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Comodoro 2017: Crónica de una catástrofe anunciada

21/07/2014

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Marzo de 2017 quedó grabado a fuego en la memoria de cada habitante de Comodoro Rivadavia. Lo que comenzó como un pronóstico de lluvias intensas se transformó en una catástrofe natural sin precedentes que duró 11 días, sumergiendo a la ciudad en un caos de agua, lodo y desesperación. Calles convertidas en ríos embravecidos, barrios enteros aislados y una infraestructura que colapsó por completo, revelando la fragilidad de una comunidad ante la fuerza de la naturaleza. Este evento no fue solo un desastre meteorológico; fue un verdadero shock que expuso la falta de preparación y planificación en materia de mitigación de riesgos y dejó cicatrices que, aún hoy, son visibles en el paisaje y en el alma de la ciudad.

¿Qué pasó en Comodoro?
Colapsaron los servicios públicos, vehículos y caminos quedaron destrozados y se perdieron unas 3 mil viviendas. Una víctima fatal y la estimación de unas 8.000 personas evacuadas fue el saldo contabilizado. En “Expedientes Comodoro” recordamos los momentos más angustiantes de aquellos días en que la ciudad quedó enterrada bajo agua y lodo.
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La Furia del Agua: Cronología de un Desastre Inminente

El temporal llegó antes de lo previsto, el 29 de marzo, y desató su furia con una intensidad inusitada. Según los datos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional, ese primer día cayeron 55 mm de lluvia, pero fue solo el preludio. Al día siguiente, la ciudad recibió unos asombrosos 232.4 mm, sumando un total de 287.4 mm en apenas 48 horas. Para una región semiárida, acostumbrada más al viento que a la lluvia, esta cantidad de agua fue simplemente devastadora.

La situación, ya crítica, empeoró drásticamente una semana después. Entre el 6 y el 7 de abril, una nueva tormenta añadió 91.7 mm de lluvia sobre un suelo ya saturado e incapaz de absorber una gota más. Victor Bonzano, vecino del barrio Juan XXIII, uno de los más castigados, recuerda la doble embestida: “En la primer lluvia el mayor inconveniente fue desde la Avenida Patricios hacia abajo... algunos no habían terminado de poder sacar todo el barro que le había entrado y cuando llueve el 6 de abril termina por desbordar el canal de la avenida Roca y ahí tapa de la Roca hacia abajo. Hay gente que lo vivió dos veces en una semana”. El agua no solo inundaba, arrastraba lodo, escombros y la vida de las personas.

Tabla Comparativa de Precipitaciones del Temporal 2017

FechaPrecipitación (en 48 hs)Impacto Principal
29 y 30 de marzo287.4 mmPrimera ola de inundaciones, saturación del suelo, colapso inicial de servicios.
6 y 7 de abril91.7 mmSegunda ola sobre zonas ya devastadas, desborde de canales, evacuaciones masivas.

El Rostro Humano de la Tragedia

Detrás de las cifras y los datos técnicos, la verdadera dimensión del desastre se mide en historias personales de pérdida y angustia. La de María Elena Martín, también vecina de Juan XXIII, es una de ellas. Su relato es escalofriante: “Esa noche a las 2, 3 de la mañana yo no podía dormir, estaba en la ventana de mi casa mirando como entraba el agua a raudales... empezó a entrar junto con barro y quedaba ahí. Entraba por las cloacas, y bueno, nos inundamos”. La imagen de ella y su esposo observando impotentes cómo el temporal se llevaba sus pertenencias se volvió un símbolo del dolor colectivo. La evacuación fue inevitable y traumática: “Vino un grupo de Defensa Civil y nos instó a salir ‘ya, ya, ya’... salimos shockeados, con los nenes, con nuestras bolsitas, caminando hasta el Gimnasio Nº2”.

Pero la tragedia tuvo un rostro fatal. Luis Remolcoy, un trabajador petrolero de 44 años, se convirtió en la única víctima mortal del temporal. En un acto de pura generosidad, la madrugada del 7 de abril recorría la avenida 10 de Noviembre en su camioneta, repartiendo agua a los damnificados. En medio del diluvio, la calle se había convertido en un torrente. Al bajar de su vehículo, el terreno cedió y fue arrastrado por la corriente. Su cuerpo fue encontrado horas más tarde, atrapado entre raíces, a 500 metros de donde desapareció. Su padre, con un dolor que el tiempo no borra, lamenta: “A mí lo que me duele es que nunca se habló de esto”. La familia construyó una pequeña ermita en el lugar para recordarlo, un monumento silencioso a la solidaridad en medio del caos.

