24/05/2007
Caminar por nuestras ciudades a menudo revela cicatrices urbanas, moles de cemento y acero que el tiempo ha dejado atrás. Entre las más notorias y peligrosas se encuentran las estaciones de servicio abandonadas. A simple vista, son solo esqueletos de un negocio que alguna vez fue próspero: playones manchados de aceite, estructuras sin ventanas, maleza creciendo en las grietas del hormigón. Sin embargo, el verdadero peligro no se ve, se esconde bajo tierra, donde tanques olvidados pueden estar filtrando lentamente un veneno silencioso hacia las fuentes de agua que sustentan a toda una región. Este es el relato de un problema latente, un legado tóxico que desafía a municipios y ciudadanos por igual.

Un Doble Problema: Pasivo Ambiental y Decadencia Urbana
El abandono de una estación de servicio genera dos tipos de problemas graves y entrelazados. El primero, y más alarmante, es el pasivo ambiental. Décadas de operación implican el manejo de miles de litros de hidrocarburos. Los tanques de almacenamiento subterráneo, con el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, se corroen y comienzan a tener fugas. Este combustible se filtra en el subsuelo, contaminando la tierra y, lo que es peor, avanzando inexorablemente hacia las napas freáticas, las reservas de agua subterránea que a menudo se utilizan para el consumo humano y el riego. La remediación de este tipo de contaminación es un proceso extremadamente costoso y complejo.
El segundo problema es el pasivo urbanístico. Muchas de estas estaciones ocupan esquinas estratégicas, ubicadas en los accesos principales a las ciudades o en zonas céntricas de alto valor. Su estado de abandono degrada el paisaje urbano, reduce el valor de las propiedades circundantes y crea focos de inseguridad. Con frecuencia, estas estructuras se convierten en refugios para delincuentes, talleres mecánicos clandestinos, estacionamientos improvisados para camiones o, simplemente, en basurales a cielo abierto. La imagen de la ciudad se ve afectada, proyectando una sensación de desidia y olvido.
Un Mapa Regional del Abandono
Una recorrida por diversas ciudades de las provincias de Río Negro y Neuquén revela la magnitud del problema, con una veintena de casos documentados que pintan un panorama desolador.
Roca: Un Caso Testigo de la Problemática
En General Roca, la situación es particularmente visible. Sobre la calle Bolivia, paralela a la Ruta 22, se erige una mole de cemento que fue una estación de servicio. Hoy es un lugar oscuro y tenebroso, con pisos cubiertos de aceite, vehículos viejos y yuyos. Aunque allí funciona un lavadero, este no cuenta con habilitación, y el municipio ha amenazado con el desalojo, ya que no se puede autorizar ningún emprendimiento nuevo hasta que se apruebe un plan de remediación de suelo. A este caso se suman otras dos en el centro de la ciudad, una cubierta con un tapial y otra en un estado similar de abandono.
Neuquén Capital: El Contraste de la Reconversión
La capital neuquina ha visto seis estaciones cerrar desde el año 2000. Sin embargo, cinco de ellas han sido reconvertidas o se mantienen en buen estado. La única que permanece como un fantasma del pasado es la estación Fox Petrol, en Luis Beltrán e Ignacio Rivas. Su estructura sigue en pie, tapiada con carteles políticos y decorada por matorrales que crecen entre el hormigón, un recordatorio persistente del desafío pendiente.
Allen: Contaminación y un Laberinto Legal
El céntrico predio de la ex estación EG3 en Allen es un claro ejemplo de la parálisis que genera este problema. Abandonado desde hace años, el terreno se encuentra a la venta, pero con una advertencia crucial: el suelo está tan contaminado que no se pueden construir edificios. Para complicar aún más las cosas, el municipio no tiene certeza sobre quién es el titular actual del inmueble, lo que dificulta cualquier acción legal. Mientras tanto, el lugar, abierto y sin vigilancia, se ha convertido en un refugio para vándalos y delincuentes.
Un Problema Extendido por Toda la Región
La lista de localidades afectadas es larga y las historias se repiten:
- Cipolletti: Cuatro estaciones fuera de servicio, aunque en general, mejor cuidadas que en otras ciudades.
- Fernández Oro: Una estación abandonada en el acceso principal, obligando a sus habitantes a cargar combustible en localidades vecinas.
- Centenario: Dos estaciones en desuso en la zona urbana y viejos surtidores abandonados en otro predio.
- Chos Malal: Una estación fuera de servicio desde hace 15 años sobre la Ruta 40, cuyo esqueleto es usado por camioneros para pernoctar.
