¿Cuáles son las regiones con mayor contaminación sonora?

Río Sonora: Una Herida Tóxica que no Cierra

27/09/2013

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Han pasado más de ocho años desde que uno de los desastres ambientales más graves en la historia reciente de México dejó una cicatriz imborrable en el norte del país. El 6 de agosto de 2014, la mina Buenavista del Cobre, operada por el gigante industrial Grupo México, derramó 40 millones de litros de desechos tóxicos, una sopa letal de sulfato de cobre acidulado y metales pesados, directamente en el cauce del río Sonora. Este evento no fue un accidente pasajero; fue el inicio de una pesadilla que, a día de hoy, continúa atormentando a los habitantes de los ocho municipios de la cuenca, quienes ven cómo su salud se deteriora, sus tierras se vuelven infértiles y su modo de vida se desvanece ante la indiferencia y la impunidad.

¿Cuál es la causa de la contaminación en el río Sonora?
“Tengo tiempo padeciendo enfermedades y no sabía que era causa de la contaminación”, relató María Filomena Bonilla, habitante del municipio de San José de Gracia. Bonilla explicó también que la evidencia señala que el deterioro a su salud está causado por la presencia de los metales pesados en el río Sonora.
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El Veneno que Corre por las Venas y la Tierra

La tragedia del río Sonora no es solo una estadística o un titular de periódico; es una realidad dolorosa que se vive en el día a día de miles de personas. Estudios científicos recientes, entregados por la Secretaría de Salud y el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) en abril de 2022, han puesto en blanco y negro lo que las comunidades ya sabían y sentían en sus propios cuerpos. Tras analizar a 650 personas afectadas, los resultados son alarmantes y confirman la presencia generalizada de metales pesados en sus organismos.

Los datos son contundentes: más del 95% de la población analizada presenta niveles de plomo en la sangre y la orina, un metal neurotóxico con efectos devastadores, especialmente en niños. Además, un 79% registra la presencia de cadmio, un conocido cancerígeno, y el 50% de las pruebas evidenciaron la existencia de arsénico, otro potente veneno. Estas no son cifras abstractas, son personas con nombres y apellidos, como Norberto Bustamante, de la comunidad de Huépac y miembro de los Comités de Cuenca del Río Sonora (CCRS), quien con voz quebrada comparte: “Me duele lo que nos está pasando (…) Nos truncaron la vida, nos quitaron nuestra costumbre, vivimos en una vida triste”.

Las consecuencias en la salud son visibles y palpables. Los habitantes reportan un aumento en la incidencia de tumores, cáncer, alergias severas y leucemias, enfermedades cuyos tratamientos son extremadamente costosos y, en la mayoría de los casos, inaccesibles para una población cuya economía fue diezmada por el mismo derrame. El testimonio de María Filomena Bonilla, de San José de Gracia, es desgarrador: “Tengo tiempo padeciendo enfermedades y no sabía que era causa de la contaminación”. Su esposo falleció sin saber que sus malestares eran producto de los metales que envenenaron el río que les daba vida.

Promesas Rotas e Impunidad Corporativa

La respuesta de las autoridades y de la empresa responsable, Grupo México, ha sido una larga cadena de promesas incumplidas y acciones insuficientes que solo han agravado el sentimiento de abandono. A pesar de que ya en 2020 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) había alertado sobre la alta concentración de arsénico y plomo en los pozos de agua para consumo humano, las soluciones reales no llegan.

A continuación, se presenta una tabla comparativa que evidencia la brecha entre lo prometido y la cruda realidad que enfrentan las comunidades:

Acción / PromesaRealidad y Resultado
Fideicomiso Río SonoraCreado por Grupo México con 2 mil millones de pesos para la reparación. La Suprema Corte determinó que no cumplió su objetivo, violó el derecho de participación de las víctimas y solo el 10% de las ayudas (351 personas) recibieron compensaciones mínimas.
Plantas PotabilizadorasLa Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha retrasado su operación. Mientras tanto, funcionarios insisten en que el agua está limpia, contradiciendo la evidencia científica y los padecimientos de la gente.
Hospital EspecializadoUna promesa para atender a los afectados por la contaminación. A la fecha, no se ha logrado la coordinación entre autoridades para su construcción. Las personas con cáncer y otras enfermedades graves siguen sin atención especializada.
Sanción a Grupo MéxicoLa empresa no solo goza de impunidad, sino que se le ha permitido expandir sus operaciones. Construyó una nueva presa para residuos tóxicos a solo 23 km de Bacanuchi, uno de los poblados más afectados, y opera desde hace más de una década sin un plan de manejo de residuos.

