¿Por qué el riachuelo está contaminado?

Riachuelo: Un Río de Tóxicos y Promesas Rotas

06/07/2008

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Cualquier persona que haya transitado por los puentes que cruzan la frontera sur de la Ciudad de Buenos Aires conoce ese olor. Es una presencia imponente, densa y penetrante que se adhiere a la memoria olfativa. Es el aroma de la descomposición, el testimonio inequívoco de uno de los mayores desastres ambientales de Argentina: la Cuenca Matanza Riachuelo. Pero este olor, por más desagradable que sea, es apenas la punta del iceberg de una catástrofe sanitaria y social que afecta directamente a cuatro millones de personas. Lo que fluye por ese cauce no es agua en el sentido estricto; es una sustancia viscosa y oscura, un compuesto letal de líquidos industriales y desechos cloacales que ha sentenciado a muerte a un ecosistema y pone en jaque la vida de quienes habitan en sus orillas.

¿Qué pasó con la clausura de nueve empresas altamente contaminantes?
Abundó que autoridades federales (Profepa, Cofepris y Conagua) en febrero pasado anunciaron la clausura de nueve empresas altamente contaminantes, mismas que se encuentran asentadas a lo largo del afluente entre los estados de Puebla y Tlaxcala, y que realizaban descargas contaminantes y el manejo inadecuado de residuos peligrosos.
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Un Cóctel Letal: La Composición de la Muerte

Para entender la magnitud del problema, es necesario hablar de ciencia. En un río sano, los niveles de oxígeno disuelto en el agua oscilan entre 8 y 12 miligramos por litro, lo que permite la existencia de vida acuática. Por debajo de 5 miligramos, el ecosistema entra en crisis. En la desembocadura del Riachuelo, los registros son contundentes y aterradores: 0 miligramos de oxígeno por litro. No hay vida posible allí. Es una zona anóxica, un cuerpo de agua biológicamente muerto.

¿Qué compone, entonces, este líquido espeso y negro? Es una sopa química de altísima toxicidad. Análisis a lo largo de los años han identificado una lista interminable de elementos peligrosos, entre los que se destacan:

  • Metales pesados como plomo, cromo, níquel, cobre, zinc y cobalto.
  • Compuestos químicos como amoníaco, dióxido de azufre y sulfuro de hidrógeno.
  • Arsénico.
  • Plaguicidas y otros contaminantes orgánicos persistentes.

Esta contaminación proviene de dos fuentes principales. Por un lado, los vertidos industriales. Se estima que en la cuenca operan alrededor de 13,000 establecimientos, pero un grupo de aproximadamente 220 de ellos es responsable de más del 80% de la contaminación industrial. Estas empresas, durante décadas, han utilizado el río como un vertedero gratuito para sus efluentes tóxicos. Por otro lado, la contaminación de origen domiciliario es igualmente grave: un alarmante 55% de los habitantes de la cuenca no tiene acceso a una red de cloacas, lo que significa que sus desechos terminan, directa o indirectamente, en el mismo cauce.

El Costo Humano: Vivir al Borde del Abismo

El Riachuelo es mucho más que un problema ecológico; es una profunda crisis humanitaria. Los cuatro millones de personas que viven en su cuenca, especialmente las más vulnerables en asentamientos precarios, pagan el precio más alto. El 35% de esta población carece de agua potable, dependiendo de fuentes no seguras que a menudo están contaminadas por la misma polución del suelo y las napas.

Las consecuencias para la salud son devastadoras. Ya en 2010, estudios oficiales revelaban que el 33,3% de la población sufría problemas gastrointestinales y el 26% padecía dificultades respiratorias crónicas. La exposición constante a metales pesados como el plomo tiene efectos nefastos, especialmente en los niños, causando problemas cognitivos, dificultades en el desarrollo psicofísico y anemia. Se han registrado numerosos casos de cáncer y enfermedades de la piel directamente relacionados con la contaminación. La estadística más cruel es quizás la de la mortalidad infantil: en las zonas más críticas de la cuenca, esta cifra llega a triplicar el promedio de la Ciudad de Buenos Aires, alcanzando las 20 muertes por cada 1,000 nacimientos. Es una violación sistemática del derecho a la salud, a un ambiente sano y, en última instancia, del derecho a la vida.

Mario Alberto Gómez, un vecino de la Villa 21-24 que vive a orillas del Riachuelo desde hace más de 40 años, lo resume con crudeza: "Acá hubo muchos casos de cáncer, de distintas variantes... los médicos relacionaron las enfermedades con la contaminación". Su testimonio, como el de miles, es un recordatorio constante de que detrás de los números y los informes técnicos hay historias de sufrimiento y abandono.

