12/02/2003
En la alta cordillera de Atacama, en la frontera entre Chile y Argentina, un proyecto prometía traer prosperidad y desarrollo a través de la extracción de oro y plata. Su nombre resonó durante años como sinónimo de inversión y modernidad: Pascua Lama. Sin embargo, detrás de la fachada de progreso, se gestaba uno de los desastres socioambientales más emblemáticos de la historia reciente de Chile. La historia de Pascua Lama no es solo la de una mina que no llegó a operar plenamente, sino la crónica de un valle que se alzó para defender su agua, sus glaciares y su forma de vida ante el avance de la megaminería. Es el relato de cómo la promesa de riqueza se convirtió en una herida imborrable para el ecosistema y sus habitantes.

El Origen del Conflicto: ¿Qué era Pascua Lama?
Pascua Lama fue un proyecto minero binacional, propiedad de la compañía canadiense Barrick Gold. Su objetivo era la explotación a rajo abierto de un gigantesco yacimiento de oro, plata y cobre ubicado a más de 4.500 metros de altitud. Para hacer esto posible, se impulsó la firma de un Tratado Binacional Minero entre Chile y Argentina, que en la práctica creaba una zona franca en la cordillera, con normativas especiales diseñadas a la medida de los intereses mineros, permitiendo a la empresa operar a ambos lados de la frontera como si esta no existiera.
La promesa era clara: miles de empleos, una inversión multimillonaria y un impulso económico sin precedentes para la región. No obstante, la ubicación del proyecto era su talón de Aquiles: justo sobre los glaciares Toro I, Toro II y Esperanza, fuentes vitales de agua para toda la cuenca del río Huasco, un oasis agrícola en medio del desierto más árido del mundo.
Los Primeros Impactos: Destrucción Antes de la Explotación
Lo más alarmante del caso Pascua Lama es que los daños más severos comenzaron mucho antes de que se extrajera un solo gramo de oro. Durante la fase de construcción y preparación del rajo, las operaciones de remoción de tierra, perforaciones y tronaduras desataron una catástrofe silenciosa.
Contaminación por Polvo y PM10
En 2012, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) ordenó la paralización de las faenas debido a la alta concentración de material particulado fino (PM10) en el aire. Este polvo, compuesto por silicatos, aluminatos y metales pesados, representaba un riesgo grave para la salud de los propios trabajadores. Como advertía Andrei Tchernitchin, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, estas partículas pueden ingresar a los pulmones e incluso al torrente sanguíneo, causando serios problemas de salud.
Sin embargo, para las comunidades del valle, esta medida era insuficiente y tardía. Rodrigo Villablanca, vocero de la comunidad diaguita, reclamaba: “Las faenas fueron paradas por el peligro para los trabajadores, no para nosotros ni por los glaciares”. El polvo no se quedaba en la faena; descendía por la cordillera, cubriendo la vegetación y cayendo sobre los ríos, iniciando un proceso de contaminación a gran escala.
La Muerte Lenta de los Glaciares
El daño más irreparable fue la destrucción de glaciares. El polvo generado por los caminos y las tronaduras se depositó sobre la superficie blanca de los glaciares Toro I, Toro II y Esperanza. Este fenómeno tuvo un efecto devastador. Lucio Cuenca, del Observatorio de Conflictos Ambientales (Olca), explicó que el polvo oscuro reduce el albedo del glaciar, es decir, su capacidad para reflejar la luz solar. En lugar de reflejarla, el glaciar cubierto de polvo comenzó a absorber más calor, acelerando su derretimiento de forma dramática. Por cada centímetro de polvo, la velocidad de derretimiento aumentaba en un 15%.
Los testimonios de los habitantes locales eran desoladores. Glaciares que medían decenas de metros de altura, como el Guanaco, se redujeron a menos de la mitad. El Toro I, según los comuneros, pasó de tener 15 metros de altura a apenas 60 centímetros. Barrick Gold, que en un principio negó la existencia de glaciares, fue finalmente sancionada por el incumplimiento grave de su plan de monitoreo, una prueba irrefutable del daño causado.
El Río Huasco: De Agua Pura a Cauce Contaminado
La cuenca del río Huasco es la columna vertebral del valle. Sus aguas, nacidas de los glaciares, permiten la agricultura, la ganadería y el consumo humano. Desde el inicio de las faenas, este recurso vital comenzó a mostrar signos alarmantes de contaminación del río.
Las comunidades denunciaron que las aguas, antes cristalinas, se tornaron de color café, gris y negro. El movimiento de tierras y el drenaje ácido de la mina liberaron metales pesados en los cauces. La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) confirmó posteriormente que las operaciones de Barrick pusieron en grave riesgo la salud humana, especialmente la de niños pequeños, al contaminar las aguas con arsénico, aluminio, cobre y sulfatos por sobre la norma permitida.
