25/08/2007
Puerto Madryn, en la costa patagónica de Argentina, es mundialmente conocida como un santuario de vida marina. Cada año, miles de turistas se maravillan con el espectáculo de las ballenas francas australes, los pingüinos y los lobos marinos. Sin embargo, tras esta postal de paraíso natural, se oye un zumbido constante, un ruido de fondo que nunca cesa. Son las turbinas de Aluar (Aluminio Argentino), la planta de aluminio más grande de América Latina y el verdadero motor económico de la ciudad. Pero desde hace décadas, una pregunta incómoda flota en el aire junto con las emisiones de sus chimeneas: ¿está este gigante industrial envenenando silenciosamente a la población y al ecosistema con flúor?
La Lucha Solitaria de un Ingeniero Contra un Gigante
La historia de esta controversia ambiental no puede contarse sin nombrar a Carlos Moreno, un ingeniero mecánico de 73 años cuya vida se ha entrelazado con la de Aluar de una forma conflictiva. Durante más de 30 años, Moreno ha sostenido una lucha casi unipersonal, denunciando que la planta emite niveles de flúor muy por encima de lo permitido. "Por eso tanta gente se enferma en Madryn", afirma con una convicción forjada a lo largo de décadas de indiferencia y reveses judiciales.

Su cruzada comenzó desde adentro. Moreno trabajaba para una empresa contratista de Aluar y, según él, fue despedido por empezar a hacer las preguntas incorrectas sobre el impacto ambiental. Desde entonces, el flúor se convirtió en su obsesión. En 1997, llevó el caso a la justicia provincial, presentando como prueba informes elaborados por la propia Aluar en 1991. Esos documentos, que Moreno aún conserva como un tesoro en un viejo portafolios, mostraban un claro aumento en la concentración de flúor en el aire a medida que las mediciones se acercaban a la fábrica. A pesar de ello, el tribunal absolvió a los directivos de la empresa. Desde ese momento, la transparencia sobre las mediciones de impacto ambiental de Aluar se volvió prácticamente nula.
Cuando el Cine Rompe el Muro de Silencio
Lo que la justicia no logró, un documental independiente empezó a conseguir: romper el pacto de silencio. "El encanto de la mosca", dirigido por Octavio Comba y Lucía Levis Bilsky, pone en imágenes y testimonios la denuncia de Carlos Moreno. La película, cuyo título hace alusión al término coloquial para el dinero en Argentina, documenta las voces de quienes vivieron la situación de cerca.
Entre los testimonios más impactantes se encuentran los de tres personas que fallecieron poco después de ser entrevistadas: un médico que trabajó en la empresa y denunció la ocultación de información, una exdiputada que había recopilado datos sobre casos de cáncer y fluorosis, y un extrabajador que lo resume de forma lapidaria: "Aluar contamina y todo el mundo lo sabe".
La proyección del documental en la propia Puerto Madryn fue un catalizador. Más de 300 personas asistieron y, por primera vez, muchos se animaron a hablar en público. Investigadores que temían perder sus becas si estudiaban a Aluar, vecinos preocupados y ciudadanos comunes expresaron su frustración y miedo. El evento demostró que la preocupación latente era mucho mayor de lo que parecía, una brasa que solo necesitaba un poco de oxígeno para avivarse.
Flúor: El Veneno Invisible en Nuestro Día a Día
El flúor es un elemento paradójico. En pequeñas dosis, es un aliado de nuestra salud dental, fortaleciendo el esmalte de los dientes. Se utiliza para potabilizar el agua y en la fabricación de innumerables productos, desde teflón hasta televisores. Sin embargo, como suele decirse, "la dosis hace al veneno".
La exposición excesiva al flúor, ya sea a través del aire o del agua, es peligrosa. La condición médica resultante es la fluorosis. En su forma dental, mancha y debilita los dientes. En su manifestación más grave, la fluorosis esquelética, los huesos se vuelven frágiles, los ligamentos se calcifican y pueden surgir graves problemas neurológicos. Estudios científicos han vinculado la alta exposición al flúor con alteraciones en el desarrollo neurológico, afectando el aprendizaje y la memoria.
Raúl Montenegro, biólogo y ganador del Premio Nobel Alternativo, explica que la contaminación por flúor industrial, como la que se sospecha en el caso de Aluar, es una de las más peligrosas. El proceso de producción de aluminio (conocido como Hall-Héroult) utiliza criolita, un compuesto rico en fluoruro, generando inevitablemente emisiones de gases fluorados. El riesgo, según Montenegro, es inherente al proceso productivo.
