¿Cómo protege el Ministerio del Medio Ambiente los glaciares?

Ley de Glaciares: Riesgo para el Agua Dulce

26/12/2011

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En un movimiento que ha encendido las alarmas de la comunidad ambientalista nacional e internacional, el Gobierno de Argentina ha decidido modificar, a través de un decreto, la Ley 26.639, conocida popularmente como la Ley de Glaciares. Esta legislación, sancionada en 2010, representó un hito en la protección de las reservas de agua dulce estratégicas del país. La nueva disposición busca flexibilizar las restricciones sobre actividades económicas, como la minería y la explotación de hidrocarburos, en el ambiente periglaciar, un ecosistema frágil y fundamental para el equilibrio hídrico de vastas regiones. Este cambio plantea un profundo dilema entre el desarrollo económico a corto plazo y la preservación de recursos vitales para las generaciones futuras.

¿Cuál es el objetivo de la Ley Nacional de glaciares?
La Ley Nacional de Glaciares tiene como objetivo la protección de los glaciares y del ambiente periglacial. Al definir a los glaciares como bienes de carácter público, la norma busca: valorarlos como atractivo turístico. ¿Qué actividades prohíbe?
Índice de Contenido

¿Qué Protegía la Ley de Glaciares Original?

Para comprender la magnitud del cambio, es crucial entender qué establecía la Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglaciar. Sancionada en 2010 y ratificada como constitucional por la Corte Suprema de Justicia en 2019, esta ley no solo protegía a los glaciares visibles, esas imponentes masas de hielo que maravillan a turistas y científicos, sino también al ambiente que los rodea y sustenta: el periglaciar.

El ambiente periglaciar es una zona de alta montaña donde el suelo y las rocas contienen agua en estado congelado (permafrost). Aunque menos visible que un glaciar de valle, este ecosistema cumple una función hidrológica insustituible. Actúa como una gigantesca esponja congelada que almacena agua durante los periodos húmedos y la libera lentamente durante las épocas de sequía, regulando así el caudal de los ríos que nacen en la cordillera y que abastecen de agua a ciudades, industrias y actividades agrícolas aguas abajo. La ley prohibía explícitamente actividades que pudieran alterar su función, como la minería a cielo abierto, la construcción de infraestructura y la liberación de sustancias contaminantes.

La Modificación: Inversiones a Costa del Hielo

La nueva normativa, impulsada desde el Ministerio de Economía, argumenta la necesidad de otorgar “seguridad jurídica” para atraer inversiones privadas. En la práctica, esto se traduce en una redefinición de lo que se considera 'ambiente periglaciar' y en la habilitación de proyectos extractivos en áreas que hasta ahora estaban vedadas. Si bien las autoridades han manifestado que se exigirán rigurosos estudios de impacto ambiental para cada proyecto, la comunidad científica y los defensores del medio ambiente se muestran escépticos.

La principal preocupación radica en que la actividad minera, especialmente la megaminería metalífera, utiliza grandes cantidades de agua y sustancias químicas peligrosas, como el cianuro. Un derrame o una filtración en estas zonas de cabecera de cuenca podría contaminar de forma irreversible las fuentes de agua pura que sustentan a ecosistemas enteros y a poblaciones humanas. La promesa de estudios de impacto ambiental choca con la realidad de una ley que, en su origen, consideraba que el riesgo de estas actividades era intrínsecamente inaceptable en zonas tan vulnerables.

Tabla Comparativa: Ley de Glaciares Antes y Después

Aspecto ClaveLey de Glaciares Original (26.639)Modificación Propuesta por Decreto
Ámbito de ProtecciónProtección integral de glaciares y del ambiente periglaciar como reservas estratégicas de agua.Reduce el área de protección del ambiente periglaciar, permitiendo actividades en zonas antes restringidas.
Actividades ProhibidasProhibición explícita de minería, hidrocarburos y construcción de obras de gran envergadura.Habilita la posibilidad de desarrollar proyectos mineros e hidrocarburíferos bajo ciertas condiciones.
Justificación PrincipalPrincipio precautorio: proteger el recurso hídrico para el presente y el futuro.Fomentar la inversión privada y otorgar “seguridad jurídica” a proyectos económicos.
Inventario y MonitoreoObligación del Estado de realizar un Inventario Nacional de Glaciares y monitorear su estado.El inventario sigue vigente, pero su aplicación práctica para la protección se ve debilitada.

