¿Cómo cambiar las condiciones ambientales en las áreas de depósitos?

Control Ambiental en Archivos: Guía Práctica

28/07/2011

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La preservación de nuestro patrimonio documental y artístico sobre papel es una responsabilidad crucial. Libros, manuscritos, grabados y acuarelas son testigos silenciosos de nuestra historia, pero también son increíblemente frágiles. A menudo, pensamos en la restauración como la única solución ante el deterioro, sin embargo, la verdadera clave para garantizar su supervivencia a largo plazo reside en un concepto mucho más proactivo y eficaz: la conservación preventiva. Este enfoque no se centra en reparar el daño ya hecho, sino en crear un ambiente estable y seguro que evite que ese daño ocurra en primer lugar. Cambiar y controlar las condiciones ambientales en un depósito no es un lujo, sino una necesidad fundamental para proteger colecciones valiosas de la degradación silenciosa e implacable.

¿Cómo cambiar las condiciones ambientales en las áreas de depósitos?
Para mejorar las condiciones ambientales en las áreas de depósitos, se recomienda dotarlas de un sistema de aire acondicionado que proporcione un nivel estable de temperatura, así como filtros para controlar los niveles de polución. Cualquier cambio en las condiciones ambientales deberá ser pequeño y gradual.
Índice de Contenido

¿Qué es Exactamente la Conservación Preventiva?

La conservación preventiva abarca todas aquellas acciones y medidas, externas al objeto, que se implementan para minimizar su deterioro y evitar la necesidad de una intervención directa o restauración. Históricamente, el enfoque sobre las obras de arte dañadas era la "restauración", un proceso que a menudo alteraba la integridad original de la pieza para adaptarla a gustos estéticos de la época. Afortunadamente, a partir del siglo XX, la visión cambió radicalmente. Congresos y cartas internacionales, como la Carta de Venecia (1964), establecieron un nuevo paradigma: la obra de arte es un documento histórico y estético que debe ser respetado. La intervención debe ser mínima, reversible y siempre priorizando la conservación del estado original.

De este modo, la conservación preventiva surge como la estrategia más inteligente. Es la primera línea de defensa. Se ocupa de gestionar el entorno que rodea a las obras, controlando meticulosamente los factores que pueden acelerar su envejecimiento y descomposición. Es un trabajo constante y silencioso que rinde frutos al evitar costosas y complejas restauraciones que, por muy bien ejecutadas que estén, siempre suponen una alteración del objeto original.

El Trío Crítico: Humedad, Temperatura e Iluminación

Tres son los principales agentes ambientales que debemos vigilar de cerca en cualquier depósito o archivo. Su interacción puede ser devastadora para los materiales orgánicos como el papel.

Humedad Relativa (HR): El Enemigo Silencioso

El papel es un material higroscópico, lo que significa que absorbe y libera humedad del ambiente de forma natural, como una esponja. Esta característica lo hace extremadamente vulnerable a las fluctuaciones de la Humedad Relativa (HR).

  • HR Alta (>65%): Un ambiente demasiado húmedo es el caldo de cultivo perfecto para la proliferación de microorganismos como hongos y moho. Estos agentes biológicos se alimentan de la celulosa del papel, causando manchas permanentes, debilitamiento estructural y, en casos graves, la desintegración total. Además, la alta humedad acelera reacciones químicas, como la oxidación de partículas de hierro presentes en el papel, lo que provoca la aparición de pequeñas manchas marrones conocidas como "foxing".
  • HR Baja (<45%): Un ambiente excesivamente seco hace que el papel pierda su humedad natural. Se vuelve rígido, quebradizo y frágil. Las fibras de celulosa se contraen, lo que puede causar grietas, roturas y deformaciones, especialmente si se combina con altas temperaturas.

El valor ideal para la conservación de obras sobre papel se sitúa en un 55% de HR, con una variación máxima de +/- 5%. La estabilidad es la clave; las fluctuaciones constantes de hinchazón y contracción son más dañinas que un valor constante ligeramente fuera del rango ideal.

