05/03/2025
El aire a la vera de la Ruta 22, en el corazón de Allen, Río Negro, se impregna con el aroma dulce de peras y manzanas frescas. Sin embargo, no es una feria de celebración, sino el escenario de una protesta cargada de desesperación y urgencia. Tractores alineados como centinelas de un campo en crisis y miles de kilos de fruta regalados a quienes pasan son el testimonio visible de una situación insostenible. Los productores frutícolas del Alto Valle han dicho basta y, en un acto simbólico y contundente, exponen la cruda realidad de un sector que se ahoga entre costos crecientes y precios irrisorios, justo en la antesala de las elecciones provinciales.

El Corazón de la Protesta: Números que no Cierran
La movilización, organizada por productores de Fernández Oro, la Asociación de Productores del Alto Valle (APAV), y otras cámaras del sector, no es un capricho. Es la consecuencia directa de una ecuación económica rota. El reclamo principal es simple y a la vez, dramáticamente complejo: recibir un precio justo que permita, como mínimo, cubrir los costos de producción. Hoy, la realidad es que pierden hasta un 50% del valor de su trabajo en la fruta de exportación, la de mayor calidad.
Para entender la magnitud del problema, basta con mirar las cifras. Según Carlos Zanardi, presidente de la Cámara de Productores Frutícolas de Fernández Oro, el costo de producir un solo kilo de peras o manzanas de calidad exportable rondaba en enero los 70 pesos. Debido a la inflación galopante, ese costo hoy ya se ubica entre los 90 y 100 pesos. ¿Y cuánto reciben a cambio? La liquidación estimada para la cosecha de este año apenas alcanzará los 30 a 35 pesos por kilo. Es decir, por cada kilo de fruta que un productor cosecha con esmero, invirtiendo en insumos, mano de obra y cuidado de la tierra, pierde entre 60 y 70 pesos. Una situación que convierte su actividad en un camino directo a la quiebra.
La fruta que no califica para exportación, destinada a la industria juguera, presenta un panorama aún más desolador. Por esa producción, se pagan apenas 15 pesos por el kilo de peras y 22 pesos por el de manzanas. Estos precios no solo no cubren los costos, sino que se sienten como una burla al esfuerzo de todo un año. Regalar 10.000 kilos de fruta, más que un acto de generosidad, es una forma de visibilizar esta paradoja: su producto tiene tanto valor nutritivo para la gente, pero tan poco valor económico en el mercado actual que es preferible entregarlo que malvenderlo.
La crisis no es solo económica, sus consecuencias son profundas y alteran el tejido social y el paisaje ecológico de la región. En los últimos 15 años, la producción frutícola de Río Negro se ha reducido a la mitad, pasando de dos millones de toneladas a apenas un millón. Este desplome productivo va de la mano con una alarmante desaparición de actores clave: los pequeños y medianos productores. Las chacras familiares, que durante generaciones fueron el motor de la economía regional y el alma del Alto Valle, se están fundiendo.
El resultado es un fenómeno de concentración. Las grandes empresas exportadoras, con mayor espalda financiera, absorben la actividad, mientras que incontables chacras quedan abandonadas. Un campo abandonado no es simplemente un terreno en desuso; es una herida en el ecosistema. Estas tierras fértiles, antes productivas, corren el riesgo de sufrir desertificación, degradación del suelo y pérdida de la biodiversidad cultivada. Un monte frutal activo es un ecosistema manejado que aporta beneficios ambientales, mientras que su abandono puede convertirlo en un foco de plagas o malezas que afectan a las fincas vecinas. La crisis frutícola está, literalmente, redibujando el mapa de Río Negro, dejando cicatrices de abandono donde antes había vida y producción.
Tabla Comparativa: El Abismo entre Costos y Precios
Para ilustrar de manera clara la inviabilidad del modelo actual, la siguiente tabla detalla la brecha entre lo que cuesta producir y lo que se paga al productor.
| Concepto | Costo para el Productor (por kg) | Precio Recibido (Estimado 2023 por kg) | Pérdida por kg (Aproximada) |
|---|---|---|---|
| Pera / Manzana de Exportación | $90 - $100 | $30 - $35 | -$60 a -$70 |
| Pera para Industria (Jugo) | Costo similar al de exportación | $15 | -$75 a -$85 |
| Manzana para Industria (Jugo) | Costo similar al de exportación | $22 | -$68 a -$78 |
La Dimensión Política: Un Pedido de Propuestas, no Promesas
La elección del momento para esta protesta no es casual. Al acampar frente a la sede de la Secretaría de Fruticultura hasta el viernes, justo antes de las elecciones a gobernador, los productores buscan interpelar directamente a quienes aspiran a dirigir la provincia. Su objetivo es claro: quieren conocer los planes concretos de cada candidato para salvar al sector. No quieren más diagnósticos ni promesas vacías; exigen una hoja de ruta que garantice la sustentabilidad de la fruticultura.
El llamado es para todos, pero hay un destinatario principal: el candidato oficialista y dos veces gobernador, Alberto Weretilneck. Los productores manifiestan su preocupación por la falta de anuncios específicos de su parte y aguardan su presencia. Sin embargo, la invitación es abierta. Ya ha confirmado su asistencia el candidato de Juntos por el Cambio, Aníbal Tortoriello, y se espera que otros aspirantes como Ariel Rivero, Silvia Home y Gustavo Casas también se acerquen a dialogar. La pregunta que flota en el aire es si la fruticultura, pilar histórico de Río Negro, tiene futuro y si la clase política está dispuesta a crear las condiciones necesarias para que sobreviva.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es el reclamo principal de los productores?
El reclamo central es la necesidad urgente de un precio justo por su fruta, que al menos cubra los costos de producción. Actualmente, los precios que reciben son hasta tres veces inferiores a sus costos, lo que hace inviable su actividad y los empuja a la quiebra.
¿Por qué regalan la fruta en lugar de venderla?
Es un acto simbólico de protesta para mostrarle a la sociedad la grave distorsión de la cadena de valor. El precio que les ofrecen es tan bajo que representa una pérdida económica significativa. Regalarla es una forma poderosa de denunciar que su trabajo no es valorado y de concientizar sobre la crisis que atraviesan.
¿Qué consecuencias ambientales tiene el abandono de las chacras?
El abandono de fincas productivas tiene un impacto ambiental negativo. Conduce a la degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad cultivada (variedades de peras y manzanas adaptadas a la región) y altera el equilibrio ecológico del Alto Valle. Se pierde un paisaje productivo y un ecosistema gestionado que es parte de la identidad rionegrina.
¿A quiénes buscan interpelar con esta protesta?
El objetivo principal son los candidatos a gobernador de Río Negro. Los productores exigen que, antes de las elecciones, presenten planes y propuestas concretas para rescatar al sector frutícola y asegurar su viabilidad a largo plazo. Buscan un compromiso político real que vaya más allá de las palabras.
En definitiva, lo que sucede en Allen es mucho más que una protesta por precios. Es un grito de auxilio por la supervivencia de una cultura, de una economía regional y de un modelo de producción que está siendo asfixiado. Es una lucha por la dignidad de quienes trabajan la tierra y un llamado de atención sobre la necesidad de construir cadenas de valor más justas y sostenibles. El futuro del Alto Valle, con sus paisajes de frutales en flor y sus cosechas de renombre mundial, depende de las respuestas que se empiecen a dar hoy.
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