La Difícil Batalla Legal y Económica por la Remediación
¿Por qué es tan difícil solucionar este problema? La respuesta radica en una compleja maraña de responsabilidades legales y altos costos económicos. Los funcionarios municipales se enfrentan a una tarea titánica para combatir la desidia de los propietarios.
La situación varía dependiendo de si la estación operaba bajo una marca conocida ("de bandera") o era independiente. En el primer caso, es posible intimar a la gran corporación petrolera para que se haga cargo del pasivo ambiental. El proceso es relativamente más directo. Sin embargo, con las estaciones "blancas" o sin bandera, la única responsable es la empresa expendedora o su dueño, quienes a menudo desaparecen, se declaran en quiebra o simplemente no pueden ser notificados, iniciando un proceso legal largo y frustrante. A esto se suma la acumulación de enormes deudas impositivas con el municipio y la provincia.
El caso de la estación de servicio Mar del Plata en Cipolletti, en 2011, ilustra perfectamente el peligro invisible. Los vecinos del barrio San Pablo comenzaron a denunciar un fuerte olor a combustible en sus cloacas. Tras múltiples estudios, se determinó que la fuente era una filtración de los tanques subterráneos de la estación. Se tuvo que instalar un equipo de bombeo y tratamiento para extraer el hidrocarburo del suelo y ventilar el sistema cloacal para evitar la acumulación de gases explosivos. Fue una demostración palpable de cómo la contaminación de napas y suelos afecta directamente la vida cotidiana de los ciudadanos.
Tabla Comparativa de la Situación
| Ciudad | Estado General | Desafío Principal | Solución Aplicada |
|---|---|---|---|
| Roca | Varios predios en estado de abandono crítico. | Contaminación visible y dificultad para notificar a los dueños. | Acciones legales (amparos ambientales) en curso. |
| Neuquén | La mayoría han sido reconvertidos. Solo 1 predio en desuso. | Resolver la situación del último predio abandonado. | Reconversión a otros usos comerciales (juguetería, supermercado). |
| Allen | Predio céntrico abierto, vandalizado y contaminado. | Suelo no apto para construcción e incertidumbre sobre la propiedad. | Ninguna hasta la fecha. |
| Cinco Saltos | Un predio abandonado fue recuperado. | Necesidad de un nuevo uso para el espacio. | Remodelado por el municipio como terminal de colectivos. |
Luces de Esperanza: La Reconversión como Salida
A pesar del sombrío panorama, existen casos de éxito que demuestran que la recuperación es posible. En Neuquén, una antigua estación fue transformada en una playa de maniobras para la empresa de transporte Andesmar, otra en una sucursal de una conocida juguetería y una tercera en un supermercado. En Cinco Saltos, el municipio alquiló y remodeló un predio abandonado para convertirlo en una funcional terminal interurbana de colectivos. Estos ejemplos demuestran que con iniciativa, inversión y voluntad política, estos espacios muertos pueden revivir y volver a ser funcionales para la comunidad.
El desafío es crear los incentivos necesarios. Las exigencias de monitoreo y remediación ambiental desalientan a muchos inversores, ya que al valor del terreno deben sumarle los altísimos costos del saneamiento. Es fundamental que los gobiernos locales y provinciales desarrollen políticas firmes que no solo exijan el cumplimiento de la ley, sino que también promuevan nuevos desarrollos comerciales en estos lugares, quizás mediante beneficios fiscales o apoyo técnico.
Preguntas Frecuentes
- ¿Cuál es el principal peligro de una estación de servicio abandonada?
- El principal peligro es la contaminación del suelo y las napas de agua subterráneas debido a las posibles fugas de combustible de los tanques enterrados. Esto puede afectar el agua de consumo y el medio ambiente local.
- ¿Qué es un "pasivo ambiental"?
- Es la obligación legal y económica de reparar los daños ambientales causados por una actividad comercial. En este caso, se refiere a la contaminación dejada por la estación de servicio, cuya limpieza es responsabilidad del propietario.
- ¿Quién debe pagar por la limpieza y remediación?
- Legalmente, el responsable es el dueño de la estación o la compañía petrolera a la que pertenecía. Sin embargo, en la práctica es muy difícil hacer cumplir esta obligación, especialmente con empresas que han desaparecido o dueños ilocalizables.
- ¿Se puede construir cualquier cosa sobre un terreno de una ex estación de servicio?
- No. Antes de cualquier nuevo desarrollo, es obligatorio realizar estudios de suelo y, si se detecta contaminación, llevar a cabo un plan de remediación aprobado por las autoridades ambientales. Hasta que el suelo no esté limpio, el uso del terreno está restringido.
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