¿Dónde se encuentran las aguas residuales del río Támesis?

El Támesis: De la Muerte Biológica a la Vida

25/03/2014

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El río Támesis, el alma líquida de Londres y una arteria vital en la historia de Inglaterra, es hoy considerado uno de los ríos urbanos más limpios del mundo. Sin embargo, esta imagen de vitalidad esconde una historia oscura y maloliente. Hace apenas 60 años, este icónico cuerpo de agua fue declarado “biológicamente muerto”, un desierto acuático incapaz de albergar vida. La historia de su declive y su espectacular resurgimiento es una poderosa lección sobre el impacto de la actividad humana y nuestra capacidad para revertir el daño ambiental. ¿Cómo pasó de ser una alcantarilla a cielo abierto a un ecosistema en recuperación? Y, fundamentalmente, ¿dónde terminan hoy las aguas residuales que genera una metrópolis como Londres?

Índice de Contenido

Un Pasado Nauseabundo: El Gran Hedor

Durante siglos, el Támesis fue el vertedero de Londres. A medida que la ciudad crecía exponencialmente desde la época medieval, también lo hacía la cantidad de desechos que se arrojaban directamente a sus aguas. Pozos negros con fugas, basura doméstica y, sobre todo, desechos industriales y humanos convirtieron al río y sus afluentes en cloacas funcionales. La situación llegó a un punto crítico en el verano de 1858, un evento que pasaría a la historia como el “Gran Hedor”.

¿Dónde se encuentran las aguas residuales del río Támesis?
Las aguas residuales tratadas de todas las ciudades y pueblos de la cuenca del Támesis fluyen hacia el río Támesis a través de plantas de tratamiento de aguas residuales. Esto incluye todas las aguas residuales de Swindon, Oxford, Reading y Windsor.

El calor intenso de aquel verano exacerbó la descomposición de las toneladas de materia orgánica en el río, liberando un hedor tan insoportable que paralizó la ciudad. El Parlamento, situado a orillas del Támesis, tuvo que impregnar sus cortinas con cloruro de cal para poder sesionar. Este desastre sanitario y olfativo fue la gota que colmó el vaso y obligó a las autoridades a tomar medidas drásticas. La solución vino de la mano del ingeniero Sir Joseph Bazalgette, a quien se le encargó diseñar y construir una red de alcantarillado moderna para interceptar los desechos antes de que llegaran al río. Este sistema, una maravilla de la ingeniería victoriana, sigue siendo la columna vertebral del saneamiento de Londres en la actualidad.

La Declaración de Muerte Biológica

Aunque el sistema de Bazalgette supuso una mejora monumental, el río no se recuperó por completo. La industrialización continuó arrojando metales pesados y productos químicos tóxicos a sus aguas. Además, los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial dañaron gravemente la red de alcantarillado, permitiendo que las aguas residuales sin tratar volvieran a fluir libremente hacia el Támesis.

El resultado fue un cóctel letal. Para que la mayoría de las formas de vida acuática, como los peces, puedan sobrevivir, necesitan una concentración mínima de oxígeno disuelto en el agua (OD), generalmente entre 4-5 miligramos por litro (mg/l). Las mediciones realizadas en la década de 1950 revelaron una realidad desoladora: los niveles de OD en el Támesis eran de apenas un 5% de saturación, lo que equivale a unos 0.5 mg/l. En el tramo que atraviesa el centro de Londres, el oxígeno era simplemente indetectable. Durante un tramo de casi 70 kilómetros, desde Kew hasta Gravesend, no se encontró un solo pez. En 1957, los científicos del Museo de Historia Natural de Londres emitieron su sombrío veredicto: el río Támesis estaba “biológicamente muerto”.

El Renacimiento de un Río

La declaración de muerte fue un llamado de atención. Con un esfuerzo político y científico concertado, el destino del Támesis comenzó a cambiar drásticamente a partir de la década de 1960. Se implementaron varias medidas clave que catalizaron su recuperación:

  • Legislación y Tratamiento: Se aprobaron leyes más estrictas entre 1961 y 1995 que elevaron los estándares de calidad del agua y obligaron a que todas las aguas residuales que ingresaran al río fueran tratadas previamente.
  • Infraestructura de Oxigenación: Uno de los avances más innovadores fue la introducción de los “Thames Bubblers” (Burbujeadores del Támesis). Se trata de barcos autopropulsados diseñados para inyectar oxígeno puro directamente en el agua, aumentando los niveles de OD a un punto en el que la vida acuática podría volver a prosperar.
  • Monitoreo Biótico: Se implementó un sistema de monitoreo que utiliza la presencia de ciertos macroinvertebrados (como efímeras o caracoles) como indicadores de la salud del río. La diversidad y tolerancia de estas especies ofrecen una puntuación sobre la calidad del ecosistema.

