¿Cómo contaminan los pesticidas y herbicidas el agua?

Agua en Mar del Plata: ¿Contaminada o Segura?

19/09/2022

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La calidad del agua es un pilar fundamental para la salud pública y el bienestar de cualquier comunidad. En Mar del Plata y Batán, particularmente en la zona sur del partido de General Pueyrredon, este pilar se ha visto sacudido por un debate persistente y cargado de tensión: la posible contaminación del agua con agroquímicos provenientes de la producción agrícola circundante. Durante años, organizaciones vecinales y ambientalistas han alzado la voz, manifestando su preocupación por los efectos en la salud, mientras que las autoridades buscan llevar tranquilidad a través de estudios técnicos. Recientes informes han añadido una nueva capa a esta compleja discusión, revelando datos que, si bien son tranquilizadores en papel, no logran disipar por completo las dudas de una población que se siente vulnerable.

¿Qué pasa con la contaminación del agua en Mar del Plata y Batán?
En ese marco, las denuncias públicas sobre la contaminación del agua son moneda corriente e incluso la situación tiene repercusión en el ámbito judicial, donde actualmente rige una medida cautelar que impide fumigar a menos de mil metros de núcleos urbanos en Mar del Plata y Batán.

La Alarma Vecinal y el Origen del Conflicto

La preocupación en la zona sur de Mar del Plata no es nueva. La Asamblea "Paren de Fumigarnos" ha sido una de las voces más activas, canalizando la inquietud de los residentes. El punto de inflexión fue la percepción de un aumento llamativo en los casos de trastornos del neurodesarrollo en niños y niñas de la región. Esta alarmante observación motivó a la asamblea a buscar respuestas, a indagar sobre los posibles factores de riesgo ambiental que pudieran estar influyendo en la salud de sus hijos. En octubre de 2021, solicitaron un estudio del agua al INTA Balcarce, tomando una muestra en el barrio Playa Serena. Los resultados de ese primer análisis confirmaron sus sospechas: se detectó la presencia de un herbicida.

Este hallazgo avivó un fuego que ya ardía, dado que la región tiene una particularidad crucial: no está completamente cubierta por la red de abastecimiento de Obras Sanitarias Mar del Plata Batán (Osse). Esto significa que una gran parte de los vecinos depende de perforaciones domiciliarias para obtener agua, un sistema que, si no se construye con las debidas precauciones, es altamente susceptible a la contaminación superficial. La situación se enmarca, además, en un contexto judicializado, donde una medida cautelar prohíbe las fumigaciones a menos de mil metros de los núcleos urbanos, una norma que busca proteger a la población de la deriva de agroquímicos.

La Respuesta Oficial: Análisis y Parámetros

Ante la creciente presión social y las denuncias públicas, el Concejo Deliberante solicitó a Osse que realizara nuevos análisis para clarificar la situación. La empresa municipal presentó recientemente dos informes, uno realizado por Agua y Saneamientos Argentinos (Aysa) y otro por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), sobre muestras tomadas en dos perforaciones específicas construidas por la propia Osse en la zona sur.

Los resultados fueron contundentes y, a primera vista, tranquilizadores. Se detectó la presencia del herbicida 2,4-D, pero en una concentración de 14.46 microgramos por litro (ug/l). Este valor, aunque confirma la presencia del químico en el acuífero, se encuentra significativamente por debajo de los límites establecidos como seguros para el consumo humano por diversas normativas.

Tabla Comparativa de Límites de 2,4-D en Agua

NormativaLímite Máximo Permitido (µg/l)Concentración Encontrada (µg/l)
Ley Provincial 11.82030 µg/l14.46 µg/l
Organización Mundial de la Salud (OMS)30 µg/l14.46 µg/l
Código Alimentario Argentino (CAA)100 µg/l14.46 µg/l

El informe, firmado por el gerente de Calidad de Osse, Marcelo Scagliola, concluyó que “las aguas analizadas no presentan riesgo para la salud de las personas por la presencia de pesticidas”. Sin embargo, el mismo documento advierte sobre la “necesidad de control” respecto a la presencia de dicho herbicida, reconociendo que la detección de cualquier contaminante de origen humano en el agua subterránea es una señal de alerta para el ecosistema.

El Nudo del Debate: La Vulnerabilidad de los Pozos Domiciliarios

Aquí es donde la aparente claridad de los datos se enturbia. La clave del escepticismo de los vecinos y de parte del arco político radica en el origen de las muestras analizadas. Los dos pozos estudiados fueron construidos por Osse, siguiendo estrictos estándares técnicos que incluyen un adecuado encamisado y protecciones superficiales. Estas medidas están diseñadas precisamente para aislar el pozo de contaminantes superficiales, como los agroquímicos arrastrados por la lluvia.

