¿Cómo está el sector comercial en Mar del Plata?

Mar del Plata: Riqueza Marina, Pobreza en el Plato

21/05/2009

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Mar del Plata, conocida como "La Feliz", evoca imágenes de playas extensas, olas perfectas para el surf y una vibrante vida nocturna que se reinventa cada verano. Recientemente, las calles como Olavarría se han llenado de bares de gin y cerveza artesanal, mostrando una ciudad moderna y en constante evolución. Sin embargo, detrás de esta fachada de prosperidad y tendencias, se esconde una profunda y silenciosa paradoja: la ciudad que alberga el puerto pesquero más importante de Argentina le ha dado la espalda al mar, al menos en su gastronomía diaria. Mientras se brinda con destilados de moda, el tesoro nutricional que yace a pocos metros de la costa es un gran desconocido en la mesa de la mayoría de sus habitantes.

¿Cuál es la bebida más consumida en Mar del Plata?
El consumo crece cada vez más en los after beach y bares de la ciudad. En el corredor de la calle Olavarría conviven los bares de cerveza y gin artesanal. Foto: 0223. Mar del Plata atraviesa una gran temporada y en los after beach, boliches y bares se impone la bebida sensación del verano: el gin.

Este artículo se sumerge en las complejas aguas de la cultura alimentaria marplatense para entender por qué, en una ciudad definida por el océano, comer pescado fresco es una excepción y no la regla. Analizaremos las barreras económicas, culturales y estructurales que han alejado a los ciudadanos de su recurso más valioso, y exploraremos las consecuencias que esto tiene para la salud, la economía local y la identidad misma de la ciudad.

Índice de Contenido

La Brecha entre el Puerto y el Plato: Cifras que Hablan

Los números son contundentes y dibujan un panorama desconcertante. Mientras los barcos pesqueros descargan miles de toneladas de pescado fresco en el puerto de Mar del Plata, la gran mayoría de este producto tiene un destino muy lejano. Se estima que el 95% de todo lo que se procesa en la ciudad se exporta, dejando apenas un 5% para el consumo en el mercado interno. Esto tiene un impacto directo en la dieta local.

Dentro de ese minúsculo porcentaje que se queda, la variedad es casi nula. El 90% del pescado que consumen los marplatenses es merluza. Especies igualmente nutritivas y sabrosas como el palo rosado, la brótola o la chernia son prácticamente testimoniales en las pescaderías y los hogares. La situación es aún más crítica si la comparamos con las recomendaciones de salud globales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un consumo de unos 25 kilos de pescado por habitante al año. En Argentina, el promedio es de apenas 7.2 kilos, una cifra que ha ido en descenso. Trágicamente, Mar del Plata, a pesar de su ubicación privilegiada, no escapa a esta media nacional, situándose tres veces por debajo de lo recomendado.

¿Por Qué el Pescado es un Lujo en la Costa?

La pregunta surge de forma natural: ¿cómo es posible que un recurso tan abundante sea tan inaccesible? La respuesta es multifactorial, una red de problemas económicos, culturales y logísticos.

1. El Factor Económico: Una Cadena de Costos Elevados

Contrario a lo que se podría pensar, la proximidad al puerto no garantiza precios bajos. La cadena de valor del pescado es compleja y costosa. Las pescaderías de barrio aplican un margen de hasta el 100% sobre el precio que pagan en el puerto. Si un kilo de merluza cuesta 100 pesos en el mostrador, es probable que el comerciante lo haya pagado a 50.

¿Qué pescado se consume en Mar del Plata?
El 90% del pescado que se consume en Mar del Plata es merluza. El otro 10% está repartido entre calamar, lenguado y salmón. Otras especies como el palo rosado, la brótola y la chernia también se consumen, pero casi nada. De hecho, el pescado en general se consume casi nada. El 95% de lo que se procesa se exporta. Sólo el 5% va al mercado interno.

Este margen no es pura ganancia. Los vendedores enfrentan riesgos enormes: el pescado es extremadamente perecedero. Necesita una cadena de frío ininterrumpida (hielo, refrigeración), lo que implica un alto costo energético. Un día de pocas ventas o un corte de luz puede significar la pérdida total de la mercadería. Además, el proceso de fileteado y despinado requiere mano de obra y tiempo, sumando costos al producto final. Como resultado, un kilo de merluza puede terminar siendo más caro que un corte económico de carne de vaca, que rinde más y es percibido como más "llenador", un factor crucial para las familias de bajos ingresos.

2. La Barrera Cultural: "No Llena, Huele Mal y Tiene Espinas"

Argentina es un país de cultura carnívora. El asado y las milanesas son pilares de la identidad nacional, y Mar del Plata no es la excepción. La nutricionista Teresa Grebol, del Inareps, lo explica con claridad: el pescado está a años luz de una dieta popular. Su bajo poder saciógeno ("no llena") es un gran detractor. Una familia tipo siente que con un kilo de pescado no come, mientras que con un kilo de carne económica puede preparar una comida abundante.

