12/02/2005
El Río Matanza-Riachuelo es mucho más que un curso de agua de 64 kilómetros que serpentea por la provincia de Buenos Aires hasta desembocar en el Río de la Plata. Es una cicatriz geográfica cargada de historia, un testigo mudo de la transformación de un paisaje prístino en un epicentro industrial, y hoy, el símbolo de una de las mayores batallas ambientales de Argentina. Su nombre dual, Matanza en su curso superior y Riachuelo en su tramo final, ya nos habla de una historia compleja, que va desde la sangre derramada en la conquista hasta la esperanza de un futuro limpio y sostenible para los casi 5 millones de personas que habitan en su cuenca.

Un Pasado de Riqueza Natural y Nombres Olvidados
Antes de la llegada de los conquistadores europeos en 1536, el río era conocido por otros nombres: Río Pequeño, Río de los Querandíes, Río Chuelo. Su ecosistema era vibrante y rebosante de vida. Las crónicas describen un valle pantanoso, de desbordes frecuentes, rodeado de pastizales abundantes y una vegetación tupida. En sus riberas crecían ceibos, sarandíes negros y sauces colorados, mientras que en los bajos dominaban los juncos y camalotes. Las barrancas, de hasta 20 metros de altura, albergaban matorrales y pequeños bosques de espinillos, talas y algarrobos, con la figura solitaria de algún ombú destacándose en el horizonte.
La fauna era igualmente impresionante. El temido yaguareté acechaba en los montes, junto a venados y nutrias. Félix de Azara, cronista de la época, llegó a describir más de cuatrocientas especies de aves, incluyendo cigüeñas y flamencos. El ñandú corría libre por las llanuras, y las aguas del río estaban pobladas de peces como mandubíes, pejerreyes, bogas y hasta dorados. Este paraíso natural era el hogar de los Querandíes, un pueblo de cazadores y pescadores que vivía en armonía con su entorno.
El Origen de un Nombre Sangriento
La llegada de la expedición de Pedro de Mendoza en 1536 cambió el destino del río para siempre. El primer contacto con los Querandíes fue pacífico, pero las crecientes exigencias de los españoles derivaron en un conflicto inevitable. A orillas de este río se libró una batalla feroz y sangrienta, un enfrentamiento que quedó grabado a fuego en la toponimia del lugar. A partir de entonces, el río pasaría a ser conocido como el Río de la Matanza, un nombre que evoca la violencia de la conquista y la extinción de los pueblos originarios de la zona.
Con el asentamiento español, el río se convirtió en una barrera natural y una vía de transporte incipiente. Cruzarlo era una odisea a través de pasos y vados, como el famoso Paso de Burgos. La necesidad de conectar las dos orillas impulsó la construcción de puentes, estructuras que a menudo sucumbían a las furiosas crecidas del río. El primer puente, de madera, se inauguró en 1799 y fue incendiado en 1806 para frenar el avance de las tropas inglesas. A lo largo del siglo XIX, se sucedieron proyectos de ingeniería, fracasos estrepitosos y reconstrucciones tenaces, como los puentes impulsados por Enrique Ochoa o Prilidiano Pueyrredón, que reflejaban la lucha constante del hombre por domar un río indómito.

