¿Cuáles son las causas de la contaminación en Córdoba?

Córdoba: La Deuda Ambiental de 400 Basurales

19/08/2017

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La provincia de Córdoba, conocida por sus paisajes serranos y su riqueza cultural, esconde bajo su superficie una herida profunda y supurante: una extensa red de pasivos ambientales que contaminan el suelo, el agua y el aire. Lejos de ser un problema menor, se trata de una emergencia silenciosa que incluye desde fundiciones de plomo y depósitos de agroquímicos hasta desechos radiactivos y, de forma abrumadora, más de 400 basurales a cielo abierto que saturan el territorio. A pesar de las promesas gubernamentales y las demandas judiciales, la remediación integral de estos focos de contaminación sigue siendo una asignatura pendiente que amenaza la salud de la población y el futuro del medio ambiente cordobés.

¿Qué pasó con la planta de tratamiento de aguas residuales de Córdoba?
El daño surge desde la planta de tratamiento de aguas residuales de Bajo Grande, que se encarga del depurado de los desechos cloacales de la ciudad de Córdoba. Desde la planta afirman que vienen denunciando la situación ante los funcionarios municipales y la Justicia hace mucho tiempo. De acuerdo con el jefe del laboratorio de Bajo Grande, lic.

Un Mapa de la Contaminación: ¿Qué son los Pasivos Ambientales?

Cuando hablamos de pasivos ambientales, nos referimos a aquellos sitios contaminados por la liberación de materiales o residuos, generados por actividades humanas, que representan un riesgo para la salud y los ecosistemas. En Córdoba, este mapa es vasto y diverso. La Secretaría de Ambiente de la Provincia reconoce que los basurales a cielo abierto son el mayor de estos pasivos, con una cifra que supera los 400 focos distribuidos por todo el territorio. Javier Britch, titular de la cartera, admite la magnitud del desafío: “Son los pasivos ambientales más grandes de la provincia y estamos cerrándolos de a poco. Son más de 400. El año pasado clausuramos 27”.

Sin embargo, la clausura no es sinónimo de remediación. Cerrar un predio es solo el primer paso; la remediación implica un complejo proceso para neutralizar o remover los contaminantes y restaurar el equilibrio ecológico del lugar. La Ley 10.208, sancionada en 2012, estableció la creación del Registro de Pasivos Ambientales de la Provincia (Repa) y obliga al responsable de la contaminación a recomponer el sitio. A pesar del marco legal, la realidad muestra un avance lento y fragmentado, donde muchos de estos lugares peligrosos siguen activos o simplemente han sido abandonados a su suerte tras una clausura superficial.

Focos Críticos: Un Legado Tóxico que Perdura

Más allá de los residuos urbanos, Córdoba alberga focos de contaminación de alta peligrosidad que merecen una atención especial por el tipo de amenaza que representan.

El Legado Radiactivo

Dos de los pasivos más notorios y antiguos son de origen nuclear. Por un lado, el famoso “chichón” de Alta Córdoba, un enterramiento con 56 mil toneladas de desechos minerales de baja radiación que data de la década de 1960. Por otro, la mina de uranio de Los Gigantes, en plenas Sierras Grandes, que cesó su actividad en 1990. Ambos sitios están bajo el monitoreo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea), pero la remediación definitiva se ha postergado durante décadas. Los planes presentados han sido objeto de correcciones y evaluaciones interminables, manteniendo en vilo a las comunidades cercanas y dejando una pregunta abierta sobre los riesgos a largo plazo de la exposición a esta radiación.

Venenos Silenciosos: Agroquímicos y Plomo

En el mismo barrio de Alta Córdoba, un galpón abandonado del Senasa esconde otra amenaza: los restos de 11 toneladas de DDT, un pesticida de altísimo riesgo prohibido por su toxicidad. Aunque los residuos fueron trasladados “provisoriamente” a la empresa Taym en Bouwer, el predio original nunca fue remediado, a pesar de una orden judicial de 2007. Los vecinos del lugar, algunos de los cuales sufrieron contaminación en sangre en el pasado, claman por una limpieza definitiva.

La historia se repite con las fundiciones de plomo en Bouwer y General Cabrera. El plomo es un metal pesado devastador para la salud humana, capaz de causar daño neurológico, problemas renales y anemia. En ambos casos, se registraron altos niveles de plomo en sangre en vecinos y operarios. A pesar de que las plantas fueron clausuradas, la contaminación del suelo persiste. En General Cabrera, el antiguo basural donde se arrojaba escoria de plomo fue simplemente tapado con tierra y cercado, una solución que esconde el problema en lugar de resolverlo. Las familias afectadas, que incluso tuvieron que mudarse por recomendación médica, llevan más de una década esperando justicia y una reparación del daño causado.

