08/10/2011
El compromiso global para combatir el cambio climático no es un evento único, sino un proceso continuo construido sobre una serie de acuerdos, conferencias y declaraciones que han marcado el camino a lo largo de las décadas. Uno de los momentos clave, especialmente para la intersección entre turismo y medio ambiente, se gestó en 2007. Aquel año, una importante declaración sobre el cambio climático fue diseñada para ser presentada en dos foros de máxima relevancia internacional: la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en Cartagena de Indias, Colombia, y posteriormente, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Bali, Indonesia. Este evento no fue un hecho aislado, sino la culminación de un esfuerzo por alinear a un sector económico vital con los objetivos climáticos globales, sentando un precedente para la acción futura.
El Contexto de 2007: La Declaración de Davos y su Camino a Bali
Para entender la importancia de las reuniones de Cartagena y Bali, es fundamental retroceder un poco más en el tiempo, hasta la Segunda Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo, celebrada en Davos, Suiza, en octubre de 2007. Fue en este evento donde se forjó la llamada "Declaración de Davos". Este documento representó un llamado urgente a la acción para que el sector turístico mundial respondiera de manera efectiva a los desafíos del cambio climático.
La declaración no era simplemente un manifiesto de buenas intenciones; establecía un marco de acción claro centrado en cuatro pilares fundamentales:
- Mitigación: Reducir la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes del transporte, el alojamiento y otras actividades turísticas.
- Adaptación: Ayudar a las empresas y destinos turísticos a adaptarse a las realidades cambiantes del clima, como el aumento del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos y los cambios en la estacionalidad.
- Tecnología: Promover el uso y la transferencia de tecnologías más limpias y eficientes en el sector.
- Financiación: Asegurar los recursos financieros necesarios para apoyar la transición del sector hacia un modelo de bajas emisiones de carbono, especialmente en los países en desarrollo.
El plan era claro: una vez adoptada en Davos, esta declaración debía recibir un respaldo político de alto nivel. Por ello, se presentó para su adopción en la Asamblea General de la OMT en Cartagena (23-29 de noviembre de 2007). Al obtener el respaldo de los ministros de turismo de todo el mundo, la declaración ganaba un peso político crucial. El paso final y más significativo fue su presentación en la 13ª Conferencia de las Partes (COP13) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), celebrada en Bali en diciembre de 2007. Presentar la declaración en este foro global significaba integrar formalmente al sector turístico en la agenda climática mundial, demostrando su compromiso y su voluntad de ser parte de la solución.
El Impacto y Legado de la Hoja de Ruta de Bali
La conferencia de Bali es recordada por establecer la "Hoja de Ruta de Bali", un plan de acción que trazó el camino para las negociaciones futuras, con el objetivo de alcanzar un nuevo acuerdo global que sucediera al Protocolo de Kioto. Aunque la declaración del sector turístico fue solo una de las muchas contribuciones, su presencia fue simbólica y práctica. Simbólica, porque demostró que un sector económico masivo, a menudo percibido como parte del problema, estaba dispuesto a asumir su responsabilidad. Práctica, porque proporcionó un marco para que las empresas, los gobiernos y los turistas comenzaran a implementar medidas concretas.
Desde entonces, el vínculo entre turismo y sostenibilidad se ha fortalecido, y las lecciones de 2007 han servido de base para iniciativas más ambiciosas. La necesidad de una acción coordinada y medible se ha vuelto cada vez más evidente.
De Bali al Acuerdo de París y la Declaración de Glasgow
El espíritu de 2007 fue un peldaño en una larga escalera de negociaciones climáticas. El hito más transformador llegó en 2015 con el Acuerdo de París, un tratado internacional jurídicamente vinculante que estableció el objetivo de limitar el calentamiento global muy por debajo de los 2 grados Celsius, preferiblemente a 1.5 grados, en comparación con los niveles preindustriales.
Más recientemente, y siguiendo la estela de la Declaración de Davos, el sector turístico ha renovado sus votos con la "Declaración de Glasgow sobre la Acción Climática en el Turismo", lanzada durante la COP26 en 2021. Esta nueva declaración va un paso más allá, instando a los firmantes a comprometerse con planes concretos para reducir a la mitad sus emisiones para 2030 y alcanzar el cero neto lo antes posible antes de 2050.
