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Quilmes: Un Grito Ahogado por la Contaminación

15/05/2009

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Vivir en ciertos barrios de Quilmes es un acto de resistencia diaria. No es una lucha contra un enemigo visible, sino contra un veneno que se impregna en el aire, en el agua y en la tierra. Es la historia de comunidades enteras, como la del barrio Los Pinos, que sufren la peor de las ausencias: la del Estado. Allí donde deberían llegar el agua potable, las cloacas, el alumbrado público y la limpieza, solo llega el olvido, acompañado del polvo tóxico de las industrias cercanas que operan con una alarmante libertad, dejando una estela de enfermedad y desesperanza.

¿Dónde viven las mayorías populares en Quilmes?
Y esto como vemos pasa en todo el conurbano bonaerense donde viven las mayorías populares, no sólo en Quilmes. Si sos de Zona Sur del Gran Buenos Aires: Ponete en contacto y organizate con el PTS en el Frente de Izquierda o con Pan y Rosas en tu trabajo, lugar de estudio o barrio. Este lunes el arroyo Las Piedras amaneció teñido de turquesa.
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Los Pinos: Un Barrio en el Olvido

La situación en el barrio Los Pinos es un crudo retrato del abandono. Sus calles, a menudo intransitables, son un territorio vedado para servicios tan básicos como las ambulancias o la policía. Los vecinos se sienten atrapados en una zona de sacrificio, donde su bienestar parece no tener valor. Laura, una de las tantas voces que claman por ayuda, resume la frustración generalizada: “Me dicen que van a venir de inspección, pero nunca vienen, queda todo siempre en la nada, no nos dan bola en ningún sentido, les mando vídeos de como vuela el cemento, pero no hacen nada”. Esta indiferencia sistemática no es solo negligencia, es un mensaje claro de que sus vidas no importan.

El hartazgo ha llevado a los residentes a tomar medidas desesperadas para hacerse oír. Carmén, otra vecina, relata una anécdota que grafica la impotencia y la rabia contenida: “En una oportunidad junté un líquido de esos nauseabundos que emanan estas empresas, me fui hasta la Municipalidad y lo tiré en Medio Ambiente. Lo hice para que sientan un poquito del olor que nosotros sentimos diariamente”. La respuesta fue la esperada: el silencio. “¿Vos te pensás que así me escucharon? No. Me siguieron ignorando. Nos subestiman por ser pobres, sos pobre, te la bancas. Sos pobre, te lo merecés. Así piensan ellos”. Estas palabras resuenan con la fuerza de una verdad incómoda, la de una justicia ambiental que parece tener un sesgo de clase.

Las Fuentes de la Contaminación: Nombres y Apellidos

La contaminación no es un fenómeno abstracto; tiene responsables directos. A pocas cuadras de Los Pinos, un conglomerado de empresas opera sin los controles adecuados, convirtiendo el entorno en un riesgo para la salud pública. Entre ellas se encuentran:

  • Molisur S.R.L: Dedicada a la molienda de huesos.
  • Alumax S.A: Una metalúrgica.
  • Degaplast: Empresa de inyección de plásticos.
  • Neolin S.A: Perteneciente a la industria química.
  • Marbel S.A: También de la industria química.

Estas fábricas son señaladas por los vecinos como las principales fuentes de polución. Se las acusa de verter desechos industriales, basura y realizar quemas a cielo abierto, contaminando no solo el aire y el suelo, sino también el cercano “Arroyo Las Piedras”, un curso de agua que se ha convertido en un desagüe tóxico a la vista de todos.

Un Problema Sistémico: Más Allá de las Fronteras de Quilmes

Lo que sucede en Quilmes no es un caso aislado, sino el síntoma de una enfermedad que afecta a todo el conurbano bonaerense, donde viven las mayorías populares. La impunidad con la que operan estas empresas es una constante. En el barrio Las Mercedes de Virrey del Pino, por ejemplo, los vecinos llevan más de una década denunciando a la multinacional Parex-Klaukol por contaminar y enfermar a la población. Una vecina, movida por la desesperación, inició un censo casero que arrojó resultados escalofriantes: enfermedades renales, leucemias, tumores y cáncer son diagnósticos recurrentes en cada cuadra del barrio, con más de 100 víctimas contabilizadas.

¿Qué pasó con la contaminación en Quilmes?
La historia fue otra cuando el barrio creció y cada vez más fábricas se radicaron en el barrio. Llegaron la Cementera Pavisur S.A y Prensadora Quilmes S.R.L, y con ellas la contaminación empezó a ser un problema para la comunidad.