Una Lucha Desigual: Comunidades contra un Gigante

La sensación de injusticia se agudiza al observar la dinámica de poder. Mientras las comunidades claman por ayuda, Grupo México parece operar en una realidad paralela. La empresa ha sido citada en dos ocasiones por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y se ha negado a reunirse con las autoridades. Esta actitud desafiante es vista por los afectados como una prueba de lo que denominan la "captura corporativa del Estado". Martha Patricia Velarde, de los CCRS, lo explica con claridad: "En Sonora el gobierno está aplaudiendo todas las acciones que tiene Grupo México, cuando ellos están promoviendo inversiones en su propio beneficio".

Incluso el "Plan de Justicia para Cananea", anunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador en 2021, nació con desconfianza. En la mesa de presentación se sentó a Grupo México, pero no a los representantes de las comunidades afectadas, y el plan ni siquiera menciona explícitamente la tragedia del Río Sonora. El impacto económico, cuantificado en pérdidas de 10,200 millones de pesos, una cifra cinco veces mayor al monto del fallido fideicomiso, demuestra la magnitud de un daño que sigue sin repararse.

¿Dónde se estudia la contaminación acústica en Rosario?
través del Laboratorio de Acústica y Electroacústica de la Facultad de CienciasExactas, Ingeniería y Agrimensura (Universidad Nacional de Rosario) se han realizadovarios estudios para determinar el estado de contaminación acústica en que se encuentrala ciudad de Rosario.

Preguntas Frecuentes sobre el Desastre del Río Sonora

¿Qué empresa fue la responsable del derrame en el Río Sonora?

La empresa responsable fue Grupo México, a través de su mina Buenavista del Cobre, una de las más grandes del mundo en su tipo.

¿Qué sustancias tóxicas se derramaron en el río?

Se derramaron 40 millones de litros de una solución de sulfato de cobre acidulado, que contenía una alta concentración de metales pesados como plomo, arsénico, cadmio, cromo y mercurio, entre otros.

¿Cuáles son los principales efectos en la salud de los habitantes?

Los estudios han confirmado la presencia masiva de plomo, arsénico y cadmio en los cuerpos de los pobladores. Esto se ha traducido en un aumento de enfermedades graves como cáncer, tumores, leucemia, problemas renales, alergias cutáneas y padecimientos neurológicos.

¿Se ha reparado el daño a las comunidades afectadas?

No. La reparación ha sido calificada como un fracaso rotundo. El fideicomiso creado para ello fue insuficiente y mal administrado, y las promesas de infraestructura clave como un hospital y plantas potabilizadoras funcionales no se han materializado. La impunidad prevalece.

¿El agua del Río Sonora es segura para el consumo?

Definitivamente no. A pesar de declaraciones aisladas de algunas autoridades, múltiples estudios científicos y alertas sanitarias de organismos como Cofepris han demostrado que los pozos de agua de la cuenca siguen contaminados con altos niveles de arsénico y plomo, representando un grave riesgo para la salud humana y las actividades agropecuarias.

Ocho años después, el río Sonora sigue clamando. Su cauce, antes fuente de vida y sustento, hoy es un recordatorio constante de la negligencia corporativa y el abandono gubernamental. Pero en sus riberas, la gente sigue de pie. Las comunidades, organizadas y acompañadas por científicos y defensores de derechos humanos, no se rinden. Su lucha no es solo por una compensación económica; es una lucha por la vida, por la salud, por la dignidad y por la garantía de que una catástrofe así nunca más vuelva a ocurrir.

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