30/10/2021
El otoño llega tiñendo los paisajes de ocres y dorados. Las temperaturas descienden, las horas de luz se acortan y una sensación de quietud parece apoderarse de la naturaleza. Mientras nosotros sacamos los abrigos, muchos animales desaparecen de nuestra vista. ¿Alguna vez te has preguntado dónde se meten las ranas, las serpientes o las lagartijas durante los meses más fríos? No se van de vacaciones, sino que inician un proceso de supervivencia asombroso, un letargo vital que, lamentablemente, se ve cada vez más amenazado por un enemigo invisible: el cambio climático. Hoy exploraremos este fascinante mundo oculto y descubriremos cómo los otoños alterados están poniendo en jaque a estas criaturas.

¿Hibernación o Brumación? Aclarando Conceptos
Es muy común escuchar que las serpientes o las ranas "hibernan", pero si queremos ser precisos y adentrarnos en la "culturilla herpetológica", debemos usar el término correcto: brumación. Aunque coloquialmente ambos se usan como sinónimos de un sueño invernal, existe una diferencia biológica fundamental que radica en el tipo de sangre del animal.
La hibernación es propia de los animales de "sangre caliente" o endotermos, como los osos o las marmotas. Estos mamíferos son capaces de generar y mantener su propia temperatura corporal constante. Durante la hibernación, bajan su metabolismo para ahorrar energía, pero su termostato interno sigue funcionando.
Por otro lado, la brumación es el proceso que realizan los animales de "sangre fría" o ectotermos, como los anfibios y reptiles. Su temperatura corporal depende directamente de la temperatura del ambiente. No pueden calentarse por sí mismos, por lo que cuando el entorno se enfría, su cuerpo también lo hace, obligándolos a entrar en un estado de dormancia para sobrevivir. A diferencia de un mamífero en hibernación profunda, un reptil en brumación puede aprovechar un día soleado de invierno para activarse brevemente, tomar el sol y beber agua.
Tabla Comparativa: Hibernación vs. Brumación
| Característica | Hibernación (Mamíferos) | Brumación (Reptiles y Anfibios) |
|---|---|---|
| Regulación Térmica | Endotermos (regulan su temperatura interna) | Ectotermos (dependen de la temperatura externa) |
| Estado de Conciencia | Sueño profundo, muy difícil de despertar | Letargo, pueden activarse en días cálidos |
| Metabolismo | Reducción drástica, queman reservas de grasa | Metabolismo casi paralizado para conservar energía |
| Alimentación y Hidratación | No se alimentan ni beben | No se alimentan, pero necesitan hidratarse periódicamente |
Los Disparadores del Letargo Invernal
La brumación no es una decisión consciente, sino una respuesta fisiológica a una serie de señales ambientales que anuncian la llegada de condiciones adversas. Los principales detonantes son:
- El Descenso de las Temperaturas: Es el factor más evidente. Cuando el termómetro baja de forma sostenida, los procesos vitales de los herpetos se ralentizan hasta un punto en que la actividad normal es imposible. Su sistema digestivo, por ejemplo, deja de funcionar por debajo de unos 12-14ºC. Si una serpiente cazara con menos temperatura, la presa se pudriría en su interior, causándole una infección mortal.
- La Reducción de las Horas de Luz (Fotoperiodo): La disminución de la luz solar diaria es una señal inequívoca del cambio de estación. Este acortamiento del fotoperiodo activa una serie de respuestas hormonales en anfibios y reptiles que los incitan a buscar refugio y prepararse para el letargo.
- La Escasez de Agua o Humedad: Este factor es especialmente crítico para los anfibios, cuya piel permeable los hace vulnerables a la deshidratación. La sequía otoñal, cada vez más común, puede forzarlos a enterrarse bajo el lodo de charcas secas, entrando en un estado de dormancia incluso antes de que llegue el frío extremo.
Refugios de Invierno: ¿Dónde se Esconden?
La elección del refugio es una cuestión de vida o muerte. Debe protegerlos de las heladas y de los depredadores. La mayoría busca lugares subterráneos donde la temperatura se mantiene más estable.
- Anfibios: Muchas ranas, sapos y tritones se entierran en el barro del fondo de estanques y charcas. Cuando veas una laguna helada en invierno, piensa que bajo esa capa de hielo puede haber un ecosistema latente esperando la primavera. Otros buscan refugio en madrigueras abandonadas, bajo montones de hojarasca o en huecos de troncos podridos.
- Reptiles: Las serpientes suelen buscar grietas profundas en rocas (hibernáculos), a menudo en grupos para conservar mejor el calor. Las lagartijas y lagartos aprovechan agujeros en el suelo, muros de piedra o se entierran a cierta profundidad en terrenos arenosos.
Supervivientes Extremos: Adaptaciones Asombrosas al Frío
La capacidad de estos animales para soportar el frío es simplemente increíble. Han desarrollado mecanismos de supervivencia que parecen sacados de la ciencia ficción.

