14/03/2018
La Laguna de Chascomús, un espejo de agua emblemático en la provincia de Buenos Aires y corazón de la vida social, turística y económica de la ciudad, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Eventos alarmantes como la muerte masiva de miles de peces y la persistente presencia de cianobacterias han encendido las alarmas no solo entre los vecinos, sino también en la comunidad científica. Este paraíso natural, conocido por sus atardeceres y su rica biodiversidad, se encuentra hoy en una encrucijada, víctima de una combinación letal de sequía, altas temperaturas y fenómenos climáticos extremos que ponen en jaque su frágil equilibrio.

Un Ecosistema Bajo Estrés: La Mortandad Masiva de Peces
En los últimos tiempos, las costas de la laguna han presentado una imagen desoladora: una extensa alfombra blanca de peces muertos, principalmente pejerreyes, cubriendo la ribera y emanando un olor nauseabundo que afecta a varias cuadras a la redonda. Este trágico suceso, aunque impactante, es la consecuencia visible de un fenómeno natural conocido como hipoxia o anoxia, una drástica disminución del oxígeno disuelto en el agua, vital para la supervivencia de la fauna acuática.
Los expertos de la Estación Hidrobiológica de Chascomús, dependiente de la Provincia de Buenos Aires, han identificado una concatenación de factores que llevaron a este colapso:
- Sequía prolongada: La falta de lluvias ha provocado una bajante histórica en el nivel de la laguna, reduciendo el volumen total de agua y concentrando la materia orgánica.
- Altas temperaturas: Las olas de calor aumentan la temperatura del agua, lo que disminuye su capacidad para retener oxígeno.
- Temporal de viento y lluvia: Un fuerte temporal reciente removió el fondo de la laguna, arrastrando y suspendiendo una gran cantidad de materia orgánica en descomposición. Este proceso consume enormes cantidades de oxígeno, dejando a los peces sin la posibilidad de respirar.
La respuesta a esta crisis ha generado controversia. Mientras el municipio, en colaboración con vecinos voluntarios, ha realizado jornadas de limpieza para retirar los peces muertos, muchos residentes se quejan de que los esfuerzos han sido insuficientes y se han concentrado únicamente en la zona céntrica de la costanera, dejando abandonados los otros 35 kilómetros de ribera. Las autoridades locales argumentan que la falta de firmeza del suelo en muchas áreas impide el acceso de maquinaria pesada, dificultando las tareas de saneamiento.

La Amenaza Invisible: Cianobacterias en el Agua
Sumado a la mortandad de peces, otro grave problema acecha a la laguna: la proliferación de cianobacterias. Estos microorganismos, también conocidos como algas verde-azules, florecen en aguas cálidas y ricas en nutrientes, condiciones que lamentablemente se han vuelto comunes. Algunas especies de cianobacterias pueden producir toxinas perjudiciales para la salud humana y animal.
Para monitorear y alertar a la población, la Subsecretaría de Recursos Hídricos de Buenos Aires ha implementado el Sistema de Alerta Temprana por Cianobacterias, conocido como cianosemáforo. Este sistema utiliza un código de colores, similar a un semáforo de tránsito, para indicar el nivel de riesgo en diferentes puntos de la laguna y otros cuerpos de agua de la provincia.
El Cianosemáforo: ¿Qué Significa Cada Color?
| Nivel de Alerta | Color | Descripción del Agua | Recomendación |
|---|---|---|---|
| Riesgo Bajo | Verde | El agua se ve clara. | Apta para uso recreativo sin restricciones. |
| Riesgo Potencial | Amarillo | Pequeñas manchas verdes en la superficie. | Evitar el contacto. En caso de bañarse, enjuagar con agua limpia inmediatamente. |
| Riesgo Alto | Naranja | Manchas de color verde brillante en la superficie y la arena. | Evitar el contacto con el agua y las manchas. No consumir alimentos del lugar. |
| Riesgo Sanitario Crítico | Rojo | Masa verde oscura o amarronada, con aspecto de nata espesa. | No ingresar al agua bajo ninguna circunstancia. Esperar a que la floración desaparezca. |
La exposición a estas toxinas puede provocar desde irritaciones en la piel y alergias hasta problemas gastrointestinales severos como vómitos y diarrea, además de dolores de cabeza y debilidad muscular. Por ello, es crucial que los visitantes y deportistas consulten el estado del cianosemáforo antes de realizar cualquier actividad acuática.

