09/12/2013
En el corazón de la provincia del Chaco, en la localidad de La Escondida, la vida y la economía han girado por décadas en torno a una imponente fábrica. Se trata de la planta de tanino de Indunor S.A., propiedad del grupo italiano Silvateam. Este polvo rojizo, extraído de la madera del legendario quebracho colorado, es un producto de alta demanda global, utilizado en industrias tan diversas como la curtiembre, la enología y hasta los hidrocarburos. Sin embargo, detrás de una producción anual de 27.000 toneladas se esconde una realidad mucho más oscura y densa, una que los habitantes respiran a diario y que pone en jaque la idea de un progreso sostenible.

El Humo que Ahoga un Pueblo
Los residentes de La Escondida están acostumbrados a la presencia de la fábrica en el centro de su pueblo. Históricamente, una chimenea emanaba un humo espeso y blanco, principalmente durante la noche. Era parte del paisaje, una señal de la actividad que daba sustento a la región. No obstante, un reciente proyecto de "modernización" cambió drásticamente este panorama. La instalación de una central de biomasa, celebrada por la empresa y los gobiernos como un paso hacia la "energía forestal renovable", ha tenido un efecto alarmante para la comunidad.
El humo ya no es blanco ni esporádico. Ahora, dos chimeneas expulsan un humo mucho más denso, negro y persistente durante gran parte del día. Testimonios de los vecinos, recogidos por el periodista e investigador Patricio Eleisegui, pintan un cuadro desolador. "Vivo a dos cuadras de la planta. La expulsión de humo, cenizas y carbonilla se potenció con esto de la energía renovable", comenta Fernando, un residente. La contaminación, afirma, se percibe a simple vista. La carbonilla cae sobre los patios, los techos y la ropa tendida. Al intentar limpiar, el agua arrastra un residuo rojizo, "como sangre que corre", producto del extracto del quebracho y los químicos utilizados en el proceso. La percepción es unánime: lo que antes era una molestia, ahora, en palabras de otro vecino, "da miedo".
Química en el Aire y Deforestación en la Tierra
El problema no es solo visual. La producción de tanino es un proceso químico complejo. Para extraer el compuesto de la dura madera del quebracho, se recurre a un tratamiento conocido como sulfitación, que utiliza dióxido de azufre. Además, en las etapas finales se emplean agentes como el sulfito sódico. Estos compuestos no son inocuos. Los sulfitos y el azufre están catalogados como agentes químicos de riesgo, directamente asociados a enfermedades respiratorias como rinitis alérgica, asma bronquial e insuficiencia respiratoria crónica. Irónicamente, estas dolencias están reconocidas como enfermedades laborales por la propia legislación argentina, pero la población que vive circundando la fábrica las respira sin protección alguna.
Y si la contaminación del aire es la cara visible del problema, la del suelo es su raíz. La materia prima para producir tanino es la madera, y no cualquier madera. Se necesita el quebracho colorado, un árbol de crecimiento extremadamente lento y de una dureza legendaria. La demanda de la fábrica alimenta una presión constante sobre los bosques nativos del Chaco, una de las provincias con las tasas de deforestación más altas de Argentina. Según datos de Greenpeace, solo en un período de mes y medio en 2020, se desmontaron más de 9.300 hectáreas en la provincia. Cada tonelada de tanino lleva implícita la desaparición de hectáreas de un ecosistema vital, que no solo alberga biodiversidad, sino que también cumple un rol crucial en la regulación hídrica y la captura de carbono.
Biomasa: ¿La Máscara Verde del Extractivismo?
El discurso oficial, tanto de la empresa como de las autoridades políticas a nivel provincial y nacional, presenta la nueva central de biomasa como un triunfo de la sustentabilidad. Se habla de una inversión multimillonaria, de energía "limpia, nueva y renovable" que se inyecta al sistema nacional. El gobernador Jorge Capitanich y el presidente Alberto Fernández han celebrado el proyecto como un modelo de desarrollo que aprovecha los "desechos" de la madera para generar energía.

Sin embargo, los críticos argumentan que esto es un claro ejemplo de "greenwashing" o lavado de cara verde. ¿Puede considerarse "limpia" una energía que intensifica la emisión de humo y ceniza sobre una población? ¿Es "sostenible" un modelo que depende de la tala de bosques centenarios? Como señala Patricio Eleisegui, el hecho de que el quebracho sea técnicamente un recurso renovable (porque puede volver a crecer) no lo convierte en sostenible. El ciclo de crecimiento de estos árboles dura siglos, mientras que su tala y quema dura minutos. La central de biomasa, en este contexto, no hace más que perpetuar y acelerar un modelo extractivista que liquida los recursos naturales en lugar de gestionarlos de forma responsable.
