02/12/2020
A primera vista, el paisaje que rodea al Ejido La Sierrita, en Durango, podría engañar a cualquiera. Vastas alfombras de alfalfa verde se extienden hasta donde alcanza la vista, creando la ilusión de un oasis próspero en medio del desierto. Un arroyo de aguas aparentemente cristalinas serpentea bajo las vías del tren, prometiendo vida y fertilidad. Sin embargo, esta imagen idílica esconde una terrible verdad: este paraíso está envenenado. Las aguas que riegan estos campos y sacian la sed de la tierra no son puras. Son el desecho tóxico de la mina La Platosa, un cóctel letal de arsénico, plomo y zinc que se ha infiltrado silenciosamente en la tierra, en los animales y, potencialmente, en la cadena alimenticia de toda una región.

La responsable de este desastre ecológico es la minera canadiense Excellon Resources Inc., operadora de La Platosa, el tercer yacimiento de plata más importante de México. Durante más de una década, la empresa ha extraído no solo metales preciosos del subsuelo, sino también enormes cantidades de agua subterránea. Lejos de tratarla o gestionarla de forma segura, ha encontrado en ella un nuevo negocio: venderla a agricultores locales que, a su vez, la utilizan para regar miles de hectáreas de forraje destinadas a alimentar al ganado de la cuenca lechera más importante del país. Este es el relato de una comunidad abandonada, una tierra sacrificada y una industria que parece operar con total impunidad.
Un Paraíso Envenenado en el Ejido La Sierrita
Lo que parece un vergel es en realidad una trampa mortal. El agua que fluye por los canales de riego proviene directamente del bombeo de la mina. Para poder acceder a los yacimientos de plata, la empresa debe drenar el agua subterránea que inunda las cavernas. Esta agua, al entrar en contacto con los minerales del subsuelo, se carga de metales pesados. El resultado es un caudal constante de líquido contaminado que, en lugar de ser contenido y tratado, es liberado al medio ambiente.
César Pulido Barrón, ejidatario y presidente del Consejo de Vigilancia de La Sierrita, lo denuncia con impotencia desde lo alto del bordo del ferrocarril: “Esa tierra ya no sirve, porque ya tiene más de 10 años que se riega con esa agua. Trae muchos metales, minerales, mucho arsénico, mucha sal, mucho plomo, zinc. No está tratada. Es agua contaminada y está contaminando las tierras, los pastos, la alfalfa, el maíz, la avena, el trigo, todo se está contaminando aquí”.
El daño es visible y palpable. La flora nativa, como los mezquites y los pastizales que antes eran abundantes, ahora se muestra amarillenta y muerta. El suelo se ha salinizado, volviéndose estéril. Los animales silvestres, como venados y jabalíes, han desaparecido o han muerto tras beber de estas aguas. Los propios animales de los ejidatarios, sus vacas y cabras, han perecido, y quienes han examinado sus cuerpos relatan historias escalofriantes de carnes ennegrecidas y quemadas por dentro.
La Cadena Tóxica: De la Mina a la Mesa
El aspecto más alarmante de esta crisis es cómo la contaminación se ha integrado en el sistema de producción de alimentos. La empresa minera Excellon vende esta agua contaminada a unos trece productores agrícolas de la región. Estos agricultores, muchos de ellos socios de gigantes de la industria láctea como Lala, Chilchota y Alpura, la utilizan para regar los cultivos de forraje (alfalfa, sorgo, maíz) que alimentan a miles de vacas lecheras.
El peligro radica en un proceso conocido como bioacumulación. El Dr. Cirilo Vázquez Vázquez, director de la Facultad de Agricultura y Zootecnia de la UJED, lo explica claramente: “Si regamos con agua contaminada con arsénico o el suelo está contaminado con arsénico, la planta extrae este metaloide y pasa a la cadena alimenticia, es acumulativo, no lo podemos degradar. Del agua pasa al suelo, del suelo a la planta, de la planta al animal y luego nos comemos la carne o la leche, ahí va la concentración de arsénico”.
Para corroborar las denuncias, se realizó un análisis de una muestra de agua en el prestigioso laboratorio del Cinvestav. Los resultados son contundentes y no dejan lugar a dudas.
