05/01/2003
La forma en que percibimos el medio ambiente no es una constante universal; es un mosaico complejo, moldeado por el tiempo, el espacio, nuestras experiencias personales y el conocimiento que acumulamos. No es lo mismo observar un río contaminado desde la ventana de un laboratorio que vivir de su pesca día a día. Esta subjetividad define no solo cómo identificamos los problemas, sino también la urgencia con la que exigimos soluciones. A través del análisis de un caso específico y profundo en Colombia y una consulta ciudadana a gran escala en Perú, podemos desentrañar las capas de esta percepción y descubrir un hilo conductor sorprendente: una ciudadanía consciente que choca contra una persistente falta de acción institucional.

Un Ecosistema como Espejo: El Caso del Lago Sochagota
En el corazón de Boyacá, Colombia, el Lago Sochagota sirve como un laboratorio viviente de los desafíos socioecológicos. Para la ingeniera Olga Usaquén, investigar este ecosistema no es un mero ejercicio académico; es el primer paso hacia una solución tangible. El problema del lago es cíclico y está íntimamente ligado a la variabilidad climática, especialmente al fenómeno de El Niño. Durante las sequías intensas, el nivel del agua desciende drásticamente. Este cambio aparentemente simple desencadena una cascada de efectos devastadores.
Las algas, habitantes naturales del lago, quedan más expuestas a la luz solar, lo que acelera su fotosíntesis y dispara su consumo de oxígeno. Por la noche, la respiración de estos y otros organismos, sumada a las reacciones de oxidación que reducen sulfatos y liberan sulfuros, agota el oxígeno disuelto en el agua y genera un olor fétido característico. El resultado es la muerte masiva de peces, asfixiados e intoxicados por la alta concentración de sales. Este fenómeno no se limita al lago, sino que afecta a toda la cuenca del río Chicamocha, mostrando cómo un problema local puede tener repercusiones a gran escala.
Frente a este panorama, el proyecto liderado por la ingeniera Usaquén se centra en la resiliencia. El objetivo es desarrollar una herramienta de gestión que combine tecnología de la información con la participación comunitaria. La idea es fortalecer la capacidad del sistema socioecológico para anticiparse, adaptarse y recuperarse de estos eventos climáticos extremos. “La variabilidad climática es permanente”, explica Olga, subrayando la necesidad de que los gestores estén preparados en todo momento, no solo cuando la crisis estalla.
La Brecha entre la Comunidad y la Gobernanza
Para construir esta herramienta, el equipo de investigación realizó un trabajo exhaustivo: evaluaron datos climáticos desde 1985, monitorearon la calidad del agua, analizaron la infraestructura y, crucialmente, dialogaron con los actores sociales para entender sus necesidades. Líderes ambientales, hoteleros y presidentes de acueductos rurales se involucraron activamente.

Elio Ernesto Vargas, presidente del acueducto veredal La Playa, demuestra una comprensión profunda e intuitiva del concepto de resiliencia. Él compara el ciclo del lago con el de una planta: “En cierta época del año, pierden las hojas; en otra las recuperan... Eso le pasa al lago. En los momentos de verano, sufre esa pérdida de oxígeno, pero cuando es época de lluvia él se recupera”. Esta visión desde la comunidad contrasta dolorosamente con la actitud de las administraciones municipales, quienes, según Olga, “le han dado la espalda al problema”.
La reacción de los políticos suele ser tardía y solo ocurre cuando la crisis es mediática. Esta falta de previsión y seguimiento es, en esencia, un problema de gobernanza. Se necesita monitorear, aprender de la historia y anticiparse, en lugar de simplemente reaccionar. Es la desconexión entre el conocimiento científico, la sabiduría comunitaria y la voluntad política.
Una Mirada Amplia: La Percepción Ambiental en el Perú
Si el caso del Lago Sochagota nos ofrece una vista microscópica del problema, la “Consulta por el Planeta” realizada en Perú en el marco del evento internacional Estocolmo+50 nos da el panorama macroscópico. La encuesta, respondida por 1,800 personas de diversos sectores, revela una ciudadanía altamente consciente de la crisis ambiental.
Los resultados son contundentes y reflejan preocupaciones que trascienden fronteras. La percepción ciudadana identifica problemas claros y, más importante aún, señala a los responsables de la inacción.
Tabla Comparativa: Percepción Ambiental en Perú
| Principales Problemas Ambientales Percibidos | Mayores Desafíos para la Acción Climática |
|---|---|
| 1. Contaminación (88.2%) | 1. Falta de voluntad política y políticas públicas acertadas (63.3%) |
| 2. Uso insostenible de recursos naturales (58.2%) | 2. Corrupción (59.3%) |
| 3. Deforestación (55.2%) | 3. Poca sensibilidad y estilo de vida consumista |
Como señala James Leslie, asesor del PNUD, “los resultados sugieren que la ciudadanía es consciente de que su bienestar depende del medio ambiente. Sin embargo, necesita ver el compromiso de sus autoridades también para actuar”. Esta afirmación resuena directamente con la frustración de la ingeniera Olga en Colombia. No es falta de conciencia pública, sino un déficit en la cúpula del poder.

