06/04/2021
En el corazón de la provincia de Mendoza, un coloso de agua y vida traza su camino desde las cumbres más altas de los Andes hasta las áridas llanuras del este. Hablamos del Río Tunuyán, una arteria fluvial que no solo modela el paisaje, sino que también sustenta uno de los oasis agrícolas más prósperos de Argentina: el Valle de Uco. Este río es sinónimo de vida, de viñedos de Malbec reconocidos mundialmente y de frutales que colorean la región. Sin embargo, bajo esta apariencia de vitalidad, se esconde una creciente amenaza que pone en jaque su futuro y el de las comunidades que de él dependen: la contaminación. Acompáñenos en este recorrido profundo por la cuenca del Tunuyán para entender su inmenso valor y los desafíos que enfrenta.

El Nacimiento de un Gigante Andino
El viaje del Río Tunuyán comienza en un imponente frente cordillerano de más de 100 kilómetros de largo. Sus aguas primigenias provienen de la fusión de nieves y glaciares eternos, naciendo entre la ladera sur del majestuoso cerro Tupungato y el cerro Gorro. En esta etapa inicial, el río es un torrente puro y salvaje, alimentado por el ciclo natural de las precipitaciones nivales del invierno, que se acumulan para ser liberadas con la llegada de la primavera y el verano. Este fenómeno, dominado por la influencia del anticiclón del Pacífico, define su régimen hídrico: caudales mínimos, casi secos, en invierno, que se quintuplican en verano, transformándolo en una fuerza erosiva formidable.
Esta fuerza natural ha tallado a lo largo de milenios paisajes de una belleza sobrecogedora. El fenómeno de "antecedencia" se manifiesta en las gargantas angostas y profundas que el río ha excavado en la roca, creando cañones y terrazas fluviales que son testimonio de su poder. Es en este tramo de pendientes pronunciadas y cauce encajonado donde reside un enorme potencial hidroeléctrico, con proyectos como el Complejo Los Blancos, que busca aprovechar esta energía limpia excavando sus centrales en el corazón de la montaña.

La Cuenca del Tunuyán: Un Sistema Dividido
Para entender su dinámica, la cuenca del Río Tunuyán se divide en dos grandes sectores, con el Dique El Carrizal como punto de inflexión.
La Cuenca Superior: Fuerza y Potencial
Desde sus nacientes hasta el Dique El Carrizal, nos encontramos en la cuenca del "Tunuyán Superior", que abarca una superficie de 14.040 km². En este tramo, el río recoge el agua del deshielo y atraviesa paisajes de alta montaña. Una vez que ingresa al Valle de Uco, su pendiente disminuye drásticamente. Aquí, la mano del hombre ha intervenido desde tiempos precolombinos. Los pueblos Huarpes fueron los primeros en derivar sus aguas para la agricultura. Hoy, una red de diques derivadores como Aguanda, Yaucha y Las Tunas distribuyen su caudal para regar aproximadamente 52,000 hectáreas con derecho a riego, principalmente dedicadas a frutales de carozo y, por supuesto, a los viñedos que dan fama mundial a la región.
La Cuenca Inferior: Riego Extensivo y Acuíferos
Aguas abajo del Dique El Carrizal, comienza la cuenca del "Tunuyán Inferior", con una extensión de 19.523 km². El dique actúa como un gran regulador, almacenando agua para asegurar el riego en las zonas más áridas del este mendocino, llegando a localidades como Santa Rosa y La Paz. Aquí, la red de canales se expande por más de 1.570 kilómetros. Una característica distintiva de esta zona es la coexistencia del riego superficial con el uso intensivo de aguas subterráneas. Importantes acuíferos, recargados principalmente por el propio río, proveen agua de excelente calidad. Se estima que solo un 30% de las fincas se riegan exclusivamente con agua superficial, mientras que un 24% depende por completo del agua subterránea y un 46% utiliza un sistema mixto.