A esto se suma la falta de tradición culinaria. Muchas personas no saben cómo cocinarlo más allá de la simple fritura. El olor durante la preparación y la cocción, junto con el temor a las espinas, especialmente en hogares con niños pequeños, actúan como potentes disuasivos. Se está perdiendo el hábito de cocinar en casa, y el pescado, que requiere cierta técnica y dedicación, es una de las primeras víctimas de la tendencia hacia alimentos procesados y de preparación rápida.

3. La Lógica del Mercado: Exportar es Mejor Negocio

La estructura del sector pesquero está orientada hacia el exterior. Para los grandes empresarios, es más sencillo y rentable vender grandes volúmenes a mercados como Brasil que lidiar con la atomizada y compleja distribución del mercado interno. No existen regulaciones que obliguen a destinar una cuota de la pesca al consumo local, por lo que las decisiones se basan puramente en la conveniencia económica. Esta dinámica drena el recurso de la ciudad, convirtiendo a los marplatenses en meros espectadores de la riqueza que se extrae de su costa.

Salud Pública y Sostenibilidad: Las Consecuencias Ocultas

Esta desconexión con el mar tiene efectos profundos y medibles. Por un lado, la salud de la población se resiente. Argentina tiene uno de los índices de obesidad más altos de la región, en gran parte debido al alto consumo de harinas, azúcares y grasas saturadas. El pescado, con sus grasas insaturadas como el famoso Omega 3, es un aliado fundamental para la salud cardiovascular y cerebral. Previene infartos, reduce el colesterol y protege contra enfermedades neurodegenerativas. Renunciar a él es renunciar a un escudo protector natural.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la situación también es preocupante. La sobreexplotación de especies como la merluza en caladeros cada vez más lejanos pone en riesgo el equilibrio del ecosistema marino. Al mismo tiempo, surgen preocupaciones sobre la contaminación. Peces de aguas profundas pueden acumular mercurio, y las especies de criadero a menudo son tratadas con antibióticos. Fomentar un consumo local y diversificado de especies costeras podría ser una estrategia para una explotación más racional y sostenible del recurso.

¿Cuál es la bebida más consumida en Mar del Plata?
El consumo crece cada vez más en los after beach y bares de la ciudad. En el corredor de la calle Olavarría conviven los bares de cerveza y gin artesanal. Foto: 0223. Mar del Plata atraviesa una gran temporada y en los after beach, boliches y bares se impone la bebida sensación del verano: el gin.

Tabla Comparativa: Pescado vs. Carne en la Dieta Marplatense

CaracterísticaPescado LocalCarne Roja (Corte Económico)
Valor NutricionalAlto (Omega 3, proteínas magras, vitaminas).Alto en proteínas y hierro, pero también en grasas saturadas.
Costo PercibidoElevado en relación a su poder saciógeno.Más bajo y con mayor rendimiento por kilo.
Facilidad de PreparaciónBaja. Requiere conocimiento, genera olor y tiene espinas.Alta. Culturalmente arraigada (milanesas, guisos).
Disponibilidad RealBaja y poco diversa, a pesar de la cercanía al puerto.Muy alta, disponible en cualquier carnicería de barrio.
Impacto en la SaludMuy positivo (salud cardiovascular y cerebral).El consumo excesivo se asocia a problemas de salud.

Preguntas Frecuentes

¿Realmente se come tan poco pescado en Mar del Plata?

Sí. A pesar de ser el principal puerto pesquero del país, el consumo per cápita es similar a la media nacional (7.2 kg/año), que es tres veces inferior a lo que recomienda la OMS. El 95% de la pesca se exporta.

¿Es seguro comer pescado por la contaminación marina?

Es una preocupación válida. Algunas especies de aguas profundas pueden acumular metales pesados como el mercurio. Sin embargo, las especies costeras locales suelen ser seguras. Los beneficios nutricionales del consumo moderado de pescado superan ampliamente los riesgos potenciales. La clave está en diversificar las especies que se consumen.

¿Por qué es más rentable exportar el pescado?

Los mercados internacionales compran grandes volúmenes, lo que simplifica la logística y garantiza la venta. El mercado interno argentino es más fragmentado, con mayores costos de distribución, una cadena de frío más difícil de mantener y una demanda más baja y fluctuante, lo que lo hace menos atractivo para los grandes productores.

Conclusión: Recuperar una Herencia Perdida

Mar del Plata muestra signos de una notable recuperación comercial, con más del 90% de sus locales abiertos y nuevos corredores gastronómicos en auge. La ciudad sabe innovar y adaptarse. Sin embargo, su mayor desafío no es crear la próxima bebida de moda, sino reconciliarse con su propia identidad marítima. La solución pasa por un esfuerzo conjunto: políticas públicas que incentiven el mercado interno, campañas de educación que enseñen a la población a valorar y cocinar el pescado, y un compromiso del sector gastronómico para ir más allá de los platos para turistas y ofrecer la increíble diversidad del mar argentino al público local.

Recuperar el pescado para la mesa marplatense no es solo una cuestión de salud o economía. Es un acto de reafirmación cultural, una forma de honrar la herencia de una ciudad que nació y creció mirando al mar. Es hora de que esa mirada se traduzca, finalmente, en el sabor y la nutrición de sus platos.

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