27/05/2020
- María Luisa Bombal: Cuando la Naturaleza se Convierte en Refugio y Personaje
- Una Vida Atormentada, una Escritura Anclada en la Tierra
- Los Símbolos Naturales que Definen su Obra
- Tabla Comparativa de Símbolos en la Obra de Bombal
- ¿Precursora del Ecofeminismo?
- Preguntas Frecuentes sobre María Luisa Bombal
María Luisa Bombal: Cuando la Naturaleza se Convierte en Refugio y Personaje
En el vasto universo de la literatura latinoamericana, pocas voces han logrado fusionar el mundo interior de sus personajes con el entorno natural de una manera tan profunda y poética como la chilena María Luisa Bombal. Nacida en Viña del Mar en 1910, Bombal no solo fue una precursora del realismo mágico, sino también una maestra en el arte de convertir el paisaje en un espejo del alma. A través de su pluma, la niebla, los árboles y la tierra dejaron de ser meros escenarios para convertirse en protagonistas activos, refugios simbólicos y catalizadores de las emociones más complejas de sus personajes femeninos. Este artículo explora la obra de esta autora adelantada a su tiempo desde una perspectiva que resalta la conexión indisoluble entre la mujer y la naturaleza, un vínculo que hoy podríamos interpretar con una lente ecológica y feminista.

Una Vida Atormentada, una Escritura Anclada en la Tierra
Para comprender la importancia del mundo natural en la obra de Bombal, es crucial asomarse a su biografía, marcada por la intensidad emocional, el desarraigo y una búsqueda constante de pertenencia. Tras la temprana muerte de su padre, se trasladó a París, donde cursó estudios en La Sorbona, adquiriendo un estilo cosmopolita y europeo que más tarde fusionaría con la esencia latinoamericana. Sin embargo, su vida estuvo teñida por amores tormentosos y una profunda sensación de soledad. Su relación con Eulogio Sánchez Errázuriz, que culminó en un intento de suicidio, y más tarde, un intento de asesinato hacia él, revela una psique apasionada y atormentada.
Fue precisamente en su exilio en Argentina, bajo el amparo de su amigo Pablo Neruda, donde su genio literario floreció. En el vibrante círculo intelectual de Buenos Aires, junto a figuras como Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo, Bombal canalizó su torbellino interior en la escritura. Es en este contexto que la naturaleza emerge en sus relatos no como un mero adorno, sino como un escape vital, un santuario donde sus protagonistas podían explorar sus deseos, miedos y anhelos de libertad, lejos de las rígidas convenciones sociales que las oprimían.
Los Símbolos Naturales que Definen su Obra
La narrativa de María Luisa Bombal, aunque breve en extensión —compuesta por tres novelas y un puñado de cuentos—, es inmensamente rica en simbología. Dos elementos naturales destacan por encima de todos, encapsulando la esencia de su universo literario: la niebla y el árbol.
La Última Niebla: Un Velo entre la Realidad y el Deseo
Publicada en 1935, su primera novela, La última niebla, es una obra revolucionaria. Inspirada en su propio desamor, la novela nos presenta a una protagonista sin nombre, atrapada en un matrimonio infeliz y sumiso. La niebla que envuelve la historia es mucho más que un fenómeno meteorológico; es una metáfora de su estado anímico. Representa la confusión, el ahogo de su vida rutinaria y, al mismo tiempo, el velo que le permite crear un mundo onírico donde vive un romance apasionado con un amante imaginario. La niebla borra los contornos de la realidad, permitiéndole escapar de una existencia gris. Es en este ambiente etéreo y húmedo donde el personaje femenino se atreve a explorar su deseo sexual y su anhelo de ser vista y amada, algo completamente transgresor para la época.
El Árbol: El Refugio Simbiótico
En su aclamado cuento El árbol, la conexión entre mujer y naturaleza alcanza su máxima expresión. Brígida, la protagonista, es una mujer considerada "retardada" por su padre y casada con un hombre mayor que no la comprende ni la valora. Su único consuelo y confidente es un imponente gomero que crece frente a la ventana de su habitación. Este árbol no es un objeto pasivo; es un ser vivo que la protege del mundo exterior, cuyas hojas filtran la luz de la realidad y cuyo susurro la acompaña en su soledad. La relación es casi simbiótica: el árbol le da refugio y ella proyecta en él su necesidad de protección y amor. El clímax de la historia ocurre cuando el árbol es talado. De repente, la cruda realidad inunda la habitación de Brígida, obligándola a confrontar su vida vacía. La caída del árbol es un acto violento que, paradójicamente, la libera. Al perder su refugio natural, se ve forzada a buscar su propia libertad, abandonando su hogar y su matrimonio. El cuento es una poderosa alegoría sobre cómo la destrucción de nuestro entorno protector puede ser tanto una tragedia como un catalizador para el cambio.
