¿Cómo afecta la contaminación del agua al cambio climático?

Caño Juan Angola: Grito de un Ecosistema Moribundo

14/08/2004

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En el corazón del sistema de cuerpos de agua de Cartagena, un ecosistema vital lucha por respirar. El Caño Juan Angola, una arteria acuática que debería ser sinónimo de vida y biodiversidad, hoy ostenta el lamentable título de ser el cuerpo de agua más contaminado de la ciudad. Esta alarmante afirmación, sostenida por líderes comunitarios como Rafael Caraballo Posada, no es una exageración, sino el resultado de décadas de negligencia, intervenciones desafortunadas y una presión urbana insostenible. A lo largo de los años, las basuras, los rellenos ilegales y la sedimentación han acorralado a este ecosistema, llevándolo al borde del colapso y reflejando una profunda crisis ambiental y social que Cartagena debe enfrentar con urgencia.

¿Cuál es el cuerpo de agua más contaminado de Cartagena?
Conozca su historia. POR: MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO. E l Caño Juan Angola es el cuerpo de agua más contaminado de Cartagena”, así lo aseguró Rafael Caraballo Posada, delegado de la Junta de Acción Comunal del barrio Torices y una de las personas que ha venido siguiendo de cerca la situación de este ecosistema desde hace una década.
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¿Qué es y por qué es tan importante el Caño Juan Angola?

Para comprender la magnitud de la tragedia, primero debemos entender el valor del Caño Juan Angola. No es simplemente un canal de agua; es una pieza clave en el complejo rompecabezas hídrico de Cartagena. Conecta la laguna del Cabrero con la imponente Ciénaga de la Virgen, sirviendo como un corredor biológico esencial. Su flujo constante permite el intercambio de nutrientes y oxígeno, manteniendo el equilibrio de todo el sistema acuífero. En sus mejores tiempos, sus dimensiones alcanzaban hasta 36 metros de ancho y casi tres metros de profundidad, albergando una rica diversidad de vida.

Sus riberas eran el hogar de numerosas especies de animales y vegetales, destacando el mangle, un árbol fundamental que actúa como barrera protectora contra la erosión, purificador del agua y guardería para incontables especies de peces, crustáceos y aves. La salud del Caño Juan Angola es, en esencia, un termómetro de la salud ambiental de toda la ciudad.

Una Historia de Intervenciones y Olvido: El Origen del Desastre

La agonía del caño no comenzó de la noche a la mañana. Fue un proceso gradual, marcado por decisiones que priorizaron el desarrollo urbano sobre la sostenibilidad ambiental. El primer gran golpe ocurrió en 1982, con la ampliación de la pista del aeropuerto Rafael Núñez. Para permitir que el caño siguiera su curso por debajo de la nueva infraestructura, se construyó un paso subterráneo tipo box culvert. Parecía una solución de ingeniería adecuada.

Sin embargo, el destino del caño quedó sellado en 1991, cuando un atentado destruyó parte de la pista y, con ella, el box culvert. El flujo de agua se obstruyó de forma inmediata, generando un impacto ecológico devastador. La solución temporal de las autoridades fue desviar el curso a través de un 'caño paralelo', una medida que resultó ser un fracaso rotundo. Con una profundidad de apenas 30 a 60 centímetros, este nuevo tramo se sedimentaba constantemente, impidiendo un flujo adecuado. El box culvert original nunca fue reconstruido, y el problema persistió, agravado por el hecho de que el inicio del caño quedó expuesto al vertido indiscriminado de basuras y escombros por parte de la ciudadanía. Ya en 1999, las quejas por la contaminación eran una constante en los medios de comunicación.

Las Cicatrices del Crecimiento Descontrolado: Rellenos e Invasiones

Si la obstrucción fue el inicio de la enfermedad, el crecimiento urbano descontrolado fue el factor que la llevó a una fase crítica. A partir de 2009, la situación se agravó con la aparición de asentamientos ilegales en sus orillas. Lo que comenzó con nueve familias en el sector Unión, a quienes la Junta de Acción Comunal de Torices intentó reubicar mediante una acción popular, se convirtió en una crisis humanitaria y ambiental.

Debido a retrasos burocráticos y la inestabilidad política de la ciudad, el fallo judicial no llegó hasta 2015. Para entonces, el panorama era desolador: más de 280 viviendas albergaban a unas 600 familias. El caño, que en ese sector tenía un ancho de 15 metros, se había reducido a tan solo dos metros. Estas invasiones no solo implicaron la construcción de viviendas precarias, sino también la práctica sistemática de rellenar el cuerpo de agua con escombros y la tala indiscriminada del manglar para ganar terreno. Líderes como Caraballo también señalan la presunta responsabilidad de proyectos inmobiliarios formales en estos rellenos, aunque las empresas lo niegan. La complejidad social, con la presencia de población vulnerable y desplazada, hace que una solución de desalojo sea extremadamente difícil de ejecutar.

El Debate de las Aguas Residuales: ¿Quién es el Responsable?

A la contaminación por basuras y sedimentación se suma un problema aún más grave: el presunto vertimiento de aguas residuales. Desde 2016, las comunidades aledañas, agrupadas en la Fundación El Buen Vecino, han denunciado a la empresa Aguas de Cartagena (Acuacar) por supuestos vertimientos provenientes de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) El Oro. Según los habitantes, estas descargas son una fuente constante de contaminación fecal y química.

