11/05/2013
El periodismo es una profesión de múltiples facetas, un ecosistema complejo donde conviven la incisiva entrevista política y el relato humano que conmueve. Recientemente, dos historias aparentemente inconexas han puesto de relieve este contraste, invitándonos a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del oficio. Por un lado, la tensión palpable en una entrevista televisada entre un presidente y una reconocida periodista; por otro, la defensa apasionada de un colega cuya legitimidad no proviene de un título universitario, sino de la universidad de la vida. Ambos escenarios, aunque distintos, nos obligan a preguntarnos: ¿qué es ser periodista hoy? ¿Dónde reside su valor: en la capacidad de confrontar al poder o en la habilidad de conectar con la esencia humana?
El Escenario de la Confrontación: El Poder Frente al Micrófono
La entrevista de la periodista colombiana Ángela Patricia Janiot al entonces presidente de Colombia, Iván Duque, es un claro ejemplo del periodismo como cuarto poder, como ente fiscalizador. En un contexto de alta tensión social, con manifestaciones y denuncias de abuso policial, la conversación se desarrolló durante casi media hora abordando temas cruciales para el país. Sin embargo, fue la última pregunta la que desató la controversia y encapsuló el eterno duelo entre prensa y poder.

Janiot, con audacia, le preguntó directamente al presidente sobre la percepción de que era un "títere" del expresidente Álvaro Uribe, citando incluso una declaración del propio Uribe. La reacción de Duque fue inmediata y defensiva: “Es bueno que usted también me respete a mí. Yo nunca he sido títere de nadie y nunca seré títere de nadie”. Este momento televisado no es solo una anécdota; es una radiografía de la función periodística en su máxima expresión de vigilancia. La pregunta, aunque incómoda para el mandatario, era periodísticamente pertinente, pues abordaba una crítica recurrente y una percepción pública que afectaba la figura presidencial. El rol del periodista en este contexto no es agradar, sino cuestionar, buscar la verdad y reflejar las inquietudes de una parte de la ciudadanía, incluso si eso genera una respuesta airada.
La Otra Cara de la Moneda: El Periodista Forjado en la Vida
En el otro extremo del espectro periodístico encontramos figuras como Manuel Bohórquez, un periodista especializado en flamenco cuya maestría no se forjó en las aulas de una facultad, sino en la riqueza de sus propias vivencias. Su colega, Ramón Reig, lo describe como un "periodista empírico", alguien que aprendió el oficio en la calle, con la gente, a través del sufrimiento, la lucha y una inmensa sensibilidad. Este tipo de periodismo no busca la confrontación directa con el poder político, sino que se sumerge en las profundidades de la cultura y la humanidad.
Bohórquez escribe con "una ternura infinita", abriendo su corazón a los lectores. Narra la muerte de su perro Surco con una emoción que resuena en miles de personas, o describe el flamenco no como un mero espectáculo, sino como una expresión espontánea del alma, vivida en una azotea sevillana bajo las estrellas. Su periodismo valida la frase de Ryszard Kapuscinski: “El buen periodista ha de ser, ante todo, una buena persona”. Su valor no radica en un título colgado en la pared, sino en su capacidad de observar, sentir y transmitir esas emociones de una manera que solo la experiencia vital puede enseñar. Es un recordatorio de que antes de la profesionalización universitaria del oficio, el periodismo era precisamente esto: la habilidad de contar historias que importan.
Formación Académica vs. Universidad de la Vida: ¿Caminos Opuestos?
La dicotomía entre el periodista de formación académica y el periodista empírico es un debate tan antiguo como la propia profesionalización del oficio. Si bien ambos buscan informar y comunicar, sus herramientas y enfoques pueden ser distintos. No se trata de determinar cuál es mejor, sino de entender el valor que cada uno aporta al ecosistema mediático.
| Característica | Periodista Académico | Periodista Empírico |
|---|---|---|
| Formación | Titulado universitario. Dominio de teorías de la comunicación, ética y técnicas de investigación. | Aprendizaje práctico en redacciones, en la calle, a través de la experiencia y la mentoría de colegas. |
| Fortalezas | Rigor metodológico, estructura, conocimiento del marco legal y ético, capacidad de análisis complejo. | Conexión profunda con los temas, sensibilidad, empatía, estilo narrativo personal y auténtico. |
| Enfoque Principal | A menudo enfocado en la objetividad, la verificación de datos y la cobertura de grandes estructuras (política, economía). | Suele centrarse en historias humanas, cultura, crónicas y temas que requieren una inmersión personal. |
| Legitimidad | Proviene del título y la institución académica. | Proviene de la calidad de su trabajo, su reputación y el reconocimiento de sus lectores y colegas. |
La historia misma del periodismo en países como España demuestra que la exigencia de un título es relativamente reciente. Durante décadas, el carné de periodista se otorgaba a quienes demostraban vivir del oficio, reconociendo así la validez de la experiencia. La verdadera vocación periodística no entiende de diplomas, sino de curiosidad, compromiso y talento para contar historias.
La Conexión con el Lector: Más Allá de la Noticia
Si el periodismo de confrontación busca informar al ciudadano sobre los actos del poder, el periodismo de la experiencia busca conectar con el alma del lector. Cuando Manuel Bohórquez escribe sobre sus mascotas, no solo está contando una anécdota personal; está actuando como un altavoz para los sentimientos de millones de personas que consideran a sus animales parte de su familia. Esta capacidad de generar empatía es una herramienta periodística tan poderosa como una pregunta incisiva en una rueda de prensa.

Este tipo de periodismo construye puentes, crea comunidad y nos recuerda que detrás de las grandes cifras y los acontecimientos políticos, existen vidas, emociones y experiencias compartidas. Es un periodismo que no solo se lee con la mente, sino también con el corazón, y que cumple una función social igualmente vital: la de hacernos sentir menos solos y más comprendidos en nuestras propias vivencias.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es un periodista empírico?
Un periodista empírico es aquel que ha aprendido el oficio a través de la práctica, la experiencia directa en medios de comunicación y el contacto con la realidad, sin haber necesariamente cursado estudios universitarios formales en periodismo. Su conocimiento y habilidades provienen de la "universidad de la vida".
¿Por qué es importante que los periodistas hagan preguntas difíciles a los políticos?
Es fundamental porque una de las funciones principales del periodismo en una democracia es actuar como un mecanismo de control y vigilancia sobre el poder. Las preguntas difíciles aseguran la rendición de cuentas, exponen posibles contradicciones y obligan a los líderes a responder por sus acciones ante la opinión pública.
¿Un título universitario garantiza ser un buen periodista?
No necesariamente. Un título proporciona una base teórica, ética y técnica muy valiosa, pero no garantiza cualidades esenciales como la curiosidad, la empatía, la valentía o el talento narrativo. Un buen periodista combina la formación (académica o empírica) con una fuerte vocación y un compromiso ético con la verdad.
¿Cuál de los dos estilos de periodismo es mejor?
Ninguno es intrínsecamente mejor que el otro; son complementarios y necesarios. Una sociedad bien informada necesita tanto del periodismo riguroso y fiscalizador que cuestiona al poder, como del periodismo sensible y humano que narra las historias que nos definen como sociedad. El ideal es un ecosistema mediático donde ambos puedan coexistir y prosperar.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Periodismo: Entre la Confrontación y la Esencia puedes visitar la categoría Ecología.
