¿Qué es el Convenio de cambio climático?

Convenio de Cambio Climático: Luces y Sombras

16/04/2011

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Cada año, durante dos semanas, una ciudad del mundo se convierte en el epicentro de la lucha contra el cambio climático. Líderes mundiales, científicos, activistas y negociadores se reúnen en la llamada Conferencia de las Partes (COP), un evento que genera titulares, esperanzas y, a menudo, frustraciones. Pero, ¿de dónde surge todo esto? La historia de estas cumbres es un largo camino de diplomacia, ciencia y política que comenzó hace más de treinta años, un recorrido con grandes hitos que han marcado un antes y un después, pero también con profundas sombras que nos recuerdan la urgencia de la acción. Como bien resume el naturalista Joaquín Araújo, "llevamos 26 cumbres del clima y seguimos jugando al escondite". Este es un viaje a través de la historia del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y sus conferencias anuales.

¿Quién aprobó el convenio marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático?
En virtud de la ley N° 251/93 Paraguay aprobó el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, adoptado durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo – La cumbre de la tierra-, celebrada en la ciudad de Río de Janeiro.
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El Origen de Todo: La Cumbre de la Tierra en Río '92

Para entender las COP, debemos retroceder a 1992. En Río de Janeiro, Brasil, se celebró la histórica "Cumbre de la Tierra", un evento sin precedentes que puso el medio ambiente en el centro de la agenda global. Fue aquí donde nació el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Por primera vez, la comunidad internacional reconocía oficialmente que el cambio climático era un problema real y que la actividad humana, principalmente a través de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), era su principal causa. El objetivo del convenio era ambicioso y a la vez fundacional: lograr la "estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático". Aunque no establecía límites de emisiones vinculantes para los países, sentó las bases para la acción futura y creó el órgano encargado de supervisar el proceso: la Conferencia de las Partes, o COP.

Los Primeros Pasos y el Histórico Protocolo de Kioto

La primera COP oficial (COP1) tuvo lugar en Berlín en 1995. Esta cumbre inicial sirvió para poner de manifiesto una dura realidad: los compromisos voluntarios no eran suficientes. La mayoría de los países industrializados no estaban cumpliendo los principios mínimos para alcanzar los objetivos del convenio. Era evidente que se necesitaba un acuerdo más robusto y con obligaciones legales.

Ese acuerdo llegaría dos años después, en la COP3 celebrada en Japón. El 11 de diciembre de 1997 se rubricó el Protocolo de Kioto, el primer gran tratado internacional jurídicamente vinculante para reducir las emisiones de GEI. Su entrada en vigor fue un proceso complejo que se demoró hasta 2005, pero su impacto fue innegable. El protocolo establecía metas concretas para 35 naciones industrializadas, que debían reducir sus emisiones conjuntas en un 5% por debajo de los niveles de 1990 durante el primer período de compromiso (2008-2012). Una de sus características clave fue el principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas", reconociendo que los países desarrollados tenían una mayor responsabilidad histórica en la crisis climática y, por tanto, debían liderar los esfuerzos de mitigación. Además, Kioto introdujo mecanismos de mercado innovadores, como el comercio de emisiones, para ayudar a los países a cumplir sus metas de forma más flexible.

Años de Transición y la Decepción de Copenhague

Tras el hito de Kioto, las cumbres posteriores se centraron en definir las reglas de su implementación y en planificar el futuro. La COP13 en Bali (2007) lanzó una "hoja de ruta" para negociar un nuevo acuerdo que sucediera a Kioto. Todas las esperanzas estaban puestas en la COP15 de Copenhague en 2009. Se esperaba que de allí saliera un tratado global ambicioso que incluyera a todas las grandes economías, especialmente a Estados Unidos (que no había ratificado Kioto) y a China.

Sin embargo, Copenhague es recordada como una de las grandes sombras en la historia de las cumbres. Las tensiones entre Estados Unidos y China, junto con la complejidad de los intereses en juego, impidieron alcanzar un acuerdo vinculante. La cumbre terminó con un documento de mínimos, el Acuerdo de Copenhague, que no fue adoptado formalmente por todas las partes. A pesar del fracaso en el objetivo principal, se lograron algunos avances, como el reconocimiento del objetivo de limitar el calentamiento a 2°C y la promesa de los países ricos de movilizar 100.000 millones de dólares anuales para 2020 para ayudar a los países en desarrollo, una promesa que, años después, sigue sin cumplirse del todo.

