26/07/2006
En el barrio Las Mercedes de Virrey del Pino, partido de La Matanza, el aire no es puro. Un polvo fino, casi imperceptible, se deposita día a día sobre los techos, los patios, los pulmones de sus habitantes. No es polvo común; es el residuo de una producción industrial que, durante más de una década, ha sido sinónimo de enfermedad y muerte. En el centro de esta tragedia ambiental se encuentra la planta de la multinacional Parex Klaukol, acusada de contaminar sistemáticamente el entorno con sílice, un compuesto químico de consecuencias devastadoras para la salud humana. Lo que comenzó como una sospecha entre vecinos se ha convertido en una certeza científica, desatando una batalla legal y social por el derecho fundamental a vivir en un ambiente sano.

La historia de esta lucha es larga y dolorosa. Durante años, los residentes han visto a sus familiares y amigos enfermar, han enterrado a más de cien personas y han clamado por ayuda a autoridades que parecían sordas a sus reclamos. Ahora, un informe contundente del Centro de Investigación del Medioambiente (CIM) pone en blanco y negro la pesadilla que viven, confirmando que el polvo que respiran en sus casas es, efectivamente, el mismo que emana de las chimeneas de Klaukol. Este artículo profundiza en el caso, desentrañando la evidencia, los riesgos del sílice y la alarmante inacción estatal que perpetúa el sufrimiento.
Una Lucha de Más de una Década
Las denuncias no son nuevas. Desde hace más de 13 años, los vecinos del barrio Las Mercedes y zonas aledañas vienen advirtiendo sobre el impacto visible de la fábrica. Relatan cómo un polvillo blanco cubre todo, cómo la limpieza de sus hogares es una tarea inútil y, lo más grave, cómo las enfermedades respiratorias y los diagnósticos de cáncer se han vuelto una trágica normalidad. La comunidad se organizó, presentó denuncias, cortó rutas y buscó visibilidad en los medios, pero sus voces a menudo se perdían en un laberinto de burocracia e indiferencia.
El saldo humano es desolador. Aunque las cifras oficiales son difíciles de consolidar, las asambleas vecinales hablan de más de 100 personas fallecidas por patologías directamente asociadas a la contaminación del aire. Familias enteras han sido diezmadas. La sensación de abandono ha sido una constante, ya que, hasta hace poco, carecían de una prueba científica oficial que vinculara de manera irrefutable sus padecimientos con la actividad de la planta. Vivían con el enemigo en el aire, pero sin el papel que lo certificara para exigir justicia.
La Evidencia Científica: El Informe que lo Cambió Todo
El punto de inflexión llegó cuando la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), uno de los organismos responsables del control, convocó al Centro de Investigación del Medioambiente (CIM), dirigido por el Dr. Andrés Porta, para que realizara un estudio exhaustivo. El objetivo era claro: determinar la fuente del material particulado que afectaba a la zona.

El equipo del Dr. Porta se centró en el análisis del material sedimentable, es decir, las partículas más pesadas que emite la fábrica y que, por su peso, tienden a caer y depositarse en las áreas cercanas. Los resultados fueron contundentes. “Lo que encontramos como importante es el sedimentable. La parte más importante es de Klaukol, porque tiene la misma composición química”, afirmó Porta. El estudio comparó las muestras tomadas dentro de la fábrica, en los caminos circundantes y en los patios de las casas de los vecinos, encontrando una correspondencia química inequívoca.
El proceso de investigación no fue sencillo. El Dr. Porta relató las dificultades que encontraron para realizar las mediciones, denunciando una posible falta de colaboración por parte de la empresa. “Cuando combinábamos un día para ir a muestrear los hornos no andaban, no arrancaban. Y pudimos hacerlo porque estaba la gente de ACUMAR con nosotros exigiendo que lo hagan”. Esta resistencia sugiere un conocimiento previo por parte de la empresa sobre la irregularidad de sus emisiones.
¿Qué es el Sílice y Por Qué es Tan Peligroso?
El principal componente hallado en el polvo tóxico es el sílice, una mezcla de arena con vidrio molido. La exposición prolongada al polvo de sílice cristalina respirable es extremadamente peligrosa y está asociada a una serie de enfermedades graves, algunas de ellas mortales.
- Silicosis: Es una enfermedad pulmonar incurable y progresiva que causa fibrosis o cicatrización del tejido pulmonar, lo que reduce la capacidad para respirar.
- Cáncer de Pulmón: La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), parte de la OMS, clasifica al sílice cristalino como un carcinógeno humano del Grupo 1.
- Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): La exposición crónica puede contribuir al desarrollo de bronquitis crónica y enfisema.
- Enfermedades Renales: Existe evidencia que vincula la exposición al sílice con un mayor riesgo de enfermedades renales crónicas.
El informe del CIM no solo identificó la presencia de sílice, sino que también confirmó que Klaukol contamina por encima de los valores permitidos tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como por la propia legislación de la Provincia de Buenos Aires. Esta violación sistemática de la normativa ambiental es la causa directa del perjuicio a la salud de cientos de familias.
Tabla Comparativa de Emisiones
Aunque los valores exactos del informe no han sido masivamente difundidos, la conclusión de los expertos es clara y se puede representar de la siguiente manera para entender la magnitud del problema.

