23/02/2026
La densa capa de esmog que habitualmente se asocia con las grandes metrópolis ha comenzado a extender su manto más allá de los límites urbanos, convirtiéndose en una amenaza tangible para las comunidades aledañas. Este es el caso de Bogotá, cuya contaminación atmosférica ha permeado a los municipios vecinos, encendiendo las alarmas en lugares como La Calera. Lo que antes era un refugio de aire más puro y paisajes verdes, hoy enfrenta una crisis ambiental que ha obligado a las autoridades a tomar medidas drásticas para salvaguardar la salud de su población y el equilibrio de su ecosistema.

La situación ha escalado a tal punto que la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR), la máxima autoridad ambiental de la región, ha declarado oficialmente el estado de prevención en el casco urbano de La Calera. Esta decisión no es arbitraria; se fundamenta en mediciones científicas que revelan una concentración alarmante de contaminantes en el aire, superando con creces los límites considerados seguros para la salud humana. A continuación, desglosaremos las causas de esta crisis, las medidas implementadas y las recomendaciones que todos los ciudadanos deben conocer para protegerse.
El Origen del Problema: ¿De Dónde Viene la Contaminación?
El principal culpable de la mala calidad del aire en La Calera y la región es el material particulado PM 2.5. Estas son partículas microscópicas, con un diámetro inferior a 2.5 micrómetros (aproximadamente 30 veces más pequeñas que el grosor de un cabello humano), que pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio y llegar al torrente sanguíneo, causando graves problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, respiratorias e incluso cáncer.

Según Edwin García, director del Laboratorio e Innovación de la CAR, el incremento sostenido de estos niveles se debe, en gran medida, a los incendios de cobertura vegetal que han estado ocurriendo en diversas zonas de las regiones Andina, Orinoquía y Amazonía. El humo y las cenizas generados por estos fuegos son transportados por las corrientes de viento a cientos de kilómetros, afectando directamente a la Sabana de Bogotá. Esta situación, combinada con condiciones atmosféricas de mayor nubosidad e inestabilidad, ha dificultado la dispersión natural de los contaminantes, creando una especie de cúpula tóxica sobre la región.
Desde el 22 de febrero de 2023, la estación de monitoreo Calera-Urbano ha registrado niveles de PM 2.5 que oscilan entre 38.07 y 81.20 microgramos por metro cúbico (µg/m³), cifras que superan de manera alarmante el límite permisible establecido por la normativa nacional, que es de 37 µg/m³.

