¿Qué es el área del suelo contaminado?

Suelos Contaminados: Un Caso de Éxito en México

06/08/2001

Valoración: 4.23 (1184 votos)

El progreso industrial, si bien es un motor para el desarrollo de las sociedades, a menudo deja tras de sí una herencia silenciosa y peligrosa: la contaminación del suelo. Durante décadas, muchas instalaciones han operado sin las regulaciones ambientales que hoy consideramos esenciales, resultando en la creación de lo que se conoce como un pasivo ambiental. Se trata de sitios contaminados por la actividad humana pasada que representan un riesgo latente para la salud pública y los ecosistemas. Uno de los casos más emblemáticos en México es el de la ex-refinería "18 de Marzo" en la Ciudad de México. Este artículo profundiza en el estudio científico que permitió medir, tratar y verificar la limpieza de este terreno, transformando un legado tóxico en una historia de éxito en la recuperación ambiental.

¿Cómo eliminar los contaminantes del suelo?
Algunas plantas son especialmente eficaces para eliminar los contaminantes del suelo. Estas plantas son conocidas como hiperacumuladoras. Los hiperacumuladores absorben altas concentraciones de contaminantes, incluidos los metales pesados, y los almacenan en sus tejidos. Este proceso se conoce como fitoextracción.
Índice de Contenido

Un Legado Tóxico: La Historia de la Refinería "18 de Marzo"

Ubicada en la delegación Azcapotzalco, la refinería "18 de Marzo" inició sus operaciones en 1933. Durante 58 años, fue un pilar en la industria petrolera de México, dedicada a la refinación, almacenamiento y distribución de hidrocarburos. Sin embargo, estas actividades, comunes para la época, inevitablemente produjeron derrames que, a lo largo de casi seis décadas, se infiltraron en el subsuelo, impactando profundamente el suelo y el agua.

Cuando la refinería cerró sus puertas por decreto federal en 1991, el problema no desapareció. Al contrario, quedó al descubierto un enorme pasivo ambiental. Los principales contaminantes identificados fueron el benceno, un compuesto altamente volátil y cancerígeno, y los hidrocarburos de fracción ligera (HFL), un grupo de compuestos derivados del petróleo que son tóxicos y pueden contaminar gravemente las fuentes de agua subterránea.

¿Qué Hay Debajo de Nuestros Pies? El Perfil del Suelo Contaminado

Para abordar un problema de esta magnitud, el primer paso es comprenderlo a fondo. No basta con saber que el suelo está contaminado; es crucial determinar con precisión cuánto contaminante hay y dónde se encuentra exactamente. Para ello, los científicos emplearon una metodología conocida como "determinación del perfil de masa del suelo".

Este enfoque consiste en tomar múltiples muestras de suelo a diferentes profundidades en toda el área afectada. En el caso de la ex-refinería, se analizaron 642 muestras extraídas de 122 perforaciones distintas, cubriendo un volumen total de suelo de 680,356 metros cúbicos.

Las características del subsuelo jugaron un papel clave en la distribución de los contaminantes. El terreno está compuesto principalmente por arcillas y limos, materiales de baja permeabilidad que actúan como una especie de esponja, reteniendo los químicos. Sin embargo, la presencia de fisuras y la fluctuación del nivel freático (el nivel del agua subterránea) permitieron que el benceno y los HFL migraran a profundidades de hasta 7.2 metros, concentrándose especialmente en la zona donde el suelo se satura de agua.

Midiendo el Desastre: El Diagnóstico Inicial

Antes de iniciar cualquier labor de limpieza, el equipo de investigación calculó la masa total de contaminantes presentes en el suelo. Los resultados fueron alarmantes y pusieron en evidencia la escala del desafío:

  • Masa de Benceno: 10,139 kilogramos.
  • Masa de Hidrocarburos de Fracción Ligera (HFL): 437,090 kilogramos.

Estas cifras representaban una amenaza significativa. El análisis del perfil de masa reveló que la mayor concentración de contaminantes no estaba en la superficie, sino a profundidades de entre 4 y 7 metros. Esto se debió a la alta volatilidad de los compuestos (que hizo que parte de la contaminación superficial se evaporara con el tiempo) y a su interacción con el agua subterránea, que los arrastró hacia abajo. La capa arcillosa del suelo limitó su migración aún más profunda, pero creó bolsones de alta concentración.

