¿Qué le pidió el señor a su pueblo no contaminarse?

Contaminación Espiritual: El Peligro Ignorado

25/04/2011

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La Amenaza Silenciosa que Ignoramos

Quizás has escuchado historias como la de Rosa María, una mujer que por simple curiosidad se adentró en el mundo de la adivinación. Lo que comenzó como un juego para conocer el futuro, pronto se convirtió en una pesadilla de voces nocturnas, objetos que se movían solos y una angustia que le robaba la paz. Su vida se desmoronó, atrapada por fuerzas que no comprendía y de las que no sabía cómo escapar. Este tipo de experiencias, lejos de ser ficción, son el resultado de un fenómeno real y peligroso: la contaminación espiritual. A menudo, subestimamos que somos seres espirituales viviendo una experiencia física. Como lo establece la Escritura, el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, quien es Espíritu. Esta naturaleza espiritual nos hace receptivos a influencias que van más allá de lo visible, y es precisamente esta conexión la que nos vuelve vulnerables a la contaminación.

¿Qué dice la Biblia sobre las contaminaciones de espíritu?
Nuestro propósito es destacar el peligro de las contaminaciones de espíritu, pueden trascender y convertirse en “posesiones” diabólicas. ASI que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios. 2da. Corintios 7:1

La Naturaleza Espiritual del Ser Humano y su Vulnerabilidad

Para comprender la contaminación, primero debemos entender nuestra propia constitución. No es que el ser humano posea un espíritu como si fuera una parte separable; el ser humano es un ser espiritual en su totalidad. La fragmentación entre cuerpo, alma y espíritu surgió tras la desobediencia de Adán y Eva en el Edén. Ese acto degradó su constitución, sujetando lo espiritual a la vanidad de lo material. Sus cuerpos se volvieron mortales y perdieron facultades espirituales, quedando expuestos a las influencias del reino de las tinieblas. El apóstol Pablo lo describe como el proceso de la "sujeción a vanidad" (Romanos 8:20).

Es por esta degradación que el hombre, en su estado natural, "no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios" (1 Corintios 2:14). Se vuelve susceptible a ser seducido por presencias espirituales que operan en el mundo, lideradas por "el príncipe de la potestad del aire" (Efesios 2:2). Somos, por tanto, seres capaces de captar, adoptar y albergar toda presencia espiritual que se nos acerque, especialmente aquellas que nos prometen un cambio de estatus o poder.

¿Qué es la Contaminación de Espíritu?

El apóstol Pablo nos exhorta a limpiarnos de "toda inmundicia de carne y de espíritu" (2 Corintios 7:1), diferenciando dos tipos de impureza. La contaminación de espíritu es la presencia de formas espirituales ajenas que una persona ha decidido, consciente o inconscientemente, aceptar en su vida. Este proceso puede describirse en tres etapas:

  • Captar: Es la sensibilidad para advertir la presencia de estas fuerzas espirituales en el entorno.
  • Adoptar: Consiste en aprehender y asimilar los usos, costumbres o hábitos de estas fuerzas sin necesariamente tener una comunión directa con ellas.
  • Albergar: Es el "matrimonio" espiritual, una unión profunda que se establece con estas fuerzas demoníacas, lo que puede derivar en ataduras y, en casos extremos, en posesiones que destruyen la vida de la persona.

La Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, advierte constantemente sobre prácticas que abren las puertas a esta contaminación. Dios fue muy claro con el pueblo de Israel antes de entrar a la tierra prometida, prohibiendo la adivinación, la hechicería, la brujería, la consulta a médiums o la invocación de muertos (Deuteronomio 18:9-12). Estas prácticas, que hoy son comunes y se anuncian libremente, son consideradas detestables por Dios porque establecen un pacto con el mundo demoníaco.

El Vientre: El Asiento de la Contaminación Espiritual

Una de las revelaciones más profundas y a menudo malinterpretadas de las Escrituras es la ubicación donde se asienta esta impureza. Cuando Pablo, en Filipenses 3:19, habla de aquellos "cuyo dios es el vientre", no se refiere a la glotonería o al estómago. La palabra griega utilizada es koiliá, que se refiere al vientre, el lugar donde se gesta la vida. La traducción más precisa, considerando el contexto, no es que el dios "es" el vientre, sino que su dios "está en" el vientre. Este es el asiento de su profanación.

¿Qué dice la Biblia sobre las contaminaciones de espíritu?
Nuestro propósito es destacar el peligro de las contaminaciones de espíritu, pueden trascender y convertirse en “posesiones” diabólicas. ASI que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios. 2da. Corintios 7:1

Esta idea se refuerza con las palabras de Jesús en Juan 7:38: "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior (vientre) correrán ríos de agua viva". El vientre es, por tanto, el centro del espíritu del hombre. De allí que los apóstoles hablaran de las "entrañas" para referirse a los sentimientos y motivaciones más profundos y espirituales. Un "amor entrañable" (Filipenses 1:8) o unas "entrañas de misericordia" (Colosenses 3:12) describen una afección que nace de lo más profundo del ser espiritual. Cuando el espíritu de un hombre está contaminado, todo lo que brota de su vientre —sus intenciones, palabras y acciones— estará igualmente contaminado.

La Comida como Vehículo de Impureza

Jesús enseñó que no es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de su corazón (Mateo 15:11). Sin embargo, esto no contradice la idea de que la comida puede actuar como un vehículo para la contaminación espiritual. No es el alimento en sí, sino el contexto espiritual que lo rodea. La comida tiene la capacidad de abrir el espíritu de una persona, un principio que la serpiente usó en el Edén al prometer que sus ojos serían abiertos al comer del fruto prohibido.

