19/06/2015
La provincia de Neuquén, en el corazón de la Patagonia argentina, es un territorio de contrastes espectaculares. Sus paisajes, que van desde la aridez de la estepa hasta la majestuosidad de la cordillera, albergan una biodiversidad única y frágil. Sin embargo, este patrimonio natural enfrenta constantes desafíos derivados del desarrollo humano y la explotación de recursos. En este escenario, surgen dos historias paralelas que definen el presente y el futuro ecológico de la región: la lucha por la supervivencia de especies nativas como la mara y la implementación de políticas ambiciosas para gestionar el impacto de nuestra propia huella, como el plan de gestión de residuos. Ambas narrativas, aunque distintas, están intrínsecamente conectadas y nos muestran el complejo equilibrio entre progreso y conservación.

La Mara Patagónica: Un Símbolo en Peligro
Cuando se habla de la fauna neuquina, uno de los animales más emblemáticos es, sin duda, la mara (Dolichotis patagonum). A menudo llamada erróneamente 'liebre patagónica' por su apariencia, este es uno de los roedores más grandes del mundo y una especie endémica de Argentina. La mara no es solo un animal curioso por su tamaño; su comportamiento social es fascinante. Viven en colonias que pueden alcanzar hasta 50 individuos, pero su estructura básica es la pareja monógama, unidas de por vida. La hembra lidera las actividades y el macho la sigue de cerca, en una danza constante de protección y compañía.
Habitante de estepas y pastizales semiáridos, la mara está perfectamente adaptada a los espacios abiertos. Su principal defensa es una velocidad asombrosa, pudiendo alcanzar entre 60 y 80 km/h en una carrera explosiva, realizando saltos de hasta dos metros con sus cuatro patas a la vez. Sin embargo, ni su velocidad ha sido suficiente para escapar de las amenazas que hoy la acorralan. En Neuquén, sus poblaciones han disminuido drásticamente. La caza furtiva para el consumo de su carne, la competencia por el alimento con especies introducidas como la liebre europea y el ganado ovino, y, sobre todo, la fragmentación de su hábitat, son sus principales enemigos. La proliferación de picadas petroleras, que abren caminos en medio de la estepa, facilita el acceso de cazadores y altera sus patrones de vida, empujándola a la extinción en varias zonas de la provincia. Afortunadamente, aún encuentra refugio en áreas naturales protegidas como Auca Mahuida y El Mangrullo, bastiones cruciales para su conservación.
Respuesta Institucional: La Gestión de Residuos en Neuquén
Mientras la mara lucha por su espacio en el entorno natural, en los centros urbanos y rurales de Neuquén se libra otra batalla ambiental: la gestión de los residuos sólidos urbanos (RSU). Consciente del grave impacto de los basurales a cielo abierto, la provincia, a través de su Subsecretaría de Ambiente, ha puesto en marcha un cambio de paradigma fundamental conocido como el plan GIRSU (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos).
Este plan, enmarcado en la Ley provincial 1875 y la Ley nacional 2648, busca transformar radicalmente la manera en que se tratan los desechos. El objetivo principal es claro: erradicar los basurales a cielo abierto y prohibir la quema de residuos, prácticas altamente contaminantes para el suelo, el agua y el aire. Para lograrlo, se ha desplegado una estrategia multifacética que ya cuenta con la adhesión de 49 localidades neuquinas. Los programas provinciales son el corazón de esta iniciativa:
- Puntos Limpios para Plásticos: Se instalan contenedores y se fomenta la separación en origen para recuperar plásticos y reinsertarlos en la cadena de reciclaje.
- Gestión de Aceites Vegetales Usados (AVU): Se promueve la recolección del aceite de cocina usado para evitar que contamine el agua y transformarlo en biocombustible.
- Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE): Se establecen puntos de recolección para estos residuos peligrosos, asegurando su tratamiento adecuado.
- Próxima implementación: Se está trabajando en un programa provincial para la gestión de pilas y baterías usadas, uno de los residuos domiciliarios más tóxicos.