Tabla Comparativa: Hitos en las Declaraciones Climáticas del Turismo
| Característica | Declaración de Davos/Bali (2007) | Declaración de Glasgow (2021) |
|---|---|---|
| Foco Principal | Establecer un marco de acción (mitigación, adaptación, tecnología, financiación). Crear conciencia en el sector. | Compromiso con objetivos cuantitativos y con plazos definidos (reducir 50% para 2030, cero neto para 2050). |
| Naturaleza del Compromiso | Llamado a la acción y marco de referencia. Principalmente voluntario. | Requiere que los firmantes elaboren y publiquen planes de acción climática en un plazo de 12 meses. |
| Medición y Reporte | No establecía un sistema de reporte obligatorio y estandarizado. | Énfasis en la necesidad de medir y reportar públicamente el progreso hacia los objetivos. |
| Contexto Global | Pre-Acuerdo de París. El objetivo era integrar al turismo en la agenda climática. | Post-Acuerdo de París. El objetivo es alinear al sector con la meta global de 1.5°C. |
La Importancia de Declarar: ¿Por Qué Son Cruciales Estos Documentos?
Podría parecer que las declaraciones son solo palabras en un papel, pero su valor es inmenso. Actúan como catalizadores del cambio por varias razones:
- Establecen una Visión Común: Unifican a miles de actores (gobiernos, empresas, ONG, comunidades locales) bajo un mismo objetivo, creando una dirección clara para la acción colectiva.
- Generan Presión Política y Social: Al hacer públicos los compromisos, se crea una expectativa de cumplimiento. Las organizaciones que firman son observadas por sus pares, sus clientes y la sociedad en general.
- Fomentan la Colaboración: Impulsan la creación de redes y plataformas donde se comparten conocimientos, tecnologías y mejores prácticas para la mitigación y la adaptación.
- Movilizan Recursos: Un compromiso formal a menudo desbloquea la financiación pública y privada necesaria para implementar los cambios requeridos.
El camino que comenzó con declaraciones como la de 2007 ha llevado al sector turístico y al mundo a un punto de no retorno. La pregunta ya no es si debemos actuar, sino con qué rapidez y eficacia podemos hacerlo. La urgencia es mayor que nunca, y el legado de estos acuerdos históricos es el recordatorio constante de que la colaboración internacional es nuestra única herramienta para garantizar un futuro habitable y próspero para todos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué fue exactamente la Declaración presentada en Bali en 2007?
Fue la culminación de la Declaración de Davos, un documento que instaba al sector turístico a tomar medidas concretas contra el cambio climático en áreas como la mitigación de emisiones y la adaptación. Su presentación en la Conferencia de la ONU en Bali buscaba darle respaldo político global e integrarla en la agenda climática internacional.
¿Estas declaraciones son legalmente vinculantes?
Generalmente, declaraciones como la de Davos o Glasgow no son tratados internacionales legalmente vinculantes en el mismo sentido que el Acuerdo de París. Son compromisos voluntarios, pero su fuerza radica en la presión política y de mercado que generan, obligando a los firmantes a actuar para mantener su credibilidad y reputación.
¿Cuál es la principal diferencia entre los compromisos de 2007 y los actuales?
La principal diferencia es la especificidad y la urgencia. Mientras que en 2007 el enfoque era crear un marco y generar conciencia, los compromisos actuales, como la Declaración de Glasgow, exigen objetivos cuantitativos (reducir emisiones a la mitad para 2030) y planes de acción medibles, alineados con la ciencia climática más reciente.
¿Cómo puede un turista individual contribuir a estos objetivos?
Los turistas tienen un poder inmenso. Pueden contribuir eligiendo operadores turísticos y alojamientos con certificaciones de sostenibilidad, optando por medios de transporte de bajas emisiones (como el tren), compensando su huella de carbono, reduciendo el consumo de recursos (agua, energía) durante su estancia y apoyando a las economías locales.
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