Tabla Comparativa de Pasivos Ambientales en Córdoba

Sitio ContaminadoTipo de ContaminanteUbicaciónEstado Actual
Basurales a Cielo AbiertoResiduos Sólidos Urbanos (RSU), otrosMás de 400 en toda la provinciaEn proceso de cierre progresivo, pero la mayoría sin remediación.
"Chichón" de Alta CórdobaDesechos minerales de baja radiaciónCórdoba CapitalMonitoreado por CNEA, plan de remediación en evaluación.
Mina de Uranio Los GigantesUranio y otros minerales radiactivosSierras GrandesInactiva desde 1990, plan de remediación demorado.
Depósito SenasaDDT (agroquímico)Alta Córdoba, Córdoba CapitalEl material fue trasladado, pero el predio original sigue contaminado y sin remediar.
Fundiciones de PlomoPlomo y otros metales pesadosBouwer y General CabreraClausuradas, pero los predios continúan contaminados sin remediación.
Enterramiento Potrero del EstadoResiduos Sólidos Urbanos (RSU)BouwerCerrado en 2010. En proceso de cobertura final, pero con una remediación integral exigida por la justicia aún pendiente.

Residuos Urbanos: El Desafío de los 400 Basurales

El mayor problema en volumen son, sin duda, los residuos sólidos urbanos (RSU). La estrategia provincial se basa en la creación de acuerdos socioambientales (ASA) para regionalizar el tratamiento de la basura y permitir el cierre de los vertederos a cielo abierto. Según cifras oficiales, ya se han clausurado 105 de estos basurales. El objetivo es ordenar toda la cadena, desde la clasificación en origen hasta la disposición final en vertederos controlados, promoviendo el reciclaje y la educación ambiental. Sin embargo, el ritmo es lento y la cultura del descarte sigue generando problemas, como los cerca de 100 microbasurales que aparecen y reaparecen en la ciudad de Córdoba.

Un caso emblemático es el del enterramiento sanitario de Potrero del Estado, ubicado en Bouwer. Durante casi 30 años, este predio de 220 hectáreas recibió más de 10 millones de toneladas de basura de la capital y localidades cercanas. Aunque fue cerrado en 2010, su clausura definitiva y remediación siguen siendo un tema de debate. La Municipalidad de Córdoba trabaja en cubrir la última fosa activa, con la intención de instalar una cobertura vegetal. No obstante, la justicia, a raíz de un amparo de vecinos y organizaciones ambientalistas, ha exigido una remediación completa del daño ambiental generado durante décadas de operación. El futuro del predio es incierto, con proyectos que van desde la generación de energía solar hasta la simple devolución de la tierra al gobierno provincial, mientras bajo la superficie, una montaña de basura continúa su lento proceso de descomposición.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuántos basurales a cielo abierto hay exactamente en Córdoba?

Según datos oficiales de la Secretaría de Ambiente de la Provincia, existen más de 400 basurales a cielo abierto distribuidos en todo el territorio cordobés. Se han cerrado más de 100 en los últimos años, pero la gran mayoría sigue siendo un pasivo ambiental pendiente.

¿Qué es un pasivo ambiental?

Es un sitio contaminado como resultado de actividades humanas pasadas o presentes que constituye un riesgo para la salud de las personas y para el medio ambiente. Incluye desde basurales y minas abandonadas hasta fábricas que dejaron residuos tóxicos en el suelo.

¿Qué riesgos para la salud existen en estas zonas contaminadas?

Los riesgos son variados y dependen del tipo de contaminante. En las zonas con fundiciones de plomo, el principal riesgo es el envenenamiento por plomo, que causa daños neurológicos graves. Cerca de depósitos de agroquímicos como el DDT, los riesgos incluyen alteraciones hormonales y cáncer. En los basurales, la contaminación de napas de agua y la proliferación de vectores de enfermedades son una amenaza constante.

¿Se está haciendo algo para solucionar el problema?

Sí, existen iniciativas en marcha, pero avanzan con lentitud. El gobierno provincial está implementando un plan para cerrar progresivamente los basurales a cielo abierto. Sin embargo, la remediación de los sitios más complejos, como los contaminados con material radiactivo o metales pesados, sigue estancada en trámites burocráticos y disputas legales.

En conclusión, la situación ambiental de Córdoba es crítica. La existencia de cientos de basurales y focos de contaminación tóxica no es solo una estadística, sino una amenaza real y presente. La remediación no puede seguir siendo una promesa lejana. Requiere de una acción política decidida, una inversión económica seria y, sobre todo, el cumplimiento efectivo de la legislación vigente para sanar las heridas del territorio y garantizar un futuro saludable para todos los cordobeses.

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