05/03/2017
La muerte de Néstor Daniel Morales, un trabajador de 53 años, devorado por una jauría en su puesto de trabajo en San Juan, no es un hecho aislado ni un accidente imprevisible. Es el síntoma más doloroso de una enfermedad social y ambiental que ha sido ignorada durante años: la proliferación descontrolada de perros callejeros y la negligencia institucional para abordar un problema que crece al ritmo de la basura y el abandono. Este suceso pone sobre la mesa una cruda realidad que va mucho más allá de la tragedia de una familia; es un espejo de nuestras fallas como sociedad y de la incapacidad de nuestras autoridades para gestionar conflictos socioambientales complejos.

El Origen del Problema: Un Ecosistema Creado por el Hombre
Para entender cómo se llega a una tragedia de esta magnitud, es fundamental analizar el contexto. El Parque de Tecnologías Ambientales de San Juan, lugar del fatídico suceso, es el destino final de los residuos de once departamentos. Se ha convertido, involuntariamente, en una fuente inagotable de alimento para animales abandonados. Esta disponibilidad constante de sustento, combinada con la falta de control reproductivo, genera las condiciones perfectas para el proceso de feralización. Los perros, animales domésticos por naturaleza, revierten a un estado más salvaje, agrupándose en manadas para sobrevivir, cazar y defender su territorio. Se estima que más de 70 perros habitan este predio.
Estas jaurías no son una anomalía de la naturaleza; son el resultado directo de la acción humana. Por un lado, el abandono irresponsable de mascotas por parte de ciudadanos que no asumen la responsabilidad de su cuidado. Por otro, una gestión de residuos que, si bien puede ser técnicamente correcta en su disposición final, no contempla las externalidades ecológicas que genera, como la creación de estos focos de atracción para la fauna. Los perros no tienen la culpa; ellos simplemente se adaptan al entorno que nosotros hemos creado para ellos.
La Cadena de Negligencia: Advertencias Ignoradas
Lo que convierte la muerte de Néstor Morales en un hecho aún más indignante es que fue una tragedia anunciada. Sus propios compañeros denunciaron que desde 2017, y reiteradamente en 2019 y 2021, presentaron notas formales al gremio y a las autoridades del Parque advirtiendo sobre el peligro que representaban estas jaurías. Relataron ataques previos a otros trabajadores y manifestaron un temor constante que fue sistemáticamente ignorado. La respuesta fue el silencio, la inacción.
Este no era el primer aviso mortal. Apenas cinco meses antes, Florencia Ledesma, una joven aspirante a policía, perdió la vida en circunstancias similares en otra localidad de San Juan. Dos muertes en menos de medio año deberían ser una alarma ensordecedora para cualquier gestión pública. Sin embargo, la reacción parece haberse limitado a lamentaciones y, peor aún, a un cruce de acusaciones que busca diluir responsabilidades en lugar de encontrar soluciones.
El Cruce de Acusaciones: ¿Quién Asume la Responsabilidad?
Tras la muerte de Morales, la respuesta de las autoridades ha sido un lamentable espectáculo de evasión. La Secretaría de Estado de Ambiente de San Juan y el Municipio de Rivadavia se enfrascaron en una disputa pública para deslindarse de la culpa, dejando a los ciudadanos y a la familia de la víctima en medio de un vacío de liderazgo. A continuación, se presenta una tabla comparativa de las posturas:
| Actor Involucrado | Postura Declarada | Implicaciones y Consecuencias |
|---|---|---|
| Secretaría de Estado de Ambiente (Provincia) | Señala la problemática como una responsabilidad municipal que viene de décadas, apuntando a Rivadavia. | Intenta desviar la responsabilidad directa sobre la seguridad dentro del predio que gestiona, ignorando que el ataque ocurrió en sus instalaciones. |
| Municipio de Rivadavia | Niega categóricamente su responsabilidad, afirmando que es competencia exclusiva de la Secretaría de Ambiente. | Se desentiende del problema de los animales callejeros en su jurisdicción, aunque ofrece colaboración, lo que evidencia una falta de políticas proactivas. |
| Trabajadores y Gremio | Exigen seguridad, iluminación y denuncian la inacción de la Secretaría de Ambiente tras años de advertencias formales. | Son las víctimas directas de la negligencia, exponiendo la falta de respuesta de sus empleadores ante un riesgo laboral conocido y mortal. |
Esta parálisis burocrática es inaceptable. La gestión de la fauna urbana y los riesgos de zoonosis (enfermedades transmitidas de animales a humanos) es una competencia que debe ser abordada de manera coordinada entre diferentes niveles de gobierno. La pelota no puede seguir pasándose de un tejado a otro mientras la gente muere.

