27/09/2014
El aroma de una carne asándose en la parrilla, el sabor característico de un pescado ahumado o incluso el simple acto de vivir en una ciudad con tráfico denso tienen algo en común, un elemento invisible y potencialmente peligroso: los Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos, más conocidos como HAPs. Estos compuestos químicos son un subproducto de nuestra vida moderna e industrial, formándose en casi cualquier proceso de combustión incompleta. Aunque su presencia es ubicua, la conciencia sobre sus riesgos no lo es tanto. De hecho, ya en 2007, un estudio de Barra et al. evidenciaba la poca atención prestada a la contaminación por HAPs en países en desarrollo, como los de Sudamérica, a pesar de que sus fuentes de emisión podían ser incluso mayores que en naciones más industrializadas. Este artículo profundiza en la naturaleza de los HAPs, cómo contaminan nuestros alimentos y qué significa esto para nuestra salud.

- ¿Qué Son Exactamente los HAPs? El Origen del Problema
- De la Atmósfera al Plato: ¿Cómo Llegan los HAPs a Nuestra Comida?
- El Impacto en la Salud: Un Riesgo que No Debemos Ignorar
- Midiendo el Riesgo: ¿Cuánta Exposición es Demasiada?
- Tabla Comparativa: Fuentes, Alimentos y Riesgos de los HAPs
- Marco Legal y Medidas de Protección al Consumidor
- Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre los HAPs
¿Qué Son Exactamente los HAPs? El Origen del Problema
Los Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (HAPs) no son una única sustancia, sino una gran familia de más de 100 compuestos químicos orgánicos. Su estructura se basa en anillos de benceno fusionados, y se originan siempre que la materia orgánica se quema de forma incompleta. Pensemos en el humo negro que sale de un tubo de escape, la chimenea de una fábrica, un incendio forestal o el carbón de una barbacoa que no arde limpiamente. Todas estas son fábricas de HAPs.
Las fuentes principales se pueden clasificar en:
- Fuentes Naturales: Incendios forestales y erupciones volcánicas.
- Fuentes Antropogénicas (humanas): Son las más significativas y preocupantes. Incluyen la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gasolina), la producción industrial (acerías, plantas de aluminio), la incineración de residuos, el humo del tabaco y, de manera muy directa para nuestra alimentación, las prácticas culinarias como asar a la parrilla, ahumar o tostar alimentos a altas temperaturas.
Generalmente, los HAPs no se encuentran de forma aislada, sino como mezclas complejas cuya composición varía según la fuente de origen. Esta omnipresencia los convierte en un contaminante ambiental persistente y de difícil control.
De la Atmósfera al Plato: ¿Cómo Llegan los HAPs a Nuestra Comida?
La contaminación de los alimentos por HAPs sigue principalmente dos rutas. Comprenderlas es clave para entender cómo podemos estar expuestos sin siquiera saberlo.
1. Contaminación Medioambiental Indirecta
Las partículas de HAPs liberadas a la atmósfera por la industria, el tráfico o los incendios no desaparecen. Viajan con el viento y se depositan sobre el suelo y las masas de agua. A partir de ahí, contaminan los cultivos al depositarse sobre las hojas y frutos (como cereales y hortalizas) o son absorbidos por las raíces desde un suelo contaminado. De igual manera, en el medio acuático, contaminan a los peces y mariscos que filtran el agua o consumen organismos más pequeños. Este proceso hace que los HAPs se bioacumulen en la cadena alimentaria.
2. Contaminación Directa Durante el Procesamiento y Cocinado
Esta es la vía más directa y, en muchos casos, la que más contribuye a la ingesta de HAPs. Ocurre cuando los alimentos se exponen directamente al humo durante procesos como:
- Ahumado: Práctica tradicional para conservar y dar sabor a carnes y pescados. El humo generado por la madera contiene altos niveles de HAPs que se depositan directamente sobre la superficie del alimento.
- Secado: Algunos métodos de secado industrial utilizan aire caliente que puede estar contaminado con productos de la combustión.
- Parrilla o Barbacoa: Cuando la grasa de la carne gotea sobre las brasas calientes, se quema y genera un humo cargado de HAPs que asciende y se adhiere a la carne. Además, las partes carbonizadas o “quemadas” del alimento son extremadamente ricas en estos compuestos.
- Tostado y Fritura a Altas Temperaturas: Procesos como el tostado del café o la fritura de patatas pueden generar HAPs si las temperaturas son excesivamente altas o el aceite se reutiliza en exceso.
El Impacto en la Salud: Un Riesgo que No Debemos Ignorar
La exposición a los HAPs puede tener efectos adversos en la salud, tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo y por contacto directo o inhalación, pueden causar irritación en la piel y los ojos, así como problemas respiratorios. Sin embargo, la principal preocupación radica en la ingestión crónica a través de la dieta.
A largo plazo, la ingesta continuada de HAPs puede afectar el sistema inmunitario (disminuyendo los leucocitos) y la coagulación de la sangre (reduciendo las plaquetas). Pero el riesgo más grave asociado a varios de estos compuestos es su potencial carcinogénico. Algunos HAPs han demostrado causar cáncer en animales de laboratorio, y hay suficiente evidencia para clasificarlos como un riesgo para los humanos. El más estudiado y conocido es el benzopireno, que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) ha clasificado en el Grupo 1, es decir, como “carcinógeno para los humanos”.