La concejala Sol de la Torre lo resumió de manera elocuente durante el debate en la Comisión de Ambiente: “No sorprende que en los pozos de Osse dé bien (el análisis), porque están bien hechos”. El verdadero problema, argumentó, es el “problema estructural” de los miles de pozos domiciliarios mal construidos, que carecen de estas protecciones y son, por tanto, una vía de entrada directa para los contaminantes al agua que las familias consumen a diario.

Esta distinción es fundamental. Un pozo vulnerable puede contaminarse fácilmente tras un evento de lluvia que lave los químicos aplicados en un campo cercano, mientras que un pozo bien sellado extraerá agua de capas más profundas y protegidas del acuífero. Por lo tanto, los resultados de los pozos de Osse no son necesariamente representativos de la calidad del agua que consume la mayoría de los residentes de la zona sur.

Un Choque de Perspectivas: ¿Confianza o Falsa Seguridad?

El informe de Osse ha generado un intenso debate en el ámbito político, reflejando la división en la percepción del problema. Por un lado, concejales de la bancada oficialista, como Daniel Núñez y Marianela Romero, ponderaron los resultados como una prueba técnica que viene a “desmitificar” la supuesta contaminación y a llevar tranquilidad. Sostuvieron que los análisis, provenientes de organismos nacionales de prestigio, demuestran que “cuando las perforaciones se hacen bien, el agua es apta para el consumo”.

Frente a esta postura, la concejala de la Torre insistió en que un único análisis es insuficiente para garantizar la seguridad del agua a largo plazo. “Para determinar la calidad de agua de un pozo se necesita hacer estudios durante diferentes periodos del año, porque las fumigaciones son diferentes en función del período de producción de ese campo”, explicó. Su argumento apunta a la necesidad de generar una confiabilidad genuina en la información que el Estado proporciona, algo que no se logra con un dato aislado, sino con un monitoreo constante y transparente.

Las organizaciones ambientales, según se informó, recibieron el informe con escepticismo, reforzando la idea de que la batalla por la confianza está lejos de ser ganada. La cuestión de fondo no es solo si una muestra de agua cumple o no con un parámetro legal, sino si se están tomando las medidas necesarias para proteger la salud pública de manera integral y proactiva.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿El agua de la zona sur de Mar del Plata es segura para beber?

Según análisis oficiales en dos pozos específicos construidos por Osse, el agua es apta para consumo humano, ya que los niveles de agroquímicos detectados están por debajo de los límites legales. Sin embargo, existe una gran preocupación sobre la calidad del agua en los pozos domiciliarios privados, que pueden ser más vulnerables a la contaminación y no han sido analizados de forma masiva.

¿Qué es el herbicida 2,4-D?

El 2,4-D es uno de los herbicidas más utilizados en el mundo para controlar malezas de hoja ancha en la agricultura. Aunque los niveles encontrados son considerados seguros por la OMS, la exposición crónica a este y otros agroquímicos es motivo de debate científico y preocupación sanitaria a nivel global.

¿Por qué un pozo bien hecho es más seguro?

Un pozo correctamente construido cuenta con un encamisado (un tubo protector) y un sellado superficial de cemento. Esto impide que el agua de lluvia, que puede arrastrar contaminantes de la superficie como pesticidas, se filtre directamente en el pozo. En cambio, extrae agua de capas más profundas del acuífero, que están naturalmente más protegidas.

¿Qué se está haciendo para solucionar el problema?

El Concejo Deliberante ha acordado solicitar un nuevo informe al gobierno municipal sobre los controles que realiza para hacer cumplir la ordenanza que prohíbe fumigar cerca de zonas pobladas. El debate sigue abierto y se enfoca en la necesidad de un plan de gestión a largo plazo, que incluya más controles, la posible expansión de la red de agua potable y la educación a los vecinos sobre cómo construir y mantener sus perforaciones de manera segura.

Conclusión: Un Desafío Pendiente

El caso del agua en Mar del Plata y Batán es un claro ejemplo de cómo un dato técnico, aunque válido, puede ser insuficiente para resolver un problema socioambiental complejo. Los informes de Aysa y el INTA ofrecen una fotografía parcial y optimista de la realidad, pero no abordan la vulnerabilidad estructural de una comunidad. La presencia confirmada del herbicida 2,4-D, aunque en niveles bajos, es una señal inequívoca de que las actividades humanas están impactando en las fuentes de agua subterránea. La verdadera solución no reside únicamente en más análisis, sino en una gestión territorial que priorice la salud pública y la protección de los recursos naturales. Construir confianza y garantizar un futuro sostenible para los habitantes del sur de General Pueyrredon requerirá más que informes: exigirá acciones concretas, controles efectivos y un diálogo honesto entre las autoridades y una comunidad que, con justa razón, exige respuestas claras y definitivas.

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