Soluciones Integrales: Más Allá de la Emergencia
La solución a este problema no pasa por medidas reactivas y mediáticas, como la captura y el sacrificio indiscriminado de los animales involucrados. Esto solo ataca el síntoma, no la enfermedad. Se requiere una estrategia integral y sostenida en el tiempo, basada en varios pilares fundamentales:
- Campañas de Esterilización Masiva: La medida más efectiva y ética a largo plazo es el control de la natalidad. Se deben implementar programas de Captura, Esterilización y Retorno (CER) para la fauna feral, y campañas de castración gratuita o a bajo costo para las mascotas de la comunidad.
- Fomento de la Tenencia Responsable: Es crucial educar a la población sobre lo que implica tener una mascota. Esto incluye la esterilización, la vacunación, la identificación (microchip) y, sobre todo, el compromiso de no abandonar al animal. Se deben endurecer las sanciones por abandono.
- Gestión Ambiental de Residuos: Los centros de tratamiento de residuos deben ser diseñados y gestionados para minimizar su impacto como fuente de alimento para la fauna. Esto puede incluir un mejor cerramiento perimetral, cobertura más rápida de la basura y otras técnicas de manejo.
- Refugios y Adopción: Fortalecer y apoyar a las organizaciones que gestionan refugios y promueven la adopción es vital para dar una segunda oportunidad a los animales abandonados y reducir la población en las calles.
- Legislación y Coordinación: Es necesaria una legislación clara que defina las responsabilidades de cada nivel de gobierno y que obligue a la acción coordinada.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué los perros atacan en jauría?
Los perros son animales sociales que, en estado salvaje o feral, forman manadas con jerarquías. El ataque en grupo es un comportamiento instintivo para la caza y la defensa de su territorio o recursos (como la comida). Un perro solo puede ser temeroso, pero en grupo su comportamiento se potencia, volviéndose más audaz y agresivo.
¿La culpa es de los perros?
No. Atribuir la culpa a los animales es simplificar el problema y eludir nuestra propia responsabilidad. Los perros actúan por instinto de supervivencia en un entorno hostil que nosotros hemos creado a través del abandono y la mala gestión de nuestros desechos. La raíz del problema es humana.
¿Sacrificar a los perros es la solución?
No es una solución ni efectiva ni ética. Eliminar una jauría solo crea un vacío territorial que pronto será ocupado por otros perros, perpetuando el ciclo. La única solución sostenible es reducir la población a través de la esterilización y abordar las causas de raíz, como el abandono y la disponibilidad de alimento.
La muerte de Néstor Daniel Morales debe ser un punto de inflexión. El grito de su sobrina pidiendo justicia no solo clama por un castigo a los responsables directos de la negligencia, sino por un cambio profundo en cómo tratamos a los animales y gestionamos nuestro entorno. No podemos permitir que la inacción y la burocracia sigan costando vidas. Es hora de que las autoridades asuman su responsabilidad y de que como sociedad entendamos que la tenencia responsable y el cuidado del medio ambiente son dos caras de la misma moneda, una moneda que, si se sigue ignorando, se seguirá pagando con sangre.
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