Un Legado de Inacción y Promesas Rotas

La historia de la contaminación del Riachuelo es también la historia de la negligencia estatal y las promesas electorales incumplidas. Desde el nacimiento de Argentina en el siglo XIX, con los saladeros que vertían sangre y restos animales, el río ha sido una zona de sacrificio al servicio del capital. Políticos de todos los colores han utilizado su saneamiento como un eslogan de campaña, pero las acciones concretas siempre han sido insuficientes.

Un punto de inflexión llegó en 2008, cuando un grupo de vecinos logró que la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitiera un fallo histórico, conocido como la "Causa Mendoza". La Corte ordenó al Estado Nacional, a la Provincia de Buenos Aires y a la Ciudad de Buenos Aires a implementar un plan de saneamiento integral. Para ello, se creó la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), un ente tripartito con la misión de limpiar el río, controlar a las industrias y mejorar la calidad de vida de la población. Sin embargo, a más de una década de su creación, los resultados son, en el mejor de los casos, modestos. La alta rotación de funcionarios, la subejecución de presupuestos y la falta de una voluntad política firme han convertido a ACUMAR en una entidad más burocrática que ejecutiva.

Tabla Comparativa de Actores y Responsabilidades

ActorRol en la ContaminaciónAcciones / Falta de Acciones
Industrias ContaminantesVertido directo de efluentes tóxicos sin tratamiento adecuado.Muchas continúan operando fuera de la ley o utilizan tácticas como la dilución de contaminantes para pasar inspecciones. Las multas suelen ser insuficientes.
Estado (Nacional, Provincial, Ciudad)Falta de control histórico, ausencia de planificación urbana, promesas incumplidas.Creación de ACUMAR por orden judicial. Anuncios de obras millonarias que avanzan con lentitud y son criticadas como marketing político.
ACUMAREnte creado para ejecutar el saneamiento.Criticado por su ineficiencia, burocracia, alta rotación de autoridades y falta de resultados contundentes en el control industrial y la urbanización.
Población AfectadaVíctimas directas de la contaminación y la falta de servicios básicos.Organización vecinal, presentación de demandas judiciales y lucha constante por el derecho a la relocalización y a un ambiente sano.

¿Hay una Solución a la Vista?

La respuesta oficial de los organismos como ACUMAR es desalentadora: "No sabemos cuándo va a estar limpio el Riachuelo". Argumentan que procesos similares en otros ríos del mundo han llevado décadas y que no existen soluciones mágicas mientras se siga contaminando. Se han anunciado megaproyectos, como la construcción de un túnel colector de 1.200 millones de dólares para desviar los residuos cloacales, pero los expertos y los propios vecinos se muestran escépticos. Advierten que sin un control férreo sobre las industrias, estas obras serán solo un parche.

El abogado ambientalista Enrique Viale señala una falla estructural en la legislación: los niveles de contaminantes permitidos en los vertidos son tan altos que, incluso si todas las empresas cumplieran la ley, el río seguiría sin poder albergar vida acuática. La conclusión es desoladora: con el marco actual, el Riachuelo siempre estará contaminado. La solución no pasa solo por obras de infraestructura, sino por un cambio de paradigma que ponga la salud y el ambiente por encima de los intereses económicos. Requiere de una justicia ambiental real y efectiva.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué el Riachuelo está tan contaminado?

La contaminación es el resultado de más de 200 años de vertidos sin control. Sus principales causas son los desechos industriales tóxicos de miles de fábricas ubicadas en sus orillas y los efluentes cloacales de una gran parte de la población que no cuenta con servicios de saneamiento.

¿Es realmente imposible de limpiar?

Técnicamente, no es imposible. Existen tecnologías y casos de éxito en el mundo, como el río Támesis en Londres. Sin embargo, es un proceso extremadamente largo y costoso que requiere como condición indispensable el cese total de los vertidos contaminantes. Sin detener la fuente del problema, cualquier esfuerzo de limpieza es inútil.

¿Quiénes son los principales responsables?

La responsabilidad es compartida y compleja. Por un lado, las empresas que históricamente han contaminado con impunidad. Por otro, el Estado en sus tres niveles (Nación, Provincia y Ciudad) por su inacción, falta de control y planificación deficiente durante décadas.

¿Qué futuro les espera a las familias que viven en la ribera?

La Corte Suprema ordenó la relocalización de miles de familias que viven en condiciones de riesgo extremo. Sin embargo, el proceso avanza con una lentitud exasperante, y muchas de ellas siguen esperando una solución habitacional digna, atrapadas en un "mientras tanto" que los sigue exponiendo a la enfermedad y la muerte.

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