29/03/2017
En el corazón de la Comarca Lagunera, una región compartida por los estados de Coahuila y Durango en México, se libra una batalla silenciosa y devastadora. No es una guerra con armas, sino una lucha contra un enemigo invisible que se esconde en el recurso más vital: el agua. Durante más de cinco décadas, miles de habitantes han consumido agua contaminada con altos niveles de arsénico, un veneno que corroe la salud desde adentro, generando un rastro de enfermedades crónicas y muertes prematuras. A pesar de la abrumadora evidencia científica y los desgarradores testimonios, las autoridades sanitarias han sido omisas, negándose a reconocer oficialmente una enfermedad que los expertos denominan hidroarsenicismo.

Un Rostro para la Tragedia: La Lucha de María de la Luz
Para entender la magnitud del problema, basta con conocer la historia de María de la Luz del Carmen Herrera Rodríguez, una mujer de 48 años del ejido San Salvador, en Francisco I. Madero, Coahuila. Su vida es un crudo testimonio del impacto del arsénico. A los 24 años fue diagnosticada con diabetes. Con el tiempo, su salud se deterioró progresivamente, sumando insuficiencia renal crónica y, más recientemente, cáncer de estómago. Una amputación de pie es otra de las cicatrices que esta crisis le ha dejado.
Su caso no es aislado. En su pequeña comunidad de 700 habitantes, estas enfermedades son una constante generacional. “Desde que tengo uso de razón, desde mis abuelos y mis tíos”, relata María, “unos mueren de cáncer, otros mueren de diabetes…”. La lista de padecimientos en su familia es un eco de las advertencias de la Organización Mundial de la Salud sobre la exposición prolongada al arsénico. Sus padres, sus hermanos, todos sufren de diabetes o presión alta. Su abuela tenía "jiotes" en la piel, lesiones cutáneas características del envenenamiento por arsénico. La tragedia es que, a pesar de que los pobladores atribuyen sus males al agua que han bebido toda su vida, no existe un dictamen médico oficial que lo confirme. Para el sistema de salud mexicano, el hidroarsenicismo no existe.
La carga no es solo física, sino también económica. Para recibir hemodiálisis, María debe viajar tres veces por semana a Torreón, un trayecto de dos horas que le cuesta 500 pesos cada vez. Su familia, con un ingreso semanal de apenas 2,150 pesos, destina más del 50% de su dinero solo en el transporte para su tratamiento. El cáncer de estómago tuvo que quedar en segundo plano. “Sería estar toda la semana allá, y pues de dónde”, se lamenta. Es un grito de desesperación que, como ella dice, nadie parece oír.
La Negligencia Institucional: Una Enfermedad que No Existe
El principal obstáculo para atender esta crisis es la falta de reconocimiento oficial. Miguel Ángel Hernández Muñiz, director del Centro de Investigación en Agua y Derechos Humanos (CIADH), lo explica con claridad: la ausencia de un diagnóstico oficial impide combatir el problema de forma integral. Las enfermedades como la diabetes, el cáncer o la insuficiencia renal son tratadas de manera aislada, sin investigar ni atacar su origen común: el agua contaminada con arsénico.
Por esta razón, el CIADH promovió un amparo para exigir una atención integral. La demanda busca tres objetivos fundamentales:
- Reconocimiento: Que se reconozca la problemática como un asunto de salud pública bajo el nombre de Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE).
- Diagnóstico: Que se realice un estudio completo en la población para determinar el alcance real de la enfermedad, especialmente en grupos vulnerables.
- Registro: Que se elabore un padrón oficial de personas afectadas para poder brindarles la atención y el seguimiento adecuados.
Esta lucha legal, amparada incluso en tratados internacionales como el Acuerdo de Escazú, busca obligar al Estado mexicano a asumir su responsabilidad y dejar de tratar esta grave crisis con acciones aisladas e insuficientes.
Ciencia vs. Burocracia: Décadas de Advertencias Ignoradas
La indiferencia de las autoridades es aún más grave si se considera que la comunidad científica lleva más de 50 años advirtiendo sobre el problema. Gonzalo García Vargas, toxicólogo de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), señala que existen innumerables investigaciones académicas que documentan las afectaciones del arsénico en la salud de los laguneros. Sin embargo, el papel de los académicos se limita a mostrar el problema y sugerir soluciones. Quienes deben ejecutar las políticas públicas, las autoridades sanitarias, han fallado estrepitosamente.