¿Qué pasó en Comodoro?
Colapsaron los servicios públicos, vehículos y caminos quedaron destrozados y se perdieron unas 3 mil viviendas. Una víctima fatal y la estimación de unas 8.000 personas evacuadas fue el saldo contabilizado. En “Expedientes Comodoro” recordamos los momentos más angustiantes de aquellos días en que la ciudad quedó enterrada bajo agua y lodo.

Una Ciudad Superada: La Respuesta a la Emergencia

La magnitud del evento superó todas las capacidades locales. Con la ciudad declarada zona de desastre, fue necesaria la intervención del Ejército, con más de 3.000 efectivos, junto a Defensa Civil, Prefectura, Gendarmería, bomberos y cientos de voluntarios anónimos. Por primera vez en la historia, los comodorenses vieron tanquetas y vehículos militares Unimog circulando por sus barrios, no en un desfile, sino en desesperadas operaciones de rescate. Se habilitaron 24 centros de evacuación para albergar a las miles de familias que lo habían perdido todo.

El Coronel Pablo Giordano, a cargo de la operación de rescate, describió la evolución del terreno como una pesadilla logística: “Primero fue agua, luego fue agua mezclada con arena, después la arena empezó a ponerse tipo arena movediza y cuando termina de escurrir el agua quedaban muchos de nuestros vehículos enterrados”. La ciudad no solo estaba inundada, sino atrapada en un mar de lodo que dificultaba cada movimiento y cada intento de ayuda.

Las Cicatrices del Lodo: Reconstrucción y Miedo Latente

Cuando el agua finalmente se retiró, dejó al descubierto una ciudad devastada. La etapa de reconstrucción comenzó, un proceso lento, dificultoso y que, en muchas áreas, aún no ha concluido. A María Elena Martín le llevó dos años reconstruir su hogar. Para muchos, el temporal marcó “un antes y un después”.

Hoy, la comunidad vive con un temor constante ante cada alerta meteorológica. Si bien se han realizado obras, como el ensanchamiento de bocacalles en el canal de la Avenida Roca y la construcción de un reservorio, la percepción de vulnerabilidad persiste. Victor Bonzano es claro al respecto: “Lo del canal de la Roca soportaría quizás una lluvia de 30, 40 mm por hora... Pero no soportaría lo del 2017”. La demanda de los vecinos es unánime: se necesitan obras de fondo, una planificación urbana que contemple la nueva realidad climática y una gestión de riesgos que vaya más allá de la respuesta a la emergencia. La falta de una adecuada mitigación previa fue la gran lección que dejó el temporal, una lección que Comodoro Rivadavia no puede permitirse olvidar.

¿Cuál es el consumo de agua en Comodoro Rivadavia?
Las cuentas de la secretaría de Medio Ambiente de Comodoro Rivadavia arrojan un consumo serían 50 hectómetros cúbicos al año de agua para las ciudades, la industria 0,03 hectómetros cúbicos al año y las chacras de Sarmiento usan para riego 300 hectómetros cúbicos. 19 En 2021 una fuerte sequía golpeó ala región.

Preguntas Frecuentes sobre el Temporal de Comodoro 2017

¿Cuánta lluvia cayó durante el evento principal?

Durante las primeras 48 horas del temporal, entre el 29 y 30 de marzo de 2017, cayeron 287.4 milímetros de lluvia. La situación se agravó con una segunda tormenta que añadió otros 91.7 mm entre el 6 y 7 de abril.

¿Cuáles fueron los barrios más afectados?

Aunque el impacto fue generalizado, algunos de los barrios más castigados fueron Juan XXIII, Laprida, Km 8, Km 3, Saavedra, Médanos, Tres Pinos, Moure, Pueyrredón y el puerto de Caleta Córdova.

¿Hubo víctimas fatales?

Sí, lamentablemente hubo una víctima fatal. Luis Remolcoy, de 44 años, quien falleció arrastrado por la corriente mientras repartía agua de forma voluntaria a los vecinos afectados en la zona de Tres Pinos.

¿Qué lecciones dejó la catástrofe?

La principal lección fue la urgente necesidad de invertir en infraestructura de mitigación de riesgos, como sistemas de drenaje adecuados, canalizaciones y reservorios. También evidenció la importancia de la planificación urbana resiliente al cambio climático y la increíble fuerza de la solidaridad comunitaria en momentos de crisis.

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