Manos a la Obra: El Proceso de Remediación

Con un diagnóstico claro, se implementó un proceso de remediación que combinó dos tecnologías avanzadas diseñadas para tratar este tipo de contaminación. El proceso duró aproximadamente un año y consistió en:

  1. Bioaspersión (Biosparging): Esta técnica consiste en inyectar aire a presión en las zonas contaminadas, incluyendo por debajo del nivel freático. Esto logra dos cosas: primero, las burbujas de aire arrastran físicamente los contaminantes volátiles hacia la superficie para su captura; segundo, y más importante, el oxígeno del aire estimula la actividad de las bacterias autóctonas (microorganismos que ya viven en el suelo) que tienen la capacidad de degradar los hidrocarburos, usándolos como fuente de alimento. Es, en esencia, una forma de acelerar la limpieza natural del ecosistema.
  2. Extracción de Vapores del Suelo (SVE): De forma complementaria, se instalaron pozos de extracción que funcionan como potentes aspiradoras. Estos pozos succionan los vapores tóxicos del benceno y los HFL que se encuentran atrapados en los poros del suelo no saturado (la zona por encima del nivel freático). Este método no solo elimina los contaminantes directamente, sino que también introduce más oxígeno al subsuelo, potenciando aún más la biorremediación.

Esta estrategia dual atacó el problema desde múltiples frentes: eliminando físicamente los compuestos volátiles y promoviendo su degradación biológica.

Resultados que Inspiran: El Suelo Después de la Limpieza

Una vez concluido el tratamiento, se repitió el proceso de muestreo y análisis del perfil de masa para verificar la efectividad de la remediación. Los resultados fueron un testimonio del éxito del proyecto. La masa de contaminantes se redujo drásticamente, con porcentajes de remoción que oscilaron entre el 89% y el 95%.

Las nuevas mediciones fueron:

  • Masa de Benceno: 1,092 kilogramos.
  • Masa de Hidrocarburos de Fracción Ligera (HFL): 34,992 kilogramos.

Lo más importante es que las concentraciones residuales en todas las muestras analizadas se encontraron por debajo de los límites máximos permisibles establecidos por la normativa ambiental mexicana (NOM-138-SEMARNAT/SS-2003). Esto significa que el suelo fue declarado seguro y ya no representaba un riesgo inminente para la salud pública o el medio ambiente.

Tabla Comparativa: Antes y Después de la Remediación

La siguiente tabla ilustra de manera clara el impacto del proceso de remediación sobre la masa total de contaminantes en el sitio.

ContaminanteMasa Antes de Remediación (kg)Masa Después de Remediación (kg)Porcentaje de Remoción
Benceno10,1391,092~89.2%
Hidrocarburos de Fracción Ligera (HFL)437,09034,992~92.0%

¿Por Qué es Importante Este Caso? Lecciones Aprendidas

El proyecto de la ex-refinería "18 de Marzo" es más que la limpieza de un solo sitio. Ofrece un modelo a seguir y lecciones valiosas para la gestión ambiental. La metodología de perfilar la masa de contaminantes antes y después del tratamiento es una herramienta poderosa que permite no solo planificar las acciones de manera eficiente, sino también verificar de forma cuantitativa y objetiva el éxito de las medidas de mitigación. Demuestra que es posible abordar y resolver problemas de contaminación a gran escala, transformando zonas de riesgo en espacios seguros para las futuras generaciones.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué es exactamente un pasivo ambiental?

Un pasivo ambiental es un sitio cuyas condiciones de contaminación, generadas por actividades humanas en el pasado, representan un riesgo para la salud de la población, los ecosistemas o la propiedad. La responsabilidad de su remediación puede recaer en la empresa que causó el daño o, en muchos casos, en el Estado.

¿Por qué el benceno y los hidrocarburos son tan peligrosos?

El benceno es un compuesto orgánico volátil clasificado como carcinógeno humano por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. La exposición a largo plazo puede causar leucemia. Los hidrocarburos de fracción ligera (HFL) son tóxicos para el sistema nervioso, pueden contaminar el agua potable haciéndola no apta para el consumo y su volatilidad contribuye a la mala calidad del aire.

¿La bioaspersión introduce bacterias extrañas en el suelo?

No, una de las grandes ventajas de esta técnica es que estimula a las poblaciones de microorganismos que ya existen de forma natural en el suelo. Simplemente se les proporciona el oxígeno que necesitan para multiplicarse y degradar los contaminantes de manera más eficiente, acelerando un proceso que la naturaleza haría por sí misma, pero en un lapso de tiempo mucho más largo.

¿El suelo de la ex-refinería es completamente seguro ahora?

Sí. Según los resultados del estudio, las concentraciones de los contaminantes analizados se redujeron a niveles que están por debajo de los límites máximos permitidos por la normativa oficial mexicana. Esto significa que el suelo se considera aceptable y seguro para los usos previstos, eliminando el riesgo para la salud pública asociado a esta contaminación específica.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Suelos Contaminados: Un Caso de Éxito en México puedes visitar la categoría Contaminación.

Subir