ciudadanos a elegir entre su salud y su hogar. La lucha continúa, pero los vecinos se preguntan cuántos años más deberán esperar para poder respirar aire limpio.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es la principal denuncia de los vecinos de Las Mercedes?
Denuncian la contaminación constante por un polvo fino emitido por la fábrica Klaukol, que, según afirman, les provoca graves problemas de salud, principalmente respiratorios (asma), cutáneos y oculares, además de afectar su calidad de vida.
¿Qué empresa es la responsable y cuál es su origen?
La empresa es Klaukol, dedicada a productos para la construcción. Actualmente es propiedad de la multinacional suiza Sika. Anteriormente perteneció a la empresa francesa Lafarge.
¿Qué problemas de salud se han reportado?
Se han diagnosticado médicamente numerosos casos de asma, afecciones pulmonares, irritación en los ojos y problemas en la piel. El uso de inhaladores y broncodilatadores es común en el barrio, afectando tanto a adultos como a niños.
¿Qué dice la ciencia sobre la contaminación en la zona?
Un informe clave del CONICET de 2022 estableció una correlación directa entre las emisiones de la fábrica y la presencia de silicio en el material particulado del aire del barrio, confirmando científicamente las sospechas de los vecinos.
¿Por qué la justicia no ha dado una solución definitiva?
El proceso judicial ha durado casi 15 años, marcado por largas demoras e inacción. Aunque un juez ordenó la suspensión de la fábrica en 2023, la medida fue revocada rápidamente tras una apelación de la empresa, dejando a los vecinos en la misma situación de desamparo.
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