Existen varias situaciones en las que la comida se convierte en un portador de fuerzas oscuras:

  1. Comida consagrada a ídolos: Participar en festivales paganos y comer alimentos sacrificados a ídolos, aunque sepamos que "el ídolo nada es", nos hace partícipes "de la mesa de los demonios" (1 Corintios 10:20-21). Muchas celebraciones regionales en países como España o México, con sus cultos y rituales específicos (corridas de toros, culto a la muerte), fortalecen potestades territoriales a través de la comida y la bebida compartida.
  2. Comida ingerida en crisis emocional: Comer bajo un estado de angustia, ira, resentimiento o depresión abre la puerta para que los espíritus que sustentan esos estados de ánimo ingresen a través del alimento. La persona, literalmente, "come" su propio estado de crisis, contaminándose. Por eso David declaraba con confianza: "Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores" (Salmos 23:5), mostrando que su paz en Dios lo protegía aun en momentos de presión.
  3. Comida preparada con maldad: Una persona que cocina con un corazón lleno de enojo, perversidad o animosidad contra alguien, transmite esa carga espiritual a la comida. Quienes la ingieren pueden ser afectados física y espiritualmente. Esto es fundamental en la hechicería, donde se usan alimentos para lanzar hechizos. Por ello, es crucial tener discernimiento espiritual sobre dónde y de quién recibimos alimentos, especialmente en fechas de celebraciones paganas.
Comparativa de Prácticas Espirituales
Prácticas que Conducen a la ContaminaciónPrácticas de Protección y Santificación
Adivinación, hechicería, tabla Ouija, espiritismo.Oración constante y lectura de la Palabra de Dios.
Participar en rituales y festivales idolátricos.Congregarse y tener comunión con otros creyentes.
Comer alimentos consagrados a ídolos o preparados con malicia.Bendecir los alimentos y comer con un corazón agradecido.
Guardar rencor, ira o amargura (comer en crisis).Perdonar y buscar la paz, no dejando que el sol se ponga sobre el enojo.
Invocar espíritus de muertos o consultar médiums.Someter todo pensamiento y acción a la obediencia de Cristo.

Consecuencias y el Camino Hacia la Libertad

La contaminación espiritual no es un juego. Sus consecuencias son graves y se manifiestan de muchas formas: tormento mental, enfermedades inexplicables, debilidad espiritual y una incapacidad para discernir la voluntad de Dios. El apóstol Pablo advierte que por no discernir correctamente, "hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen" (1 Corintios 11:30). Las fuerzas satánicas aprovechan este sueño espiritual para sembrar cizaña en la vida de las personas, las familias y hasta en las iglesias.

Pero hay buenas noticias. La solución no es vivir con miedo, sino con sabiduría y en la autoridad que tenemos en Jesucristo. El camino a la libertad implica varios pasos:

  1. Reconocimiento y Renuncia: Es vital identificar y renunciar a toda práctica ocultista o puerta que se haya abierto al enemigo, ya sea por ignorancia o curiosidad.
  2. Arrepentimiento: Pedir perdón a Dios por haber participado en cosas que Él aborrece y haber contaminado Su templo, que es nuestro cuerpo.
  3. Limpieza y Santificación: Buscar la liberación en el nombre de Jesús y comprometerse a vivir una vida de santidad, apartándose de todo lo que pueda volver a contaminarnos.
  4. Vigilancia: Mantenerse alerta, examinándose a uno mismo y desarrollando el discernimiento espiritual para no caer nuevamente en las trampas del enemigo.

Es tiempo de despertar del sueño espiritual, de pararnos en la brecha y recuperar el territorio que el enemigo ha robado. En Jesucristo hay libertad total y completa de toda atadura y contaminación.

Preguntas Frecuentes sobre la Contaminación Espiritual

¿Puede un cristiano ser contaminado espiritualmente?
Sí. Los ejemplos bíblicos de los propios discípulos, como Pedro siendo reprendido por Jesús ("Apártate de mí, Satanás") o Jacobo y Juan queriendo invocar fuego del cielo ("Vosotros no sabéis de qué espíritu sois"), demuestran que los creyentes no son inmunes. La contaminación puede infiltrarse a través de intenciones, palabras y actitudes incorrectas si no estamos vigilantes.

¿Significa que no debo comer nunca fuera de casa?
No se trata de vivir con paranoia, sino con discernimiento. El peligro no está en la comida en sí, sino en el contexto espiritual. La recomendación es orar por los alimentos, bendecirlos y pedir a Dios sabiduría para elegir dónde y con quién comer, evitando lugares conocidos por sus vínculos con prácticas idolátricas o de hechicería.

¿Cuál es la diferencia entre contaminación y posesión demoníaca?
La contaminación es la influencia y presencia de espíritus inmundos en la vida de una persona. Es el primer paso que, si no se trata, puede llevar a "ataduras" (influencias más fuertes y específicas) y, finalmente, a la "posesión", que es un grado de control mucho mayor por parte de la entidad demoníaca. La contaminación es el inicio del problema; la posesión es su manifestación más extrema.

¿Cómo puedo protegerme y proteger a mi familia?
La protección principal es una relación viva y activa con Jesucristo. Esto incluye la oración diaria, el estudio de la Biblia, la obediencia a sus mandatos y la comunión con otros creyentes. Además, es fundamental enseñar a los hijos sobre estos peligros y mantener el hogar libre de objetos, música o entretenimiento vinculados al ocultismo.

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