Comparativa de Niveles de Arsénico
| Componente | Concentración en Agua de La Platosa (µg/L) | Límite Permitido por la Norma Mexicana (µg/L) |
|---|---|---|
| Arsénico | 0.468 | 0.025 |
El agua de La Platosa contiene casi 19 veces más arsénico del permitido por la normativa nacional para el consumo humano. Aunque esta agua se usa para riego, estudios previos en la región han demostrado que el arsénico es absorbido por las plantas y se transfiere a quienes las consumen, ya sean animales o personas, con graves riesgos para la salud, incluyendo el desarrollo de cáncer.
Una Lucha Desigual y un Silencio Cómplice
Mientras la tierra muere y la salud de la población está en riesgo, los ejidatarios de La Sierrita libran una batalla legal y social desde 2012. Denuncian no solo la contaminación, sino también el incumplimiento del contrato de arrendamiento por parte de la minera, que lleva años sin pagar la renta de las 1,100 hectáreas que ocupa. La comunidad, diezmada por la falta de oportunidades y la degradación de su entorno, se siente abandonada.

“Nosotros ya al último lo que queremos es que ellos se larguen, aunque no nos paguen, pero que se larguen ya de aquí”, expresa con hartazgo César Pulido Barrón. La comunidad ha visto cómo sus norias se secaban, sus talleres de carpintería y costura quedaban parados y sus jóvenes emigraban en busca de un futuro que en su propia tierra les ha sido arrebatado.
La respuesta de las autoridades ha sido, en el mejor de los casos, tibia y evasiva. La SEMARNAT delegación Durango afirma conocer el problema solo por la prensa. La PROFEPA, aunque ha sancionado a la minera por irregularidades en el manejo de residuos peligrosos, se declara incompetente en el tema del agua, derivando la responsabilidad a la CONAGUA. Y la CONAGUA, la entidad directamente responsable de vigilar el uso del agua, ha guardado un silencio absoluto. Este vacío institucional crea un manto de impunidad que permite que el desastre continúe día tras día.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es el principal responsable de la contaminación en La Platosa?
Según las denuncias de los ejidatarios y la evidencia presentada, la principal responsable es la empresa minera canadiense Excellon Resources Inc., que extrae el agua contaminada con metales pesados y la vierte y vende sin un tratamiento adecuado.
¿Qué contaminantes peligrosos se encontraron en el agua?
El agua contiene altos niveles de metales pesados. Un análisis de laboratorio confirmó una concentración de arsénico de 0.468 microgramos por litro, casi 19 veces por encima del límite permitido por la norma oficial mexicana. También se menciona la presencia de plomo y zinc.
¿Cómo afecta esta contaminación a la salud humana?
El arsénico es un elemento altamente tóxico y cancerígeno. Al entrar en la cadena alimenticia a través del riego de forrajes que consumen las vacas, puede acumularse en la carne y la leche. El consumo prolongado de alimentos contaminados con arsénico está asociado a un mayor riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer y otros graves problemas de salud.
¿Qué han hecho las autoridades ambientales al respecto?
La respuesta ha sido insuficiente. SEMARNAT y PROFEPA han indicado que el problema del agua es competencia directa de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Sin embargo, CONAGUA no ha emitido una postura oficial ni ha tomado acciones contundentes para detener esta práctica, a pesar de las reiteradas denuncias.
¿Es seguro consumir productos lácteos de la región lagunera?
El artículo plantea una seria preocupación. Si bien no presenta un análisis directo de los productos finales (leche, queso), sí demuestra que el agua con la que se riega el alimento del ganado lechero está severamente contaminada. Expertos advierten que el arsénico se transfiere a través de la cadena alimenticia, lo que representa un riesgo potencial para los consumidores.
Un Futuro Incierto para La Sierrita
El caso de La Platosa es un reflejo oscuro de un modelo de desarrollo que prioriza la ganancia económica por encima de la salud ambiental y humana. Mientras una empresa extranjera extrae riqueza del subsuelo mexicano, deja tras de sí un legado de tierra estéril, agua envenenada y una comunidad fracturada. La lucha de los ejidatarios de La Sierrita no es solo por su tierra; es una lucha por el derecho a un medio ambiente sano, por la justicia y por la dignidad. Su resistencia es un llamado de atención urgente sobre los vacíos legales y la falta de supervisión que permiten que estos crímenes ecológicos ocurran a plena luz del día, con consecuencias que podrían perdurar por generaciones.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Platosa: El veneno que alimenta al ganado puedes visitar la categoría Contaminación.
