¿Cuáles son las empresas potencialmente contaminantes?

Alto Valle: La encrucijada entre fruta y petróleo

17/12/2018

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El Alto Valle de Río Negro, históricamente un oasis de peras y manzanas que ha alimentado a Argentina y al mundo, se enfrenta hoy a un dilema que amenaza con cambiar su paisaje y su futuro para siempre. Bajo la tierra fértil que durante generaciones ha visto crecer árboles frutales, yace un recurso que tienta con promesas de alivio económico inmediato: el petróleo. La industria de hidrocarburos avanza, silenciosa pero implacable, sobre las chacras, proponiendo un pacto que para muchos productores endeudados y olvidados parece una salvación, pero que para el ecosistema es una sentencia de muerte. La pregunta que resuena entre los surcos y los canales de riego es devastadora: ¿puede el oro negro convivir con el fruto de la tierra, o estamos presenciando el fin de una era productiva a cambio de un beneficio efímero?

Índice de Contenido

La Crisis del Campo: Un Terreno Fértil para las Petroleras

Para entender por qué un productor estaría dispuesto a permitir la instalación de una torre de perforación junto a sus manzanos, es crucial comprender la profunda crisis que atraviesa la fruticultura en la región. Durante años, los chacareros han luchado contra un modelo económico que los asfixia. Producir un kilo de fruta, según cifras de los propios afectados, cuesta aproximadamente 1,5 pesos, mientras que en el mercado mayorista, con suerte, reciben 0,80 centavos por ese mismo kilo. Esta ecuación insostenible ha llevado a un endeudamiento crónico y a la desesperanza.

¿Cuáles son los contaminantes más dañinos de la industria petroquímica?
La industria petroquímica genera cantidades extraordinarias de contaminación. Algunos de los contaminantes más dañinos son el benceno, el óxido de etileno, el formaldehído, el cloropreno, las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), el cloruro de vinilo y el tricloroetileno. 12 Existen varios estudios sobre las consecuencias para la salud en adultos.

A esto se suma un factor demográfico clave. Un estudio de la Federación Agraria de Río Negro y Neuquén revela que la edad promedio de los productores oscila entre los 65 y 75 años. Son personas que han dedicado su vida entera a la tierra, pero que ahora, cansados y sin un relevo generacional claro, ven cómo su patrimonio se desvanece. Como explica Pablo Laurente, coordinador de la Federación, “están haciendo negocios con personas cansadas, endeudadas que llevan años de pérdidas. Son gente grande que una vez que se salen del ciclo productivo ya no vuelven a entrar”. Es en este contexto de vulnerabilidad donde las ofertas de empresas como Apache, YPF y Chevron se vuelven casi irrechazables.

La Oferta: Pan para Hoy, Hambre (y Contaminación) para Mañana

Las compañías petroleras no ofrecen poco. Golpean a la puerta de los productores con contratos que prometen un ingreso fijo y sustancial, un bálsamo para economías familiares al borde del colapso. Hablamos de cifras que rondan entre los 40.000 y 50.000 pesos anuales por el alquiler de una sola hectárea, con pagos iniciales que pueden llegar hasta los 135.000 pesos. Para ponerlo en perspectiva, el alquiler de 10 hectáreas para la producción de fruta apenas genera 4.500 pesos mensuales. La diferencia es abismal y, para muchos, decisiva.

El contrato típico se extiende por dos años, con una cláusula que ajusta el valor del segundo año en función de los “perjuicios ambientales” que la actividad haya podido causar, una admisión implícita del daño que se va a generar. Si se renueva por un tercer año, el ajuste se basa en la inflación oficial. Sin embargo, el costo real no figura en el papel. El verdadero precio es la esterilización de la tierra.

Tabla Comparativa: Fruticultura vs. Renta Petrolera (por hectárea)

ConceptoIngreso Anual EstimadoImpacto a Largo Plazo en la Tierra
Producción de Fruta (en crisis)Negativo o ganancia mínimaSostenible, mantiene la fertilidad y el ecosistema productivo.
Alquiler para Producción FrutícolaAprox. $5.400Sostenible, preserva el valor productivo del suelo.
Alquiler para Extracción PetroleraEntre $40.000 y $135.000 (primer año)Irreversible. Compactación, salinización, riesgo de derrames y contaminación química. Esterilización del suelo.

Fracking: La Amenaza Química Bajo el Paraíso

El método de extracción que se utiliza en muchos de estos nuevos pozos agrava exponencialmente el riesgo ambiental. El fracking, o fractura hidráulica, es una técnica especialmente agresiva que consiste en inyectar a alta presión una mezcla de agua, arena y productos químicos en el subsuelo para liberar el gas o petróleo atrapado en las rocas. Este proceso conlleva un altísimo riesgo de contaminación de los acuíferos subterráneos, las fuentes de agua que son vitales para el riego de las chacras.