| Parámetro | Límite Legal Permitido | Nivel Detectado en Emisiones de Klaukol |
|---|---|---|
| Material Particulado Sedimentable (con sílice) | Establecido por la normativa provincial y recomendaciones de la OMS | Significativamente por encima del límite |
| Composición Química | Regulada para no contener altas concentraciones de agentes tóxicos | Alta presencia de sílice, coincidente con el polvo hallado en los hogares |
La Ausencia del Estado: Un Patrón de Impunidad
Uno de los aspectos más indignantes del caso Klaukol es el rol de los organismos que deberían proteger a los ciudadanos. Tanto ACUMAR como el Ministerio de Ambiente de la provincia (anteriormente OPDS) han estado en el centro de las críticas por su inacción durante años. El Dr. Porta fue lapidario en su diagnóstico: “Hay una ausencia del Estado en controlar. No se está cumpliendo ningún tipo de reglamentación ahí”.
Esta falta de control efectivo crea un manto de impunidad que permite a las grandes corporaciones operar por fuera de la ley, priorizando sus ganancias por sobre la vida de las personas. “Se ve clarito que este material arenoso está presente en todos lados: en la fábrica, en los caminos, en los vecinos, está claro que había evidencias. Creo que se podría haber tomado alguna medida antes”, añadió el titular del CIM, subrayando que la evidencia era visible mucho antes de su estudio.
Con el informe en mano, los vecinos, a través de sus abogados, presentaron una medida cautelar en la UFI N°6 de San Justo exigiendo el cierre inmediato de la planta hasta que se adecúe a la normativa. Sin embargo, en un movimiento judicial calificado como “inédito”, la fiscalía remitió la causa al Juzgado de Garantías N°4 sin acompañar el pedido, un gesto que dilata aún más una solución urgente. Para el Dr. Porta, esta situación no es sorprendente: “No me asombra esta impunidad donde no se cumple y no pasa nada. Tiene que haber un mediador, que es el Estado, que nos proteja a todos”.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso Klaukol
- ¿Qué empresa está contaminando en Virrey del Pino?
- La empresa señalada es la multinacional Parex Klaukol, que tiene una planta de producción en la zona.
- ¿Cuál es el principal contaminante que emite?
- El principal contaminante identificado es el sílice, un compuesto presente en el material particulado que emana de la fábrica. Es una sustancia peligrosa que puede causar cáncer y enfermedades respiratorias graves.
- ¿Qué consecuencias ha tenido esta contaminación para los vecinos?
- Los vecinos denuncian más de 100 fallecimientos en la última década por enfermedades compatibles con la exposición al sílice, además de una alta prevalencia de problemas respiratorios crónicos en la comunidad.
- ¿Se ha comprobado científicamente esta contaminación?
- Sí. Un informe oficial del Centro de Investigación del Medioambiente (CIM) confirmó que el polvo tóxico presente en los hogares de los vecinos tiene la misma composición química que el material que emite la fábrica de Klaukol.
- ¿Qué han hecho las autoridades al respecto?
- Se critica una grave falta de control y acción efectiva por parte de organismos como ACUMAR y el Ministerio de Ambiente provincial. La justicia, por su parte, ha demorado en dar una respuesta al pedido de cierre cautelar de la planta.
El caso de Klaukol en Virrey del Pino es un crudo recordatorio de que la contaminación industrial no es una estadística abstracta, sino una realidad que destruye vidas, familias y comunidades. Es el reflejo de un modelo de desarrollo que a menudo ignora los costos ambientales y humanos en su búsqueda de rentabilidad. La lucha de los vecinos de Las Mercedes es la lucha de todos por un futuro donde la producción no sea sinónimo de enfermedad y donde el Estado cumpla su rol indelegable de proteger el bien más preciado: la vida y un medio ambiente sano.
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