22/12/1999
El año 1987 representa un punto de inflexión en la historia del ecologismo y la pedagogía. Una década después de la seminal Conferencia de Tbilisi, que sentó las bases conceptuales de la educación ambiental, la comunidad internacional se reunió nuevamente, esta vez en Moscú. Del 17 al 21 de agosto, la Unesco y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) organizaron el Congreso Internacional de Educación y Capacitación Ambiental. Este no fue un simple evento de seguimiento; fue un congreso diseñado para evaluar el progreso, corregir el rumbo y, lo más importante, trazar una estrategia internacional ambiciosa para la década que estaba por comenzar. En el corazón de la Unión Soviética, en plena perestroika, se gestó una visión que conectaría para siempre la educación con el futuro del planeta.

El Contexto: Diez Años Después de Tbilisi
Para comprender la magnitud del Congreso de Moscú, es esencial mirar atrás, a 1977. La Conferencia Intergubernamental de Tbilisi (Georgia, URSS) fue el evento fundacional que definió los objetivos, principios y características de la educación ambiental. Estableció que esta educación debía ser un proceso permanente, interdisciplinario y dirigido a todos los miembros de la sociedad, con el fin de desarrollar una conciencia clara sobre la interdependencia económica, social, política y ecológica. Sin embargo, una década de aplicación práctica había revelado tanto éxitos como desafíos. Era evidente la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación, mejorar la formación de educadores y, sobre todo, crear un plan de acción concreto y coordinado a nivel mundial. Moscú 1987 nació de esa necesidad de pasar de la declaración de principios a la acción estratégica.
Objetivos Clave del Congreso de Moscú
El congreso se articuló en torno a una serie de objetivos claros y pragmáticos, diseñados para construir sobre los cimientos de Tbilisi y proyectar la educación ambiental hacia el futuro. Estos objetivos no solo buscaban refinar conceptos, sino también crear herramientas y redes efectivas para su implementación global.
- Fortalecer el intercambio de información: Se buscaba consolidar el sistema del Programa Internacional de Educación Ambiental (PIEA) como un nexo global para compartir experiencias, datos y recursos, evitando la duplicación de esfuerzos.
- Impulsar la investigación y experimentación: Era crucial investigar sobre los contenidos educativos, los métodos pedagógicos y las estrategias más eficaces para transmitir el mensaje ambiental de manera efectiva.
- Desarrollar materiales curriculares: Un objetivo fundamental era promover la creación de programas y materiales didácticos específicos para integrar la educación ambiental en la educación general a todos los niveles.
- Promover la formación docente: Se reconoció que sin educadores bien preparados, cualquier estrategia sería inútil. Se priorizó la formación inicial y continua del personal docente, tanto en el ámbito formal como en el no formal.
- Integrar la dimensión ambiental en la formación técnica: La educación ambiental no podía ser solo una materia teórica; debía incorporarse en la formación técnica y profesional de ingenieros, arquitectos, planificadores y economistas, cuyas decisiones tienen un impacto directo en el entorno.
- Educar e informar al público: Se propuso intensificar el uso de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías para sensibilizar al público general sobre los problemas ambientales.
- Incorporar la perspectiva ambiental en la universidad: La educación superior debía integrar la dimensión ambiental de forma transversal, desarrollando programas de estudio y materiales específicos.
- Fomentar la formación de especialistas: Además de la educación general, se vio la necesidad de promover una formación científica y técnica de alto nivel para especialistas en medio ambiente.
- Desarrollar la cooperación internacional: El último gran objetivo era tejer una red de cooperación regional e internacional sólida que garantizara la coherencia y el apoyo mutuo en todas estas acciones.
Nace el Vínculo: Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible
Quizás el aporte más trascendental y duradero del Congreso de Moscú fue la vinculación explícita, por primera vez en un foro de esta magnitud, entre la educación ambiental y el concepto de desarrollo sostenible. Es una coincidencia histórica fascinante que, en el mismo año 1987, la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, presidida por Gro Harlem Brundtland, publicara su informe "Nuestro Futuro Común", donde se acuñó la definición canónica de desarrollo sostenible: "aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".
El congreso de Moscú recogió este guante conceptual y lo integró en su estrategia. Los documentos finales del evento afirmaban que "la educación ambiental debe estar vinculada con el desarrollo sostenible" y que la formación de especialistas era necesaria "para la gestión racional del medio ambiente con miras a lograr el desarrollo sostenible". Este paso fue revolucionario. La educación ambiental dejó de ser vista únicamente como una herramienta para la conservación de la naturaleza y se convirtió en un pilar fundamental para construir un modelo de desarrollo que integrara las dimensiones ecológica, social y económica. Se reconoció que los problemas ambientales tienen sus raíces en factores sociales, económicos y culturales, y que solo un enfoque educativo holístico podría abordarlos eficazmente.
