24/04/2004
En una provincia bendecida por el sol como Mendoza, surge una paradoja que define su presente y futuro energético: a pesar de un crecimiento notable en el número de usuarios que apuestan por paneles solares, la energía fotovoltaica es apenas una gota en el océano de su matriz productiva. La tierra del sol y del buen vino enfrenta un desafío monumental que no se ve a simple vista, un obstáculo que frena su potencial para convertirse en una potencia solar. Este artículo se adentra en las complejidades de la producción de energía en Mendoza, explorando por qué el sol, aunque abundante, no logra mover la aguja y hacia dónde apunta realmente la estrategia provincial en materia de energías renovables.

El Mapa Energético de Mendoza: Una Radiografía Actual
Para comprender el desafío solar, primero debemos observar el panorama energético completo. Históricamente, la identidad energética de Mendoza se ha forjado sobre dos pilares: el petróleo y la energía hidroeléctrica. Como lo explica Pablo Magistocchi, presidente de la Empresa Mendocina de Energía S.A. (Emesa), esta es la herencia dictada por los recursos naturales y el rendimiento económico a lo largo de las décadas. Si miramos el balance energético nacional, los hidrocarburos como el gas natural y el petróleo son los reyes indiscutibles. Las energías renovables representan apenas un 10% del total, y dentro de ese pequeño porcentaje, la hidroeléctrica lleva la delantera.
En este contexto, la energía solar en Mendoza ocupa un lugar casi simbólico. Las cifras son elocuentes: la producción de energía solar equivale a un minúsculo 0,2% de lo que genera el petróleo en la provincia. Aunque desde 2016 se han inyectado 150 megavatios nuevos al sistema, gracias a pequeños aprovechamientos hidroeléctricos y la instalación de paneles en edificios públicos y domicilios, la estructura de fondo permanece inalterada. Desde la inauguración del dique Potrerillos en 2003, la provincia no ha visto nacer grandes obras de generación eléctrica, evidenciando un estancamiento en la expansión de su capacidad.
El Sol Desaprovechado: Las Barreras de la Energía Fotovoltaica
Si el recurso solar es abundante, ¿qué impide su explotación a gran escala? Las respuestas son complejas y se entrelazan, formando una barrera difícil de superar.
La Geografía del Potencial y el Talón de Aquiles
Irónicamente, los lugares con mayor potencial fotovoltaico de Mendoza, aquellos con la radiación solar más intensa y pura, se encuentran en el noroeste, en la alta montaña. Zonas como Uspallata, San Jorge y El Yalguaraz presentan condiciones óptimas, similares a las de las regiones más productivas de San Juan. Sin embargo, este potencial geográfico choca de frente con la realidad de la infraestructura. Para que un gran parque solar sea viable, no solo necesita sol, sino también una forma de transportar la energía generada hasta los centros de consumo. Y aquí radica el principal problema.
Mendoza cuenta con tres líneas de transporte eléctrico principales (de 500 kv, 220 kv y 132 kv), pero ninguna de ellas atraviesa la alta montaña. Construir las líneas de alta tensión necesarias para conectar estos sitios óptimos es una tarea titánica que requiere inversiones millonarias en dólares. Se estima que una línea hasta Uspallata costaría alrededor de 180 millones de dólares, una cifra que, en el contexto económico actual, parece inalcanzable sin un gran impulsor externo.
La Intermitencia y la Dependencia del Agua
Otro factor fundamental es la naturaleza misma de la energía solar. Es una fuente inagotable, pero intermitente. Solo genera electricidad durante el día y su eficiencia depende de las condiciones climáticas. Por ello, no puede funcionar de manera aislada; necesita ser complementada por una fuente de energía estable y gestionable que pueda tomar el relevo cuando el sol no está. En Mendoza, esa fuente es, por excelencia, la energía hidroeléctrica. La afirmación "No existe la energía solar sin la hidroeléctrica" resume esta simbiosis necesaria: los embalses pueden regular su producción para compensar las fluctuaciones del sol, garantizando un suministro constante a la red.
El Espejo de San Juan: ¿Por Qué el Vecino Sí Pudo?
Para entender lo que frena a Mendoza, es útil mirar a la provincia vecina, San Juan, que se ha convertido en un referente nacional en energía solar con 16 parques operativos y otros 5 en camino. La pregunta es inevitable: ¿cuál fue su secreto? La respuesta tiene una palabra clave: minería.