Este patrón de contaminación y enfermedad se replica. Recordemos el reciente episodio en el AMBA, donde el agua de la red comenzó a presentar un sabor desagradable, mal olor y un color verdoso. A pesar de la alarma generalizada, la empresa estatal AySA se limitó a afirmar que “la potabilidad no había sido afectada” y atribuyó el fenómeno a “causas naturales”, una explicación que dejó más dudas que certezas y que evidencia una tendencia a minimizar los riesgos ambientales por parte de las autoridades.

Tabla Comparativa: La Ley vs. La Realidad

AspectoSituación Ideal (Según la Ley y Derechos)Realidad en Barrios Afectados
Ubicación IndustrialLas industrias peligrosas (Categoría 3) deben estar lejos de zonas urbanas y rodeadas de barreras forestales.Plantas como Parex-Klaukol operan pegadas a los barrios, sin resguardos ambientales.
Control y FiscalizaciónInspecciones sorpresivas y rigurosas para garantizar el cumplimiento de las normativas ambientales.Los vecinos denuncian que las empresas son avisadas antes de las inspecciones, permitiéndoles ocultar sus actividades contaminantes.
Derecho a un Ambiente SanoEl Estado debe garantizar el derecho a un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano.El Estado es ausente o cómplice, permitiendo la degradación del ambiente y afectando directamente la salud de la población.
Acceso a la JusticiaLos ciudadanos deben tener canales efectivos para denunciar y obtener reparación por daños ambientales.Las denuncias son ignoradas sistemáticamente y los procesos judiciales se estancan, perpetuando la impunidad.

La Complicidad y el Juego de las Inspecciones

Uno de los aspectos más graves de esta situación es la presunta complicidad de los organismos de control. Los vecinos denuncian una práctica perversa: antes de que los inspectores lleguen a una planta, la empresa recibe un aviso. “Cuando vienen, no se ve prendida ninguna chimenea”, afirman. Como resultado, los informes oficiales no presentan ninguna irregularidad, y el ciclo de contaminación continúa sin trabas. Esto transforma la fiscalización en una farsa que solo sirve para dar una apariencia de legalidad a lo que es, en esencia, un crimen ambiental.

La ley es clara. La Ley 11.459 de Radicación Industrial clasifica a plantas como Parex-Klaukol como de Categoría 3, es decir, un “establecimiento peligroso porque su funcionamiento constituye un riesgo para la seguridad, salubridad e higiene de la población”. La norma impone que estas industrias deben ubicarse lejos de las zonas urbanas. Sin embargo, en el conurbano, la ley parece ser letra muerta. Las patronales se imponen sobre cualquier legislación, y las consecuencias las pagan las familias trabajadoras, que ven su salud deteriorarse día a día.

Preguntas Frecuentes sobre la Contaminación en Quilmes

¿Qué empresas específicas se mencionan como contaminantes en Quilmes?
Se mencionan Molisur S.R.L (molienda de huesos), Alumax S.A (metalúrgica), Degaplast (inyección de plásticos), Neolin S.A (industria química) y Marbel S.A (industria química).

¿Cuál es la respuesta de las autoridades municipales según los vecinos?
Según los testimonios, la respuesta es de total indiferencia y abandono. Las promesas de inspección no se cumplen y las denuncias son sistemáticamente ignoradas.

¿Este problema de contaminación es exclusivo de Quilmes?
No. Es un problema sistémico que afecta a muchas localidades del conurbano bonaerense, como Virrey del Pino, donde se denuncian situaciones similares con otras empresas.

¿Qué dice la ley sobre la ubicación de estas industrias?
La Ley 11.459 establece que las industrias de Categoría 3, consideradas peligrosas, deben radicarse lejos de las zonas urbanas para proteger a la población, una norma que es claramente violada.

¿Qué problemas de salud se asocian a esta contaminación?
En casos similares documentados en barrios cercanos, se ha registrado una alta incidencia de enfermedades graves como cáncer, leucemia, tumores y problemas renales, especialmente en niños y niñas.

La situación en Quilmes es un llamado de atención urgente. No se trata solo de un problema ambiental, sino de una profunda crisis de derechos humanos. La organización vecinal es el primer paso para pararle la mano a la impunidad patronal, pero se necesita una respuesta contundente del poder político y judicial. Es imperativo exigir un plan de saneamiento real de los arroyos, controles efectivos y un castigo ejemplar para las empresas que envenenan los barrios. Porque el derecho a respirar aire puro y a vivir en un ambiente sano no puede ser un privilegio de pocos, sino una realidad para todos.

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