02/03/2021
La Patagonia, con su inmensidad barrida por el viento y su belleza agreste, es un ecosistema de una fragilidad sorprendente. Bajo sus cielos infinitos se libra una batalla silenciosa pero constante contra la desertificación, un proceso que degrada la tierra, reduce su productividad y amenaza el sustento de sus comunidades. Durante décadas, el debate sobre las causas ha señalado a la ganadería ovina como la principal responsable. Sin embargo, una investigación reciente, liderada por el ingeniero y doctor en agronomía Gonzalo Irisarri, desentraña las múltiples capas de este problema y revela un actor mucho más poderoso en este drama ecológico: el clima.

- Un Problema con Múltiples Capas: La Desertificación Patagónica
- El Clima, el Gigante Invisible
- La Huella Humana: Un Impacto Real pero Secundario
- Tres Patrones de un Mismo Proceso
- ¿Qué se puede hacer? Hacia una Ganadería Sostenible
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Cuál es el principal causante de la desertificación en la Patagonia?
- ¿El pastoreo de ovejas no es un problema entonces?
- ¿Cómo afecta el fenómeno de La Niña a la Patagonia?
- ¿Existen soluciones para frenar la degradación del suelo?
- ¿Por qué se dice que la desertificación es un problema global y no solo local?
Un Problema con Múltiples Capas: La Desertificación Patagónica
Lejos de ser un fenómeno simple con una única causa, la desertificación en la Patagonia extraandina es lo que el Dr. Irisarri describe como un "mil hojas", un problema con múltiples capas superpuestas. La definición formal de desertificación, acuñada por las Naciones Unidas en 1994, habla de la pérdida de productividad en zonas áridas, pero no especifica a los responsables, dejando la puerta abierta a intensos debates. Este nuevo estudio, publicado en la prestigiosa revista Global Change Biology, se sumerge en 30 años de datos para separar y cuantificar el peso de cada uno de estos factores.
La investigación se centró en la estepa, el ecosistema que sustenta la principal actividad económica de la región: la ganadería ovina. El objetivo era claro: determinar qué factores agravan el problema de la degradación del suelo y en qué proporción lo hacen. Los resultados son tan reveladores como cruciales para el futuro de la región, distinguiendo entre la influencia del clima y el impacto de las actividades humanas.
El Clima, el Gigante Invisible
El hallazgo más contundente del estudio es que los factores climáticos son la fuerza dominante que moldea la productividad de la vegetación patagónica. La investigación determinó que la influencia climática es responsable de más del 96% de la variación en la producción de vegetación durante las últimas tres décadas. Esto significa que las grandes fluctuaciones, los años de abundancia de pastos y los de severa escasez, están primordialmente dictados por patrones climáticos a gran escala.
Uno de los descubrimientos más específicos fue la correlación directa entre el fenómeno de La Niña y la salud de la estepa. Cuando este evento climático ocurre a nivel global, se traduce en un aumento de las precipitaciones en la región patagónica, lo que a su vez impulsa una mayor producción de pastos. Esta conexión demuestra cómo eventos que se gestan a miles de kilómetros en el Océano Pacífico tienen un impacto directo y vital en la productividad de un campo en la Patagonia.
Sin embargo, esto nos lleva a una capa más profunda del problema. Si bien el clima es el actor principal, no es un ente completamente natural e inalterado. Las actividades humanas indirectas, a escala global, están modificando estos patrones. La emisión de gases de efecto invernadero y el consecuente cambio climático alteran la frecuencia e intensidad de fenómenos como El Niño y La Niña. Por lo tanto, aunque el ganadero local no controle la lluvia, las acciones colectivas de la humanidad sí están influyendo en el director de esta orquesta climática.
La Huella Humana: Un Impacto Real pero Secundario
El estudio no exime de responsabilidad a las actividades humanas locales, pero sí las pone en su justa perspectiva. El análisis de una superficie de aproximadamente 700.000 kilómetros cuadrados reveló que el 65% de esta área ha sufrido un impacto negativo derivado de la actividad humana, principalmente el pastoreo ovino. Esta es la "mala noticia", una confirmación de que las prácticas de manejo tienen consecuencias visibles en el terreno.
Sin embargo, la "buena noticia", como la califica el Dr. Irisarri, es la magnitud de esa influencia. A pesar de afectar a una vasta superficie, el impacto humano directo representa menos del 4% de la variación total en la producción de vegetación. En otras palabras, si bien el sobrepastoreo puede degradar un área específica, su efecto queda empequeñecido por las grandes olas de sequía o humedad que impone el clima. Esta distinción es fundamental: no se trata de negar el impacto ganadero, sino de entender que es un factor secundario frente a la abrumadora fuerza del clima.