Un derrame de los fluidos químicos utilizados en el fracking podría envenenar el suelo y el agua de forma permanente, haciendo imposible cualquier tipo de actividad agrícola futura. La ironía es cruel: el agua que da vida a la fruta podría convertirse en el vehículo de su destrucción. Para los mercados internacionales, especialmente los europeos, la calidad y la seguridad alimentaria son primordiales. Sus protocolos exigen que las frutas provengan de campos alejados de fuentes de contaminación, como una autopista. La idea de un pozo petrolero activo a metros de un manzano es, para estos mercados, simplemente inaceptable. La actividad petrolera no solo amenaza la tierra, sino también el acceso a los mercados que alguna vez fueron el orgullo de la región.

Un Silencio Cómplice y una Lucha Desigual

Mientras las torres de perforación se multiplican en el paisaje valletano (ya hay 20 pozos solo en Allen y 160 declarados en la provincia), la respuesta política ha sido, como mínimo, ambigua. El gobernador Alberto Weretilneck ha declarado que la fruticultura y el petróleo pueden convivir, una afirmación que los productores y ecologistas consideran una fantasía peligrosa. Por otro lado, figuras políticas han llegado a negar la existencia de fracking en la provincia, a pesar de las pruebas que indican lo contrario.

La diputada Magdalena Odarda denuncia lo que muchos sospechan: un abandono deliberado de la actividad frutícola para allanar el camino a las petroleras. El dinero rápido del petróleo es una tentación demasiado grande para una provincia con necesidades financieras. La falta de transparencia es alarmante; la Ley de Hidrocarburos provincial estipula que todos los contratos deben ser aprobados por la Legislatura, pero ninguno de los convenios vigentes ha pasado por ese recinto. Se toman decisiones a puerta cerrada que hipotecan el futuro de toda una región.

La resistencia existe, pero es desigual. Sebastián Hernández, presidente de la Cámara de Productores de Allen, lamenta que de 300 productores, solo un puñado se movilice activamente contra esta avanzada. La desesperación económica es un factor paralizante. Aún así, la conciencia crece, como demostró la manifestación de 500 personas en el Concejo Deliberante de Allen para exigir una ordenanza que prohíba el fracking.

El Testimonio de Quienes Dicen No

La historia de Alfredo Svampa, antiguo productor de Allen, encapsula el drama personal detrás de esta encrucijada. Contactado por la petrolera Apache con una oferta de 100.000 pesos por un año de alquiler de una hectárea, estuvo a punto de firmar. Fue la intervención de sus hijos lo que lo detuvo. “¡Pero papá que vas a hacer! Contaminan la tierra”, le advirtieron. Su reflexión final es un eco de la de muchos: “Una vez que entraron a tu propiedad ya no los podés sacar y cuando se van el campo no te sirve para nada”. Esta es la cruda realidad: el contrato es temporal, pero el daño es para siempre.

Preguntas Frecuentes

¿Es realmente imposible volver a cultivar en una tierra donde hubo un pozo petrolero?

Si bien técnicamente se pueden realizar tareas de remediación, es un proceso extremadamente costoso, largo y a menudo incompleto. La compactación del suelo por la maquinaria pesada, la salinización por el agua de producción que emerge con el crudo y el riesgo de contaminación por derrames de hidrocarburos y químicos dejan la tierra en un estado que la hace inviable para la agricultura delicada como la fruticultura durante décadas, si no para siempre.

¿Por qué los agricultores aceptan estos tratos si saben el riesgo?

La decisión raramente se toma por gusto, sino por necesidad extrema. Años de pérdidas económicas, deudas acumuladas, precios de venta por debajo de los costos de producción y la falta de apoyo estatal han llevado a muchos productores, especialmente a los de edad avanzada, a una situación límite donde la oferta petrolera parece ser la única salida para no perderlo todo.

¿Qué es exactamente el fracking y por qué es tan dañino aquí?

El fracking es una técnica para extraer hidrocarburos no convencionales. Se inyecta un cóctel de agua, arena y químicos a gran presión para fracturar la roca del subsuelo. Su principal peligro en el Alto Valle es la potencial contaminación de los acuíferos. El agua es el recurso más preciado para la fruticultura, y envenenarla con los químicos del fracking significaría el colapso total del ecosistema productivo de la región.

El Alto Valle se encuentra en una encrucijada histórica. La decisión que se está tomando hoy, chacra por chacra, contrato por contrato, definirá si las futuras generaciones heredarán un valle fértil y productivo o un campo industrializado con tierras muertas. La convivencia entre el aceite de motor y el jugo de manzana parece, más que una posibilidad, una ilusión peligrosa que podría costar el alma de la Patagonia.

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