Tabla Comparativa de Símbolos en la Obra de Bombal
Para visualizar mejor la riqueza simbólica de su narrativa, la siguiente tabla desglosa el papel de la naturaleza en sus obras más emblemáticas.

| Obra | Símbolo Natural Principal | Significado Ecológico y Psicológico |
|---|---|---|
| La última niebla | La niebla | Representa el mundo interior, la irrealidad, el deseo reprimido y el ahogo existencial. Es un velo que permite la evasión y la creación de una realidad paralela. |
| El árbol | El gomero | Simboliza el refugio, la protección materna, la vida estancada y la conexión simbiótica entre la mujer y la naturaleza. Su destrucción fuerza la liberación. |
| La amortajada | La tierra, el paisaje | La naturaleza actúa como testigo eterno del ciclo de la vida y la muerte. La protagonista, ya muerta, se funde con la tierra, anclando sus recuerdos al paisaje que la vio vivir. |
| La historia de María Griselda | La belleza natural (destructiva) | La belleza abrumadora de la protagonista es comparada con una fuerza de la naturaleza, tan magnífica como destructiva, que altera el equilibrio de quienes la rodean. |
¿Precursora del Ecofeminismo?
Aunque el término "ecofeminismo" no existía en su época, la obra de María Luisa Bombal resuena con sus principios fundamentales. Al vincular tan estrechamente la opresión de la mujer con su conexión a un mundo natural que le sirve de escape y de fuente de identidad, Bombal intuyó una verdad profunda: la dominación de la mujer y la explotación de la naturaleza a menudo provienen de la misma raíz patriarcal. Sus protagonistas no buscan el poder en el mundo de los hombres; buscan la libertad en la fusión con el paisaje, en la sensualidad de la tierra húmeda, en la protección de un árbol. Esta visión, que otorga a la naturaleza un papel activo y casi sagrado en la experiencia femenina, la posiciona como una voz pionera, cuya obra puede y debe ser leída hoy como un manifiesto poético sobre la interdependencia entre la liberación femenina y el respeto por nuestro entorno.
Preguntas Frecuentes sobre María Luisa Bombal
¿Cuál fue realmente la primera obra publicada de María Luisa Bombal?
Existe cierta confusión al respecto. Su primera novela, y la obra que la catapultó a la fama en los círculos literarios, fue La última niebla, publicada en 1935 en Buenos Aires. Cuentos como El árbol fueron publicados posteriormente, aunque algunas fuentes biográficas mencionan fechas anteriores de forma errónea.
¿Por qué la naturaleza es tan importante en sus libros?
La naturaleza en la obra de Bombal funciona como un personaje más. Es un reflejo directo del estado emocional de sus protagonistas. Sirve como un espacio de libertad y evasión frente a una sociedad opresiva, un refugio donde pueden explorar su mundo interior, sus deseos y frustraciones de una manera que les es negada en la vida cotidiana.
¿Se puede considerar a Bombal una escritora ecologista?
Si bien no fue una activista ecologista en el sentido moderno, su obra demuestra una profunda sensibilidad ecológica. Al dotar a la naturaleza de agencia y vincular su destino al de sus personajes femeninos, promueve una visión del mundo donde los seres humanos no están por encima de la naturaleza, sino que son parte de ella. Su trabajo contiene semillas de pensamiento ecofeminista.
¿Por qué su obra es tan reducida?
A pesar de su inmenso talento, su vida personal tumultuosa, sus problemas con el alcoholismo y sus largos periodos viviendo en el extranjero, donde se dedicó a otros proyectos y a su familia, limitaron su producción literaria. Sin embargo, la crítica es unánime: su breve obra es de una calidad e influencia incalculables, abriendo caminos que luego transitarían gigantes como Gabriel García Márquez e Isabel Allende.
María Luisa Bombal murió en 1980, sola y sin haber recibido el Premio Nacional de Literatura de su país, una deuda histórica que aún pesa. No obstante, su legado es imperecedero. Nos enseñó a leer el paisaje no como un fondo, sino como un texto cargado de significado, un santuario donde el alma humana y el espíritu de la tierra dialogan en un lenguaje poético y universal. Releerla hoy es redescubrir la fuerza de la naturaleza como el último y más verdadero refugio.
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