El Acuerdo de París: Un Nuevo Paradigma Global

La decepción de Copenhague dio paso a años de arduas negociaciones que culminaron en la COP21 de París en 2015. Este evento es, junto con Kioto, el otro gran éxito de la diplomacia climática. El Acuerdo de París marcó un cambio de paradigma. A diferencia de Kioto, que imponía metas solo a los países desarrollados, el Acuerdo de París es universal e involucra a 195 países, que se comprometen a tomar medidas para combatir el cambio climático.

El objetivo central es mantener el aumento de la temperatura media mundial "muy por debajo de 2°C" con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para "limitar ese aumento a 1,5°C". Para lograrlo, el acuerdo se basa en las "Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional" (NDC, por sus siglas en inglés), que son los planes de acción climática que cada país presenta y se compromete a actualizar cada cinco años, con una ambición cada vez mayor. París también consolidó el objetivo de alcanzar un balance cero de emisiones en la segunda mitad del siglo.

¿Cuál es la propuesta de la red de ciudades que caminan para el cambio climático?
Aunque la Ley 7/2021 para el Cambio Climático no llegó a recoger esta propuesta de la Red de Ciudades que Caminan porque su tramitación ya estaba muy avanzada, sí se incluyó en las directrices publicadas el 19 de septiembre por el propio ministerio para la creación de las zonas de bajas emisiones.

Tabla Comparativa: Protocolo de Kioto vs. Acuerdo de París

CaracterísticaProtocolo de KiotoAcuerdo de París
Países ImplicadosObligaciones vinculantes solo para 35 países industrializados.Universal, aplicable a todos los países firmantes (195).
Naturaleza del AcuerdoEnfoque "de arriba hacia abajo" (top-down), con metas impuestas internacionalmente.Enfoque "de abajo hacia arriba" (bottom-up), basado en contribuciones nacionales (NDC).
Objetivo de TemperaturaNo establecía un objetivo de temperatura global explícito.Limitar el calentamiento muy por debajo de 2°C, con esfuerzos para no superar 1,5°C.
FlexibilidadMetas fijas y vinculantes para un período determinado.Mecanismo de revisión y aumento de la ambición cada 5 años.

La Era Post-París: Implementación y Nuevos Desafíos

Con el Acuerdo de París en vigor, el foco de las cumbres posteriores, como la COP25 en Madrid y la COP26 en Glasgow, se ha desplazado hacia la creación del "libro de reglas" para su implementación y el aumento de la ambición. La COP26, celebrada en 2021 tras un año de retraso por la pandemia, finalizó con el Pacto Climático de Glasgow. Este pacto fue histórico por ser el primero en mencionar explícitamente la necesidad de reducir el uso de combustibles fósiles, en particular el carbón, como causa principal de la crisis climática. También instó a los países a revisar y fortalecer sus metas de reducción de emisiones para 2030 y urgió a los países ricos a, por lo menos, duplicar su financiación para la adaptación al cambio climático.

A pesar de estos avances, el camino sigue plagado de obstáculos. La brecha entre los compromisos asumidos y la acción necesaria para cumplir el objetivo de 1,5°C sigue siendo peligrosamente grande. La financiación climática continúa siendo un punto de fricción, y el concepto de "pérdidas y daños", que busca compensar a las naciones más vulnerables por los impactos inevitables del cambio climático, avanza con una lentitud desesperante.

Preguntas Frecuentes sobre el Convenio de Cambio Climático

¿Qué es exactamente una COP?

COP son las siglas de "Conferencia de las Partes". Es el órgano supremo de toma de decisiones del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Se reúne anualmente para revisar el progreso, establecer nuevas metas y negociar los acuerdos necesarios para combatir el cambio climático.

¿Por qué el Protocolo de Kioto solo aplicaba a países desarrollados?

Se basaba en el principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas". Reconocía que los países industrializados habían contribuido históricamente mucho más a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, por lo que debían liderar los esfuerzos de reducción. Los países en desarrollo, como China o India, no tenían metas de reducción obligatorias.

¿Cómo participan los países individualmente?

Cada país que se adhiere al convenio lo hace a través de sus propios procesos legislativos. Por ejemplo, Paraguay aprobó el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 1993 mediante su Ley N° 251/93. Al ratificar el convenio y acuerdos posteriores como el de París, los países se comprometen a cumplir con sus obligaciones y a presentar sus planes de acción climática.

¿Son realmente efectivas estas cumbres?

Es el gran debate. Por un lado, son el único foro global donde todos los países pueden negociar en pie de igualdad sobre una amenaza existencial. Han logrado acuerdos históricos y han elevado la conciencia mundial. Por otro lado, el ritmo de las negociaciones es frustrantemente lento y a menudo no se traduce en la acción urgente que la ciencia exige. Las cumbres son un reflejo de la compleja geopolítica mundial, pero siguen siendo nuestra mejor herramienta diplomática para forjar una respuesta colectiva a la crisis climática.

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