Educación y Conocimiento Ancestral como Claves del Futuro
Ambos casos, aunque diferentes en escala, apuntan hacia soluciones similares. La encuesta peruana destaca la necesidad de una educación ambiental adaptada al contexto de cada región. No se trata de impartir datos abstractos, sino de conectar el conocimiento con la realidad local, tal como lo hace Olga al “untarse de la realidad” en su trabajo de campo.
Además, la consulta en Perú da voz a las preocupaciones específicas de los pueblos indígenas, quienes exigen la protección de los defensores ambientales, la ratificación de acuerdos como el de Escazú y, fundamentalmente, la revalorización de los conocimientos ancestrales. Este saber, acumulado durante generaciones de convivencia con la naturaleza, ofrece perspectivas y soluciones que la ciencia occidental a menudo ignora.
La labor de la ingeniera Usaquén, aunque basada en las ciencias exactas, abraza esta visión holística. Entiende que la problemática ambiental no puede ser reduccionista y debe abordarse considerando las dimensiones sociales y culturales. Su objetivo no es solo resolver un problema técnico, sino empoderar a otros, darles herramientas para que sean multiplicadores del cambio. Siente que al transmitir el gusto por transformar lo que hacemos mal, ya es una ganancia.
Preguntas Frecuentes
- ¿Qué es la resiliencia socioecológica?
- Es la capacidad de un sistema, que incluye tanto los componentes naturales (el ecosistema) como los sociales (la comunidad), para adaptarse, autoorganizarse y resistir frente a perturbaciones como la variabilidad climática. No se trata solo de que la naturaleza se recupere, sino de que la sociedad desarrolle las herramientas y la organización para gestionar esos cambios.
- ¿Por qué la percepción ciudadana es importante para el medio ambiente?
- La percepción ciudadana es un motor clave para el cambio. Cuando la población es consciente de los problemas ambientales y su conexión con el bienestar humano, aumenta la presión sobre los gobiernos y las empresas para que tomen medidas concretas. Refleja una demanda social que no puede ser ignorada.
- ¿Cuáles son los mayores obstáculos para la acción climática según los ciudadanos?
- Según la encuesta en Perú, los mayores obstáculos no son la falta de tecnología o la indiferencia pública, sino barreras institucionales: la falta de voluntad política, la creación de políticas públicas ineficaces y la corrupción. Esto indica que la ciudadanía percibe el problema en la gestión y la gobernanza.
- ¿Cómo se relaciona un problema local como el del Lago Sochagota con la percepción ambiental general?
- El caso del Lago Sochagota actúa como un microcosmos de los problemas globales. Demuestra de manera tangible la brecha entre el conocimiento científico, la conciencia comunitaria y la inacción política, que es exactamente lo que las encuestas a gran escala, como la de Perú, reflejan en cifras. Los problemas locales dan un rostro humano y concreto a las estadísticas nacionales.
En definitiva, la percepción del medio ambiente es un campo de batalla donde la ciencia, la experiencia vivida y la política colisionan. Tanto en la lucha diaria por un lago en Colombia como en los resultados de una encuesta nacional en Perú, emerge un mensaje claro: la gente entiende el problema y anhela soluciones. La resiliencia, al final, no solo debe ser una propiedad de los ecosistemas para recuperarse, sino también una cualidad de nuestras sociedades para superar la inercia y actuar. Como reflexionó una alumna sobre la ingeniera Olga Usaquén, quizás lo que el planeta necesita es más gente dispuesta a cerrar esa brecha entre el saber y el hacer.
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