¿Cómo Afecta esto al Trabajo de los Defensores del Medio Ambiente?

La modificación de la ley representa un golpe directo y un enorme desafío para los activistas, organizaciones no gubernamentales y comunidades locales que luchan por la protección ambiental. Su trabajo se ve afectado de varias maneras:

  • Pérdida de una Herramienta Legal Clave: La ley original era un escudo legal robusto. Con ella, los defensores podían frenar proyectos destructivos en los tribunales basándose en una prohibición clara. Ahora, la lucha se traslada a un terreno más ambiguo: el de los estudios de impacto ambiental, que a menudo son cuestionados por su parcialidad y pueden ser objeto de largas y costosas disputas legales proyecto por proyecto.
  • Aumento de la Presión y el Riesgo: Al oponerse a proyectos de inversión multimillonarios, los defensores del medio ambiente a menudo enfrentan campañas de desprestigio, presiones políticas e incluso amenazas. La ONU ya había advertido que flexibilizar esta ley podría ser una medida “regresiva” que afectaría negativamente el trabajo de quienes defienden el ecosistema.
  • Desgaste y Dispersión de Esfuerzos: En lugar de defender un principio general amparado por una ley nacional, las organizaciones deberán ahora monitorear y combatir decenas de proyectos individuales a lo largo de miles de kilómetros de cordillera, lo que requiere una cantidad inmensa de recursos técnicos, legales y humanos.

Un Contexto Global de Crisis Climática

Esta decisión política no puede analizarse en un vacío. Ocurre en un momento en que el calentamiento global está provocando un retroceso acelerado de los glaciares en todo el mundo. El glaciar Perito Moreno, uno de los íconos de Argentina, ha experimentado retrocesos significativos, un síntoma de un problema planetario. En este escenario, los glaciares y el ambiente periglaciar se vuelven aún más cruciales. Son los reguladores hídricos que pueden mitigar los efectos de sequías más prolongadas e intensas. Sacrificar estas reservas por beneficios económicos a corto plazo es una apuesta de alto riesgo que ignora las advertencias de la ciencia climática.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿La nueva medida elimina por completo la Ley de Glaciares?

No, no la elimina, pero la modifica en uno de sus puntos más sensibles: la protección del ambiente periglaciar. Debilita su alcance al permitir actividades económicas que antes estaban prohibidas, cambiando el espíritu de la ley de una protección total a una gestión condicionada.

¿Qué tipo de proyectos se podrían instalar en estas zonas?

Principalmente proyectos de megaminería para la extracción de metales como oro, plata y cobre, así como proyectos de explotación de petróleo y gas. Estas actividades son conocidas por su alto impacto ambiental y su elevado consumo de agua.

¿El gobierno no exigirá estudios de impacto ambiental?

Sí, el gobierno afirma que se requerirán estudios de impacto ambiental para cada proyecto. Sin embargo, la preocupación de los ambientalistas es que estos estudios sean meros trámites administrativos y no evaluaciones genuinas del riesgo, especialmente cuando el objetivo declarado es facilitar la inversión.

¿Por qué es tan importante el ambiente periglaciar si no es un glaciar?

Porque funciona como el sistema de soporte del glaciar y como una reserva de agua en sí mismo. El suelo congelado (permafrost) almacena enormes cantidades de agua. Si se destruye o contamina, se pierde su capacidad de regular el agua de los ríos, afectando todo lo que depende de ellos aguas abajo.

En conclusión, la modificación de la Ley de Glaciares sitúa a Argentina en una encrucijada crítica. Por un lado, la promesa de desarrollo económico a través de la explotación de recursos naturales. Por otro, la responsabilidad de custodiar un patrimonio natural invaluable que garantiza el recurso más esencial para la vida: el agua. La decisión final no solo definirá el futuro de miles de glaciares, sino también el de las comunidades y ecosistemas que dependen de su existencia silenciosa y helada en las cumbres de los Andes.

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