Los resultados fueron asombrosos. En 1967, la platija fue el primer pez en ser registrado oficialmente de nuevo en el río. Le siguieron docenas de otras especies. El regreso del salmón en la década de 1980 fue un hito para los conservacionistas. Hoy, el Támesis alberga alrededor de 125 especies de peces, y ocasionalmente se avistan criaturas tan delicadas como los caballitos de mar en su estuario.

Tabla Comparativa: El Támesis Antes y Ahora

CaracterísticaTámesis (Década de 1950)Támesis (Actualidad)
Estado BiológicoDeclarado "biológicamente muerto"Ecosistema en recuperación activa
Niveles de OxígenoCercanos a 0 mg/l en el centro de LondresNiveles suficientes para soportar vida compleja
Vida AcuáticaSolo algunos invertebrados resistentes (larvas de mosquito)Más de 125 especies de peces, mamíferos marinos y aves
Contaminación VisibleAlta presencia de desechos orgánicos e industrialesVisualmente más limpio, pero con contaminantes invisibles
InfraestructuraSistema victoriano dañado y sobrecargadoSistema mejorado y en proceso de expansión masiva

Los Desafíos Actuales y la Súper Alcantarilla

A pesar de la notable recuperación, la batalla por la salud del Támesis no ha terminado. El sistema de alcantarillado de Bazalgette, diseñado para una población de menos de cinco millones, ahora sirve a más de diez millones. Las alcantarillas fueron diseñadas con puntos de desbordamiento que, durante fuertes lluvias, vierten una mezcla de agua de lluvia y aguas residuales sin tratar directamente al río para evitar inundaciones en la ciudad. Originalmente, esto ocurría una o dos veces al año; hoy, sucede en promedio una vez por semana.

En 2013, más de 55 millones de toneladas de aguas residuales sin tratar se vertieron en el Támesis, causando mortandades de peces y degradando la calidad del agua. Además, el río enfrenta nuevas amenazas invisibles: la contaminación por microplásticos provenientes de productos de consumo y medicamentos solubles en agua que las plantas de tratamiento actuales no pueden filtrar.

¿Por qué el río Támesis fue declarado biológicamente muerto?
Y desde Kew hasta Gravesend, un río de 69 km de longitud, no se registraron peces en la década de 1950. Las encuestas realizadas en 1957 encontraron que el río no podía sostener la vida, y el río Támesis finalmente fue declarado “biológicamente muerto”. Cambiando mareas

Para abordar el problema principal de los desbordamientos, se está construyendo el Thames Tideway Scheme, conocido popularmente como la “súper alcantarilla”. Este es uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de Europa. Consiste en un túnel de 25 kilómetros de largo que correrá por debajo del lecho del río, interceptando las aguas residuales de los puntos de desbordamiento antes de que lleguen al Támesis. Estas aguas serán canalizadas hacia la planta de tratamiento de Beckton para ser procesadas. Se espera que, una vez finalizado en 2025, el proyecto reduzca los vertidos de aguas residuales sin tratar en un 90%, lo que supondrá un salto cualitativo gigantesco para la salud del río.

Preguntas Frecuentes

¿Dónde van a parar las aguas residuales del Támesis?

Actualmente, las aguas residuales de Londres y otras ciudades en la cuenca del Támesis son recogidas y llevadas a plantas de tratamiento. Una vez tratadas, el agua limpia se vierte de nuevo en el río. Sin embargo, durante lluvias intensas, el sistema de alcantarillado se satura y vierte una mezcla de agua de lluvia y aguas residuales sin tratar directamente en el río a través de puntos de desbordamiento.

¿Qué significaba que el Támesis estaba "biológicamente muerto"?

Significaba que los niveles de contaminación eran tan altos y los niveles de oxígeno disuelto tan bajos que el río era incapaz de sostener formas de vida complejas como peces. Solo podían sobrevivir algunos organismos muy resistentes, como ciertas bacterias y larvas de insectos.

¿Se puede nadar en el río Támesis?

Aunque la calidad del agua ha mejorado enormemente, no se recomienda nadar en el tramo londinense del Támesis. Las corrientes de marea son muy fuertes y peligrosas. Además, el riesgo de contaminación por los desbordamientos de aguas residuales sigue siendo una preocupación, especialmente después de las lluvias.

¿Qué es el proyecto Thames Tideway Scheme?

Es un nuevo túnel de alcantarillado de 25 km que se está construyendo bajo el río Támesis para capturar las aguas residuales sin tratar que actualmente se vierten al río durante las lluvias. Su objetivo es limpiar drásticamente el río y mejorar su ecosistema.

La historia del río Támesis es un poderoso recordatorio de que la negligencia ambiental tiene consecuencias devastadoras, pero también de que la acción decidida, la inversión en infraestructura y la voluntad política pueden traer de vuelta a un ecosistema desde el borde del abismo. El Támesis ha pasado de ser un símbolo de la contaminación industrial a un modelo de recuperación urbana, demostrando que incluso las heridas más profundas infligidas a nuestro planeta pueden empezar a sanar.

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