12/02/2000
En el complejo escenario de la minería en Perú, pocas empresas han generado tanta controversia como Southern Copper. A pesar de una agresiva campaña publicitaria que la presenta como una corporación comprometida con el cuidado del medio ambiente, su historial está plagado de incidentes, sanciones y denuncias que pintan un panorama muy diferente. Este abismo entre la imagen pública y la realidad operativa es la raíz de profundos conflictos socioambientales, como el del proyecto Tía María, y explica por qué la desconfianza de las comunidades locales no es infundada, sino el resultado de décadas de impactos negativos documentados por las propias autoridades peruanas.

Un Historial Manchado: Las Sanciones de OEFA y Osinergmín
La narrativa de Southern Copper sobre su responsabilidad ambiental se desmorona al examinar los registros de los organismos fiscalizadores del Estado. Tanto el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minas (Osinergmín) como la Oficina de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) han documentado y sancionado repetidamente a la empresa por sus malas prácticas. Desde el año 2000, la compañía ha acumulado al menos 16 sanciones por daños ambientales, una cifra que contradice directamente su discurso público. Cinco de estos graves incidentes ocurrieron en su refinería y fundición de cobre en Ilo, Moquegua, un punto neurálgico de su operación y una fuente constante de contaminación.
La historia se remonta a 1997, cuando Southern firmó un convenio con el gobierno para modernizar sus instalaciones en Ilo a través de un Programa de Adecuación de Manejo Ambiental (PAMA). El objetivo era claro: reducir los alarmantes niveles de contaminación. Sin embargo, una década después, al finalizar el PAMA, las evaluaciones revelaron un fracaso estrepitoso. Las mediciones de Osinergmín detectaron emisiones de partículas al aire que duplicaban el límite permitido y, lo que es peor, vertidos al mar con una concentración de arsénico que superaba en un 800% lo establecido por la ley. Lejos de mejorar, inspecciones posteriores mostraron que la contaminación atmosférica se había multiplicado hasta por seis, demostrando un incumplimiento sistemático y un desinterés por la salud del ecosistema y de la población.
El Caso de Ilo: Aire y Mar Bajo Amenaza Constante
La fundición de Ilo es quizás el ejemplo más emblemático del impacto de Southern. Los informes técnicos son contundentes y detallan las consecuencias de las emisiones del horno Isasmelt:
- Incremento de reacciones químicas en la atmósfera.
- Reducción de la visibilidad y de la radiación solar, afectando la temperatura y el crecimiento de las plantas.
- Riesgos directos para la salud pulmonar de la población.
- Aumento de la probabilidad de lluvias ácidas, niebla y nubosidad.
A pesar de la evidencia, la respuesta de la empresa ha sido consistentemente la de evadir su responsabilidad. Ante cada multa impuesta por Osinergmín o la OEFA, Southern Copper ha recurrido al Poder Judicial, iniciando largos procesos legales para evitar pagar las sanciones. Esta estrategia no solo retrasa la justicia, sino que envía un mensaje claro: la empresa prefiere gastar recursos en litigios antes que en invertir en tecnologías limpias y cumplir con la normativa ambiental peruana. Esta actitud ha llevado incluso a que la Fiscalía de Prevención del Delito de Ilo denuncie penalmente a su presidente ejecutivo, Óscar Gonzáles Rocha, por delitos ambientales.
Cicatrices Imborrables: La Bahía de Ite y los Relaves Mineros
Uno de los capítulos más oscuros en la historia de Southern es la contaminación de la bahía de Ite, en Tacna. Durante 36 años, desde 1960 hasta 1996, la empresa utilizó este ecosistema marino como un vertedero a cielo abierto para sus relaves. Las cifras, reconocidas por la propia compañía, son escalofriantes: 785 millones de toneladas de desechos mineros fueron arrojados directamente al mar. Esto significa que el 99% del material extraído de las minas de Toquepala y Cuajone era desechado sin tratamiento, destruyendo la vida marina y contaminando 35 kilómetros del cauce del río Locumba. Aunque en 1996 se construyó un embalse, el daño ya estaba hecho, dejando una cicatriz ambiental que perdurará por generaciones.

