27/11/2020
Al pensar en la vibrante metrópolis de Buenos Aires, a menudo imaginamos su historia a partir de la llegada de los barcos europeos. Sin embargo, mucho antes de que se trazaran sus calles, estas llanuras eran el hogar de pueblos con una profunda conexión con la tierra. La pregunta sobre cómo se llamaban los aborígenes de Buenos Aires nos abre una puerta a un pasado fascinante, a la vida de los Querandíes y los Pampas, maestros de la supervivencia en un entorno tan vasto como desafiante. Este artículo se sumerge en sus costumbres, su organización social y el destino que enfrentaron, explorando la rica diversidad de culturas que poblaron el actual territorio argentino.

Los Señores de la Llanura: Querandíes y Pampas
Cuando los primeros exploradores españoles llegaron a las costas del Río de la Plata, se encontraron con grupos humanos que dominaban la inmensa llanura. En la zona específica que hoy conocemos como Buenos Aires y sus alrededores, habitaban principalmente los Querandíes. Este nombre, que se cree significa "gente que come grasa de pescado", fue dado por los Guaraníes y alude a una de sus principales fuentes de alimento, obtenida de los ríos Paraná y de la Plata. De manera más genérica, a los habitantes de esta vasta región se les denominaba Pampas, una palabra quechua que simplemente significa "llanura".
Estos pueblos eran fundamentalmente nómadas, su vida estaba en constante movimiento, siguiendo los ciclos de la naturaleza y las migraciones de los animales que cazaban. No construían ciudades ni asentamientos permanentes; su hogar era el horizonte abierto y su refugio, construcciones sencillas y transportables que se adaptaban a su estilo de vida itinerante.
Un Estilo de Vida Basado en la Caza y la Recolección
La subsistencia de los Querandíes y otros grupos pampeanos se basaba en una economía de caza y recolección perfectamente adaptada a su entorno. Eran cazadores excepcionales, especializados en la captura de guanacos y ñandúes. Para ello, desarrollaron herramientas de una eficacia formidable:
- El arco y la flecha: Utilizados con gran destreza para la caza a distancia.
- Las boleadoras: Quizás su herramienta más icónica. Consistían en dos o tres piedras unidas por tientos de cuero que, al ser arrojadas con pericia, se enredaban en las patas de los animales, derribándolos.
La caza era una tarea exclusivamente masculina, así como la defensa del grupo y la construcción de viviendas. Sus casas eran paravientos simples, conocidos como toldos, fabricados con palos y grandes cueros de guanaco cosidos. Eran fáciles de armar y desarmar, ideales para su vida errante. En ocasiones, también utilizaban cuevas naturales como refugio temporal.
Las mujeres, por su parte, desempeñaban roles cruciales para la comunidad. Eran las encargadas de curtir las pieles de los animales para confeccionar vestimentas y los propios toldos. También recolectaban frutos silvestres, raíces comestibles y se ocupaban del cuidado de los niños. Su vestimenta era funcional, consistiendo en un "chiripá" de cuero y un "quillango", una especie de manta hecha con pieles de zorro o guanaco para protegerse del frío. Su calzado, llamado "tamango", era una especie de mocasín de cuero.
La Revolución del Caballo
La llegada de los españoles en el siglo XVI trajo consigo un elemento que transformaría para siempre la cultura de los pueblos de la pampa: el caballo. Los caballos que se escaparon de las primeras expediciones y se reprodujeron en estado salvaje fueron rápidamente domesticados por los indígenas. Este nuevo animal no fue solo un medio de transporte; se integró de tal manera en su cultura que la redefinió por completo.
- Caza más eficiente: A caballo, la caza del guanaco y el ñandú se volvió mucho más efectiva. Empezaron a usar lanzas largas para cazar desde la montura.
- Nuevos materiales: La vivienda pasó a ser de cuero de caballo, y la carne de yegua se incorporó a su dieta.
- Cambios en la vestimenta: El chiripá fue reemplazado por el poncho, que permitía mayor libertad para montar, y los mocasines dieron paso a la "bota de potro", hecha con el cuero de las patas traseras del caballo.
- Mayor movilidad y alcance: El caballo les permitió recorrer distancias mucho mayores, expandiendo sus territorios de caza y sus interacciones con otros grupos.
Diversidad Cultural en el Territorio Argentino
Es un error común pensar que todos los pueblos originarios de Argentina compartían las mismas características. La realidad es que el territorio albergaba un mosaico de culturas con diferentes grados de desarrollo y modos de vida, marcados por la geografía que habitaban.
