28/12/2021
La ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, Argentina, se ha convertido en un emblema de la lucha ciudadana por la defensa del medio ambiente en América Latina. Una vez más, sus habitantes se preparan para alzar la voz en una nueva manifestación que mantiene viva una llama que se encendió hace casi dos décadas. Este fin de semana, la comunidad se congregará para la 19° marcha hacia el Puente Internacional General San Martín, un acto simbólico y contundente en contra del funcionamiento de la planta de celulosa UPM (anteriormente conocida como Botnia), ubicada en la orilla uruguaya del río que hermana y, a la vez, divide a dos naciones.

El Origen de una Lucha Histórica
Para entender la movilización actual, es crucial remontarse a los primeros años del siglo XXI. Fue entonces cuando se anunciaron los proyectos de instalación de dos enormes plantas de celulosa en las cercanías de Fray Bentos, Uruguay, justo frente a Gualeguaychú. La preocupación cundió rápidamente entre los ciudadanos argentinos. Los temores se centraban en el potencial impacto ambiental de estas industrias, específicamente en la contaminación del aire y, sobre todo, del compartido Río Uruguay. Se hablaba de la liberación de dioxinas y furanos, compuestos altamente tóxicos, y del riesgo de la lluvia ácida, que podría afectar a las producciones agropecuarias y al pujante sector turístico de la región.
Ante la falta de respuestas satisfactorias y la percepción de que los estudios de impacto ambiental eran insuficientes, nació la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú. Este movimiento, horizontal y autoconvocado, se convirtió en el motor de una resistencia que trascendería las fronteras. Sus acciones más visibles fueron los masivos cortes del Puente Internacional General San Martín, una medida drástica que buscaba visibilizar el conflicto a nivel internacional y presionar a los gobiernos de ambos países.
La Marcha N°19: Un Ritual de Resistencia
La convocatoria para este domingo 30 de abril no es un evento aislado, sino la continuación de una tradición de lucha. La cita es a las 16:00 horas en Arroyo Verde, un paraje cargado de simbolismo por ser el epicentro de las asambleas y protestas durante los años más álgidos del conflicto. Desde allí, una caravana de vehículos se dirigirá hacia el puente, el escenario que ha sido testigo de innumerables reclamos.
El regreso, programado para aproximadamente las 17:00 horas, volverá a tener a Arroyo Verde como punto de encuentro. Allí se llevará a cabo el acto central, que incluye varios momentos clave:
- Lectura de la proclama: Un documento que se actualiza en cada marcha, reafirmando los principios de la lucha, denunciando la situación actual y exigiendo acciones concretas a las autoridades.
- Oraciones ecuménicas: Un espacio de reflexión y unión espiritual que demuestra la transversalidad del reclamo, convocando a personas de diversas creencias bajo una misma causa.
- Micrófono abierto: Se escucharán opiniones y testimonios de los asambleístas y vecinos, manteniendo vivo el espíritu democrático y participativo del movimiento.
Esta marcha no es solo una protesta; es un acto de memoria, de reafirmación de identidad y de compromiso inquebrantable con la protección de los bienes comunes y la salud de las generaciones futuras.
Argumentos Enfrentados: Dos Caras de una Misma Moneda
El conflicto de las pasteras siempre ha estado marcado por una fuerte polarización de argumentos. Comprender ambas posturas es fundamental para analizar la complejidad del problema.
| Postura de la Asamblea Ambiental y Gualeguaychú | Postura de UPM y Defensores de la Planta |
|---|---|
| La planta contamina el Río Uruguay con efluentes químicos, afectando la biodiversidad y la calidad del agua. | La planta opera con la Mejor Tecnología Disponible (BAT) y cumple con las normativas ambientales uruguayas e internacionales. |
| Los olores y emisiones gaseosas afectan la calidad del aire y la salud de la población cercana. | Las emisiones están controladas y monitoreadas constantemente, manteniéndose dentro de los límites permitidos. |
| El modelo de producción basado en monocultivos de eucalipto para abastecer la planta degrada el suelo y consume enormes cantidades de agua. | La forestación genera empleo, captura carbono y se realiza bajo planes de manejo sostenible. |
| La instalación de la planta se realizó sin el consentimiento ni la consulta adecuada a la población argentina afectada, violando tratados bilaterales. | La planta es una inversión soberana de Uruguay que genera desarrollo económico y miles de puestos de trabajo directos e indirectos. |
El Papel de la Justicia Internacional y el Monitoreo
El conflicto escaló a tal nivel que Argentina demandó a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En 2010, el tribunal emitió un fallo histórico. Si bien no ordenó el desmantelamiento de la planta como solicitaba Argentina, sí dictaminó que Uruguay había violado sus obligaciones procesales al no informar a su vecino sobre el proyecto, tal como lo estipula el Estatuto del Río Uruguay. El fallo instó a ambos países a cooperar y a monitorear conjuntamente el río a través de su comité científico binacional.
Desde entonces, se realizan mediciones periódicas. Sin embargo, para la Asamblea de Gualeguaychú, este monitoreo es insuficiente y sus resultados, a menudo, han sido objeto de controversia. Los asambleístas denuncian que se han detectado desviaciones en varios parámetros de la calidad del agua y que la información no siempre es transparente ni se comunica de manera efectiva a la población.
Preguntas Frecuentes sobre el Conflicto
¿Por qué la lucha continúa después de tantos años y del fallo de La Haya?
La lucha persiste porque, para la comunidad de Gualeguaychú, el fallo de La Haya no resolvió la cuestión de fondo: la presencia de una fuente de contaminación potencial en la cabecera de su río. Consideran que la planta nunca debió instalarse allí y que el riesgo ambiental sigue latente. La desconfianza hacia los controles oficiales y los informes de la empresa alimenta la necesidad de mantener la vigilancia ciudadana.
¿La planta UPM Botnia es la única preocupación?
Si bien UPM es el foco principal de la protesta por su proximidad y visibilidad, el reclamo de la Asamblea es más amplio. Se oponen a un modelo de desarrollo basado en la instalación de industrias contaminantes a gran escala en las cuencas hídricas, y también critican el avance del monocultivo de eucalipto que sirve de materia prima para la pastera.
¿Qué impacto ha tenido esta lucha en la comunidad?
El conflicto ha forjado una fuerte identidad comunitaria en Gualeguaychú en torno a la defensa del medio ambiente. Ha generado una conciencia ecológica que se transmite entre generaciones y ha posicionado a la ciudad como un referente de activismo. Aunque también ha generado tensiones y divisiones, el compromiso de un núcleo importante de la población se ha mantenido inalterable a lo largo de los años.
Un Legado de Conciencia y Perseverancia
La 19° marcha a Arroyo Verde y el Puente Internacional es mucho más que una simple noticia. Es la crónica de una comunidad que se niega a normalizar lo que considera una amenaza para su futuro. Es la prueba de que la participación ciudadana, sostenida en el tiempo con convicción y perseverancia, puede mantener un tema en la agenda pública y ejercer un control social indispensable sobre las actividades industriales y las decisiones gubernamentales. Gualeguaychú marchará este domingo, no solo por su río, sino por el derecho de todos los pueblos a vivir en un ambiente sano.
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