| Promesa Publicitaria de Southern | Realidad Documentada por Fiscalizadores |
|---|---|
| "Nos preocupamos por el Medio Ambiente" | Acumula 16 sanciones firmes por daños ambientales desde el año 2000. |
| "Operaciones limpias y modernas" | Emisiones de partículas al aire 6 veces sobre el límite legal en Ilo. |
| "Compromiso con el desarrollo local" | Vertido de 785 millones de toneladas de relaves tóxicos en la Bahía de Ite durante 36 años. |
| "Respeto por los recursos hídricos" | Contaminación de aguas con cadmio y arsénico; uso de licencias de agua de hace más de 50 años. |
Quebrada Honda y la Táctica de la Obstrucción
La pregunta sobre por qué Southern trataría de entorpecer investigaciones, como la de las aguas contaminadas en Quebrada Honda, encuentra su respuesta en su propio historial. Cuando la Dirección Regional de Salud de Tacna detectó altos niveles de metales pesados (como cadmio) en las aguas de la irrigación Pampa Sitana, filtradas desde el embalse de relaves de Quebrada Honda, la empresa fue nuevamente puesta bajo la lupa. La Gerenta de Recursos Naturales del Gobierno Regional de Tacna denunció públicamente que Southern buscaba entorpecer la investigación y desacreditar los informes de organismos como DIGESA. Esta actitud no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de comportamiento: negar, apelar y desacreditar la evidencia para evitar asumir las consecuencias de la contaminación que genera. La obstrucción se convierte en una herramienta para perpetuar la impunidad.
El Agua: Un Recurso en Disputa Permanente
La sed de la gran minería es insaciable, y Southern no es la excepción. La compañía opera con licencias de uso de agua otorgadas hace más de 50 años, en un contexto legal y ambiental completamente diferente al actual. Estas licencias le permiten disponer de hasta 1,950 litros de agua dulce por segundo, un volumen inmenso que pone en riesgo ecosistemas frágiles como las lagunas de Candarave (Suches, Vizcachas y Aricota). Informes técnicos han advertido que la laguna de Aricota enfrenta una crisis hídrica inminente debido al bombeo de agua para la mina Toquepala. La negativa a revisar y actualizar estas licencias, ancladas en el pasado, demuestra una falta de adaptación a la nueva realidad del cambio climático y la escasez hídrica, priorizando la producción por encima de la sostenibilidad de las cuencas.
En conclusión, la profunda desconfianza que la población de regiones como Arequipa, Tacna y Moquegua siente hacia Southern Copper no es un capricho. Es una respuesta lógica y fundamentada en un largo y documentado historial de contaminación del aire, mar y fuentes de agua dulce; de incumplimiento de compromisos ambientales; y de una estrategia corporativa orientada a litigar en lugar de remediar. Mientras la empresa no realice un cambio radical en sus prácticas y asuma una responsabilidad genuina por su legado ambiental, cualquier proyecto nuevo que proponga será inevitablemente visto como una nueva amenaza para el frágil equilibrio ecológico y el bienestar de las comunidades.
Preguntas Frecuentes sobre Southern Copper y el Medio Ambiente
- ¿Cuál es la principal acusación contra Southern Copper en Perú?
- La principal acusación es su largo historial de contaminación ambiental, especialmente del aire y el agua en Ilo y Tacna, que contradice su discurso público de ser una empresa responsable. Esto ha sido confirmado por múltiples sanciones de los organismos fiscalizadores del Estado.
- ¿Qué es el PAMA y por qué es importante en este caso?
- El PAMA es el Programa de Adecuación de Manejo Ambiental. En 1997, Southern se comprometió a través de un PAMA a modernizar su fundición en Ilo para reducir la contaminación. Sin embargo, no cumplió con los objetivos, llegando incluso a incrementar las emisiones tóxicas, lo que resultó en severas multas.
- ¿Por qué existe tanta desconfianza de la población hacia proyectos como Tía María?
- La desconfianza proviene de décadas de experiencias negativas. Casos como el vertido de relaves en la Bahía de Ite, la contaminación del aire en Ilo y la afectación de fuentes de agua en Tacna han creado un precedente que lleva a las comunidades a dudar de las promesas de la empresa para futuros proyectos.
- ¿Qué metales pesados ha vertido Southern en el ambiente?
- Informes de entidades oficiales como DIGESA y OEFA han detectado la presencia de arsénico y cadmio en concentraciones muy por encima de los límites máximos permisibles, tanto en el mar cerca de la fundición de Ilo como en aguas destinadas a la agricultura en Tacna.
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