La fauna del río fue la primera en desaparecer. Los peces nativos como la lisa de río, los batracios y crustáceos se extinguieron. Aves como el pato cortacorriente, una especie emblemática, abandonaron la zona al perder su fuente de alimento. El ecosistema del río, un indicador de la salud del valle, estaba colapsando.

Un Legado de División y Sanciones Récord
El impacto de Pascua Lama trascendió lo ambiental. La estrategia de Barrick Gold para ganar aceptación generó una profunda ruptura del tejido social. La empresa utilizó su poder financiero para comprar voluntades, financiando proyectos y entregando dinero directamente a vecinos y dirigentes. Esta táctica, conocida como "dividir para reinar", sembró la desconfianza y enfrentó a la comunidad.
Un ejemplo claro fue la cooptación de la Junta de Vigilancia del Río Huasco, una organización de más de 2.000 regantes que inicialmente se oponía al proyecto. Un acuerdo millonario a espaldas de las bases silenció a su directiva. Lo mismo ocurrió con la firma del llamado “Acuerdo de Entendimiento Memorándum Diaguita – Barrick”, un intento de mostrar una falsa aceptación por parte del pueblo originario que fue desenmascarado por las comunidades en resistencia.
A pesar de su poder e influencia, la empresa no pudo evitar la fiscalización. A lo largo de los años, Barrick Gold acumuló un récord de sanciones, convirtiéndose en la mayor infractora ambiental en la historia de Chile y recibiendo la multa más alta jamás registrada. Los incumplimientos eran graves y reiterados, demostrando una incapacidad o falta de voluntad para operar dentro de la ley.
Tabla Comparativa: Promesa vs. Realidad
| Promesa de Pascua Lama | Realidad de Pascua Lama |
|---|---|
| Desarrollo económico y empleo | Destrucción de actividades tradicionales (agricultura y ganadería) |
| Minería moderna y responsable | Récord histórico de sanciones ambientales por incumplimientos graves |
| Protección de los recursos hídricos | Destrucción irreversible de glaciares y contaminación de ríos con metales pesados |
| Diálogo y buena vecindad | Ruptura del tejido social, compra de voluntades y un profundo conflicto socioambiental |
| Cumplimiento de la normativa | Admisión de la propia empresa sobre la inviabilidad de cumplir con su permiso ambiental |
El Cierre Definitivo: Un Triunfo de la Resistencia Comunitaria
Finalmente, la evidencia fue tan abrumadora que ni el poder de la transnacional pudo sostener el proyecto. La propia Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), basándose en los incumplimientos graves y reiterados y el potencial daño irreparable al medio ambiente, recomendó la clausura total y definitiva del proyecto. En 2018, esta decisión fue ratificada, y en 2020, la Corte Suprema selló el destino de Pascua Lama, ordenando su cierre definitivo.
El fracaso de Pascua Lama es una lección poderosa. Demuestra que la actividad minera es incompatible con ecosistemas frágiles como las cabeceras de cuenca y los glaciares. Pero, sobre todo, es un testimonio de la fuerza de la resistencia comunitaria. Fue la incansable lucha de los habitantes del Valle del Huasco, las comunidades diaguitas, los agricultores y los activistas, quienes, a través de denuncias, movilizaciones y acciones legales, lograron defender su territorio y visibilizar un desastre que muchos preferían ignorar.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué era exactamente el proyecto Pascua Lama?
Era un proyecto de megaminería a rajo abierto para extraer oro y plata, ubicado en la frontera de Chile y Argentina, en la alta cordillera de Atacama. Pertenecía a la empresa canadiense Barrick Gold.
¿Cuál fue el principal daño ambiental causado?
El daño más grave e irreversible fue la destrucción de los glaciares Toro I, Toro II y Esperanza debido a la acumulación de polvo de las faenas, lo que aceleró su derretimiento. También se produjo una severa contaminación de la cuenca del río Huasco con metales pesados y drenaje ácido.
¿Por qué se ordenó el cierre definitivo del proyecto?
El proyecto fue clausurado por una serie de incumplimientos graves y reiterados de su Resolución de Calificación Ambiental (RCA). La autoridad ambiental determinó que la operación de la mina constituía un riesgo inaceptable para el medio ambiente y la salud de la población.
¿Qué son las partículas PM10 y por qué eran un problema en Pascua Lama?
Son partículas de polvo muy finas (menores a 10 micrones) generadas por las tronaduras y el movimiento de tierra. Son peligrosas porque pueden ser inhaladas profundamente en los pulmones y absorbidas por el cuerpo, causando enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
¿Qué nos enseña el caso Pascua Lama?
Nos enseña que el desarrollo económico no puede pasar por encima de la protección de recursos vitales como el agua y los glaciares. También demuestra el poder de las comunidades organizadas para defender sus territorios y exigir el cumplimiento de las leyes ambientales, sentando un precedente histórico en la lucha contra la megaminería destructiva.
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