Temperatura: El Acelerador del Deterioro

La temperatura está intrínsecamente ligada a la humedad. Actúa como un catalizador que acelera tanto las reacciones químicas de degradación como la actividad biológica. Cada 10°C de aumento en la temperatura puede llegar a duplicar la velocidad de las reacciones químicas que envejecen el papel.

¿Cuáles son las condiciones ambientales del depósito de archivo?
El Centro de Administración Documental – Depósito de Archivo, (Veraguas) cumple con las siguientes condiciones ambientales: Entrada de aire natural y humedad relativa del 50%. No existe aire acondicionado dentro del Instituto. Se sugiere adquirir un termo higrómetro para controlar estas condiciones ambientales.

Las altas temperaturas, a menudo causadas por sistemas de iluminación inadecuados o la exposición directa al sol, resecan el papel y los adhesivos, volviéndolos frágiles y propensos a craquelarse. La temperatura recomendada para un depósito es de 18°C a 21°C. Al igual que con la humedad, la estabilidad es primordial. Deben evitarse a toda costa los cambios bruscos de temperatura.

Iluminación: El Daño Acumulativo e Irreversible

La luz, ya sea natural o artificial, es uno de los agentes más destructivos. Su daño es acumulativo e irreversible; una vez que un pigmento se ha desvanecido o el papel se ha amarilleado por la luz, no hay vuelta atrás.

  • Radiación Ultravioleta (UV): Invisible al ojo humano, es la más energética y dañina. Provoca la ruptura de las cadenas de celulosa, causando amarillamiento, fragilidad y la decoloración de tintas y pigmentos.
  • Radiación Visible: La luz que podemos ver también causa daños por oxidación, llevando a la decoloración y pérdida de contraste.
  • Radiación Infrarroja (IR): Se percibe como calor y puede aumentar la temperatura de la superficie de los objetos, acelerando el deterioro químico.

El almacenamiento ideal es la oscuridad total. Para exhibición, los niveles de luz deben ser estrictamente controlados:

  • Máximo 50 lux: Para materiales muy sensibles como acuarelas, pasteles, manuscritos y fotografías a color.
  • Máximo 150-200 lux: Para objetos menos sensibles como grabados en blanco y negro o documentos impresos.

Estrategias Prácticas para el Control Ambiental

Modificar las condiciones de un depósito puede parecer una tarea titánica, pero existen soluciones para diferentes presupuestos. La clave es medir, registrar y actuar.

Tabla Comparativa de Soluciones

Factor AmbientalProblema ComúnSolución Ideal (Alto Presupuesto)Solución Práctica (Bajo Presupuesto)
Humedad y TemperaturaNiveles fuera de rango y fluctuaciones constantes.Instalar un sistema de climatización (HVAC) centralizado que controle y mantenga estables ambos parámetros 24/7.Usar deshumidificadores o humidificadores portátiles. Garantizar buena ventilación (ventiladores). Medir constantemente con un termo-higrómetro para registrar datos y actuar en consecuencia.
IluminaciónExposición a luz solar directa, niveles de luz muy altos.Sistemas de iluminación LED con control de intensidad (dimmers) y sin emisión UV. Instalar vidrios con filtro UV.Mantener las luces apagadas cuando no se use el área. Usar persianas o cortinas opacas. Aplicar películas de filtro UV en las ventanas.
Contaminación del AireAcumulación de polvo, presencia de gases contaminantes (zonas urbanas).Sistema HVAC con filtros de alta eficiencia (HEPA) y filtros de carbón activado para gases.Mantener una estricta rutina de limpieza sin levantar polvo (usar aspiradoras con filtro y paños húmedos). Guardar los objetos en cajas y carpetas de material de conservación.
PlagasInfestación de insectos (pececillo de plata), roedores u hongos.Monitoreo integrado de plagas por profesionales. Fumigación con gases inertes en cámaras de anoxia.Mantener la limpieza extrema, no permitir comida ni bebida en el área. Sellar grietas y posibles entradas. Usar trampas adhesivas para monitorear insectos.