Midiendo el Riesgo: ¿Cuánta Exposición es Demasiada?
Para la mayoría de las sustancias tóxicas, las autoridades sanitarias establecen una Ingesta Diaria Tolerable (IDT), que es la cantidad que se puede consumir a diario durante toda la vida sin riesgo apreciable. Sin embargo, para los compuestos que son genotóxicos (dañan el ADN) y carcinógenos, como muchos HAPs, no se puede establecer un umbral seguro. Cualquier cantidad, por pequeña que sea, teóricamente conlleva un riesgo.

Por ello, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) utiliza un enfoque diferente: el Margen de Exposición (MOE). Este indicador compara la dosis a la que se observa un efecto adverso en animales con la exposición estimada en humanos. Un MOE de 10.000 o superior se considera de baja preocupación para la salud pública. Las conclusiones de la EFSA son claras:
- Consumidores medios: Aquellos con una exposición ocasional a alimentos con HAPs generalmente tienen un MOE superior a 10.000, lo que indica un bajo nivel de preocupación.
- Consumidores altos: Personas que consumen con mucha frecuencia alimentos ricos en HAPs (por ejemplo, grandes cantidades de productos ahumados o carnes muy hechas a la parrilla) pueden tener un MOE inferior a 10.000, lo que supone una posible preocupación para la salud que no puede descartarse.
Tabla Comparativa: Fuentes, Alimentos y Riesgos de los HAPs
| Fuente de Contaminación | Alimentos Comúnmente Afectados | Principales Riesgos para la Salud |
|---|---|---|
| Contaminación Ambiental | Cereales y derivados, verduras de hoja, aceites vegetales. | Exposición crónica de bajo nivel. Contribuye a la carga corporal total. |
| Procesos de Ahumado | Pescado ahumado (salmón, arenque), carnes y embutidos ahumados. | Alta concentración en la superficie del alimento. Riesgo elevado para altos consumidores. |
| Cocinado a la Parrilla/Barbacoa | Carnes rojas, pollo con piel, embutidos (chorizos, salchichas), alimentos ricos en grasa. | Riesgo dependiente de la frecuencia y el método de cocción (partes quemadas). |
| Humo del Tabaco | No es un alimento, pero es una fuente de exposición directa muy significativa para fumadores. | Riesgo carcinogénico muy elevado (cáncer de pulmón, boca, etc.). |
Marco Legal y Medidas de Protección al Consumidor
Ante esta amenaza, las autoridades han establecido medidas para proteger a la población. La legislación europea, a través del Reglamento (UE) 2023/915, fija límites máximos para la suma de varios HAPs y para el benzopireno de forma individual en una amplia gama de productos alimenticios. Los alimentos que superan estos límites no pueden comercializarse. Las autoridades nacionales realizan controles oficiales para asegurar su cumplimiento, retirando del mercado los productos no conformes.
Además, existe un “Código de prácticas” internacional que ofrece recomendaciones a la industria para minimizar la formación de HAPs durante los procesos de ahumado y secado, promoviendo el uso de tecnologías más limpias y un mejor control de la combustión. Curiosamente, la legislación contempla excepciones para ciertos productos cárnicos y pesqueros ahumados de forma tradicional, cuya modificación alteraría sus características organolépticas. En estos casos, se exige un monitoreo continuo y la obligación de informar a los consumidores.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre los HAPs
¿Puedo eliminar los HAPs de los alimentos al lavarlos?
Lavar los alimentos puede eliminar parte de la contaminación superficial depositada por el aire, pero no eliminará los HAPs que ya han sido absorbidos por el alimento o que se han formado durante el cocinado. En alimentos ahumados o a la parrilla, los HAPs están integrados en el producto y no se pueden lavar.
¿Es seguro comer alimentos a la parrilla? ¿Cómo puedo reducir el riesgo?
No es necesario eliminar por completo las barbacoas, pero sí se puede reducir significativamente el riesgo. Algunos consejos prácticos son: evitar que la llama toque directamente el alimento, cocinar a temperaturas más moderadas, utilizar carnes más magras para que gotee menos grasa, marinar la carne (algunos estudios sugieren que las marinadas pueden reducir la formación de HAPs) y, lo más importante, evitar comer las partes carbonizadas o quemadas.
¿Los alimentos son la única fuente de exposición a los HAPs?
No. La inhalación de aire contaminado en zonas urbanas o industriales y, sobre todo, el humo del tabaco (tanto para fumadores activos como pasivos) son vías de exposición muy importantes.
¿La contaminación por HAPs es igual en todo el mundo?
No. Como señalaron Barra et al., la atención y el control pueden ser menores en países en desarrollo, donde las fuentes de combustión (industria menos regulada, quema de biomasa para cocinar o calefacción) pueden ser más prevalentes, llevando a una mayor exposición tanto ambiental como dietética para su población.
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