Acuacar, por su parte, se defiende argumentando que los reboses son eventos de emergencia causados por múltiples factores externos. A continuación, se presenta una tabla comparativa de las perspectivas:

Perspectiva de la ComunidadArgumento de Aguas de Cartagena (Acuacar)
Vertimientos directos y negligencia operativa de la EBAR El Oro.Obstrucciones en el sistema causadas por residuos sólidos arrojados por los ciudadanos.
Falta de acción y soluciones a largo plazo por parte de la empresa.La capacidad del sistema es superada durante la temporada de lluvias.
La contaminación por aguas residuales es constante y predecible.Fallas eléctricas en los equipos de bombeo que provocan paradas de emergencia.
Impacto directo en la salud pública y el ecosistema del caño.La ciudad carece de un sistema de alcantarillado pluvial adecuado e independiente.

Acuacar afirma haber implementado un sistema de dosificación de hipoclorito de sodio para tratar el agua en estas descargas de emergencia y minimizar el impacto ambiental, pero para la comunidad, la solución de fondo sigue pendiente.

¿Cuál es el cuerpo de agua más contaminado de Cartagena?
Conozca su historia. POR: MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO. E l Caño Juan Angola es el cuerpo de agua más contaminado de Cartagena”, así lo aseguró Rafael Caraballo Posada, delegado de la Junta de Acción Comunal del barrio Torices y una de las personas que ha venido siguiendo de cerca la situación de este ecosistema desde hace una década.

La Esperanza Flota: Iniciativas Ciudadanas por el Rescate

En medio de este panorama desolador, la esperanza emerge desde la propia comunidad. Cansados de la inacción, los habitantes de los barrios aledaños han decidido tomar el futuro del caño en sus propias manos a través de innovadores proyectos de ecoturismo.

  • Las Chambaculeras: Creado en 2018 por los habitantes del barrio San Pedro y Libertad, este proyecto es un ejemplo de resiliencia. Los propios vecinos limpian periódicamente su tramo del caño para poder realizar paseos en embarcaciones coloridas, similares a las trajineras de Xochimilco en México. Esta iniciativa no solo genera un pequeño ingreso, sino que crea un sentido de pertenencia y un incentivo directo para mantener el agua limpia.
  • Navegando por Cartagena: Una propuesta de la Fundación Planeta Azul Caribe que, aunque futura, busca replicar y expandir este modelo. El proyecto contempla jornadas educativas, fomento del empresarismo ecológico y una participación activa de todas las comunidades, entendiendo que la recuperación ambiental es también una herramienta de desarrollo social.

Estas iniciativas demuestran que la solución a los problemas del caño no solo está en grandes obras de infraestructura, sino en la apropiación del ecosistema por parte de quienes viven a su lado. Como bien lo expresa Luis Fernando Sánchez, director de la fundación, "una parte de la solución a problemas sociales de Cartagena está en preservar y aprovechar sus recursos ambientales".

La Respuesta Institucional: Monitoreo y Promesas

Las autoridades ambientales no son ajenas al problema. El Establecimiento Público Ambiental (EPA) realiza monitoreos mensuales en puntos estratégicos del caño. Sus informes, analizados por Cardique, confirman lo que los ojos y el olfato de los residentes ya saben: los niveles de contaminación son alarmantes. Se han detectado altas concentraciones de bacterias coliformes, un claro indicador de contaminación fecal, vinculada a vertimientos de aguas residuales y al mal manejo de residuos en zonas como el Mercado de Bazurto.

Por su parte, la Alcaldía de Cartagena, tras la cancelación de un polémico contrato de limpieza que la comunidad consideró ineficaz, se ha comprometido a destinar esos recursos a un plan integral. Las promesas incluyen el saneamiento del sector Unión, la recuperación del ancho hidrodinámico y la creación de senderos peatonales y paisajismo para mejorar el entorno. Sin embargo, la comunidad se mantiene escéptica, a la espera de acciones concretas.

Preguntas Frecuentes sobre la Crisis del Caño Juan Angola

¿Por qué el Caño Juan Angola es el más contaminado de Cartagena?

Es el resultado de una combinación fatal de factores: una obstrucción histórica de su flujo natural que nunca fue corregida, una fuerte presión por asentamientos humanos ilegales que lo han rellenado y reducido, el vertido constante de basuras y escombros, y los presuntos vertimientos de aguas residuales sin tratar.

¿Qué son las bacterias coliformes y por qué son peligrosas?

Son un grupo de bacterias que se encuentran en el ambiente y en los intestinos de los animales de sangre caliente, incluidos los humanos. Su presencia en el agua es un indicador de contaminación fecal. Altas concentraciones, como las halladas en el caño, señalan un riesgo elevado de contraer enfermedades gastrointestinales y otras infecciones para cualquiera que entre en contacto con el agua.

¿Son viables los proyectos de ecoturismo en un caño tan contaminado?

Sí, y son una herramienta de recuperación muy poderosa. Aunque se desarrollan en tramos específicos que la comunidad limpia, su existencia crea un círculo virtuoso: el turismo genera ingresos y visibilidad, lo que a su vez incentiva a mantener el área limpia y presionar por soluciones a gran escala. Transforman un problema ambiental en un activo comunitario.

El futuro del Caño Juan Angola pende de un hilo. Su recuperación no depende de una sola acción, sino de un compromiso colectivo y sostenido. Requiere de voluntad política para ejecutar obras de saneamiento de fondo, de responsabilidad empresarial para garantizar un manejo adecuado de las aguas residuales, y, sobre todo, de una cultura ciudadana que entienda que el destino de Cartagena está inseparablemente ligado a la salud de sus cuerpos de agua. El grito ahogado del caño es un llamado a la acción que la ciudad no puede seguir ignorando.

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