El desarrollo de grandes proyectos mineros en la cordillera sanjuanina exigió la construcción de la infraestructura eléctrica que a Mendoza le falta. Las empresas mineras financiaron o impulsaron la creación de líneas de alta tensión en zonas de altura para abastecer sus operaciones. Una vez construida esa "autopista eléctrica", se abrió la puerta para que los parques solares se instalaran en lugares de radiación óptima. Además, San Juan implementó una política de Estado clara, utilizando un fondo de regalías mineras para financiar obras de transporte energético y ofreciendo beneficios a las mineras que invirtieran en infraestructura. Este círculo virtuoso es el que Mendoza no ha podido replicar.
Tabla Comparativa: Mendoza vs. San Juan
| Característica | Mendoza | San Juan |
|---|---|---|
| Principal Motor de Infraestructura | Inexistente a gran escala | Industria Minera |
| Política de Estado Solar | En desarrollo, enfocada en generación distribuida | Consolidada, con fondos de regalías mineras |
| Ubicación de Parques Solares | En el llano, cerca de redes existentes | En zonas de alta radiación, gracias a las redes mineras |
| Estado de Desarrollo | Incípiente, con 3 parques grandes y varios proyectos | Avanzado, con más de 16 parques operativos |
Generación Distribuida: La Verdadera Revolución Solar en Mendoza
Ante la imposibilidad de construir grandes parques en la montaña, Mendoza ha encontrado un camino alternativo que está ganando impulso: la generación distribuida. Como señala Sebastián Pérez, gerente general de Energe, "hoy te sirven más 50 parques más chiquitos ubicados donde no sea necesario hacer el traslado de la energía".
Este modelo consiste en que particulares, comercios e industrias instalen sus propios paneles solares para autoconsumo, inyectando el excedente de energía a la red eléctrica local. Esta solución es brillante porque ataca el problema de raíz: elimina la necesidad de grandes y costosas líneas de transporte. Entre 2016 y 2022, Mendoza sumó 487 usuarios-generadores, con una potencia total de 8,1 MW, lo que equivale al consumo de casi 4,600 hogares. Este crecimiento del 23% en usuarios demuestra que, a pequeña escala, la revolución solar ya está en marcha, silenciosa pero constante.
La Apuesta a Largo Plazo: ¿Agua Antes que Sol?
A pesar del avance de la generación distribuida, la estrategia provincial a gran escala sigue mirando hacia el agua. La prioridad para Mendoza es el desarrollo de embalses multipropósito como El Baqueano, Uspallata y Cerro Negro. La razón es simple: la energía hidroeléctrica no solo es una fuente renovable, fiable y gestionable, sino que además ofrece beneficios adicionales cruciales para la provincia, como la reserva de agua para consumo y riego. Es una tecnología probada, con un agregado local del 100% y que responde a la historia y necesidad hídrica de la región. En este esquema, la energía solar y la eólica aparecen como un complemento valioso, pero secundario en la lista de prioridades estratégicas.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué Mendoza no tiene más parques solares si tiene tanto sol?
La razón principal es la falta de líneas de alta tensión en las zonas de mayor radiación solar, que se encuentran en la alta montaña. Transportar la energía desde allí hasta los centros de consumo requiere una inversión millonaria en infraestructura que actualmente no es viable.
¿Cuál es la principal fuente de energía renovable en Mendoza?
Sin lugar a dudas, la energía hidroeléctrica. Es la fuente renovable más utilizada y la principal apuesta estratégica de la provincia por su historia, rendimiento, confiabilidad y los beneficios multipropósito de los embalses.
¿Qué es la generación distribuida y por qué es importante para Mendoza?
Es la instalación de paneles solares a pequeña escala, como en techos de casas, comercios o industrias, para autoconsumo. Es clave para Mendoza porque sortea el gran obstáculo de la falta de redes de transporte, permitiendo que la energía solar crezca desde los propios puntos de consumo.
¿El futuro energético de Mendoza es solar?
Si bien la energía solar, especialmente a través de la generación distribuida, tiene un futuro prometedor y está en pleno crecimiento, la principal apuesta estratégica de la provincia a largo plazo sigue siendo la energía hidroeléctrica, con la planificación de nuevos y grandes embalses.
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