27/08/2003
En la historia de la lucha ambiental, pocas figuras brillan con la intensidad de José Mario Molina-Pasquel y Henríquez. Más que un científico galardonado con el Premio Nobel, fue un visionario que comprendió que el conocimiento generado en un laboratorio carece de propósito si no se traduce en acciones concretas que beneficien a la sociedad y protejan nuestro hogar común. La trayectoria de Molina es un testimonio de cómo la ciencia, la política y el activismo pueden converger para enfrentar las crisis ambientales más apremiantes de nuestro tiempo. Desde su descubrimiento fundamental sobre el daño a la capa de ozono hasta su incansable labor para establecer un marco legal contra el cambio climático en México, su legado es una hoja de ruta para la defensa del planeta.

A finales del siglo XX, la noción de justicia ambiental en México era, en palabras de expertos, prácticamente inexistente. Las instituciones parecían ser meras fachadas y la protección del medio ambiente estaba supeditada a intereses económicos y políticos. Sin embargo, en las décadas siguientes, se gestó una transformación silenciosa pero profunda, y la huella de Mario Molina es innegable en este despertar. Su influencia se percibe en las normativas que hoy regulan la calidad del aire que respiramos, en las leyes que impulsan una transición hacia energías más limpias y en el sistema nacional que busca coordinar los esfuerzos de todo un país para mitigar los efectos del calentamiento global.
Un Ingeniero Químico con Vocación de Estadista
Nacido en la Ciudad de México en 1943, Mario Molina creció en un entorno que valoraba el orden y la ley; su padre fue un destacado investigador en Derecho. Esta formación inicial, combinada con su pasión por la química, forjó una perspectiva única. Estudió Ingeniería Química en la UNAM, una carrera que, según él mismo admitió, le proporcionó un profundo entendimiento de la ciencia aplicada y su conexión con la industria. Su participación temprana como consejero universitario por la Facultad de Química le dio una visión privilegiada del funcionamiento de la legislación y la toma de decisiones, una experiencia que resultaría crucial en su futuro.
Su formación de posgrado en Alemania y Estados Unidos lo expuso a los vibrantes movimientos sociales y ecologistas de finales de los años 60. Fue en la Universidad de California, Irvine, donde, junto a su colega Frank Sherwood Rowland, se embarcó en una investigación que cambiaría el curso de la historia. La pregunta inicial era simple química atmosférica: ¿qué sucede con los clorofluorocarbonos (CFC), compuestos industriales usados masivamente en aerosoles y refrigerantes, una vez que se acumulan en la atmósfera? La respuesta, sin embargo, fue alarmante y trascendental.
El Descubrimiento que Cambió al Mundo: La Capa de Ozono
En 1974, Molina y Rowland publicaron un artículo en la revista Nature que sacudió al mundo científico y a la industria. Su investigación predecía que los aparentemente inofensivos CFC estaban ascendiendo a la estratosfera, donde la radiación ultravioleta del sol los descomponía, liberando átomos de cloro. Estos átomos actuaban como catalizadores en una reacción en cadena que destruía de manera masiva las moléculas de ozono. El ozono estratosférico, nuestra vital capa de ozono, es el escudo protector de la Tierra contra la dañina radiación ultravioleta. Su adelgazamiento significaba un aumento directo en los riesgos de cáncer de piel, cataratas y daños a los ecosistemas.
Conscientes de las devastadoras implicaciones de su hallazgo, Molina y Rowland tomaron una decisión que definiría sus carreras: no se limitarían a publicar sus resultados en revistas especializadas. Comprendieron que debían convertirse en comunicadores y activistas. Se enfrentaron a una industria multimillonaria, como Du Pont, que negaba vehementemente los daños y financiaba campañas de desinformación. Molina y Rowland organizaron ruedas de prensa, concedieron entrevistas y se dedicaron a educar al público y a presionar a los gobiernos. Su objetivo era claro: lograr una regulación global de los CFC.