Amenazas Ocultas: Contaminación y Plagas

Más allá del clima, existen otros enemigos. El aire de zonas urbanas contiene partículas de hollín y gases como óxidos de azufre que son ácidos y corroen el papel. Por otro lado, los agentes biológicos como insectos, roedores y, especialmente, los hongos, pueden causar daños irreparables.

El tratamiento moderno contra los hongos se basa en el método fungistático: en lugar de aplicar químicos tóxicos (fungicidas), se modifica el ambiente para que no sea propicio para su crecimiento. Reducir la humedad por debajo del 60% y aumentar la circulación de aire es, en la mayoría de los casos, suficiente para inactivar un brote. Si se encuentra una infestación, es vital aislar el material y manipularlo con equipo de protección (mascarilla y guantes), ya que las esporas pueden ser perjudiciales para la salud.

El Factor Humano: Manipulación y Almacenaje

Un ambiente perfecto es inútil si la manipulación es incorrecta. Gran parte del daño físico se debe a un manejo descuidado.

¿Cuánto invierte Postobón en programas ambientales?
El último informe de gestión de gaseosas Postobón daba cuenta de una inversión de 9.224 millones de pesos en programas ambientales. La compañía informó que hasta el cierre del 2021 logró un aprovechamiento del 72% de los envases y empaques que disponían en el mercado.

Normas básicas de manipulación:

  • Manos limpias: Utilizar siempre guantes de algodón o nitrilo limpios.
  • Superficies de trabajo: Deben ser limpias, lisas y más grandes que el objeto.
  • Transporte: Usar siempre soportes rígidos como cartones de conservación. Nunca enrollar una obra a menos que sea estrictamente inevitable.
  • Apilamiento: Evitar apilar obras, especialmente si tienen técnicas frágiles (carboncillo, pastel). Si es necesario, intercalar siempre papel de seda libre de ácido.
  • Materiales de almacenaje: Utilizar exclusivamente carpetas, cajas y paspartús fabricados con materiales libres de ácido y lignina.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuál es el factor ambiental más dañino para el papel?

Es difícil señalar solo uno, ya que actúan en conjunto. Sin embargo, las fluctuaciones constantes de humedad y temperatura son extremadamente dañinas por el estrés físico que causan en las fibras del papel. Por otro lado, el daño causado por la luz es el único que es totalmente irreversible.

¿Sirve un aire acondicionado doméstico para mi archivo?

Un aire acondicionado doméstico es mejor que nada, ya que ayuda a controlar la temperatura. Sin embargo, no suele controlar la humedad de forma precisa y puede resecar demasiado el ambiente. Además, sus ciclos de encendido y apagado generan fluctuaciones. Es crucial complementarlo con un termo-higrómetro para monitorear las condiciones y, si es necesario, usar un deshumidificador o humidificador adicional.

Encontré moho en un libro, ¿qué hago?

Primero, aísle el libro del resto de la colección para evitar la propagación de esporas. Use mascarilla y guantes. Llévelo a un área bien ventilada, preferiblemente al exterior. Con un pincel suave, retire cuidadosamente el moho superficial. No intente limpiarlo con agua. Lo más importante es identificar y corregir la fuente de humedad que provocó el problema en el depósito.

¿Por qué es tan importante usar materiales "libres de ácido"?

El papel antiguo y los materiales de almacenaje de baja calidad contienen ácidos (como la lignina de la madera) que, con el tiempo, migran a los documentos con los que están en contacto. Este ácido rompe las fibras de celulosa, causando amarillamiento, manchas y una fragilidad extrema. Usar cajas, carpetas y cartones libres de ácido y con reserva alcalina garantiza un entorno químicamente estable para la obra.


En conclusión, cambiar y estabilizar las condiciones ambientales de un depósito es la inversión más rentable para la preservación a largo plazo de cualquier colección sobre papel. Requiere un compromiso de monitoreo y ajuste constante, pero las recompensas son invaluables: asegurar que el legado contenido en esos frágiles soportes pueda ser transmitido intacto a las generaciones futuras.

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