Tabla Comparativa: De Tbilisi a Moscú
| Característica | Conferencia de Tbilisi (1977) | Congreso de Moscú (1987) |
|---|---|---|
| Enfoque Principal | Definición de principios, metas y objetivos de la Educación Ambiental. Carácter fundacional. | Evaluación, fortalecimiento y diseño de una estrategia de acción concreta para la siguiente década. |
| Concepto Clave | Concienciación, conocimiento y participación para resolver problemas ambientales. | Vinculación explícita de la Educación Ambiental con el concepto emergente de Desarrollo Sostenible. |
| Audiencia Objetivo | Énfasis en la educación formal (escolar) y no formal, dirigida a toda la población. | Se amplía y especifica el foco hacia la formación de especialistas, técnicos y profesionales. |
| Resultado Principal | La Declaración de Tbilisi, marco conceptual de referencia. | La Estrategia Internacional para la Acción en Educación y Formación Ambiental para el decenio de 1990. |
Una Estrategia para la Década de 1990
El principal fruto del congreso fue la "Estrategia Internacional para la Acción en Educación y Formación Ambiental para el decenio de 1990". Este documento no era una mera declaración, sino un plan de trabajo detallado, articulado en nueve grandes áreas de acción que se correspondían directamente con los objetivos planteados. Se declaró la década de 1990 como la "década mundial para la educación ambiental", un llamado a la acción global sin precedentes. La estrategia se proponía dar un impulso decisivo a la investigación, la formación, la creación de materiales, la sensibilización pública y la cooperación, todo ello bajo el paraguas del desarrollo sostenible. Era un plan ambicioso que buscaba que la educación ambiental impregnara todos los estratos de la sociedad, desde la escuela primaria hasta las decisiones de los gobiernos y las empresas.

Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál fue el principal legado del Congreso de Moscú 1987?
Su principal legado fue doble: por un lado, la creación de la Estrategia Internacional para la Acción en Educación y Formación Ambiental para la década de 1990, un plan concreto y operativo. Por otro lado, fue el primer gran foro internacional que vinculó de forma explícita y programática la educación ambiental con el concepto de desarrollo sostenible.
¿Qué es el PIEA?
El PIEA son las siglas del Programa Internacional de Educación Ambiental, una iniciativa conjunta de la Unesco y el PNUMA creada tras la Conferencia de Estocolmo de 1972. Su función ha sido catalizar y coordinar los esfuerzos internacionales en este campo, siendo el principal impulsor de las conferencias de Tbilisi y Moscú.
¿Por qué fue tan importante la conexión entre educación ambiental y desarrollo sostenible?
Esta conexión fue crucial porque amplió el campo de acción de la educación ambiental. Ya no se trataba solo de proteger la naturaleza (conservacionismo), sino de comprender y transformar las estructuras sociales, económicas y políticas que causan la degradación ambiental y la injusticia social. Integró la pobreza, la salud, la paz y los derechos humanos como parte de la agenda ambiental.
¿Qué diferencia al Congreso de Moscú del de Tbilisi?
Mientras que Tbilisi (1977) fue fundacional, estableciendo el "qué" y el "porqué" de la educación ambiental, Moscú (1987) se centró en el "cómo". Fue un congreso más pragmático, orientado a la acción, la evaluación de lo realizado y la planificación estratégica para la siguiente década, incorporando además el nuevo paradigma del desarrollo sostenible.
Conclusión: Un Legado Vigente
El Congreso de Moscú de 1987 no fue solo un evento histórico; fue un catalizador que definió la agenda de la educación ambiental para finales del siglo XX y sentó las bases para el siglo XXI. Al unir la educación con el desarrollo sostenible, abrió la puerta a un enfoque más complejo, político y socialmente comprometido. Las directrices y estrategias que surgieron de aquellas deliberaciones en Moscú siguen siendo sorprendentemente relevantes hoy. Nos recuerdan que la educación no es un complemento, sino la herramienta más poderosa que poseemos para construir un futuro más justo, equitativo y sostenible para toda la humanidad.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Moscú 1987: Forjando la Educación Ambiental puedes visitar la categoría Ecología.