Del Laboratorio al Tratado: El Protocolo de Montreal
La batalla fue ardua. Durante más de una década, Mario Molina dedicó una parte significativa de su energía a la divulgación y al debate público, refutando los argumentos de la industria con evidencia científica sólida. Su labor frenética de argumentación y lobby fue fundamental. El primer paso se logró en 1976, cuando se exigió que las latas de aerosol llevaran etiquetas de advertencia.
El punto de inflexión llegó en 1985 con el descubrimiento del "agujero de ozono" sobre la Antártida, que confirmó de manera dramática las predicciones de Molina y Rowland. La evidencia era irrefutable. Dos años más tarde, en 1987, se firmó el Protocolo de Montreal, un tratado internacional diseñado para proteger la capa de ozono mediante la eliminación gradual de la producción y el consumo de sustancias responsables de su agotamiento. Este protocolo es, hasta la fecha, considerado el acuerdo ambiental multilateral más exitoso de la historia. Mario Molina no solo proporcionó la base científica, sino que fue una voz clave para convencer a políticos y empresarios de que la transición era técnicamente posible y económicamente viable. Por este trabajo, él, Rowland y Paul Crutzen recibieron el Premio Nobel de Química en 1995.
Regresando a Casa: La Lucha por el Aire de México
A pesar de su reconocimiento mundial y de su prestigiosa posición en el MIT, Mario Molina nunca olvidó a su país. En 2004, tomó la decisión de regresar a México para fundar y presidir el Centro Mario Molina, un think tank dedicado a generar estudios estratégicos y promover políticas públicas en áreas críticas como la calidad del aire, las energías renovables y el cambio climático. Su enfoque se centró en uno de los problemas más visibles de su ciudad natal: la contaminación atmosférica.
La Zona Metropolitana del Valle de México era tristemente célebre por su pésima calidad del aire. Molina coordinó equipos multidisciplinarios de científicos, ingenieros y economistas para abordar el problema de manera integral. De sus análisis surgieron propuestas transformadoras:
- Eliminación del Plomo: Fue una pieza clave en los esfuerzos para eliminar el plomo de las gasolinas, un contaminante altamente tóxico con graves efectos en la salud infantil.
- Combate a las Partículas PM 2.5: Demostró con estudios rigurosos cómo las partículas finas (PM 2.5), provenientes principalmente de vehículos a diésel, afectaban el desarrollo pulmonar de los niños, un argumento de salud pública demoledor.
- El Metrobús: Inspirado en el sistema Transmilenio de Bogotá, su equipo propuso la creación de un sistema de autobuses de tránsito rápido (BRT) como una solución eficiente para mejorar el transporte público y reducir emisiones. A pesar de la fuerte resistencia de transportistas y automovilistas, el Metrobús se convirtió en una realidad que hoy moviliza a millones de personas, expropiando carriles a los autos para dárselos al transporte masivo.
Molina también se involucró en los debates judiciales, ofreciendo argumentos técnicos al Poder Judicial para contrarrestar decisiones populistas o basadas en la corrupción que debilitaban los programas de control vehicular como el "Hoy no Circula". Sostenía firmemente que el derecho humano fundamental es a un medio ambiente sano, no a poseer un vehículo contaminante.
La Batalla Final: Forjando Leyes Contra el Cambio Climático
En la última década de su vida, Molina enfocó su formidable intelecto y prestigio en el desafío más grande que enfrenta la humanidad: el cambio climático. Vio una continuidad natural entre la lucha por la capa de ozono y la crisis climática, ambas causadas por emisiones industriales que alteran la atmósfera a escala global. Se convirtió en un férreo opositor de los negacionistas y dedicó su tiempo a estudiar soluciones que fueran sostenibles tanto ambiental como económicamente.
Su influencia fue decisiva para que México se posicionara como un líder inesperado en la legislación climática. Convenció al gobierno de Felipe Calderón de la urgencia de actuar, lo que culminó en la promulgación de dos leyes históricas:
- Ley General de Cambio Climático (2012): Esta ley marco estableció el Sistema Nacional de Cambio Climático, creando una estructura institucional para planificar, financiar y ejecutar acciones de mitigación y adaptación en todos los niveles de gobierno (federal, estatal y municipal). México se convirtió en uno de los primeros países en desarrollo en tener una legislación de este calibre, estableciendo metas legalmente vinculantes, como la reducción del 50% de las emisiones para 2050 (con respecto al año 2000).