Martín Federico Soto Jiménez, investigador de la UNAM, coincide y califica la situación como una alarmante falta de interés. “Haber vivido la presencia de arsénico por más de cinco décadas y no tener un padrón de afectados habla de la falta de atención”, afirma. Soto Jiménez insiste en que el problema debe dejar de ser visto como un asunto meramente ambiental para ser tratado como lo que realmente es: una grave crisis de salud pública que afecta la calidad de vida y la economía de toda una sociedad.
Tabla Comparativa: Consecuencias de la Inacción Gubernamental
| Aspecto | Situación Actual (Sin reconocimiento oficial) | Escenario Ideal (Con acción integral) |
|---|---|---|
| Diagnóstico | Las enfermedades se tratan de forma aislada (diabetes, cáncer, etc.) sin conectar con la causa raíz. | Diagnóstico de Hidroarsenicismo Crónico, permitiendo un enfoque preventivo y un tratamiento adecuado. |
| Tratamiento | Paliativo y costoso para los pacientes, enfocado en las consecuencias y no en la causa. | Programas de salud pública específicos para afectados, con apoyo gubernamental y seguimiento a largo plazo. |
| Prevención | Acciones insuficientes y fallidas, como filtros sin mantenimiento adecuado. La exposición continúa. | Suministro garantizado de agua potable libre de arsénico. Monitoreo de otras vías de exposición (alimentos). |
| Registro y Apoyo | No existe un padrón de afectados. Las víctimas son invisibles para el sistema. | Censo oficial de afectados, con acceso a programas de apoyo económico y social para mitigar el impacto. |
Preguntas Frecuentes sobre el Arsénico en el Agua
¿Qué es el arsénico y por qué es tan peligroso?
El arsénico es un elemento químico natural presente en la corteza terrestre. En su forma inorgánica es extremadamente tóxico. La exposición prolongada a través del consumo de agua y alimentos contaminados puede causar cáncer (de piel, pulmón, vejiga), lesiones cutáneas, problemas de desarrollo, enfermedades cardiovasculares, neurotoxicidad y diabetes.
¿Por qué hay tanto arsénico en el agua de La Laguna?
La presencia de arsénico en las aguas subterráneas de la Comarca Lagunera es de origen natural, debido a la geología de la región. Sin embargo, la sobreexplotación de los acuíferos para la agricultura y el consumo humano ha provocado que los pozos se perforen a mayor profundidad, alcanzando estratos con concentraciones mucho más altas de este metaloide.
¿Cuáles son los primeros síntomas de la intoxicación por arsénico?
A largo plazo (exposición crónica), los primeros síntomas suelen ser cambios en la pigmentación de la piel, con manchas oscuras o claras, y la aparición de lesiones cutáneas o durezas en las palmas de las manos y las plantas de los pies (queratosis). Estos son los primeros signos visibles de una intoxicación que ya está afectando los órganos internos.
¿Las soluciones como los filtros han funcionado?
Se han implementado algunas medidas, como la instalación de filtros a pie de pozo. Sin embargo, según expertos, su éxito ha sido limitado. En algunos casos, la tecnología no fue suficiente para las altas concentraciones de arsénico, y en otros, la falta de mantenimiento por parte de los organismos operadores de agua, a menudo con problemas financieros, los volvió ineficaces.
Un Futuro Incierto y una Lucha por la Vida
La solución más urgente, según los investigadores, es proveer de agua purificada a las poblaciones más afectadas para detener la exposición. Pero la solución de fondo requiere un cambio de paradigma: que el Estado mexicano reconozca su negligencia histórica, asuma la crisis del hidroarsenicismo como un problema de salud pública prioritario y actúe en consecuencia. La historia de María de la Luz y de miles como ella no es solo una estadística, es un recordatorio constante de que el derecho humano al agua limpia y a la salud no es negociable. La lucha en La Laguna es una lucha por la vida, una que exige ser escuchada antes de que el veneno silencioso cobre más víctimas.
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