30/07/2018
En el corazón de la selva chiapaneca, envueltas en la neblina y el eco de una civilización milenaria, se alzan las majestuosas ruinas mayas. Monumentos de roca caliza que han resistido el paso de los siglos, testigos silenciosos de la historia, la astronomía y el arte. Sin embargo, hoy enfrentan una amenaza que no proviene de la selva ni del olvido, sino de un enemigo global e invisible: el calentamiento global. Según la voz experta de Eberto Novelo Maldonado, investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM, el cambio en los patrones climáticos está acelerando el deterioro de este invaluable patrimonio, despojando a las piedras de su protección natural y sentenciándolas a una lenta desintegración.

El Escudo Protector que Desaparece
Quienes visitaron estos sitios arqueológicos hace décadas podrían recordar una paleta de colores vibrantes sobre la piedra. Tonos verdes, rojizos e incluso negros cubrían gran parte de las estructuras, pirámides y estelas. Esta coloración no era suciedad ni producto del azar; era un complejo y delicado ecosistema de algas. El profesor Novelo Maldonado lo describe con una nostalgia preocupante: “Antaño era común encontrarlos completamente verdes o rojos, incluso negros. Ahora están desnudos”.
Estas microalgas formaban una biopelícula sobre la superficie de la roca. Lejos de ser un agente dañino, actuaban como un escudo biológico. Esta capa viva regulaba la humedad de la piedra, protegiéndola de la radiación solar directa y de los cambios bruscos de temperatura. Funcionaba como una piel que respiraba con el monumento, manteniéndolo estable. Sin embargo, la correlación entre los datos climáticos de la región y la disminución de estas colonias de algas es alarmante. El nuevo régimen climático, caracterizado por una temporada de lluvias indefinida, con precipitaciones “erráticas, intensas y discontinuas”, sumado al aumento general de la temperatura, ha creado un ambiente hostil para estas formas de vida. Las algas, que necesitaban un ciclo de humedad y sequía predecible, simplemente ya no pueden sobrevivir, dejando la piedra expuesta y vulnerable a los elementos como nunca antes.
El Intemperismo: El Martillo Silencioso del Clima
Con la desaparición de su capa protectora, los monumentos de Chiapas quedan a merced de un proceso conocido como intemperismo físico. Este fenómeno, aunque natural, se ha visto drásticamente acelerado por el cambio climático. El ciclo de daño es sutil pero implacable. Primero, una lluvia torrencial e intensa, típica de los nuevos patrones, satura por completo la porosa roca caliza. El agua penetra profundamente en cada grieta y fisura. Inmediatamente después, el cese abrupto de la precipitación y un aumento drástico de la temperatura provocan una evaporación súbita y violenta.
Este ciclo de "empapado y horneado" genera una tensión interna devastadora en la estructura de la piedra. El agua, al evaporarse rápidamente, deja atrás sales y minerales que cristalizan y expanden el volumen de las grietas. Con cada ciclo, las fracturas se hacen más grandes. Las juntas de las construcciones, a menudo unidas con estuco, un material aún más vulnerable, son las primeras en ceder. Este ataque directo del “intemperismo climático” es como un martillo invisible que golpea la piedra día tras día, causando un deterioro que, aunque lento a simple vista, es exponencial a escala geológica y catastrófico a escala de conservación histórica.
Tabla Comparativa de Amenazas Climáticas en Sitios Arqueológicos
No todos los sitios arqueológicos del mundo enfrentan las mismas amenazas climáticas. La geografía y el clima local determinan el tipo de deterioro predominante. A continuación, se presenta una tabla que compara los efectos en una zona tropical húmeda como Chiapas con los de una zona más árida.
| Característica | Zona Tropical Húmeda (Ej. Chiapas) | Zona Árida / Semiárida (Ej. Teotihuacan) |
|---|---|---|
| Amenaza Principal | Ciclos de humedad y calor extremos. | Erosión eólica (viento con partículas). |
| Mecanismo de Daño | Intemperismo físico por expansión-contracción debido a la rápida evaporación. Fractura de la roca y el estuco. Pérdida de biopelículas protectoras. | Abrasión constante por partículas de arena y polvo que golpean las superficies, desgastando relieves y texturas. |
| Factor Protector Natural | Cobertura vegetal circundante y (anteriormente) la capa de algas sobre la piedra. | Menor humedad, lo que previene el crecimiento de organismos y el daño por ciclos de agua. |
| Efecto del Cambio Climático | Intensifica las lluvias y aumenta las temperaturas, acelerando el ciclo de daño y eliminando la protección de las algas. | Puede aumentar la intensidad de los vientos y la aridez, acelerando la erosión eólica. |
Preguntas Frecuentes sobre el Deterioro del Patrimonio Maya
La situación genera muchas dudas sobre la naturaleza del daño y el futuro de estos tesoros históricos. A continuación, resolvemos algunas de las más comunes.

¿Por qué las algas eran tan importantes para los monumentos?
Las algas formaban una capa viva que actuaba como una barrera natural. Primero, regulaban la humedad, absorbiendo el exceso de agua durante las lluvias y liberándola lentamente, lo que evitaba la saturación y la posterior evaporación violenta. Segundo, protegían la piedra de la radiación solar directa y de los cambios bruscos de temperatura. Finalmente, aportaban el color característico que, lejos de ser un desperfecto, era un signo de un ecosistema en equilibrio que protegía el monumento.
¿El daño causado por el clima es irreversible?
En gran medida, sí. Las microfracturas y la pérdida de material de la superficie de la roca son permanentes. Una vez que un relieve se ha erosionado o una sección de estuco se ha desprendido, no se puede recuperar su estado original. Sin embargo, comprender la causa del problema es el primer paso para mitigarlo. Los conservadores y arqueólogos trabajan en protocolos específicos para intentar estabilizar las estructuras y protegerlas de futuros daños, aunque la lucha contra un fenómeno global como el cambio climático es un desafío monumental.
¿Es el clima el único factor que daña estos sitios?
No, pero es el más nuevo y acelerado. Históricamente, los sitios arqueológicos han enfrentado amenazas de organismos como hormigas, murciélagos o gusanos, y del propio ser humano, como los turistas que tocan y engrasan las superficies. Sin embargo, el calentamiento global actúa como un multiplicador de amenazas. Es un factor de estrés constante y generalizado que debilita la estructura fundamental de los monumentos, haciéndolos más susceptibles a todos los demás tipos de daño.
¿Podrían las inundaciones disolver las ruinas?
El Dr. Novelo Maldonado señala que la roca caliza, efectivamente, puede disolverse con un exceso de agua. Afortunadamente, hasta la fecha, las inundaciones no han afectado de manera crítica las zonas arqueológicas más importantes o con mayor afluencia turística en la región. La amenaza actual y más apremiante no es la disolución por inundación, sino la fractura por los ciclos erráticos de lluvia y calor.
El futuro de las ciudades mayas de Chiapas está intrínsecamente ligado al futuro del clima de nuestro planeta. Cada grieta que aparece en sus muros es un recordatorio de que el calentamiento global no solo amenaza ecosistemas lejanos, sino también las raíces de nuestra propia historia. Proteger este legado ya no es solo una tarea de arqueólogos y conservadores; es una responsabilidad compartida que nos exige mirar más allá de la piedra y actuar sobre las causas profundas que la están desmoronando.
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