El paso más concreto de esta política ha sido la puesta en funcionamiento, desde 2019, del Centro Regional GIRSU Sur en Alicurá. Este centro no es un basural, sino una planta de tratamiento que permite clasificar, recuperar y disponer de forma segura los residuos de toda una región. El éxito de este modelo ha impulsado la planificación de tres centros más, que darán cobertura a las zonas centro, norte y el área metropolitana, cerrando así el ciclo para todo el territorio provincial.
Tabla Comparativa: Del Basural al Centro GIRSU
| Característica | Modelo Antiguo (Basural a Cielo Abierto) | Modelo Nuevo (Centro GIRSU) |
|---|---|---|
| Impacto Ambiental | Alto: Contaminación de suelo, agua y aire. Emisión de gases de efecto invernadero. | Bajo: Disposición final controlada en rellenos sanitarios, tratamiento de lixiviados. |
| Gestión de Residuos | Inexistente. Acumulación sin tratamiento. | Clasificación, separación, reciclaje y compostaje. |
| Salud Pública | Riesgo alto. Foco de vectores de enfermedades (roedores, insectos). | Riesgo controlado. Mejora la calidad de vida de las comunidades cercanas. |
| Recuperación de Materiales | Nula o informal y precaria. | Sistemática. Fomenta la economía circular y genera empleo verde. |
Un Desafío Compartido: De la Fauna a la Basura
A primera vista, la situación de la mara y la gestión de residuos pueden parecer problemas separados. Sin embargo, están profundamente conectados. Un basural a cielo abierto no solo contamina, sino que también altera los ecosistemas circundantes. Atrae a especies oportunistas, desplaza a la fauna nativa y puede convertirse en una fuente de enfermedades que se propagan por el entorno. La conservación de una especie como la mara no se logra únicamente creando un área protegida, sino también gestionando de forma responsable todo el territorio, incluyendo los desechos que producimos.
La responsabilidad es, por tanto, compartida. Las políticas gubernamentales como el plan GIRSU marcan el camino, pero su éxito depende de la participación activa de cada ciudadano. Separar los residuos en casa, llevar el aceite usado a un punto limpio o no arrojar basura en espacios naturales son acciones pequeñas con un impacto colectivo enorme. Proteger el hábitat de la mara significa también abogar por un desarrollo sostenible, donde la explotación de recursos como el petróleo se realice con los más altos estándares ambientales para minimizar la fragmentación del paisaje.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la mara y por qué está en peligro en Neuquén?
La mara es un roedor autóctono de Argentina, el más grande después del carpincho. En Neuquén, está amenazada principalmente por la caza furtiva, la competencia con especies exóticas y la destrucción de su hábitat natural debido a la expansión de actividades humanas como la ganadería y la industria petrolera.
¿Qué es el plan GIRSU y cómo funciona en la provincia?
GIRSU significa Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos. Es un plan provincial para eliminar los basurales a cielo abierto y reemplazarlos por centros de tratamiento regionales. Funciona a través de la separación en origen, el reciclaje, el compostaje y la disposición final segura de los desechos, con programas específicos para plásticos, aceites, electrónicos y próximamente, pilas.
¿Cómo puedo contribuir como ciudadano al cuidado del medio ambiente en Neuquén?
Puedes participar activamente separando tus residuos y utilizando los puntos limpios disponibles en tu localidad. Además, puedes practicar un turismo responsable, no molestar a la fauna silvestre, evitar hacer fuego en lugares no permitidos y educarte a ti mismo y a otros sobre la importancia de la biodiversidad local.
¿Son los basurales a cielo abierto un problema solo estético?
No, en absoluto. Son un grave problema ambiental y de salud pública. Contaminan las napas de agua con líquidos tóxicos (lixiviados), emiten metano (un potente gas de efecto invernadero), atraen plagas que transmiten enfermedades y pueden causar incendios difíciles de controlar y muy contaminantes.
En conclusión, Neuquén se encuentra en una encrucijada ecológica vital. Los avances en la gestión de residuos demuestran una voluntad política y social para corregir errores del pasado y construir un futuro más limpio. Al mismo tiempo, el frágil estado de la mara nos recuerda que la protección de nuestro patrimonio natural es una tarea urgente y continua. El futuro de los paisajes y la vida silvestre de Neuquén dependerá de nuestra capacidad para armonizar el desarrollo con el respeto profundo por el entorno que nos sustenta.
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