Tabla Comparativa de Factores de Desertificación
| Factor | Tipo de Influencia | Magnitud del Impacto (últimos 30 años) | Ejemplo Concreto |
|---|---|---|---|
| Clima Global | Directa y Dominante | > 96% de la variación de la vegetación | El fenómeno de La Niña aumenta las lluvias y la disponibilidad de pastos. |
| Actividad Humana Directa | Local y Secundaria | < 4% de la variación de la vegetación | El sobrepastoreo ovino continuo en un mismo potrero reduce la cobertura vegetal. |
| Actividad Humana Indirecta | Global y Causal del Cambio Climático | Altera los patrones climáticos a largo plazo | Las emisiones globales de CO2 intensifican las sequías o las lluvias extremas. |
Tres Patrones de un Mismo Proceso
La investigación también identificó que la degradación no es un proceso uniforme en toda la Patagonia. Se detectaron tres grandes patrones de comportamiento en la productividad de la vegetación a lo largo del tiempo:
- Crecimiento y posterior degradación (37% del área): En estas zonas, la productividad de la vegetación aumentó hasta alcanzar un punto de quiebre, principalmente entre la década de 1990 y los 2000, a partir del cual comenzó a decaer.
- Degradación acelerada (27% del área): Aquí, la productividad ya venía en descenso, pero el proceso se aceleró notablemente durante la década del 2000, entrando en una espiral de degradación más rápida.
- Caída y posterior recuperación (15% del área): Este patrón muestra una caída continua en la producción de biomasa hasta un punto, mayormente en la década del 2000, en el que la tendencia se revirtió y la vegetación comenzó a mejorar.
Estos patrones demuestran la complejidad del ecosistema y la necesidad de soluciones adaptadas a cada realidad local, en lugar de una estrategia única para toda la región.
¿Qué se puede hacer? Hacia una Ganadería Sostenible
Comprender la verdadera dimensión del problema es el primer paso para encontrar soluciones efectivas. Si bien el clima no puede ser controlado por los productores, las prácticas de manejo sí pueden adaptarse a él. La propuesta se basa en un principio simple y universal: la necesidad de descanso después del estrés.
Al igual que un ser humano necesita recuperarse tras un gran esfuerzo, las plantas y el suelo necesitan un respiro después de la presión del pastoreo. La implementación de un sistema de pastoreo rotativo o con descansos programados permite que la vegetación se recupere, fortalezca sus raíces y acumule reservas. Esto no solo mejora la salud del ecosistema, sino que a largo plazo asegura una mayor disponibilidad de forraje para el ganado.
Implementar estos cambios no es sencillo. La gran variabilidad climática de la Patagonia hace que la planificación sea un desafío constante y puede afectar la rentabilidad a corto plazo de los productores. Sin embargo, la información generada por este estudio puede ser una herramienta poderosa. Al entender cómo fenómenos como El Niño o La Niña afectan su región, los ganaderos pueden tomar decisiones más informadas, ajustando la carga animal y planificando los descansos de los potreros de manera más estratégica para mitigar los años malos y aprovechar al máximo los buenos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es el principal causante de la desertificación en la Patagonia?
Según este estudio, los factores climáticos son la causa principal, explicando más del 96% de las variaciones en la producción de vegetación en los últimos 30 años. Fenómenos globales como La Niña tienen un impacto directo y masivo.
¿El pastoreo de ovejas no es un problema entonces?
Sí, es un problema, pero de una magnitud menor en comparación con el clima. El pastoreo es responsable de un impacto negativo en el 65% de la superficie analizada, pero su influencia relativa en la variación total de la vegetación es inferior al 4%. Es un factor secundario que agrava la situación localmente.
¿Cómo afecta el fenómeno de La Niña a la Patagonia?
Generalmente, La Niña se asocia con un aumento de las precipitaciones en la región de la Patagonia extraandina. Más lluvias se traducen en un mayor crecimiento de los pastos, lo que beneficia tanto al ecosistema como a la actividad ganadera.
¿Existen soluciones para frenar la degradación del suelo?
Sí. A nivel local, la adopción de prácticas de manejo sostenible como el pastoreo rotativo y permitir períodos de descanso a la tierra son clave para que la vegetación se recupere. A nivel global, la solución pasa por combatir el cambio climático reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero.
¿Por qué se dice que la desertificación es un problema global y no solo local?
Porque su principal motor, el clima, está siendo alterado por actividades humanas a nivel mundial (cambio climático). Las emisiones generadas en cualquier parte del planeta contribuyen a modificar los patrones de lluvia y temperatura que finalmente impactan en ecosistemas lejanos como la Patagonia.
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