Buscando Soluciones: La Innovación de la Acuaponía
En medio de este panorama desafiante, la ciencia ofrece un rayo de esperanza. Investigadores del Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECH) están desarrollando un proyecto de acuaponía, un sistema de producción de alimentos que combina la cría de peces (acuicultura) con el cultivo de plantas sin suelo (hidroponía) en un ciclo cerrado y virtuoso.
El sistema funciona de la siguiente manera: el agua con los desechos de los peces, ricos en nitrógeno y fósforo, es bombeada hacia las camas de cultivo de las plantas. Las raíces de las plantas absorben estos nutrientes, actuando como un filtro biológico natural. El agua, ya limpia, regresa al tanque de los peces, completando un ciclo de economía circular que presenta múltiples ventajas:
- Sostenibilidad: Reutiliza hasta el 90% del agua en comparación con la agricultura tradicional y no requiere fertilizantes químicos.
- Adaptabilidad: Es ideal para zonas como la Cuenca del Salado, donde el agua suele ser salina y los suelos pobres, ya que no depende de la calidad del suelo.
- Producción local: Un pequeño módulo de 20 m² podría generar unos 20 kg de pescado (tilapia) cada seis meses y 25 plantas de lechuga por semana, mejorando la seguridad alimentaria y la economía de familias u organizaciones sociales.
Este proyecto, liderado por el Dr. Fabián Canosa, no busca repoblar la laguna, sino ofrecer un modelo productivo alternativo y de bajo impacto ambiental. La elección de la tilapia en lugar del pejerrey nativo se debe a que la tilapia se adapta bien al agua dulce que necesitan las hortalizas para crecer, mientras que el pejerrey requiere agua salobre, incompatible con la mayoría de los cultivos.

El Futuro de la Pesca y el Turismo
La laguna de Chascomús es, por antonomasia, un santuario para la pesca deportiva del pejerrey y las tarariras. Esta actividad es parte del ADN cultural de la ciudad y un pilar de su economía turística. La crisis actual amenaza directamente esta tradición. Los eventos de mortandad masiva diezman la población de peces, mientras que las alertas por cianobacterias restringen las actividades náuticas, afectando a clubes de pesca, guías y servicios turísticos.
La recuperación del equilibrio ecológico de la laguna es fundamental no solo para preservar su invaluable biodiversidad, sino también para asegurar el futuro de una comunidad que ha crecido y vivido en simbiosis con su espejo de agua.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Es seguro bañarse en la laguna de Chascomús?
Depende del nivel de alerta del cianosemáforo. Es imprescindible consultar el mapa de alerta actualizado diariamente por las autoridades provinciales antes de ingresar al agua. Si la bandera es amarilla, naranja o roja, se deben seguir estrictamente las recomendaciones para evitar riesgos sanitarios.

¿Por qué murieron tantos peces de repente?
La muerte masiva se debió a una combinación de factores: el bajo nivel del agua por la sequía, las altas temperaturas y un fuerte temporal que removió el fondo. Todo esto provocó una caída abrupta del oxígeno disuelto en el agua, causando la asfixia de miles de peces.
¿Qué son las cianobacterias y por qué son peligrosas?
Son microorganismos que realizan fotosíntesis y viven en el agua. Bajo ciertas condiciones, pueden reproducirse masivamente (floraciones) y algunas especies liberan toxinas que pueden causar problemas de salud en humanos y animales, como irritaciones en la piel, vómitos, diarrea y dolores de cabeza.

¿El pejerrey de la laguna podría desaparecer?
Si bien el pejerrey es una especie resiliente, la repetición de eventos de mortandad masiva y el deterioro continuo de la calidad del agua representan una seria amenaza a largo plazo para su población. Medidas como la veda de pesca durante la época de desove (septiembre a diciembre) son cruciales para su conservación.
La Laguna de Chascomús se encuentra en un punto de inflexión. Los desafíos son enormes y están íntimamente ligados a fenómenos globales como el cambio climático. Sin embargo, la resiliencia de la naturaleza, combinada con la innovación científica y el compromiso de la comunidad, puede trazar un camino hacia la recuperación. Proteger este tesoro natural es una responsabilidad compartida que definirá el futuro de todo un ecosistema y de la gente que depende de él.
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