Siglos de Contaminación y Olvido
El desarrollo industrial de Buenos Aires selló el destino trágico del Riachuelo. Desde la época colonial, sus orillas comenzaron a poblarse de varaderos y astilleros. Más tarde, llegaron los saladeros, que arrojaban sus desechos orgánicos directamente al agua. Con la revolución industrial, potentes fábricas se instalaron en sus márgenes, convirtiendo al río en un vertedero a cielo abierto para todo tipo de residuos industriales y efluentes cloacales sin tratar. Durante más de 200 años, el río recibió una carga de contaminación constante, que aniquiló su fauna acuática, degradó su entorno y afectó gravemente la salud de la población ribereña.
Los intentos de mejora, como las obras de dragado y rectificación del ingeniero Luis Huergo a fines del siglo XIX, estaban enfocados en la navegabilidad y el control de inundaciones, no en la recuperación ambiental. El Riachuelo se convirtió en un sinónimo de abandono, un paisaje oscuro y maloliente del que la ciudad parecía dar la espalda.
El Renacer del Riachuelo: Un Saneamiento Histórico
El punto de inflexión llegó en el siglo XXI. Un grupo de vecinos afectados, cansados de décadas de promesas incumplidas, llevó su reclamo a la justicia. En 2008, la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitió un fallo histórico que reconoció la vulneración de sus derechos y ordenó al Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires a implementar un plan de saneamiento integral. Nació así la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), el organismo encargado de coordinar y ejecutar esta monumental tarea.
Con el apoyo financiero y técnico del Banco Mundial, se puso en marcha el Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA), cuyo proyecto más emblemático es el Sistema Riachuelo. Esta megaobra de ingeniería sanitaria está diseñada para interceptar y tratar los efluentes cloacales que hoy se vuelcan crudos al río.
Componentes Clave del Sistema Riachuelo:
- Colector Margen Izquierdo: Un gigantesco túnel subterráneo que recorre la margen izquierda del Riachuelo, recolectando los desagües cloacales y pluviales de la ciudad para desviarlos del río.
- Planta de Pretratamiento de Dock Sud: Una moderna planta que recibe los efluentes del colector para remover sólidos, arenas y grasas antes de su disposición final.
- Emisario Subacuático: Un conducto de más de 12 kilómetros que se adentra en el Río de la Plata para difundir el efluente pre-tratado en una zona de alta dilución, garantizando un impacto ambiental mínimo.
- Parque Industrial Curtidor: La construcción de un predio en Lanús para relocalizar a las curtiembres, una de las industrias más contaminantes de la cuenca, dotándolas de infraestructura para el tratamiento conjunto y sostenible de sus efluentes.
Tabla Comparativa: La Evolución del Riachuelo
| Característica | Pasado (Siglo XVI) | Presente (Siglo XX-XXI) | Futuro (Proyecto en Marcha) |
|---|---|---|---|
| Calidad del Agua | Cristalina y potable | Altamente contaminada, anóxica | Agua con oxígeno, drástica reducción de contaminación bacteriológica |
| Fauna | Yaguaretés, venados, dorados | Pocas especies resistentes, bacterias | Recuperación paulatina de la vida acuática |
| Uso Humano | Pesca, caza, agua potable | Vertedero industrial y cloacal | Navegación, posible uso recreativo a muy largo plazo |
| Infraestructura | Pasos naturales, canoas | Puentes, industrias contaminantes | Sistema de saneamiento, parques industriales sustentables |
Preguntas Frecuentes sobre el Riachuelo
¿Por qué se llama Río Matanza?
El nombre se origina en una sangrienta batalla ocurrida poco después de la primera fundación de Buenos Aires en 1536, entre los conquistadores españoles liderados por Pedro de Mendoza y los guerreros del pueblo originario Querandí.

¿Es realmente posible limpiar el Riachuelo?
Sí, aunque es un proceso largo y complejo. El objetivo principal no es que el agua sea potable, sino mejorar su calidad a un nivel que permita la vida acuática y no represente un riesgo para la salud de la población. Las obras del Sistema Riachuelo son un paso fundamental para lograrlo al eliminar la principal fuente de contaminación orgánica.
¿Quiénes son los responsables del saneamiento?
La responsabilidad es compartida y coordinada por ACUMAR, que involucra al Gobierno Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, empresas como AySA (Agua y Saneamientos Argentinos S.A.) son ejecutoras de las obras de infraestructura clave.
¿Cuándo se verán los resultados del saneamiento?
Aunque el proceso completo llevará años, ya se están viendo los primeros resultados. La finalización de las grandes obras de infraestructura marcará un antes y un después en la calidad del agua. La transformación del paisaje ribereño y la mejora en la calidad de vida de los vecinos es un camino que ya ha comenzado.
La historia del Matanza-Riachuelo es una de extremos: de la pureza natural a la degradación extrema. Pero hoy, se está escribiendo un nuevo capítulo. Un capítulo de reparación, de ingeniería al servicio del medio ambiente y de justicia social. Ya no es una utopía imaginar un futuro donde el río deje de ser una herida abierta para convertirse en un espacio recuperado para el bienestar de las próximas generaciones.
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