La Sombra de la Contaminación: Un Foco Rojo al Oeste de la Ruta 40
A pesar de su importancia vital, el Río Tunuyán no es inmune a las presiones de la actividad humana. La pregunta sobre su punto más contaminado tiene una respuesta clara y preocupante. Los estudios indican que el área más comprometida se localiza al oeste de la Ruta 40 y al sur del propio cauce del río. En esta zona se registran los mayores contenidos de contaminantes, originados por dos fuentes principales.
La primera y más extendida es la contaminación difusa. Este término se refiere a una polución que no proviene de un único punto de descarga, sino que se origina de manera dispersa sobre un área grande. En el caso del Tunuyán, esta contaminación es producida esencialmente por el uso de fertilizantes en la agricultura intensiva del Valle de Uco. Los nitratos y fosfatos, componentes comunes de estos productos, no son completamente absorbidos por los cultivos y son arrastrados por el agua de riego o la lluvia, infiltrándose en el suelo y llegando finalmente al río y a los acuíferos subterráneos. Este exceso de nutrientes puede provocar la eutrofización del agua, un proceso que disminuye el oxígeno y afecta gravemente la vida acuática.
La segunda fuente son los pozos sépticos. Esta es una contaminación de tipo puntual, originada en sistemas de saneamiento individuales que, por fallas en su diseño, mantenimiento o por la propia permeabilidad del suelo, pueden filtrar aguas residuales sin tratar al subsuelo, incrementando la carga de contaminantes orgánicos y patógenos que se suman a los provenientes de la fertilización.

Adicionalmente, la salinidad es otro factor a monitorear. Mediciones históricas en el Dique Carrizal muestran que la salinidad del agua que ingresa al embalse ha variado entre 889 y 1.530 μmhos/cm, valores que reflejan la carga de sales que el río arrastra en su recorrido.
Tabla Comparativa: Cuencas del Río Tunuyán
| Característica | Cuenca Superior | Cuenca Inferior |
|---|---|---|
| Ubicación | Desde las nacientes andinas hasta el Dique El Carrizal. | Aguas abajo del Dique El Carrizal hasta su desembocadura. |
| Extensión | 14.040 km² | 19.523 km² |
| Principal Uso del Agua | Riego agrícola en el Valle de Uco, potencial hidroeléctrico. | Riego agrícola extensivo, uso mixto con aguas subterráneas. |
| Calidad del Agua | Generalmente alta en las nacientes, se ve afectada por la actividad agrícola. | Dependiente de la regulación del dique y el uso de acuíferos. |
| Desafíos Principales | Contaminación difusa por fertilizantes, gestión del recurso hídrico. | Gestión de la salinidad, sobreexplotación de acuíferos, asegurar caudal ecológico. |
Preguntas Frecuentes sobre el Río Tunuyán
¿Dónde nace exactamente el río Tunuyán?
El río Tunuyán nace en la Cordillera de los Andes, en un frente montañoso de 110 km de largo ubicado entre la ladera sur del cerro Tupungato y el cerro Gorro, en la provincia de Mendoza.

¿Cuál es la principal fuente de contaminación del río?
La principal fuente es la contaminación difusa, causada por el arrastre de fertilizantes y agroquímicos utilizados en la agricultura del Valle de Uco. A esto se suma la contaminación puntual por la filtración de pozos sépticos en áreas específicas.
¿Qué es el Dique El Carrizal y para qué sirve?
El Dique El Carrizal es un embalse que marca la división entre la cuenca superior e inferior del río. Sus funciones principales son regular el caudal de agua para el riego de la zona este de Mendoza y generar energía hidroeléctrica.
¿Por qué es tan importante el río Tunuyán para el Valle de Uco?
Es la fuente de agua principal que permite la existencia del oasis del Valle de Uco. Sus aguas irrigan los viñedos y cultivos de frutales que son el motor económico de la región, reconocida a nivel mundial por la calidad de sus vinos.

¿El agua del río Tunuyán es salada?
El agua del río transporta sales minerales disueltas. Si bien no es agua de mar, presenta ciertos niveles de salinidad. Las mediciones en el Dique Carrizal han mostrado una conductividad eléctrica (indicador de salinidad) que varía entre 889 y 1.530 μmhos/cm, lo que requiere una gestión cuidadosa para su uso agrícola.
Un Recurso Vital que Debemos Proteger
El Río Tunuyán es mucho más que un simple curso de agua. Es el pilar de una economía regional, el sustento de miles de familias y un ecosistema de incalculable valor. La evidencia de contaminación en zonas clave es una llamada de atención que no podemos ignorar. Proteger la pureza del Tunuyán implica un compromiso colectivo: desde la implementación de prácticas agrícolas más sostenibles que reduzcan el uso de fertilizantes, hasta la mejora de los sistemas de saneamiento y una planificación territorial que considere la fragilidad de nuestros recursos hídricos. El futuro del Valle de Uco y de este gigante andino depende de las acciones que tomemos hoy para garantizar que sus aguas sigan siendo sinónimo de vida y no de riesgo.
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