Durante la brumación, su metabolismo se ralentiza tanto que sus necesidades de oxígeno son mínimas. Los anfibios, por ejemplo, pueden "respirar" a través de su piel, absorbiendo el poco oxígeno disuelto en el agua o en la tierra húmeda. Por su parte, los reptiles tienen pulmones muy eficientes que les permiten aprovechar al máximo cada bocanada de aire.
Pero lo más sorprendente es su capacidad para evitar la congelación. Algunas especies, como la salamandra, reducen la cantidad de agua en sus células para evitar que se formen cristales de hielo que las destruirían. Otras van un paso más allá y producen su propio anticongelante natural. La rana de bosque norteamericana (Rana sylvatica) puede sobrevivir con hasta el 70% de su cuerpo congelado. Lo logra inundando sus células con glucosa, una especie de jarabe que protege sus órganos vitales del daño por hielo. ¡Son auténticos supervivientes!
El Otoño Roto: El Impacto del Cambio Climático
Estas adaptaciones, perfeccionadas durante milenios, se enfrentan ahora a un desafío sin precedentes: el cambio climático. Los inviernos cada vez más cortos y cálidos, y especialmente los otoños erráticos y secos, están desincronizando el reloj biológico de estos animales.
Un otoño anormalmente cálido puede retrasar el inicio de la brumación, haciendo que los animales gasten reservas de energía que necesitarán para sobrevivir al invierno. Peor aún, una ola de calor en pleno enero puede despertarlos de su letargo. Salen de sus refugios desorientados, no encuentran alimento (los insectos también están inactivos) ni agua, y quedan vulnerables a un regreso repentino del frío, que puede ser letal.
La sequía otoñal es devastadora para los anfibios. En muchas regiones, como la Península Ibérica, se han observado escenas desoladoras: sapos y ranas esperando en charcas completamente secas unas lluvias que no llegan. Esta situación les genera un estrés adicional y compromete gravemente su ciclo reproductivo, que depende de las primeras lluvias de la estación.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué veo lagartijas tomando el sol en un día de invierno?
Esto ilustra perfectamente la diferencia con la hibernación. Durante la brumación, si la temperatura exterior sube lo suficiente gracias al sol, la lagartija puede activarse para termorregularse, beber agua y recuperar algo de energía antes de volver a su refugio cuando el frío regrese.

¿Los reptiles y anfibios comen durante la brumación?
Por regla general, no. Su sistema digestivo está inactivo a bajas temperaturas. La hidratación, sin embargo, sigue siendo crucial, especialmente para los reptiles.
¿Cuánto tiempo dura la brumación?
Depende de la especie y de la latitud. En climas templados como el de la Península Ibérica, puede durar desde unas pocas semanas hasta 3 o 4 meses, coincidiendo con el periodo más frío del año.
¿La brumación es peligrosa para ellos?
No, es un proceso natural y necesario. De hecho, es fundamental para su ciclo reproductivo. El cambio de temperaturas de invierno a primavera activa las hormonas sexuales que inducen el celo. Sin embargo, los individuos que empiezan la brumación débiles, heridos o enfermos, tienen menos probabilidades de sobrevivir.
En definitiva, la brumación es una estrategia de supervivencia magistral, un testimonio de la increíble capacidad de adaptación de la vida. Sin embargo, la velocidad a la que el cambio climático está alterando las estaciones amenaza con superar esta capacidad. Proteger a estos seres tan fascinantes y a menudo incomprendidos pasa por tomar conciencia del impacto de nuestras acciones en los delicados ritmos de la naturaleza. La próxima vez que un frío día de otoño te haga pensar en el invierno, recuerda a las pequeñas criaturas que, bajo tus pies, luchan por sobrevivir en un mundo cada vez más impredecible.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El letargo reptil y el cambio climático puedes visitar la categoría Ecología.