- Ley de Transición Energética (2015): Esta ley reforzó los compromisos de México, obligando al sector eléctrico a generar un mínimo del 35% de la electricidad a partir de fuentes limpias para 2024.
Molina no solo impulsó estas leyes, sino que presidió el primer Consejo de Cambio Climático, un órgano asesor clave para guiar la política ambiental del país.
Tabla de Contribuciones Clave de Mario Molina
| Contribución Clave | Impacto y Relevancia Global/Nacional |
|---|---|
| Descubrimiento del efecto de los CFC | Condujo al Premio Nobel y a la conciencia global sobre el daño a la capa de ozono. |
| Impulso al Protocolo de Montreal | Creación del tratado ambiental internacional más exitoso, prohibiendo sustancias dañinas a nivel mundial. |
| Mejora de la calidad del aire en CDMX | Impulsó la eliminación de plomo en gasolinas, la reducción de partículas y la creación del sistema Metrobús. |
| Creación de leyes ambientales en México | Fue el motor intelectual detrás de la Ley General de Cambio Climático y la Ley de Transición Energética. |
| Activismo y divulgación científica | Estableció un puente crucial entre la ciencia y la política, combatiendo la desinformación y el negacionismo. |
Un Legado Inmortal
Mario Molina falleció el 7 de octubre de 2020. Hasta sus últimos días, continuó su lucha. Durante la pandemia de COVID-19, aplicó su conocimiento sobre aerosoles para demostrar la importancia del uso de cubrebocas en la prevención de contagios, enfrentándose una vez más a la incomprensión de las autoridades políticas. Su muerte ocurrió poco después de denunciar públicamente el retroceso ambiental que significaba la quema de combustóleo para generar electricidad en México.
El legado de Mario Molina trasciende sus descubrimientos. Nos enseñó que un científico tiene la responsabilidad de comunicar sus hallazgos y luchar para que se conviertan en políticas que protejan a la humanidad. Demostró que, con rigor científico, perseverancia y valentía, una sola persona puede, literalmente, ayudar a salvar el mundo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál fue el descubrimiento más importante de Mario Molina?
Su descubrimiento más famoso, junto a F. Sherwood Rowland, fue que los gases clorofluorocarbonos (CFC), utilizados en aerosoles y refrigeración, estaban destruyendo la capa de ozono de la Tierra, lo que les valió el Premio Nobel de Química en 1995.
¿Qué es el Protocolo de Montreal y por qué es tan importante?
Es un tratado internacional firmado en 1987, resultado directo de la investigación de Molina. Su objetivo es eliminar gradualmente las sustancias que agotan la capa de ozono. Es considerado el acuerdo ambiental más exitoso de la historia porque logró la cooperación global y ha permitido que la capa de ozono comience a recuperarse.
¿Cómo ayudó Mario Molina a mejorar la calidad del aire en la Ciudad de México?
A través del Centro Mario Molina, impulsó políticas públicas clave como la eliminación del plomo en la gasolina, la regulación de partículas contaminantes peligrosas (PM 2.5) y fue uno de los principales proponentes del sistema de transporte público Metrobús para reducir las emisiones de los vehículos.
¿Mario Molina solo trabajó en el problema de la capa de ozono?
No. Aunque la capa de ozono le dio fama mundial, dedicó gran parte de su carrera a estudiar la contaminación del aire en las ciudades y, en su última etapa, se convirtió en un líder global en la lucha contra el cambio climático, impulsando legislación clave en México y participando en debates internacionales.
¿Por qué se considera a Mario Molina un pionero de la justicia ambiental?
Porque no se conformó con el descubrimiento científico. Llevó su conocimiento al ámbito público y político, luchando activamente para crear leyes y regulaciones que protegieran la salud de las personas y el medio ambiente. Su trabajo ayudó a sentar las bases de la justicia ambiental en México, defendiendo el derecho de todos a un aire limpio y un planeta sano.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Mario Molina: El Científico que Legisló el Planeta puedes visitar la categoría Ecología.