Tabla Comparativa de Niveles de PM 2.5
| Indicador | Valor (µg/m³) | Estado |
|---|---|---|
| Límite Máximo Permisible (Norma Nacional) | 37 | Aceptable |
| Nivel Mínimo Registrado en La Calera (desde el 22/02/23) | 38.07 | Alerta / Supera el Límite |
| Nivel Máximo Registrado en La Calera (desde el 22/02/23) | 81.20 | Peligroso / Más del Doble del Límite |
Medidas de Choque: Restricciones para Proteger el Aire
Ante esta emergencia ambiental, la CAR ha implementado una serie de restricciones de carácter indefinido, que se mantendrán vigentes hasta que la calidad del aire vuelva a niveles seguros. Estas medidas están diseñadas para reducir las emisiones de contaminantes desde diversas fuentes y se dividen en varios sectores clave.
Sector Industrial
La industria es una fuente importante de emisiones, por lo que las medidas se centran en limitar sus operaciones más contaminantes:
- Prohibición de quemas controladas: Se restringe cualquier tipo de quema a cielo abierto, ya sea agrícola o de otro tipo.
- Restricción a calderas de carbón: Se limita la operación de industrias que utilicen calderas y equipos que funcionen a base de carbón, uno de los combustibles más contaminantes.
- Mantenimiento de sistemas de control: Las empresas deben abstenerse de realizar mantenimientos que impliquen detener sus sistemas de control de emisiones, garantizando que estos operen a máxima capacidad durante la alerta.
Sector Movilidad y Transporte
El tráfico vehicular, especialmente el que utiliza diésel, es otro de los grandes contribuyentes al material particulado. Por ello, las restricciones son estrictas:
- Agilización del tráfico: Las autoridades de tránsito deben implementar operativos para mejorar la fluidez vehicular y reducir los embotellamientos, que aumentan las emisiones.
- Intensificación de controles: Se aumentarán los operativos de control de emisiones a vehículos en las vías, con un enfoque especial en aquellos que operan con ciclo diésel.
- Restricción a vehículos antiguos:
- Vehículos diésel y particulares con modelos de más de diez años de antigüedad tendrán restringida su circulación de lunes a viernes, entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m., con rotación de placa par e impar.
- Vehículos de transporte de carga con modelos de más de diez años de antigüedad no podrán circular de lunes a viernes en horarios específicos (5:00 p.m. a 11:00 p.m. y 4:00 p.m. a 10:00 p.m.).
- Excepciones: Quedan exentos de estas restricciones los vehículos de emergencia como ambulancias, vehículos de bomberos y de orden público.
La Salud es lo Primero: Recomendaciones para la Ciudadanía
Más allá de las restricciones obligatorias, la colaboración ciudadana es fundamental. La CAR ha emitido una serie de medidas voluntarias y recomendaciones de salud para minimizar el impacto de la contaminación en la población, especialmente en los grupos más vulnerables.
- Reducir la exposición: Se aconseja a niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares que reduzcan al mínimo el tiempo que pasan en exteriores.
- Fomentar el teletrabajo: Quienes tengan la posibilidad, deben optar por trabajar desde casa para reducir los desplazamientos.
- Uso racional del vehículo: Se recomienda disminuir el uso del vehículo particular, compartir el coche y planificar los viajes para hacerlos más eficientes.
- Uso de tapabocas: Es fundamental cubrir nariz y boca al salir. Se recomienda el uso de tapabocas con filtro de carbón activado o, en su defecto, cambiar frecuentemente los tapabocas convencionales.
- Evitar el ejercicio al aire libre: La actividad física incrementa la cantidad de aire que inhalamos, y con él, la dosis de contaminantes. Se debe evitar el ejercicio en exteriores, especialmente entre las 6 a.m. y las 10 a.m.
- Evitar el cigarrillo: Fumar o exponerse al humo del tabaco agrava los efectos de la contaminación atmosférica.
- Hidratación y limpieza: Es importante mantenerse bien hidratado durante el día y mantener las superficies del hogar ligeramente húmedas al limpiar para evitar que el polvo y las partículas se vuelvan a suspender en el aire.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es el material particulado PM 2.5 y por qué es tan peligroso?
El PM 2.5 son partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire con un diámetro de 2.5 micrómetros o menos. Su diminuto tamaño les permite eludir las defensas naturales del sistema respiratorio y alojarse en los pulmones, pudiendo incluso pasar al torrente sanguíneo. Esto puede causar inflamación, estrés oxidativo y agravar o provocar enfermedades cardíacas y respiratorias.

¿Por qué los incendios en regiones lejanas afectan a La Calera?
El humo y las partículas generadas por grandes incendios forestales no se quedan en un solo lugar. Las corrientes de aire y los patrones meteorológicos pueden transportar estas nubes de contaminantes a cientos o incluso miles de kilómetros de distancia, depositándolos en otras regiones y afectando gravemente su calidad del aire.
¿Estas medidas de restricción son permanentes?
No, las medidas declaradas por la CAR son de carácter temporal y se mantendrán de manera indefinida solo mientras persistan las condiciones de mala calidad del aire. Una vez que los niveles de contaminantes desciendan a rangos seguros de forma sostenida, las restricciones serán levantadas.

¿Qué puedo hacer yo para ayudar a mejorar la calidad del aire a largo plazo?
Además de seguir las recomendaciones durante la alerta, a largo plazo podemos contribuir utilizando más el transporte público, la bicicleta o caminar; reduciendo el consumo de energía en el hogar; evitando la quema de basuras o residuos; y apoyando políticas públicas que promuevan las energías limpias y un desarrollo urbano sostenible.
En conclusión, la crisis ambiental en La Calera es un claro recordatorio de que la contaminación no respeta fronteras administrativas. Es un problema interconectado que requiere una respuesta coordinada y la participación activa de gobiernos, industrias y ciudadanos. Proteger el aire que respiramos es una responsabilidad compartida que determinará la salud y el bienestar de nuestras comunidades presentes y futuras.
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