Pueblos Sedentarios del Noroeste: Los Diaguitas
En contraste con los nómadas pampeanos, en el noroeste del país (actuales provincias de Salta, Tucumán, Catamarca) florecieron culturas sedentarias como los Diaguitas. Influenciados por el cercano Imperio Inca, alcanzaron un notable desarrollo:
- Agricultura avanzada: Practicaban una agricultura intensiva, construyendo terrazas de cultivo en las laderas de las montañas y complejos sistemas de canales de riego para cultivar maíz, papa y quinoa.
- Arquitectura en piedra: Sus viviendas eran de piedra y construyeron fortalezas en las alturas llamadas pucará, que servían como defensa y centro ceremonial.
- Excelentes artesanos: Eran alfareros excepcionales, con cerámicas decoradas con motivos geométricos y de felinos. También trabajaban metales como el bronce para fabricar armas y adornos.
Tabla Comparativa: Nómadas vs. Sedentarios
| Característica | Pueblos Nómadas (Pampas/Querandíes) | Pueblos Sedentarios (Diaguitas) |
|---|---|---|
| Ubicación | Llanura pampeana (incluye Buenos Aires) | Valles del Noroeste Argentino |
| Vivienda | Toldos de cuero, transportables | Casas de piedra, pucarás (fortalezas) |
| Alimentación | Caza (guanaco, ñandú), pesca y recolección | Agricultura (maíz, quinoa), cría de llamas |
| Organización | Bandas o grupos familiares que se movían juntos | Comunidades organizadas en aldeas |
| Tecnología | Arco, flecha, boleadoras | Cerámica decorada, metalurgia (bronce), sistemas de riego |
El Impacto de la Conquista y la Situación de los Indígenas
La llegada de los europeos no solo trajo el caballo, sino también un sistema de conquista y colonización que alteró drásticamente la vida de todos los pueblos originarios. La corona española, aunque declaraba a los indígenas como súbditos libres, implementó sistemas que en la práctica resultaron en explotación y sometimiento.
El sistema de encomienda fue uno de los más extendidos. Consistía en "encomendar" un grupo de indígenas a un conquistador español, quien teóricamente debía protegerlos y evangelizarlos a cambio de su trabajo. Sin embargo, esto derivó en trabajos forzados y un trato inhumano. Dos formas de esta explotación fueron:
- La Mita: Un sistema de turnos de trabajo forzado, principalmente en las minas. Las condiciones eran extremadamente duras, y muchos indígenas morían por el agotamiento, las enfermedades y la mala alimentación.
- El Yanaconazgo: Aplicado en las tareas agrícolas, era una forma de servidumbre que ataba a los indígenas a la tierra que trabajaban, casi como esclavos.
Estos sistemas, junto con las enfermedades traídas de Europa para las cuales los nativos no tenían defensas, y la violencia de la conquista, provocaron un colapso demográfico y la desestructuración de sus sociedades.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo se llamaban específicamente los aborígenes de Buenos Aires?
Los pueblos que habitaban la región de la actual Buenos Aires y sus alrededores eran principalmente los Querandíes. De forma más general, se les englobaba dentro del grupo de los Pampas.
¿Eran nómadas o sedentarios los pueblos de la pampa?
Eran pueblos nómadas. Su vida se basaba en la caza de animales como el guanaco y el ñandú, y la recolección de frutos, lo que les obligaba a desplazarse constantemente por la llanura en busca de recursos.
¿Qué fue lo que más cambió la vida de los pueblos pampeanos?
Sin duda, la incorporación del caballo a su vida cotidiana. Este animal, introducido por los españoles, revolucionó su capacidad de caza, su movilidad, su dieta y hasta su vestimenta, convirtiéndolos en jinetes excepcionales.
¿Todos los pueblos originarios de Argentina eran iguales?
No, en absoluto. El territorio argentino albergaba una enorme diversidad de culturas. Existían desde agricultores sedentarios y avanzados como los Diaguitas en el noroeste, hasta grupos semi-nómadas como los Guaraníes en el litoral y cazadores-recolectores nómadas como los Pampas y Tehuelches en el sur.
Conocer la historia de los Querandíes y los Pampas es más que responder a una pregunta histórica; es reconocer las raíces profundas de la tierra que hoy habitamos. Es entender que antes de las ciudades hubo un mundo regido por los ciclos de la naturaleza, un mundo de horizontes abiertos que fue transformado para siempre, pero cuyo legado perdura en la memoria del paisaje y en la sangre de un continente mestizo.
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