Discurso Oficial vs. Realidad Denunciada
| Aspecto | Discurso Oficial | Realidad Denunciada |
|---|---|---|
| Modelo Energético | Energía limpia, renovable y sostenible. | Quema de bosques nativos que intensifica el extractivismo. |
| Emisiones | Aprovechamiento de residuos con estándares ambientales. | Aumento de humo negro, denso, cenizas y carbonilla sobre el pueblo. |
| Materia Prima | Uso de desechos de la industria del tanino. | Dependencia de la tala masiva de quebrachos centenarios. |
| Impacto Social | Inversión, modernización y generación de empleo. | Riesgos para la salud pública y nula respuesta a las quejas vecinales. |
Un Negocio Redondo con Fondos Públicos
Mientras la comunidad sufre las consecuencias, la empresa se beneficia de un marco legal muy favorable. La Ley de Energías Renovables (27.191) otorga enormes ventajas fiscales y financieras a las empresas que invierten en proyectos como el de Indunor: devolución anticipada de IVA, deducciones del impuesto a las ganancias y acceso a créditos blandos financiados por un fondo fiduciario estatal. A esto se suman los beneficios de la promoción industrial provincial, que incluyen exenciones tributarias y bonificaciones en tarifas de servicios.
Este apoyo estatal contrasta fuertemente con la realidad social de la región. En Gran Resistencia, la pobreza supera el 51%, casi diez puntos por encima de la media nacional. Pese a recibir cuantiosos subsidios, la empresa ha utilizado la amenaza de despidos como herramienta de presión para exigir al gobierno provincial un mayor acceso a la materia prima, es decir, más permisos de desmonte. La balanza parece inclinarse siempre a favor del capital, mientras el costo ambiental y social es pagado por los bosques y la gente.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué es el tanino y para qué se usa?
- El tanino es una sustancia orgánica que se extrae de la corteza y madera de ciertos árboles, en este caso, del quebracho colorado. Se utiliza en una amplia gama de industrias, como el curtido de cueros (para hacerlos más resistentes), la clarificación de vinos y cervezas, la alimentación animal y como aditivo en lodos de perforación petrolera.
- ¿La producción de tanino es sostenible?
- Existe un discurso que presenta al tanino como un producto natural y ecológico. Si bien proviene de una fuente natural, su sostenibilidad depende enteramente del método de extracción y, fundamentalmente, de la gestión del recurso forestal. Un modelo basado en la tala indiscriminada de bosques nativos de crecimiento lento, como el del quebracho, y que genera altos niveles de contaminación local, no puede considerarse sostenible.
- ¿Qué consecuencias tiene la deforestación del quebracho?
- La pérdida del bosque de quebracho tiene graves consecuencias. A nivel ecológico, significa la destrucción del hábitat de innumerables especies y la pérdida de biodiversidad. A nivel climático, se libera a la atmósfera el carbono que estos árboles centenarios almacenan, contribuyendo al calentamiento global. A nivel local, aumenta el riesgo de inundaciones, ya que un bosque absorbe hasta diez veces más agua de lluvia que un campo despejado.
- ¿Qué denuncian exactamente los habitantes de La Escondida?
- Los vecinos denuncian un drástico aumento de la contaminación del aire desde la instalación de la planta de biomasa. Reportan la emisión constante de humo negro y denso, y la caída de ceniza y una carbonilla que cubre sus propiedades. Manifiestan una profunda preocupación por los efectos de esta contaminación en su salud, especialmente en el sistema respiratorio.
El caso de La Escondida es un reflejo de un dilema global: la colisión entre un modelo de desarrollo extractivista y el bienestar de las comunidades y los ecosistemas. La historia del tanino en Chaco, que comenzó con la explotación a gran escala a principios del siglo XX, parece entrar en un nuevo capítulo bajo la bandera de la "energía verde". Sin embargo, para los que viven bajo su sombra, el color de este progreso es inequívocamente negro. Es imperativo escuchar estas voces y repensar qué entendemos por energía limpia, asegurando que el desarrollo no se construya sobre la ruina de nuestros recursos más valiosos y la salud de nuestra gente.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Tanino: El Costo Oculto de la 'Energía Limpia' puedes visitar la categoría Ecología.