Comparativa: Versión Oficial vs. Denuncias
Para entender la magnitud del conflicto, es útil contrastar la postura de la empresa y las autoridades con las acusaciones y evidencias presentadas por los denunciantes.
| Aspecto | Versión Oficial (Aluar y Gobierno) | Denuncias y Evidencias |
|---|---|---|
| Emisiones de Flúor | Se cumplen las normativas vigentes. No hay contaminación. | Acusaciones de emisiones por encima de lo permitido. Informes antiguos de la propia empresa lo sugerían. |
| Transparencia de Datos | Los datos se reportan a las autoridades de aplicación competentes. | Los datos no son de acceso público. Testimonios internos afirman que se manipulan y seleccionan los más favorables. |
| Impacto en la Salud | No se reconoce ningún vínculo entre la operación de la planta y problemas de salud en la población. | Denuncias de alta incidencia de cáncer y fluorosis. Preocupación de médicos y exdiputados. |
| Control Estatal | La empresa es controlada por los organismos municipales, provinciales y nacionales. | El control es deficiente. Las autoridades delegan la responsabilidad y no auditan de forma independiente. Existe una fuerte influencia económica de la empresa. |
Una Voz desde Adentro: "No Podía Hacerme el Boludo"
El testimonio de "Julio", un ex-empleado del área de control ambiental de Aluar, es quizás la pieza más demoledora del rompecabezas. Contratado por su especialización, pronto se encontró en una encrucijada ética. Según su denuncia, la manipulación de datos era una práctica habitual.
"Informan lo que más les conviene", relata. Julio afirma que le llegaban formularios incompletos, que se seleccionaban estratégicamente los puntos de medición con valores más bajos para elaborar los informes y que incluso recibió presiones directas de un jefe para no reportar datos altos en época electoral. "No podés informar las cosas que informás", le dijeron. Su insistencia en hacer su trabajo correctamente le costó el puesto, siendo despedido por "generar mal clima laboral".
Su experiencia también revela la debilidad de los organismos de control. Cuando intentó denunciar la situación ante la encargada municipal de medio ambiente, esta le confesó lo complicado que era auditar a Aluar y cómo las denuncias se filtraban desde el propio municipio hacia la empresa.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso Aluar
¿Está legalmente confirmado que Aluar contamina con flúor?
No. Judicialmente, la empresa fue absuelta en la única causa que prosperó en los años 90. Oficialmente, tanto la empresa como los organismos estatales afirman que se cumplen las normativas. Sin embargo, la falta de transparencia, los testimonios y la evidencia circunstancial alimentan una fuerte sospecha que no ha sido disipada con datos públicos y verificables.
¿Qué es la fluorosis y cuáles son sus riesgos?
La fluorosis es una condición causada por la ingesta excesiva de flúor. Puede manifestarse como manchas en los dientes (fluorosis dental) o, en casos severos por exposición crónica, afectar los huesos y el sistema nervioso (fluorosis esquelética), causando dolor, rigidez y fragilidad ósea.
¿Por qué el gobierno no interviene de forma más contundente?
La situación es compleja. Aluar es el mayor empleador de la región y un pilar de la economía provincial. Existe una fuerte dependencia económica que otorga a la empresa un poder considerable. Además, como explican los expertos, en Argentina la responsabilidad del control ambiental está repartida entre municipios, provincias y la nación, lo que a menudo genera una dilución de responsabilidades donde nadie asume el control final.
¿La producción de aluminio es inherentemente contaminante?
El proceso electrolítico Hall-Héroult, estándar en la industria, utiliza compuestos de flúor y genera emisiones. Sin embargo, la tecnología para capturar y tratar estos gases existe. El debate no es tanto sobre si el proceso genera flúor (lo hace), sino sobre cuánto se libera al ambiente y si la empresa invierte lo suficiente en tecnología de control de emisiones para minimizar el impacto en la salud pública y el ecosistema.
El zumbido de Aluar sigue siendo la banda sonora de Puerto Madryn. Es el sonido del progreso para algunos, el motor de la economía local. Para otros, es un recordatorio constante de un peligro invisible y una lucha desigual. Mientras la empresa se atrinchera en el silencio y el Estado mira para otro lado, la comunidad vive con la incertidumbre, atrapada entre la necesidad de trabajo y el derecho a un ambiente sano. La pregunta sobre qué sale realmente de esas chimeneas sigue, después de más de 30 años, sin una respuesta clara y pública.
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